Contenido del curso
- 1. Introducción
- 2. Marco de referencia de la investigación: marco teórico
- 3. Marco legal
- 4. Marco institucional
- 5. Marco internacional
- 6. Evolución de la integración europea
- 7. El final de la Segunda Guerra Mundial
- 8. La consolidación europea
- 9. El tratado de Roma
- 10. La nueva Unión Europea
- 11. Sistema monetario europeo
- 12. Estructura del SME
- 13. Objetivos y funcionamiento del SME
- 14. La unión económica y monetaria europea, UEM: el Tratado de Maastricht
- 15. La Unión Económica y monetaria europea, UEM: el Tratado de Maastricht (2)
- 16. La Unión Económica y Monetaria, UEM: Tratado de Maastricht (3)
- 17. La moneda única europea: el euro
- 18. La moneda única europea, el euro (2)
- 19. La moneda única europea, el euro (3)
- 20. La moneda única europea, el euro (4)
- 21. La moneda única europea, el euro (5)
- 22. La moneda única europea, el euro (6)
- 23. La moneda única europea, el euro (7)
- 24. El sistema europeo de bancos centrales (1)
- 25. El sistema europeo de bancos centrales (2)
- 26. El sistema europeo de bancos centrales (3)
- 27. La unión económica y monetaria europea y los paises de la Unión Europea: aspectos generales
- 28. Las bolsas de valores europeas
- 29. Crecimiento económico (1)
- 30. Crecimiento económico (2)
- 31. Crecimiento económico (3)
- 32. Sector laboral europeo (1)
- 33. Sector laboral europeo (2)
- 34. Sector laboral europeo (3)
- 35. Sector laboral europeo (4)
- 36. Sector laboral europeo (5)
- 37. Sector laboral europeo (6)
- 38. La UEM y América Latina, el Caribe y Colombia
- 39. Las relaciones entre la Unión Europea y América Latina, el Caribe y Colombia
- 40. Las relaciones entre la Unión Europea y América Latina, el Caribe y Colombia (2)
- 41. Las relaciones entre la Unión Europea y América Latina, el Caribe y Colombia (3)
- 42. Las relaciones entre la Unión Europea y América Latina, el Caribe y Colombia (4)
- 43. Las relaciones entre la Unión Europea y América Latina, el Caribe y Colombia (5)
- 44. Las relaciones entre la Unión Europea y América Latina, el Caribe y Colombia (6)
- 45. Las relaciones entre la Unión Europea y América Latina, el Caribe y Colombia (7)
- 46. Las relaciones entre la Unión Europea y América Latina, el Caribe y Colombia (8)
- 47. Las relaciones entre la Unión Europea y América Latina, el Caribe y Colombia (9)
- 48. Las relaciones entre la Unión Europea y América Latina, el Caribe y Colombia (10)
- 49. Instrumentos horizontales que benefician al mundo productivo de América Latina
- 50. Instrumentos horizontales que benefician al mundo productivo de América Latina (2)
- 51. Instrumentos horizontales que benefician al mundo productivo de América Latina (3)
- 52. Instrumentos horizontales que benefician al mundo productivo de América Latina: el caso de Colombia
- 53. Comercio exterior colombiano con la UE (1)
- 54. Comercio exterior colombiano con la UE (2)
- 55. Comercio exterior colombiano con la UE (3)
- 56. Comercio exterior colombiano con la UE (4)
- 57. Comercio exterior colombiano con la UE (5)
- 58. Inversión comunitaria en Colombia
- 59. Inversión comunitaria en Colombia (2)
- 60. El Plan Colombia
- 61. El euro en América Latina, el Caribe y Colombia
- 62. El euro en América Latina, el Caribe y Colombia (2)
- 63. El euro en América Latina, el Caribe y Colombia (3)
- 64. El euro en América Latina, el Caribe y Colombia (4)
- 65. El euro en América Latina, el Caribe y Colombia (5)
- 66. El euro en América Latina, el Caribe y Colombia (6)
- 67. Conclusiones (1)
- 68. Conclusiones (2)
- 69. Conclusiones (3)
- 70. Conclusiones (4)
- 71. Conclusiones (5)
- 72. Conclusiones (6)
- 73. Conclusiones (7)
43. Las relaciones entre la Unión Europea y América Latina, el Caribe y Colombia (5)
Capítulo anterior: 42 - Las relaciones entre la Unión Europea y América Latina, el Caribe y Colombia (4)
Capítulo siguiente: 44 - Las relaciones entre la Unión Europea y América Latina, el Caribe y Colombia (6)
El cambio fundamental fue la evolución desde un concepto de cooperación estrechamente ligado a la relación postcolonial, hacia un campo más amplio, inserto en el ámbito de las relaciones exteriores de la propia Comunidad, como lo describe el autor Abellán. A las políticas regionales ya iniciadas con los países de África-Caribe-Pacífico, ACP y de la Cuenca Mediterránea, se añadieron dos instrumentos dirigidos a los PVD en general e inspirados en el surgimiento de una Política de Cooperación comunitaria. [1]
La evolución quedó dibujada en una serie de documentos programáticos; previamente a la ampliación, la Comisión envió al Consejo las Orientaciones de una política de Cooperación al Desarrollo seguidas del Programa de Acción donde se evidencia la doble orientación según el analista Sobrino, J.M., de la Política de Cooperación comunitaria. Debido a la escasez de medios disponibles se mantenía la regionalización selectiva, pero completada mediante acciones en el ámbito mundial con PVD no asociados, siguiendo las recomendaciones de la UNCTAD y la Asamblea General de la ONU. [2]
El Primer programa de acción en favor de los PVD no asociados para el período 1976-1980 se estableció gracias a las presiones ejercidas por Reino Unido, que bloqueó la aprobación de las cantidades de ayuda dirigidas a los países ACP hasta que no se decidiese esta aportación. Se trataba de ayudas no reembolsables destinadas a los países más necesitados, con un enfoque de carácter asistencial dirigido al aumento de la producción alimentaria y a potenciar el desarrollo de las regiones rurales. La distribución fué de un 75% para Asia, un 20% para América Latina y un 5% para países africanos no asociados.
La crisis alimentaria mundial a principios de los setenta provocó un aumento de los precios de los cereales en el mercado mundial y estimuló un rápido crecimiento del presupuesto dedicado a ayuda alimentaria. La ayuda comunitaria se dividió en dos: la ayuda de urgencia para paliar situaciones críticas y la ayuda alimentaria normal. En 1971 se creó un segundo fondo para la ayuda de emergencia a los países no cubiertos por el Fondo Europeo de Desarrollo, FED, al que en 1972 se añadiría un fondo de ayuda alimentaria de emergencia para víctimas de desastres y grupos vulnerables en los PVD. La participación de América Latina en la ayuda de emergencia sólo fue de un 10%, dada su mejor situación respecto a Asia y África. En cambio, su participación en la línea presupuestaría de ayuda a través de Organizaciones No Gubernamentales, ONG, que se inició a partir de 1976, fue en torno al 25% del total debido a la amplia cultura occidental existente en Latinoamérica, que facilita el contacto directo de la población civil, y el hecho de trabajar con las clases más desfavorecidas, que deja al margen los índices macroeconómicos, detalla ampliamente Granda-Mate-Moreno. [3]
En general, durante toda esta década, la participación de la región latinoamericana en la Cooperación de la CEE fue muy reducida, en un promedio del 2,7% entre 1970 y 1977, pero aumentó a partir del agudizamiento de la crisis de Centroamérica que condujo a un aumento de los recursos enviados a dicha subregión.
Una crisis económica generalizada, acompañada de sucesivas crisis políticas, condicionaron las relaciones interregionales también matizadas por dos acontecimientos trascendentales del proceso de integración europea. La adhesión de Portugal y España puso sobre la mesa negociadora sus especiales relaciones con Latinoamérica. En el discurso político del momento, España alentó su papel de puente para atribuirse el peso de una potencia media en el campo diplomático, tal como lo cita Piñol, [4] ya que en lo económico su situación era bastante deficiente. Fue secundada por algunos líderes latinoamericanos que anhelaban aumentar su influencia en el seno de la Comunidad, pero ello despertó reticencias en las potencias medias con vocación de liderazgo como Argentina, Brasil o México, que tacharon de paternalistas algunas actitudes del Gobierno español afirma Rosenwig, y en las dos grandes potencias coloniales europeas, Francia y Reino Unido, que veían peligrar los privilegios de sus zonas de influencia al ser diluidos entre un número demasiado extenso de países. [5]
La firma en febrero de 1986 del Acta Única Europea, para dinamizar el proceso de profundización en la construcción europea, formalizó la Cooperación Política Europea mediante un acuerdo entre los Estados miembros sobre materias fuera del alcance de las competencias comunitarias para formular y aplicar conjuntamente una política exterior europea. Paulatinamente, la Comunidad abandonó la anterior política inhibicionista sobre América Latina y tomó posturas más comprometidas, como fruto del previo debate interno sobre el alcance de la Cooperación política Europea, explica Ifestos, P. [6]
Dejando de lado las diferencias provocadas por la crisis de la guerra de las Malvinas, la intervención más relevante de la Comunidad en la región fue su actuación en el conflicto centroaméricano, que tuvo diferente cariz al tratarse de una acción diplomática en favor de una solución negociada entre los países de la región. Su actitud en favor de las iniciativas locales, materializadas en el Plan de Contadora, la distanció de la postura intervencionista de los Estados Unidos, con quien evitando un enfrentamiento abierto, mantuvo una diferencia conceptual sobre la naturaleza del conflicto.
[1]ABELLAN, V. Presupuestos de una política común en materia de relaciones exteriores y de seguridad en: Revista Instituciones Europeas Vol.19 No.1:1992.
[2]SOBRINO HEREDIA, JM. Consideraciones en torno a la dimensión mundialista de la política comunitaria de cooperación al desarrollo en: Revista Instituciones Europeas Vol.12 No. 3: 1985.
[3]GRANDA-MATE-MORENO. La cooperación entre América Latina y Europa. CIDEAL. Madrid: 1988.
[4]Op. cit
[5]ROSENWIG, G. España y las relaciones entre las comunidades europeas y América Latina. IRELA DT No. 8: 1987.
[6]IFESTOS, P. European political cooperation. Towards a framework of supranation diplomacy. Altershot, UK: Ed. Averbury 1987.
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