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Tiroides y nutrición

Autor: Ana Sánchez Quesada
Curso:
9,50/10 (4 opiniones) |9538 alumnos|Fecha publicación: 21/02/2008
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Capítulo 5:

 La hipófisis

La hipófisis (hypóphysis) es probablemente la glándula más importante del organismo, ya que regula la función de bastantes glándulas endocrinas. En la época embrionaria la hipófisis se origina en la parte superior del paladar, y asciende hasta la parte inferior del cerebro, quedando alojada en una pequeña cavidad que el hueso fabrica para ella y que llama "silla turca", puesto que tiene forma de nido. Es la zona más protegida del organismo y es también la mejor irrigada, estando rodeada por un círculo de vasos que aseguran su riego sanguíneo en cualquier circunstancia.

La hipófisis
Figura 1.2: La Hipófisis y su sistema de irrigación.
"El Gran Larousse de la Medicina" Tomo 2

Es una glándula bastante pequeña. Tiene el tamaño de una avellana y su peso medio, en el hombre, es de 0,5 g; está más desarrollada en la mujer, especialmente  multipara, que en el hombre. Es una glándula interna unida a la base del encéfalo y situada en la silla turca del esfenoides. Está dividida en un lóbulo anterior y un lóbulo posterior. El lóbulo anterior, llamado también antethipófisis o prehipófisis, procede de una formación glandular ectodérmica (esbozo faringo-hipofisiario), la bolsa de Rathke, y debe relacionarse genéticamente con el lóbulo intermedio (pars intermedia), con el que constituye la adenohipófisis. El lóbulo posterior o posthipófisis, asimismo de origen ectodérmico, procede de un divertículo tubular que nace de una leve evaginación en forma de embudo del suelo de la vesícula diencefálica, que representa el infundíbulo. El lóbulo posterior o nervioso constituye la neurohipófisis. Desde un punto de vista fisiológico, la hipófisis está estrechamente relacionada con los núcleos hipotalámicos, mediante numerosas conexiones nerviosas (haz supraóptico-hipofisiario) y vasculares (sistema portal hipofisiario).

Produce numerosísimas hormonas, algunas con efectos directos y otras reguladoras de la actividad de otras glándulas, pero cada una de ellas es segregada por un subgrupo de células hipofisiarias.

Las hormonas reguladoras son:

- La hormona tireotropa o tireoestimulina (TSH), que estimula la tiroides para que produzca tiroxina.
- La hormona folicuoestimulante (FSH), cuya acción promueve el crecimiento de los folículos ováricos y estimula la producción de estrógenos.
- La hormona luteinizante (LH), que promueve la ovulación e incrementa la cantidad de progesterona.
- La hormona adrenocorticotropa (ACTH), reguladora de la actividad suprarrenal, que estimula la producción de cortisona.
- La hormona luteotropa o gonadotropona luteotrófica (LTH), que provoca la secreción de la progesterona y rige los fenómenos de la lactancia.
- La hormona melanotropa (MSH), que actúa sobre los melanocitos de la piel, provocando su pigmentación al favorecer la síntesis y la dispersión de la melanina contenida en ellos. Es muy importante su afinidad con la ACTH.
- La hormona somatotropa u hormona de crecimiento (STH), que ejerce directamente su acción sobre los receptores periféricos. Estimula la síntesis proteica, aumenta el metabolismo y la utilización de las grasas, ejerce una acción hiperglucemizante y favorece la retención del fósforo y la eliminación renal del calcio.

Las hormonas con efectos directos, que actúan sin la intermediación de otra hormona, son:

- La hormona del crecimiento (GH), reguladora del aumento de tamaño del cuerpo. Actúa sobre el alargamiento de los huesos y sobre el desarrollo de los músculos y tejidos.
- La Oxitocina, que promueve la contracción del útero durante el parto, la expulsión de la placenta y la emisión de leche por la mama.
- La Prolactina (PRL), de la que depende la producción de la leche.
- La Vasopresina u hormona antidiurética (ADH), que aumenta la presión de la sangre y favorece la reabsorción del agua en los riñones.

Los efectos sorprendentes de la hormona del crecimiento son evidentes a escala macroscópica cuando la hipófisis produce demasiada o demasiada poca. En el primer caso el cuerpo asume dimensiones muy por encima de la norma, hasta tal punto que se llega al gigantismo; en el segundo caso el crecimiento se detiene muy por debajo de la media, y se produce el enanismo hipofisario.

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