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Capítulo 8:

 El sector servicios de la UE I

En la actualidad, el sector terciario o servicios representa la principal fuente de riqueza para todos los países de la UE, hasta el punto de que naciones como Holanda o Bélgica, carentes de recursos propios y con un nivel industrial moderado (dado su pequeño tamaño), cuentan con un producto interior superior al de otras naciones más potentes.

      El sector servicios en Europa se concentra en tres actividades fundamentales:

o  La banca y los servicios financieros: Los bancos europeos, especialmente tras la implantación del euro como moneda única en la UE, se cuentan entre los más importantes del mundo.

o  Los transportes.

o  El turismo:Constituye un importante recurso para países menos industrializados, como el Estado español, Grecia o Portugal, pero también se explota en naciones ricas, como Francia e Italia. El turismo abarca todos los sectores del ocio: bares, restaurantes, alojamientos, etc.

Todos los servicios de interés general son esenciales para el día a día de los ciudadanos y las empresas comunitarias, y reflejan el modelo social europeo. Juegan un papel muy destacado en la cohesión social, económica y territorial de la UE, y constituyen un elemento vital para el desarrollo sostenible de los países comunitarios en términos de empleo, integración social, crecimiento económico y calidad medioambiental. Aunque su alcance varía considerablemente en función de la historia intervencionista de cada estado, pueden ser definidos como servicios clasificados de “interés general” por las autoridades y, por ello, sometidos a específicas obligaciones de los poderes públicos. Esto significa, esencialmente, que las autoridades tienen la responsabilidad de decidir, en gran medida, cuál es el verdadero alcance del servicio de interés general y como llevar a cabo su prestación. La Administración puede decidir si proporcionar un servicio público por sí misma o a través de una empresa, pública o privada, que gestione la prestación con o sin ánimo de lucro. Al mismo tiempo, los suministradores deben someterse a las leyes recogidas en el Tratado CE y a las leyes comunitarias que les sean de aplicación. Además, para otorgarle al asunto una dimensión comunitaria, muchas de las industrias que prestan servicios de interés económico general deben respetar las Directivas específicas que la UE dicta en cada sector. Conjuntamente con las autoridades nacionales, comunitarias y locales, la UE juega un papel muy importante en la regulación de los principios y condiciones que deben regir la prestación de una amplia gama de servicios. Esta responsabilidad compartida se halla recogida en el Tratado y subrayada por el Protocolo de Servicios de Interés General anexado al Tratado de Lisboa.

        La UE es miembro de la Organización Mundial del Comercio (OMC)               desde el 1 de enero d 1995. Los 27 estados miembros (en 2007)de la Unión son a la vez miembros de la OMC por derecho propio. El incremento del comercio impulsa el crecimiento mundial, lo que favorece a todos. Los consumidores disponen de una gama más amplia de productos. La competencia entre los productos locales y los importados hace que desciendan los precios y aumente la calidad. La liberalización del comercio permite que los productores más eficientes desarrollen su actividad en condiciones de equidad con sus competidores de otros países, cuyos gobiernos deben reducir los derechos de importación que protegen a las empresas nacionales. La filosofía esencial de la UE es abrir sus mercados a las importaciones, a condición de que sus socios comerciales obren de igual modo. La UE está también deseosa de liberalizar el comercio en el sector de los servicios. Sin embargo, está dispuesta a hacer concesiones a los países en vías de desarrollo, de modo que puedan liberalizar sus mercados más lentamente que los países industrializados; además, ayuda a estos países a integrarse en el sistema mundial de comercio.

      Podemos distinguir dos tipos de servicios de interés general en función de la forma en que éstos son regulados por las autoridades comunitarias:

A) Servicios de interés económico general: El suministro y la organización de estos servicios están sujetos a las normas internas del mercado y de la libre competencia del Tratado CE. En el caso de grandes compañías industriales de servicios de interés general, existe un marco específico de regulación comunitaria. Del mismo modo, ciertos aspectos de determinados servicios públicos están regulados por legislación específica de la UE, como por ejemplo la Directiva de “televisión sin fronteras”. Otros servicios de interés económico general, en cambio, se hallan fuera de ningún régimen legal específico a nivel comunitario (es el caso del tratamiento de residuos y aguas residuales o el suministro de agua). De todas formas, para determinados aspectos, les son de aplicación algunas normas comunitarias específicas (medioambientales o de protección al consumidor, por ejemplo). Además, algunos servicios de interés económico general se hallan sujetos al régimen establecido por la Directiva de Servicios.

B) Servicios sin interés económico: Se trata de algunos servicios básicos vinculados a los estados, tales como los cuerpos de seguridad, policía, justicia, inteligencia, etc. que no poseen una regulación comunitaria específica ni se hallan cubiertos por las normas internas y de competencia del mercado que recoge el Tratado. Algunos aspectos de la organización de estos servicios deben estar sujetos a otras normas del Tratado, como, por ejemplo, el principio de no discriminación.

      Desde el punto de vista del personal sanitario, existe un importante déficit de enfermeras en bastantes países de la Unión Europea, entre ellos España, según datos de la Organización Mundial de la Salud recogidos en el "Informe sobre recursos humanos sanitarios en España y la UE" realizado por el Consejo General de Enfermería, (julio de 2010), hay un total de 1.621.903 médicos y 3.965.327 enfermeras, por tanto podemos hablar de que Europa cuenta con 5.587.230 profesionales sanitarios velando por la salud de los casi 500 millones de ciudadanos que viven en la Unión Europea. Del total de profesionales sanitarios europeos un 29,03% son médicos y un 70,97% enfermeras. Sin embargo, la grave escasez de enfermeras existente en España ha provocado que el número de enfermeras en nuestro país se acerque al porcentual de médicos: así del total de profesionales sanitarios que trabajan en España el 45,58% son médicos y el 54,42% corresponde a enfermeras.


      En este sentido, cabe destacar que los países europeos con sistemas sanitarios cuya calidad y asistencia sanitaria ostentan las máximas consideraciones por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) disponen de un porcentaje de enfermeras considerablemente mayor al de España. Un ejemplo es Francia considerado el primer sistema sanitarios del mundo por la OMS (un 30,99% médicos y 69,01% son enfermeros) o el Reino Unido (un 15,28% médicos y 84,72% son enfermeros).


      En Europa la media de enfermeras por cada 100.000 habitantes es de 808,5 profesionales. Analizando los 10 países con mayor ratio de enfermeras por población observamos que Irlanda es el que mayor número de enfermeras dispone por cada 100.000 habitantes puesto que tiene un total de 1.862,6 profesionales. A este país le sigue Finlandia con 1.493,7 profesionales, Países Bajos (1.372,6), el Reino Unido (1.241,4), Suecia (1.072,9), Dinamarca (1.042,6), República Checa (1.018,82), Alemania (979,9), Austria (950,4) y Luxemburgo (917,2).

      En cuanto a España cabe destacar que ocupa el lugar número 22 en la lista de países europeos y tiene un total de 531,83 enfermeras por cada 100.000 habitantes, una media que es superada por todos y cada uno de los países más industrializados de la Unión Europea. Con la diferencia que nos separa de la media europea por cada 100.000 habitantes se podría abrir un hospital de 300 camas. Tan sólo tienen peores ratios que España 5 países europeos que son concretamente: Bulgaria (428,5); Portugal (425,76); Rumania (425,47); Grecia (396,09) y Chipre (358,56).

      El secretario general de Sanidad, José Martínez Olmos, inauguró, en febrero de 2010, la conferencia Prevención de enfermedades cardiovasculares, que ha organizado en Madrid el Ministerio de Sanidad y Política Social en el marco de la Presidencia española de la Unión Europea. El objetivo de la misma es examinar el impacto de las enfermedades cardiovasculares en Europa, identificar los puntos críticos en el abordaje de esta enfermedad y consensuar propuestas de prevención.

      Este encuentro reunió en Madrid, a  prestigiosos investigadores, responsables de políticas gubernamentales y representantes de sociedades profesionales y de pacientes de los 27 países miembros de la UE. Durante varios días se puso de manifiesto que las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en la Unión Europea, donde más de dos millones de personas fallecen al año por este motivo. En España, la cifra total de fallecidos ascendió en 2007 a 124.126, lo que supuso el 32,21% de las defunciones totales. En las estadísticas que maneja el Ministerio de Sanidad también se pueden apreciar desigualdades de género: el número absoluto de muertes es más alto en mujeres, aunque las tasas más altas por edad corresponden a hombres de más de 85 años.

 
      Los expertos que participan en esta reunión hacen hincapié en las medidas de prevención para disminuir la prevalencia de los factores de riesgo de la enfermedad cardiovascular, como son el abandono del hábito tabáquico y la mejora de la nutrición y la alimentación. En lo que se refiere al desarrollo de las estrategias de salud cardiovascular en Europa, España ha propuesto como modelo extensivo al resto de países de la UE la Estrategia en cardiopatía isquémica del Sistema Nacional de Salud.

      El cáncer, es la enfermedad que sigue siendo la primera causa de muerte en el mundo y la segunda en los países de la UE.

      Según la OMS, cerca del 40 por ciento de los casos de cáncer podrían haberse evitado con el abandono del cigarrillo, la práctica de ejercicio regular y una dieta equilibrada y nutritiva.

      Al mismo tiempo, la Organizaciónha alertado que, en caso de no tomarse las medidas preventivas necesarias, de aquí al 2015 podrían registrarse más de 45 millones de muertes por esta enfermedad.

      En el caso de los países de la UniónEuropea,el cáncer sigue siendo una de las mayores cargas para la salud: cada año, en promedio, unos 3.200.000 de personas son diagnosticadas con este mal, y es la segunda causa de muerte, después de las enfermedades cardiovasculares.

      Las últimas estadísticas que se han hecho públicas tienen unas cifras bastante escalofriantes: el cáncer es la causa del fallecimiento de dos de cada diez mujeres, cifra que ha ascendido a 554.000 en el 2006, y de tres de cada diez muertes entre los hombres, con un total de 698.000 ese mismo año.

      Ante la seriedad de esta situación, la Comisión Europea tiene previsto poner en marcha este año una asociación para la acción contra el cáncer que establecerá compromisos a escala comunitaria sobre medidas concretas para la prevención y control del cáncer así como para contribuir a reducir las desigualdades a la hora de tener que someterse a un tratamiento.

      El objetivo consiste en ayudar a los Estados miembros proporcionándoles un marco para definir y compartir la información, la capacidad y los conocimientos especializados en la prevención y el control del cáncer, e implicar a las partes interesadas de toda la Unión Europea en un esfuerzo colectivo para reducir la carga sanitaria que representa.

      Con respecto a los tipos de cánceres que mayor incidencia tienen en la UE,los de mama, cáncer de cervicouterino y el colonrectal constituyen una de las principales causas de mortalidad en los Estados miembros.

      Según las estimaciones de incidencia y mortalidad del Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC), en el 2006 se registraron unos 331.000 nuevos casos y unos 90.000 fallecimientos como consecuencia del cáncer de mama, lo que representa cerca del 30 por ciento de los casos de cáncer en la población femenina de la UE. En cuanto al cáncer de cervicouterino se registraron 15.000 fallecimientos de mujeres de la UE y 36.500 nuevos casos en el 2006.

      Desde el punto de vista educativo, España padece elevadas tasas de fracaso escolar así como un exceso de reformas y de instrumentación política; razones suficientes para la reflexión sobre los fallos y las posibilidades de mejora. Esta es una de las principales conclusiones que se extraen del estudio realizado por el Instituto de Enseñanza y Aprendizaje de la Universidad Camilo José Cela (UCJC).


      El estudio compara los elementos que caracterizan los sistemas educativos con mejores resultados en PISA 2003, Timss 2003 y el informe Unesco 2004 y señala que las carencias del sistema educativo español se centran en tres focos: la metodología y los contenidos pedagógicos; la familia como pieza clave en la Educación; y la formación del profesorado.


     La educación española retrocede, el fracaso escolar aumenta; lo dicen los datos nacionales y por supuesto, lo que más pesa, los internacionales. El informe PISA, es una de las muestras más evidentes de cómo la educación española da pasos hacia atrás. Dicho informesitúa en los mejores puestos a Finlandia, Holanda, Bélgica, Irlanda y Suiza. Concretamente Finlandia reúne las mejores características comunes a todos los países mejor posicionados.

      Por su parte, el Informe PISA 2003, dice que el gasto público que España dedica a la Educación es inferior al de todos los países de la UE. Los colegios españoles han de optimizar procesos; dotar de coherencia, eficiencia y eficacia al currículo de asignaturas; y perseguir la excelencia en el desempeño profesional del profesorado, que pasa por más y mejor formación de forma indefinida.


      El primer puesto de dicho informe lo ostenta Finlandia, considerado como el mejor sistema educativo del mundo, pasan por el profesorado como la piedra angular del sistema. Su éxito reside en la rigurosa selección y formación de sus docentes (la nota media de 9 para acceder a la universidad), con un plan de estudios más largo (seis años) y en la que se evalúan las habilidades lectora y escrita, la capacidad de empatía y comunicación, las habilidades artísticas, musicales y una alta competencia matemática en los aspirantes.

 
      Además, frente a las 2.000 horas de formación en España, el profesor de Primaria finlandés suma un total de 6.400 horas de formación. Asimismo, el profesor de Secundaria debe superar, además de su especialización, una prueba para entrar en Educación al mismo tiempo que debe seguir estudios pedagógicos de más de 1.400 horas (frente a las 100 y 130 exigidas en España) y dominar una lengua extranjera. En Finlandia, el profesor es visto como un profesional de alto prestigio y reconocimiento social.


      Impulsa este éxito la aspiración de Finlandia hacia el liderazgo mundial en innovación, donde la escuela es la cuna y plataforma para cumplir este objetivo. De hecho, los profesores más competentes se sitúan en los primeros cursos. Con respecto a España hay menos horas lectivas en Primaria y Secundaria, pero más en Bachillerato. Y destaca el hecho de que la máxima responsabilidad de los resultados en la Educación dentro del centro escolar recae en el profesorado.


      Por otro lado, en los hogares finlandeses se respira un alto interés por la cultura y existe una garantía de compatibilidad de la vida laboral y familiar. Gracias a ello, los padres finlandeses asumen la principal responsabilidad en la Educación de sus hijos y se implican de forma activa y real en las actividades de carácter pedagógico que ofrecen desde los centros escolares. Se fomenta la capacidad para pensar y estudiar, muy por encima de la memorística, y valores como la responsabilidad y la disciplina. Existe un importante apoyo sociocultural: excelentes bibliotecas, emisiones en televisión en versión original... Todas estas circunstancias, y el hecho que de que los profesores atajen de forma inmediata los problemas de aprendizaje de sus alumnos, se traducen en que prácticamente no exista fracaso escolar en Finlandia (0.4%).


      Finlandia además tiene un sistema educativo bilingüe; el alumno acaba dominando un mínimo de tres y un máximo de cuatro idiomas: finlandés, sueco, inglés, francés. Sus aulas acogen una media de 20 alumnos en Primaria y 15 en Secundaria, con colegios que reúnen en torno a 300 alumnos,etc.

      El informe PISA, es uno de los indicadores más creíbles y seguros de la U.E., se basa en estudios realizado a jóvenes europeos, y sitúa diferencias cuantitativas y cualitativas sobre el nivel educativo de cada país, es decir una comparación en toda regla. Se realiza cada 3 años, por lo que las evoluciones y cambios son muy acusados.


      El último informe PISA se realizó en 2007 y dejó a la luz las carencias de nuestro sistema educativo y los altos niveles de fracaso escolar, sobre todo en las escuelas públicas.


      El coordinador del informe Andreas Schleicher, fue taxativo afirmando que el nivel de educación de la juventud española está a bastante distancia de la del resto de los estudiantes de la mayoría de los países europeos.

      Está claro que nuestro sistema educativo no es completamente malo, es más tiene grandes avances y por supuesto ha mejorado desde el comienzo de la democracia, pero sería engañoso ocultar que existen numerosas deficiencias.

      No debemos por supuesto ser pesimistas, porque el líder de puntuación en este informe, es Finlandia, que era de los más mediocres en los 80. Debemos ir superando obstáculos y afrontando adversidades de carácter social y generacional.

      Los ministros de Educación de la Unión Europea mantuvieron dos encuentros informales, el primero en Bruselas y este en Madrid, para definir el papel de la educación en la Estrategia Europa 2020 de cara a que, para entonces, la tasa de fracaso escolar en la UE (que se sitúa actualmente en torno al 18%) se reduzca hasta el 10%.

     Según el Ministerio de Educación, el propósito fundamental de la reunión pasa por coordinar las medidas de los Veintisiete en materia de enseñanza y adoptar una estrategia conjunta, consecuente con los objetivos educativos previamente adoptados de cara al horizonte 2020.

      Entre los asuntos que debatirán, destaca el aumento hasta el 40% de los niveles de matriculación en estudios superiores (situado en el 30% actualmente) "vinculado a preparar a los ciudadanos ante los cambios laborales que experimenta el mercado en el momento actual y a colocar la formación en un lugar clave para salir de la crisis económica de forma estructural y sostenible".

      Según explicaron, la UE no puede permitirse lapérdida de talentos ni desperdiciar el alto potencial de capital humano existente, por lo que resulta "imprescindible" alcanzar un objetivo consensuado entre todos los países miembros que rija sus acciones en política educativa.

      Ésta es la segunda vez que los máximos responsables de Educación de la UE se reúnen desde que, en enero de 2010, España tomara el relevo de la Presidencia europea. El primer encuentro, presidido por el ministro Ángel Gabilondo, tuvo lugar a mediados de febrero en Bruselas, donde se acordó promover la equidad y la cohesión social, el aprendizaje permanente y la movilidad, mejorar la calidad y la eficacia de la educación y la formación, e incrementar la creatividad y la innovación, incluido el espíritu empresarial.

      Los europeos disfrutan de un grado sin precedentes de movilidad personal, y las mercancías se envían rápida y eficazmente desde las fábricas a los clientes, a menudo en distintos países. La Unión Europea ha estimulado esta libertad abriendo los mercados nacionales y eliminando las barreras físicas y técnicas. Sin embargo, los modelos de transporte y las tasas de crecimiento actuales son insostenibles.

        Europa apuesta por las redes transeuropeas (RTE) para facilitar la libre circulación de mercancías, de personas y de servicios en toda la Unión. Las redes transeuropeas se crearon en los años ochenta con la instauración de un mercado único. El objetivo era facilitar la armonización y el desarrollo de las infraestructuras de los Estados miembros reforzando al mismo tiempo la cohesión económica, social y territorial de la Unión Europea. La Unión puede reivindicar el éxito de algunos proyectos como la red de gran velocidad (TGV) entre Londres, París y Bruselas, aunque todavía queda mucho por hacer. Europa ha limitado su objetivo inicial y se ha centrado en el desarrollo de 30 proyectos prioritarios. Estos pasillos transnacionales son en un 80% ferroviarios, como el tren de alta velocidad entre Francia y Alemania, la vía entre Lyon, Turín y Trieste, Budapest y las fronteras ucranianas o un nuevo eje de mercancías en los Pirineos. Las autopistas y autovías; unirán los países aislados y duplicarán las infraestructuras terrestres saturadas, como la ruta de los Alpes y de los Pirineos. Las redes de transporte también se apoyan en grandes proyectos industriales destinados a desarrollar sistemas de radionavegación por satélite (GALILEO), de interoperabilidad ferroviaria (ERTMS) y de modernización de la gestión del tráfico aéreo.

      Desplazar personas y mercancías de manera rápida, eficaz y económica es un elemento central del objetivo de una economía dinámica y una sociedad con más cohesión en la UE. El sector de transportes genera el 10% del Producto Interior Bruto (PIB) de la Unión y emplea a más de 10 millones de personas.

      El constante crecimiento de la movilidad somete los sistemas de transporte a una gran presión. El resultado es la congestión del tráfico aéreo y por carretera, que redunda en menor eficacia económica y mayor contaminación y consumo de combustible.

      Aunque muchos aspectos de la política de transportes son competencia de los gobiernos nacionales, es lógico que un mercado europeo único cuente con una infraestructura de transportes única. De ahí que en los últimos diez años la UE haya abierto a la competencia los mercados nacionales de transportes en toda la Unión, sobre todo en los sectores aéreo y por carretera y, en menor grado, el ferroviario.

      Los camiones pueden así operar en países distintos de los propios y ya no vuelven de vacío en los viajes internacionales. En 2003 entró en vigor un primer paquete de medidas de liberalización, que abrió a la competencia alrededor del 70-80 % del tráfico de mercancías por ferrocarril a larga distancia.

      La liberalización del tráfico aéreo ha supuesto más competencia, precios más bajos y mayor número de conexiones entre los Estados miembros. En 2007, tras años de negociaciones, la UE refrendó un acuerdo denominado "de cielos abiertos" con Estados Unidos gracias al cual las líneas aéreas de la UE pueden volar desde cualquier aeropuerto de la UE a cualquiera de los EEUU. Con ello, las ventajas de la liberalización se extenderán pronto a los trayectos transatlánticos.

      La UE también promueve proyectos importantes de infraestructura de transporte: las llamadas redes transeuropeas (RTE). Entre los proyectos prioritarios figuran los siguientes:

A) La eliminación de cuellos de botella en la principal vía navegable interior entre el este y el oeste que une los ríos Rin, Meno y Danubio.

B)  Un programa de regulación del tráfico en rutas marítimas muy frecuentadas frente a las costas de la UE.

C)   La mejora de varias líneas de ferrocarril norte-sur y este-oeste.

      La liberalización por sí sola no puede solucionar problemas profundamente arraigados: el protagonismo de la carretera frente a otras formas de transporte, la contaminación y la fragmentación de los sistemas de transporte, incluida la escasez de enlaces con las regiones periféricas o entre las distintas redes regionales o nacionales.

      El 44% de todas las mercancías transportadas en la UE se desplazan por carretera, frente al 39% por vía marítima, el 10% por ferrocarril y el 3% por vías navegables interiores. El predominio de la carretera es aún más acusado en el transporte de pasajeros (principalmente en automóvil), que representa el 81%, frente al 6% del ferrocarril y el 8% del avión. El paso del transporte de mercancías y pasajeros por carretera a medios de transporte menos contaminantes será la clave de toda política de transporte viable. Otra prioridad será integrar los modos de transporte mediante combinaciones tren-carretera, tren-barco o tren-avión.

      También se está introduciendo la llamada “carga de congestión” (impuesto destinado a evitar atascos), mediante la cual los usuarios pagan por el uso de infraestructuras escasas. Un ejemplo es el sistema introducido por primera vez en Londres en 2003 y en el que se cobra a los automovilistas por acceder a los centros urbanos.

      En una economía de mercado democrática, el paso de la carretera al ferrocarril (aunque deseable) no puede venir impuesto ni por los gobiernos nacionales ni por la UE. Debe hacerse mediante incentivos, como por ejemplo inversiones dirigidas a otros medios de transporte, de modo que pueda hacerse frente a la sobrecarga, y sistemas de precios que reflejen el coste real del uso de la carretera y fomenten una migración «natural» a formas alternativas de transporte. El propósito es la transferencia de pasajeros y mercancías del transporte por carretera al ferrocarril y la sustitución de determinados vuelos de pasajeros de corta distancia por el tren.

      El tren es el primer objetivo. Actualmente, los de mercancías viajan en la UE a una velocidad media de 18 kilómetros por hora. Debe aumentarse la velocidad y calidad de los servicios si quiere atraerse el tráfico actual por carretera.

      El sector del transporte, principalmente por carretera, es responsable en la UE del 28 % de las emisiones de CO2, principal gas de efecto invernadero. Entre las medidas que empiezan a introducirse cabe mencionar la mejora de la eficacia en el consumo de combustible, el uso de combustibles alternativos y la limitación de las emisiones de los automóviles.

      Dada la extensión de su costa y el riesgo de vertidos de petróleo, la UE está endureciendo las normas de seguridad marítima: inspecciones más rigurosas de los buques, sanciones por contaminación debida a negligencia grave y aceleración de la retirada de los petroleros monocasco.

      En 2001 la Comisión introdujo un plan de acción de 10 años para el sector de transportes. La revisión intermedia de 2006 señalaba que el plan de acción debía concentrarse en incrementar la competitividad del ferrocarril, introducir una política portuaria, desarrollar sistemas de transporte que empleen tecnologías avanzadas, cobrar por el uso de infraestructuras, producir más biocombustibles y estudiar cómo descongestionar las ciudades.

      Europa, en materia de turismo, ocupa una posición privilegiada que la sitúa a la cabeza a escala mundial. En este contexto europeo, España se ha convertido en uno de los principales países receptores de turismo, situándose en el segundo puesto dentro de la Unión Europea, por detrás de Francia y en el tercer lugar en el ranking mundial por detrás de Estados Unidos y Francia.

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