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Tiroides y nutrición

Autor: Ana Sánchez Quesada
Curso:
9,50/10 (4 opiniones) |9538 alumnos|Fecha publicación: 21/02/2008
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Capítulo 20:

 Alimentación

Como se ha visto en apartados anteriores, si bien, los tratamientos de estas patologías conllevan el tratamiento médico siempre por parte de un facultativo especializado, mediante fármacos, administrando hormonas, cirugía, y radiaciones de yodo, según los casos, la alimentación también puede paliar los síntomas y evitar incluso que se llegue a producir el cáncer de tiroides.

Ya sabemos que el yodo es esencial para el correcto funcionamiento del tiroides y, que a su vez, es esencial para la buena salud. Ya se ha indicado que cumple una tarea importante puesto que controla (a través de las hormonas llamadas T3 y T4) la forma en que el cuerpo utiliza el combustible derivado de los alimentos que ingerimos y, si la tiroides deja de funcionar, también dejará de funcionar el organismo.

Como se ha explicado si la tiroides libera una cantidad excesiva de hormonas, se produce el hipertiroidismo y el caso contrario (defecto de hormonas) causa el hipotiroidismo.

Por lo tanto, cualquier patología relacionada con el mal funcionamiento del tiroides (hipertiroidismo, hipotiroidismo, bocio, etc.) está directamente relacionada con el contenido de yodo de los alimentos que ingerimos.

De las dos enfermedades tiroideas que puede afectar a cualquier persona, el hipotiroidismo o tiroides hipoactiva, es la más difícil de diagnosticar, debido a que mucho de sus síntomas se asemejan a los de envejecimiento natural, la menopausia, el estrés o la depresión, entre otros.

En muchos casos el hipotiroidismo pasa desapercibido y, por lo tanto, no recibe tratamiento y contribuye en aumentos significativos de los niveles de colesterol y homocisteína, a padecer hipertensión arterial, obesidad e incluso Diabetes tal y como se demuestra un estudio realizado por la Asociación Colombiana de Diabetes en el que se dice que el 14% de los pacientes con DMID (Diabetes Mellitus Insulino Dependietes) presentan asociada un TH (Tiroiditis de Hashimoto o Hipotiroidismo).

Con respecto a la alimentación, una dieta crónicamente deficiente en yodo puede producir bocio (como ya sabemos) e incluso cáncer, no por un efecto directo sobre el tiroides, sino a través de la hiperestimulación mantenida del tiroides por TSH.

En cambio un exceso de yodo en la dieta por largo tiempo termina por producir bloqueo en la captación de yodo por el tiroides, lo que a su vez, provoca hiperproducción de TSH por la hipófisis, que produce bocio y eventualmente cáncer. Se requieren niveles muy elevados (100 veces al normal) de ingreso de yodo par que ocurra un efecto negativo en cuanto a riesgo de cáncer.

Recordemos nuevamente que existen unas sustancias llamadas bociógenas, contenidas en trigo, maíz, patatas, vegetales crucíferos (col, coles de Bruselas, brócoli y nabo) que interferían en la disponibilidad del yodo y que son preocupantes si la ingestión de yodo es baja. El consumo de coles aumenta la necesidad del yodo, especialmente si se consumen en forma cruda aunque también contienen otras sustancias protectoras que pueden prevenir el desarrollo de un cáncer.

El alcohol es otra sustancia que estimula directamente a la hipófisis a producir TSH, aún con ingreso de yodo adecuado. Desde un punto de vista nutricional, el alcohol no es aconsejado salvo un uso muy moderado del mismo, como pueda ser la ingesta de una copa de vino por comida.

Es muy importante también la presencia de selenio en la dieta (sustancia que se encuentra alimentos comunes como el ajo, cebolla, trigo integral, brócoli y uva) ya que el tiroides normal tiene grandes concentraciones de éste. El mecanismo protector del selenio puede ser a través de la enzima glutation-pero sidaza, que es un poderoso antioxidante (por lo tanto muy efectiva contra radicales libres) y cuya acción depende de la presencia de selenio.

Como regla general hay que procurar que la dieta tenga unos adecuados niveles de yodo, que sea una dieta rica en frutas y vegetales (en partícula aquellos ricos en selenio, betacaroteno) y vitaminas C y E. Evitar el consumo de alcohol.

Sin entrar en más detalle médicos, como pueden ser, justificar cuando hay que administrar hormonas tiroideas, radiaciones de yodo, etc., que nos llevaría a estudios más complejos en el campo de la medicina y que aquí no se pretende resolver, vamos a realizar un prototipo de dieta para el caso de un hipertiroidismo y un hipotiroidismo centrándonos simplemente en los alimentos más adecuados para cada caso y que básicamente dependerá del contenido de yodo en su alimentación.

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