Contenido del curso
- 1. Generalidades de los murciélagos
- 2. ¿Qué comen?
- 3. Hábitos de alimentación
- 4. ¿Dónde viven?
- 5. Distribución de los vampiros
- 6. Taxonomía
- 7. Familia Desmodontidae
- 8. Caracteres específicos del vampiro común
- 9. Desmodus rotundus ( murcielago chupador o vampiro de patas pelonas)
- 10. Diaemus youngii (vampiro ovejero o de patas blancas)
- 11. Diphylla ecaudata ( vampiro de doble escudo o de las patas peludas)
- 12. Claves para separar las especies de vampiros
- 13. Los vampiros como diseminadores de enfermedades
- 14. METODOS TRADICIONALES PARA EL CONTROL DEL MURCIÉLAGO VAMPIRO
1. Generalidades de los murciélagos
Capítulo siguiente: 2 - ¿Qué comen?
Son seres nocturnos o crepusculares que viven principalmente en colonias y representan un grupo muy antiguo y especializado de mamíferos, el llamado Orden Chiroptera. Existen en todo el mundo con excepción de las regiones polares, y, en número de especies e individuos (existen alrededor de 1000 especies de las cuales sólo 3 son hematófagas), son aventajados entre los mamíferos, únicamente por los roedores.
Especialmente se destacan de los demás mamíferos por ser los únicos que tienen el verdadero dominio del vuelo, pues están dotados de verdaderas alas y pueden propulsarse de manera semejante a las aves. Su adaptación al vuelo ha motivado diversas transformaciones anatómicas que los distinguen profundamente. Por ejemplo, los miembros anteriores , brazo y antebrazo, están considerablemente alargados para corresponder a la intensa labor que realizan en el vuelo. Los miembros inferiores no han sufrido mayor desarrollo pero están orientados a los lados y con la rodilla proyectada hacia atrás, detalles que tienen que ver con su función ligada al ala.
En los pies existen 5 dedos alargados provistos de garras curvas y agudas que los ayudan a sostenerse firmemente colgados con la cabeza hacia abajo, la posición que corrientemente adoptan durante el reposo. En las manos, los dedos con excepción del pulgar que es libre, se han transformado notablemente en elementos delgados y alargados, sostenedores del ala. Esta estructura o membrana del ala, está dividida en varias zonas o regiones claramente separadas. La zona que está incluida entre el brazo y el antebrazo se denomina propatagio o membrana antebraquial. El patagio, o ala propiamente dicha, está sostenida por los dedos de las manos y comunica el antebrazo con la pierna. Por último, existe el uropatagio o membrana interfemoral, o sea aquella porción que une los miembros posteriores y que puede estar poco o muy desarrollada en algunos murciélagos y ausente en otros. En ciertas especies existe, más o menos a la altura del talón, una estructura cartilaginosa rígida que recibe el nombre de calcáneo y contribuye al sostenimiento de la membrana interfemoral.
Además de las glándulas mamarias, que tienen una posición pectoral oninguinal, varios tipos de glándulas odoríferas y de otra naturaleza son propias de los quirópteros.
No todos están provistos de una cola, y muchos tampoco tienen una fisonomía muy agradable debido a la presencia de pliegues, tubérculos o otros tipos de excrecencias carnosas en la cara, tales como la hoja nasal que poseen numerosas formas americanas.
Las orejas son partes muy importantes en estos seres y se destacan muy bien, alcanzando un tamaño enorme en muchas especies. En un gran número de quirópteros se encuentra, a la entrada del oído, una estructura membranosa y muy sensible llamada trago. Se trata de una lámina de forma y tamaño variable en las distintas especies y que, aparentemente, tiene que ver con la obtención y regulación de ondas sonoras, ya que estos seres están equipados con una condición especial para recibir el eco de sonidos de alta frecuencia, generalmente imperceptible para el oído humano, que ellos mismos emiten para guiarse y evitar obstáculos. Este sistema, que es conocido como sonar es algo parecido al radar y constituye el principal medio de orientación de la mayoría de los murciélagos.
ANTIGUEDAD DE LOS MURCIELAGOS HEMATOFAGOS
Los murciélagos hematófagos o vampiros, han vivido en calidad de huéspedes exclusivos del continente americano desde épocas muy remotas. Existen restos fósiles de ellos, encontrados en Florida y en Cuba, que indican su presencia en América desde el Pleistoceno de la era Cenozoica, antes de que el ser humano habitara este continente lo que les confiere una antigüedad aproximada de 2 a 2.5 millones de años.
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