Contenido del curso
- 1. Introducción
- 2. La doctrina social de la Iglesia forma parte de la teología moral
- 3. La doctrina social de la Iglesia al servicio del hombre y de la sociedad
- 4. Dimensión histórica de la doctrina social
- 5. Magisterio pontificio
- 6. Documentos más recientes
3. La doctrina social de la Iglesia al servicio del hombre y de la sociedad
Capítulo anterior: 2 - La doctrina social de la Iglesia forma parte de la teología moral
Capítulo siguiente: 4 - Dimensión histórica de la doctrina social
La Iglesia tiene tanto el derecho como el deber de enseñar su doctrina social de la Iglesia ya que su misión salvadora, aunque es de orden religioso, abarca a todo el hombre, que incluye su dimensión terrena y temporal, como su dimensión espiritual y trascendente.
"Por tanto, la finalidad de esta doctrina de la Iglesia - que aporta su visión propia del hombre y de la humanidad - es siempre la promoción de liberación integral de la persona humana, en su dimensión terrena y trascendente, contribuyendo así a la construcción del Reino último y definitivo, sin confundir sin embargo progreso terrestre y crecimiento del Reino del Cristo" (Puebla, 475; Gaudium et spes 39).
Ahora bien, es en el ejercicio de la actividad humana en este mundo, donde el hombre toma sus decisiones morales y, por consiguiente, se decide su destino último y eterno. Por ello, le compete a la Iglesia elaborar su juicio moral, cuando está en juego los derechos fundamentales de la persona y su salvación eterna, sobre las realidades económicas, políticas y sociales.
Mater et magistra afirma que la reflexión de esta doctrina se centra en la dignidad personal del hombre integral: Del hombre " en cuanto es sociable por naturaleza", aunque inmediatamente subraya la finalidad de su relación con el otro, con el cosmos y con la sociedad: su elevación "a un orden sobrenatural" (Mater et magistra, 220).
Por consiguiente, existe un modelo de vida social fundamentado en la naturaleza humana y en la revelación. Con base en el primer fundamento mencionado, del que se desprenden un conjunto de valores humanos universales, la doctrina social de la Iglesia en diálogo con otras ciencias del hombre, pretende contribuir a la definición de posiciones comunes para enfrentar los problemas concretos de la vida social, con el fin de lograr una recta ordenación de la vida del hombre en sociedad.
Sin embargo, este orden social ha sido trastornado por el pecado, de modo que la DSI pretende restaurar y perfeccionar ese ordenamiento de acuerdo a las orientaciones que brotan desde el evangelio, con el fin de iluminar la conciencia de los fieles para indicar sus responsabilidades en el compromiso social y así impregnar con el espíritu del evangelio el orden social.
Con sus pronunciamientos en materia social y con la ayuda de la gracia divina, la doctrina social de la Iglesia se convierte en instrumento de evangelización. Esta doctrina contribuye a guiar y estimular la conducta humana y cristiana, con el fin de concretar las opciones más apropiadas para eliminar las injusticias e impulsar las opciones necesarias que favorezcan las transformaciones políticas, económicas y culturales. (Orientaciones, 8)
Le corresponde, por tanto a la DSI, además de emitir su valoración ética sobre las diversas situaciones, estimular a los ciudadanos, a la sociedad y al Estado a encontrar soluciones concretas y prácticas a los problemas sociales, de modo que esta enseñanza sea traducida en categorías de acción, de participación y compromiso.
Esta tarea le toca especialmente a los laicos y a los hombres de buena voluntad los cuales deben estar debidamente capacitados para enfrentar los desafíos sociales. Esto es, deberán contar con una excelente formación moral, espiritual y competencia profesional y técnica a fin de que la doctrina social de la Iglesia su cometido de transformar la sociedad de acuerdo a sus principios morales. "Esta enseñanza social tiene, pues, un carácter dinámico y en su elaboración y aplicación los laicos han de ser, no pasivos ejecutores, sino activos colaboradores de los Pastores, a quienes aportan su experiencia cristiana, su competencia profesional y científica" (Puebla, 473).
En definitiva la DSI busca ayudar a las personas, a los pueblos y a los gobernantes a organizar una sociedad más humana, más acorde con el plan de Dios para el mundo. Su servicio se centra en facilitar a las personas, a las familias, a las empresas y a quienes ocupan cargos públicos o participan de la política partidaria, principios de reflexión y acción que permitan elaborar modelos de convivencia que promuevan la solidaridad, la paz y la justicia entre los ciudadanos, con el fin de construir una sociedad más humana, más justa, más fraterna y más reconciliada
Cursos relacionados
Todos los derechos reservados. No está permitida la reproducción total o parcial de esta obra ni su tratamiento por cualquier método sin autorización escrita de la Editorial o de su autor.La opinión expresada en este correo no tiene por qué coincidir con la de MailxMail SL. Los comentarios y opiniones contenidos en él son únicamente propiedad de sus respectivos autores, nunca de MailxMail SL.
