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Tendencias criminológicas

Autor: René Francisco Rivera Rodríguez
Curso:
10/10 (4 opiniones) |1995 alumnos|Fecha publicación: 29/07/2008
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Capítulo 5:

 Orientación psicológica

Las explicaciones Lombrosianas, sociológicas y biológicas no demostraban ser suficientes para aclarar ciertos crímenes con matices incomprensibles que obedecían a motivaciones misteriosas, confusas, extrañas y en ocasiones rarezas, no parecían ser capaces de descifrar la mística de las motivaciones oscuras del crimen. Es por eso que la Psicología busca desentrañar esos móviles oscuros en los lugares más recónditos de la mente humana.

SIGMUND FREUD (1856-1939)

El Psicoanálisis

El psicoanálisis es una compleja doctrina, en principios fundada por Freud (psicoanálisis ortodoxo), y posteriormente reformada, aportada, mejorada y perfeccionada.

El psicoanálisis busca mantener o recobrar el equilibrio intrapsíquico. El psicoanálisis sostiene que la personalidad es el resultado de fuerzas ajenas a la conciencia del sujeto, motivaciones estas, de índole sexual, principalmente.

Teoría Psicoanalítica

Teoría Psicoanalítica

Pansexualismo

El sexo como centro de la teoría; para Freíd el sexo es la inspiración que mueve al hombre.

Todo acto humano y por lo tanto el delito, lo antisocial, lo desviado tiene una base, una esencia, un significado sexual.

Los instintos

El instinto base es el "eros" o instinto de vida, instinto que es principal y básicamente sexual. A este instinto le contrapone el "tánatos" o instinto de muerte. La vida y la muerte, dos polos que se contraponen. En ocasiones nos movemos buscando la vida, y otras buscando la muerte. A veces es la vida o la muerte de los demás, y en ocasiones es la vida o la muerte propia.

Esta teoría tiene influencia en la Criminología, ya que lleva a estudiar si efectivamente el hombre tiene un instinto de muerte, un tánatos, que lo lleva a destruir, matar y delinquir; se trata de un predominio del tánatos sobre el eros, de la muerte sobre la vida.

Complejo de Edipo

Tomada de una tragedia griega, que dice que el rey de Tebas, Layo, es advertido por el oráculo que su destino es morir a manos de su futuro hijo, por lo que Layo manda matar al recién nacido Edipo, lo que no sucede, ya que el encargado de hacerlo se arrepiente y da el pequeño a un pastor, que lo lleva a los reyes de Corinto, los que lo adoptan.

Edipo ya bastante grandecito va al oráculo de Delfos, el que le augura que su destino es matar a su padre y desposar a su madre. Edipo huye de Corinto para evadir su destino, sin saber que en realidad corre hacia el.

En un cruce de caminos tiene un altercado con unos viajeros matando a tres de ellos, entre los que está Layo, después se enfrenta a la Esfinge, monstruo que tenía aterrorizada a la ciudad de Tebas, entra triunfal a ésta y se casa con la viuda reina, Yocasta.

Años después al saberse la verdad, Yocasta, la esposa-madre, se suicida; Edipo el esposo-hijo, se saca los ojos y va a vagar acompañado por sus hermanas-hijas.

Para Freud todos somos Edipo, al menos en la primera infancia, en que se desea sexualmente a la madre y se odia al padre (inconscientemente). Esta fase debe ser superada, de lo contrario el individuo desarrollara una serie de anomalías, su personalidad estará mal estructurada, y podrá llegar al crimen, en ocasiones por sentimientos de culpa. El criminal es en sí, una persona que no resolvió su conflicto edípico.

Lo anterior se manifiesta para los hombres, en el caso de las mujeres Freud se debraya, y explica lo que pasa con las mujeres es que tienen un complejo de castración, es decir, que la niña, al observar al padre y a la madre, se da cuenta, que en alguna ocasión ella, tuvo un órgano sexual como los hombres, pero por desear a su madre fue castrada y lo perdió. Por consiguiente viene un fenómeno curioso, que la mujer va temer y odiar al padre, porque subconscientemente  cree que él es el castrador, y por otro lado lo va amar por un fenómeno llamado "envidia del pene" (Freud, 1942:845).

La libido

La líbido se va desarrollando conjuntamente con el individuo y ese desarrollo debe ser paralelo, de lo contrario vendrán anomalías.

La líbido debe tender a la heterosexualidad, es decir, debe buscar un ser del sexo opuesto, de lo contrario, sea que se atrase, se adelante, se revierta o se extravíe, esto traerá problemas, entre estos la conducta criminal.

Las equivocaciones y aberraciones sexuales son desviaciones de la líbido, así, hay hechos con matiz parasocial o antisocial, como el fetichismo, lesbianismo, homosexualidad, sadomasoquismo, bestialismo, zoofilia, ninfomanía, bisexualidad, etc.

Las Etapas de Desarrollo

Freud distinguió las siguientes etapas:

Oral. La boca es el primer centro de interés y de placer. El recién nacido solo chupa y mama, y Freud compara el estado de satisfacción del niño después de mamar con el relajamiento posterior al orgasmo. Esta etapa tiene como duración el primer año de vida, durante el cual el niño lleva a la boca todo objeto posible.

Anal. Posteriormente, el hombre va a pasar a una etapa anal, donde la zona erógena principal va ser el ano, y el placer más grande que va a tener el niño ya no va ser el tanto chupar, el succionar, lamer, morder, sino el de defecar, sobre todo cuando llega a tener un correcto control de sus esfínteres, y entonces va poder abstenerse de defecar para sentir un mayor placer después. Esta etapa se divide en retentiva y expulsiva, y es en esta época donde va a aparecer la tendencia activa o pasiva del sujeto.

Fálica. El interés es el pene en el hombre, en la mujer el clítoris y Freud encuentra la masturbación precoz. En esta etapa, al principio, el interés sexual es autoerótico, pero pronto desemboca hacia los padres. En esta etapa es más evidente el Edipo, y donde hay mayores conflictos.

Latencia. En esta etapa los deseos sexuales desaparecen, la libido queda adormecida y no es clara su situación, ya que se manifiesta por el temor del niño a ser castrado por el padre, en castigo por desear a su madre, y por el temor de que el padre muera, por los deseos inconscientes del niño.

En la niña, ya con complejo de castración, la etapa anterior se alarga, llegando más tarde a la latencia.

Genital. Al llegar la adolescencia, renace el interés por los órganos sexuales, y se busca la copulación genital; al encontrar pareja se pierde el miedo a la castración en el hombre, y la mujer descubre el placer vaginal, resolviendo así su complejo de castración.

Sin embargo, el individuo puede no evolucionar y quedar fijado a una etapa anterior a la genital, ya sea por frustración o por gratificación excesiva. [1] Así, en algunos delitos y conductas desviadas los sujetos fijados en la etapa oral caerán en alcoholismo, tabaquismo, onicofagia, o en delitos como injurias, calumnias o difamación, ya que la boca es el centro de placer. El individuo fijado en la fase anal es el delincuente contra la propiedad, así como retiene el excremento (anal retentiva), así también bienes materiales, el usurero, el ladrón, el defraudador, son tipos anales. Aquí también se ve como el ladrón gasta fácil lo que obtuvo fácil, con el mismo placer del niño al defecar (anal expulsiva). Los sujetos fálicos son los que cometen delitos sexuales del tipo violación, estupro, e incesto, ya que no utilizan el pene para su función reproductiva, sino simplemente placentera.

El Aparato Intrapsíquico

Freud, sostiene que la mente está compuesta por diferentes instancias psíquicas que determinan la personalidad, así describe la división topográfica de la psique, que consiste en:

a)      Consciente. Es darse cuenta de la realidad, en momento actual.

b)      Preconsciente. aquella en que los contenidos psíquicos pueden llegar a ser en un momento consciente, es decir, que se pueden evocar recuerdos o asociaciones que sólo un momento antes permanecían fuera de la conciencia.

c)      Inconsciente. Son elementos que nunca pueden llegar a ser notados por el sujeto, aquí se encuentran los instintos, gran parte de lo reprimido, olvidado, desconocido, y no reconocible.

El inconsciente es la parte más importante del psiquismo, es el lugar a donde van a dar todas las cosas inútiles, traumáticas o dañinas, es una especie de hoyo negro donde se manda aquello que nos avergüenza, nos molesta o nos angustia.

Freud compara la personalidad con un iceberg, donde el inconsciente es la parte sumergida, no es visible, pero existe, no se capta, pero su gran masa es lo que mueve la parte que puede apreciarse y que erróneamente creemos que es el todo, sólo porque es lo que conocemos.

Las vivencias no desaparecen, no se olvidan, van al inconsciente y viven ahí con gran dinamismo. Además hay un pensamiento y un sentimiento inconscientes. [2] Por lo que para la criminología todo delito tiene una motivación inconsciente, profunda, desconocida aún para el mismo criminal. Un nuevo golpe a las teorías del libre albedrío, una victoria para los deterministas: luego el hombre, y por lo tanto el hombre antisocial no es libre, él cree que hace las cosas por su voluntad, pero en realidad es un conjunto de su inconsciente. Freud (1948:1213) hace además de la división topográfica, hay una división dinámica, que está compuesta de tres componentes:

a)      El Ello, que es el núcleo original (al nacer se es ello puro) del aparato psíquico, aquí residen los instintos, las tendencias, las pasiones, las pulsiones. Este componente es totalmente inconsciente y se rige por el principio del placer, definido este último como la tendencia hacia la descarga de las pulsiones de manera directa y total.

b)      El Yo, es una parte del ello que ha sido modificada durante el desarrollo de la personalidad y que está en contacto con el medio ambiente; se rige por el principio de realidad, que son las demandas ambientales que determinan la adaptación del individuo a su entorno social.

c)      El Súper Yo, es una formación que se desprende del yo, y es la introyección de la figura paterna que está formado por normas morales de la sociedad, debido a esto se rige por el principio del deber ser.

Al Súper Yo se le atribuye la capacidad de juicio autocritico y heterocritico, introyección de normas y valores, y formación de ideales.

Psicoanálisis Criminal

De la teoría de destrucción innata del hombre de Freud, se sabe que actualmente el ser humano, al igual que los animales, tiene una fuerza interior que lo lleva a atacar, ésta es la agresividad, y es una fuerza psicológica al servicio del instinto de conservación. Esta fuerza puede superar a los inhibidores y convertirse en agresión, y por consiguiente una conducta antisocial.

Linares & Rojas (2001) nos dicen que la premisa fundamental en torno al psicoanálisis criminológico es que "todo crimen no puede explicarse simplemente, y que en ocasiones la explicación es diversa a la que aparentemente se presenta. Los instintos juegan un papel importante en la dinámica del criminal, ya que un instinto de conservación se puede expresar de forma agresiva, que deviene en conducta antisocial. La explicación del delincuente como un ser privado de Súperyo es fundamental en su ubicación antisocial. La culpa juega un papel importante en la dinámica del criminal ya que Freud llegó a la conclusión de que un acto criminal era cometido ante todo, por su carácter de prohibido y en su ejecución se encontraba un alivio psíquico o principio del placer ".

El aparato intrapsíquico, con su división dinámica y topográfica, se llega a demostrar  que los crímenes tienen una explicación y motivación profunda. Freud en un principio se preguntaba si el criminal era un neurótico, y llega a la conclusión que difieren, pues en el neurótico hay algo oculto para su propia conciencia, y en el criminal su hecho lo oculta hacia los demás. El criminal difiere del neurótico en su desencadenamiento de la agresividad, en ese paso al acto, mientras que el neurótico generalmente fantasea, pero jamás llega al umbral.

Para Freud existe una tendencia a repetir la escena traumática para no sufrirla pasivamente, esta  no es solamente la  explicación de la confesión, sino también del hecho de que el criminal regrese al lugar del crimen. El criminal se siente frustrado, es frecuentemente un justiciero y finalmente se entrega a las autoridades.

Freud hace una explicación acerca del delincuente por sentimientos de culpabilidad, y se sorprende por la gran cantidad de pacientes que confiesan haber cometido algún acto ilícito en su vida, y después de analizarlos, llega a la conclusión de que "tales actos eran cometidos, ante todo, porque se hallaban prohibidos y porque a su ejecución se enlazaba, para su autor, un alivio psíquico" (Freud, 1948:1001).

El sujeto sufría, una reacción de un penoso sentimiento de culpabilidad, de origen desconocido, y una vez cometida una falta concreta sentía mitigada la presión del mismo; el sentimiento de culpabilidad quedaba así, por lo menos, adherido a algo tangible.

ALEXANDER & STAUB

Franz Alexander (1891-1964) & Hugo Staub (1885-1942) señalan que "todo hombre es innatamente un criminal, es decir, un inadaptado. Conserva en su plenitud esta tendencia durante los primeros años de la vida; la adaptación del sujeto a la sociedad comienza después de la victoria sobre el complejo de Edipo, en un periodo de latencia, que empieza entre el cuarto y sexto año de edad y termina en la adolescencia, es decir, el desarrollo del individuo sano y del criminal son, hasta ese momento, completamente iguales. Mientras que el individuo normal consigue durante el periodo de latencia, reprimir las genuinas tendencias criminales de sus impulsos, y dirigiéndolas en un sentido social el criminal fracasa en esta adaptación. Es decir, que el criminal transforma en acciones sus instintos inadaptados a la sociedad" (Alexander & Staub; citados en Marchiori, 2005ª:215). [3]

Manifiestan que el neurótico y el criminal han fracasado con su incapacidad de resolver el problema de sus relaciones con la familia en un sentido social. Lo que el neurótico exterioriza simbólicamente y en síntomas inocentes para los demás hombres, lo realiza el criminal mediante acciones reales. [4]

Una característica de todos los neuróticos y de la mayor parte de los criminales la constituye el quedar incompleta la incorporación del  súperyo, fracasando la unión de éste con el yo en una formación unitaria. El súperyo se convierte en un cuerpo extraño. Queda una tendencia entre el yo y el súperyo, en la que el primero tiende a volver a su independencia frente al súperyo, admitiendo las tendencias primarias inadaptadas del ello.

Alexander & Staub denominan criminales neuróticos al grupo muy numeroso de delincuentes que en su estructura anímica muestran una semejanza interior con los enfermos de neurosis, es decir, que poseen el conflicto neurótico entre tendencias sociales y asóciales. Marchioiri (2005ª:218) nos dice que Alexander & Staub clasificaron a los criminales de la manera siguiente:

CLASIFICACIÓN DE ALEXANDER & STAUB

TIPO

CARACTERÍSTICAS

Criminal Neurótico*

Cuya conducta de enemistad social representa el punto de escape del conflicto que nace de influencias anímicas semejantes a las que producen la psiconeurosis y que tienen lugar durante la primera infancia o en la vida posterior (etiología psicológica).

Criminal Normal*

De estructura anímica semejante al hombre normal, pero identificado por la educación con modelos criminales (etiología sociológica).

Criminal averiado orgánicamente*

Además de estos dos grupos,  condicionados  psicológicamente,  otro  condicionado  orgánicamente:  el  de  los  criminales  a  causa  de  procesos  patológicos  orgánicos  (etiología  biológica).

Criminal Agudo

Delinquen no por pertenecer a un grupo determinado de hombres, sino por hallarse en condiciones tales que cualquier persona, puesta en la misma situación, infringiría la ley.

* A estos tres grupos de delincuentes, proclives al crimen por una disposición (somática o psíquica) los llaman criminales crónicos, para diferenciarlos del gran número de personas normales

El criminal puro, en el que las exigencias sociales no han logrado tener una representación interna en la forma de un súperyo, y que por eso, inhibe sus tendencias antisociales, sin ninguna convicción íntima y sólo forzado por el temor ante el poder social.

Alexander & Staub añaden otra clasificación de delincuentes: los delincuentes por Criminalidad Crónica y los delincuentes por Criminalidad Accidental (Marchiori, 2005ª:219-222).

Criminalidad Crónica. [5]

CRIMINALIDAD CRÓNICA

ACCIONES

CRIMINALES

DESCRIPCIÓN

Por causas tóxicas u orgánico-patológicas

La función del yo está perjudicada o desconectada. Estos son casos, llamados casos irresponsables (enfermos mentales, alcohólicos y toxicómanos en general).

Condicionadas Neuróticamente

Acciones  criminales  condicionadas  neuróticamente.  Estas acciones están condicionadas en primer lugar por motivos inconscientes, y por tanto, la parte consciente de la personalidad no puede tener ninguna relación en tales motivos, inasequibles para ella. El yo es ganado para la ejecución del hecho mediante especiales mecanismos neuróticos, que relajan su dependencia del súper-yo, ocultándole el verdadero sentido de la acción sobre los móviles reales.

De delincuentes normales no neuróticos con súper yo criminal

Acciones  criminales  de  delincuentes  normales  no  neuróticos  con  un  súper-yo  criminal.  Estos individuos están adaptados a una sociedad especial con una moral propia, que pudiéramos llamar "moral criminal" distinta de la moral dominante. Por eso su personalidad se identifica totalmente con la acción. Su conducta social es adecuada a yo (delincuentes reincidentes).

Criminal Genuino

El  criminal  genuino  se encuentra al nivel primitivo del hombre ancestral y cuyos instintos no domados por ninguna instancia interna, se traducirían inmediatamente en hechos, se trata del hombre sin súper-yo.

Criminalidad accidental. [6]

CRIMINALIDAD ACCIDENTAL

CLASE

CAUSAS

Delitos por equivocación

Cuando el yo está con la atención fija en una cosa distinta de la situación real en que se encuentra, puede cualquier tendencia criminal inconsciente llegar a desbordarse, el yo rechaza por completo el hecho realizado en estas circunstancias (culpa o negligencia).

Delitos de situación

Aquellos en que se trata de una situación real de dolor que lesiona tan fuertemente el sentimiento de lo justo, que el poder impeditivo del súper-yo, aún funcionando perfectamente en distintas condiciones, queda anulado en el hecho concreto.

THEODOR REIK

Reik (1888-1969) deducía que "el acto criminal debe ser la expresión de la tensión mental del individuo, debe surgir de su estado mental, y debe constituir la satisfacción prometida a sus necesidades psicológicas" (Reik; citado en Marchiori, 2005ª:211).

Señalaba que el individuo no puede ocultar un secreto. Estos errores indican la existencia de procesos mentales ocultos, desconocidos para el yo, que encuentran así su forma de expresión. El hombre que comete un crimen sin testigos, es el único que lo conoce y parece como si estuviera obligado a comunicarlo y compartirlo, como si fuese incapaz de guardarlo para sí mismo. [7]

La vuelta de los criminales a la escena del crimen coincide con este esquema, pues uno de los motivos ocultos es su anhelo desconocido de su yo de entregarse a la justicia. El criminal, teme a su súperyo, a la opresión interna que lleva a su destrucción.

En el criminal existe una tendencia conciente que lo empuja a cancelar todo indicio de su delito y una coacción inconsciente a confesar que lo induce a traicionarse. La confesión del criminal se guía sobre un inconsciente deseo de castigo, y en cierto modo el delito se repite parcialmente durante la confesión. La confesión del imputado no es jamás un consciente autoanálisis de los impulsos inconscientes que lo han conducido al delito; el criminal, en la mayoría de los casos, no sabe por qué ha realizado el hecho, y por lo tanto racionaliza su naturaleza.

ALFRED ADLER (1870-1937)

La psicología individual de Adler fija su atención en tres principios que determinan la conducta humana:

1º.    El sentimiento de inferioridad genético, orgánico o condicionado por la situación.

2º.    El esfuerzo por compensar este sentimiento de inferioridad por medio de la ambición de poder.

3º.    El sentimiento de comunidad, que atenúa el sentimiento de inferioridad y controla los impulsos de poderío.

El sentimiento de inferioridad es inherente del hombre, Adler nos dice que todos nos sentimos inferiores con relación a algo o a alguien. Las primeras inferioridades provienen de las minusvalías físicas, en las que se encuentra algún defecto, luego la inferioridad de lastima o aversión que tiene que enfrentar el niño ante compañeros, amigos y adultos. [8]

Adler encuentra como causas del complejo de inferioridad, principalmente, las minusvalías orgánicas y las de inferioridad psíquica, por carencia o deformidad de órganos, debilidad de los mismos, etc. Pero no son estás las causas únicas, ya que las condiciones sociales y económicas, le hacen enfrentar una batalla aun mas difícil, y le hacen fracasar, cuando en condiciones normales hubiera triunfado.

Adler refiere que "hay ocasiones en las cuales el sentimiento de inferioridad es tan prolongado, tan invencible que ante la impotencia de superación se desarrolla un complejo de inferioridad" (Adler, 1970:112).

Ante el sentimiento de inferioridad puede reaccionarse en dos formas, o se enferma y entonces se atrae la atención de los demás, se les manipula y se ejerce poder sobre ellos, o se compensa entrando a una franca lucha por el poder. [9]

Por lo tanto el hombre siempre se encuentra  conducido por un afán de superioridad, la lucha por la superación se convierte en la ley fundamental de la vida, el éxito y la autorrealización.

El afán insistente de superación hace que el hombre busque continuamente la perfección, pero al no encontrarla se siente inferior, surgiendo así el sentimiento de inferioridad, nos dice Adler que "ser hombre equivale a poseer un sentimiento de inferioridad (de minusvalía) que nos impele de continuo a su superación" (Adler, 1970:75).

Sin embargo dice Adler que "el sentido de la superación que se busca es, desde luego, tan sumamente variado como el anhelado objetivo de la perfección. Cuanto mayor es el sentimiento de inferioridad, cuanto más intensamente es experimentado, tanto más impetuosa será la tendencia a la superación, tanto más violenta será la agitación emocional" (Adler, 2004).

Este sentimiento se va formando en el individuo desde muy pequeños, gracias a la influencia familiar, y cultivara su formación en su instrucción académica y finalmente en la sociedad. [10]

El sentimiento de comunidad implica una idea de comunidad ideal, y este puede verse seriamente alterado por factores endógenos, como malformaciones o minusvalías físicas, y por factores externos, como una mala educación, excesiva gratificación de los padres al hijo, excesiva severidad, etc.

Las diferencias entre la psicología individual de Adler y el psicoanálisis de Freud son que Adler rechazo al pansexualismo, ya que el instinto sexual se ve substituido por el impulso de poder, y es la ambición de poder lo que mueve al hombre, siendo entonces que el sexo no es más que una de tantas representaciones de poder. La segunda divergencia fue que Freud explica la conducta por sus causas, Adler trata de explicarla por sus fines, llamando a esto el método teológico o final, expresando que "no estamos en condiciones de pensar, de sentir, de querer, de obrar, sin tener un objetivo en nuestra mente" (Adler, 1961:23). La tercera es la aceptación de los factores sociales en la formación del carácter.

Del esquema freudiano, Adler no acepta que la libido sea la fuente y causa efectiva de las manifestaciones de la neurosis. Adler acepta el Edipo, pero como una relación de poder, ya que el niño ve en el padre un ser poderoso que lo hace sentirse inferior, y ve a la madre como una fuente de gratificación que es deseada en exclusiva.

Adler explica las etapas de desarrollo sexual como fases de poder, así, en la etapa oral el niño tiene poder en la boca y así lo ejerce, mamando, gritando, llorando; en la etapa anal se tiene poder sobre los padres por medio del control de esfínteres; en la fálica, el control de la orina; la latencia es una fase de ejercicio de todos lo poderes (correr, hablar, jugar, etc.); y la genital por consiguiente trae el poder máximo: la procreación

Adler se intereso por el fenómeno criminal, ya que visito las cárceles, diferenciando de estas, entre población, a los neuróticos y delincuentes, estudiando a los criminales, etc.

Adler nos dice que el delincuente es un enemigo de la sociedad, y no lamenta su delito, ya que le falta interés social. El neurótico por el contrario, si tiene interés social, por lo tanto es más difícil regenerar a un criminal que a un neurótico. Dice que el criminal tiene una inteligencia privada, una lógica propia, rompiendo con la lógica de la vida.

Adler estrecho amistad con varios ladrones, por lo tanto el declara que los ladrones son los más difíciles de regenerar, de todos los criminales.

Toda la razón tiene Adler al expresar que las  cárceles son universidades del crimen, y debe haber mejor tratamiento para los internos, debe ponerse más interés en reconstruir en ellos los valores sociales. Lo repugnante de las cárceles son la brutalidad o el aislamiento.

Para Adler, "la mitad de los sujetos que llegan a cometer un delito son trabajadores sin profesión determinada, que fracasaron ya en la escuela. Un gran número de los criminales detenidos por la policía sufren enfermedades venéreas, señal de la insuficiente solución del problema del amor" (Adler, 1970:134).

Según Adler el complejo de inferioridad adquiere gran importancia porque de él pueden derivarse no solamente actitudes neuróticas que influyen sobre la decisión criminosa, sino también alteraciones de la personalidad que determinan reacciones delictuosas en el hombre que debe ser considerado como normal. [11]

Debido alguna inferioridad física y psíquica, el sujeto puede ser impulsado a acciones compensatorias y por un conflicto entre un deseo en potencia y la necesidad de unirse al ambiente. [12]

Múltiples conductas desviadas son consideradas como síntomas de un complejo de superioridad que proviene del sentimiento de inferioridad y del escaso sentido de comunidad. El complejo de superioridad del delincuente por lo común se forma sobre la base del sentimiento de inferioridad.

Así, refiriéndose al delincuente, Adler dice que "su complejo de superioridad, procede de la convicción de que son superiores a sus victimas y de que con cada delito que llevan acabo le hacen una nueva jugada a las leyes y a sus defensores. En efecto, quizá no haya un solo criminal que no se jacte de haber cometido más delitos de los que se le acusa. El criminal realiza su delito con la seguridad de que no será descubierto si realiza bien las cosas. Si es atrapado infraganti se verá completamente convencido de lo que le hizo perder fue la omisión de algún insignificante detalle" (Adler, 1970:134).

Adler menciona que son tres los problemas de los que dependen todas las funciones de la vida, y estos son: a) la vida social; b) el trabajo; c) el amor. La reacción ante estos problemas es lo que se denomina estilo de vida. Cuando la reacción social no es adecuada, el sujeto desarrolla conductas desviadas, la incapacidad para resolver la vida social, el trabajo y el amor, lleva al individuo a insuficiencias que se traducen en neurosis, perversión sexual, suicidio, criminalidad, etc.

Adler, suponía que nuestro desenvolvimiento psíquico dependía principalmente del ambiente social, sugiriendo que la psique es, en gran medida, un producto hecho por el hombre, y que no dependemos de una organización psíquica general, sino que cada individuo es diferente a los demás en relación con sus actitudes hacia el ambiente y las de este último hacia la persona.

Adler manifestaba que "el hecho de que al investigar  las causas de los crímenes, choquemos a menudo con el ambiente pésimo que rodea al niño y de que la mayoría de los crímenes se cometan en cada ciudad en determinados distritos pobres, no demuestra la conclusión de que la causa de la criminalidad sea la miseria, sin embargo, es fácil comprender extrañamente que en tales condiciones se desarrollase normalmente el sentimiento de comunidad" (Adler, 1970:135).

Rodríguez Manzanera nos dice que el "sentimiento de comunidad es importante en la explicación adleriana del crimen, y en mucho viene a sustituir la explicación de la carencia del Súper Yo. El sentimiento de comunidad bien formado es una factor crimino-repelente, pero hay casos en los cuales se ve seriamente afectado por situaciones que hacen perder el control al individuo, como pueden ser las crisis económicas, la guerra, las revoluciones, etc." (Rodríguez, 2003)

La psicología individual de Adler declara que debe sustituirse la pena por apropiados tratamientos pedagógico-sociales, ya que la conducta del delincuente proviene del desaliento social, el individuo que ha violado la ley no debe ser más desalentado aún por la pena, sino al contrario, debe alentársele empleando medidas adecuadas para cada caso; llegando a la conclusión lógica de que si el delito es un fenómeno social morboso, debe combatírsele no con armas punitivas, sino con medios procedentes de la Psicología.

CARL GUSTAV JUNG (1875-1961)

Jung negó  la base sexual de la teoría freudiana, para el la sexualidad es tan sólo una de las expresiones de la energía vital y el motor básico de la autoconservación. Los dos extremos son masculino-femenino e introversión-extroversión. Introversión implica un temperamento reservado, serio, mediativo, dubitativo, defensivo; extroversión por el contrario expresa un temperamento sociable, abierto, adaptable, confiado, libertino, adaptable, de fácil relación.

Un aporte de Jung es la perspectiva del inconsciente colectivo, el que es en cierto aspecto hereditario, y constituye una rica herencia cultural, cada hombre revive ese inconsciente y puede enriquecerlo a su vez, por lo tanto los recuerdos significativos de la humanidad forman parte del legado de cada persona.

Jung desexualiza la libido freudiana, afirmando que puede regresar más allá de la infancia más lejana, manifestándose en las huellas o vestigios de la vida ancestral, despertando así venerables y tenaces imágenes místicas: los arquetipos; da al inconsciente un papel preponderante, diciendo que puede ser para el hombre una guía inestimable, una condición a la que deban resistir los extravíos del consciente.

Esto lleva a preguntar a varios investigadores del crimen, si existe un inconsciente colectivo de carácter criminal, o si pueden heredarse tendencias inconscientes de naturaleza antisocial.

Así entonces, como encontramos símbolos y mitos semejantes en culturas de regiones muy alejadas entre sí, que sólo pueden explicarse por ser parte del legado y herencia de la humanidad, podría decirse que la similitud en la antisocialidad, sería prueba del inconsciente colectivo y se estaría cerca de las teorías de atavismo criminal de otros autores.

SANDOR FERENCZI (1873-1933)

Dice Ferenczi, la personalidad se compone de tres elementos, "el yo instintivo (ello) el yo real y el yo social (súperyo). Cuando predomina el yo instintivo contra el que nada puede el súperyo, nos hallamos ante los delincuentes genuinos; cuando el yo real es débil, nos encontramos con la delincuencia neurótica y cuando la debilidad está en el yo social (súperyo) surge la tercera especie de delincuentes; que está basada según la formación del súperyo" (Ferenczi; citado en Marchiori, 2005ª:225). Por lo que señala que la delincuencia se debe:

a)      Violencia excesiva de los impulsos del ello que no permiten derivación ni represión alguna y se descarga directamente.

b)      De una insuficiente formación del súperyo que coincidente con un yo, estrictamente utilitario, da lugar a la ejecución hipócrita de los mismos actos delictivos.

c)      De una excesiva hipertrofia del propio súperyo que crea en el ya un sentimiento de culpabilidad preexistente que lo lleva a la realización delictiva como medio autopunitivo y expiatorio de sus incestuosas tendencias infantiles.

KARL ABRAHAM (1877-1925)

Abraham nos dice que "la evolución de la libido sufre una evolución durante la cual pueden establecerse fijaciones y represiones de la misma en distintos estadios" (Abraham; citado en Marchiori, 2005ª:226-227). Diseño un cuadro sobre la evolución de la líbido, que presentamos a continuación:

ESTADIOS DE LA EVOLUCIÓN DE LA LIBIDO

ETAPAS DEL DESARROLLO DEL AMOR OBJETAL

PUNTO DE FIJACIÓN

6

Etapa genital final

Amor

Normalidad

5

Primera etapa genital (fálica)

Amor objetal. Limitado por el predominante complejo de castración

Histeria

4

Segunda etapa sádico-anal

Amor parcial

Neurosis obsesiva. Otras neurosis de conversión pregenital

3

Primera etapa sádico-anal

Amor parcial con incorporación

Paranoia; ciertas neurosis de conversión pregenital

2

Segunda etapa oral (sádico-anal, canibalística)

Narcisismo, incorporación total del objeto.

Trastornos maniacos depresivos (impulsos mórbidos, adicciones)

1

Primera etapa oral (de succión)

Autoerotismo (sin existencia de objeto, preambivalente)

Ciertos tipos de esquizofrenia.

Concluye diciendo que los individuos con características delincuenciales están fijados a una etapa sádico-oral, individuos con rasgos agresivos pero que se rigen por el principio del placer en donde predomina la envidia y la ambivalencia.

OTTO RANK (1884-1939)

Rank (1923) señala que "el nacimiento significa un verdadero trauma y representa el primer estado de angustia, modelo de toda angustia posterior, es decir, los síntomas fisiológicos que se producen en el parto: asfixia transitoria, taquicardia, diarrea, opresión, etc., son idénticos a los que acompañan a la angustia. Es un trauma porque es una separación (niño-madre) y porque todas las situaciones que pueden producir angustia se relacionan al trauma del nacimiento" (Rank, 1923; citado en Marchiori, 2005ª:228-229).

Cada etapa por la lucha de la individualidad implica nuevas separaciones desde la separación materna hasta la individualización de la masa. Según la fase a que puede llegar el individuo en su lucha por la individualización. Rank realiza la siguiente clasificación:

OTTO RANK Y SU CLASIFICACIÓN

TIPO

PERSONALIDAD

Individuo normal

Posee una personalidad relativamente armoniosa, adaptada

Individuo Neurótico

Personalidad escindida, ideas contrarias, ambivalencia que constituye un  conflicto, sus objetivos le crean sentimientos de culpa.

Individuo Creativo

En esta personalidad se aúna la voluntad y la realización, presenta una personalidad lograda, se ha llegado a la última etapa de individualización. Es capaz de crear voluntariamente aprovechando sus elementos impulsivos

ANNA FREUD (1895-1982)

A.  Freud expresó que "la persona que trabaja en el campo de la delincuencia debe tener capacidad para una doble fidelidad e identificación con la sociedad por un lado y con el mundo del delincuente por el otro" (Freud; citada en Marchiori, 2005ª:229).

Anna Freud, observa que los dos primeros años, significan para los niños, una necesidad de vínculo maternal-afectivo. Por otro lado la ausencia del padre es el factor determinante de ciertos comportamientos de la juventud de tendencia antisocial. La vinculación emocional que lo une al padre, forma parte integral de la vida emocional del niño y es un factor importante a las fuerzas complejas que tienden a formar la personalidad (Freud; citada en Marchiori, 2005ª:230). [13]

A. Freud deduce que "al niño se le deben brindar en el tratamiento psicoanalítico normas educativas, es decir, preceptos educativos de control y socialización para prevenir conductas asóciales o peligrosas".

MELANIE KLEIN (1882-1960)             

Klein encontró que "los niños que muestran tendencias asóciales y criminales, y que las actúan una y otra vez, eran quienes más tenían una retaliación de sus padres como castigo de sus fantasías agresivas dirigidas a esos mismos padres" (Klein; citada en Marchiori, 2005ª:232).

Melanie Klein, llega a la conclusión de que "no es la debilidad o falta de súperyo, no es la falta de conciencia sino la abrumadora severidad del súperyo la responsable del comportamiento característico de personas asóciales y criminales. El niño pequeño alberga impulsos agresivos contra sus padres, después los proyecta en ellos y así desarrolla una imagen fantástica y distorsionada de la gente que lo rodea, pero al mismo tiempo actúa el mecanismo de introyección de modo que se internalizan imágenes irreales con el resultado de que el niño se siente a sí mismo gobernado por padres fantásticamente poderosos y crueles" (Klein; citada en Marchiori, 2005ª:232).

En la temprana fase sádica, el niño se protege contra este temor a sus violentos objetos, tanto introyectados como externos, redoblando en su imaginación sus ataques contra ellos; su propósito para deshacerse así de sus objetos es en gran parte silenciar las intolerables amenazas del súper-yo. Se establece un círculo vicioso, la angustia del niño lo impulsa a destruir sus objetos, esto lleva a un incremento de la propia angustia y esto lo presiona una vez más contra sus objetos; este círculo vicioso constituye el mecanismo psicológico que parece estar en el fondo de las tendencias asóciales y criminales en el individuo.

"Uno de los grandes problemas sobre los criminales que siempre los ha hecho sentir incomprensibles al resto del mundo, es su falta de los naturales sentimientos humanos buenos, pero esta falta es sólo aparente. Cuando en el análisis se llega a los más profundos conflictos de los que brota la angustia y el odio, también se encuentra el amor. El amor no está ausente en el criminal, sino que está escondido y enterrado en forma que sólo el análisis puede traerlo a la luz. Como el objeto persecutorio odiado era originalmente para bebé el objeto de su amor y libido, el criminal está ahora en situación de odiar y perseguir su propio objeto amado, como ésta es una situación intolerable es preciso suprimir todo recuerdo y conciencia de cualquier sentimiento de amor por cualquier objeto" (Klein; citada en Marchiori, 2005ª:234). [14]

KATE FRIEDLANDER (1903-1949)

Friedlander realiza una clasificación de los jóvenes delincuentes; basada en la perturbación del control del yo pero a diferencia de que la conducta delictiva se asienta por un lado en una formación caracterológica antisocial y de otro en una perturbación orgánica del yo. En términos generales la conducta delictiva resulta de una perturbación en la fuerza relativa de los tres dominios psíquicos, el ello, el yo y el súperyo. La única excepción sería el caso de un criminal que ha llegado a serlo por el mero hecho de adoptar el código ético de su ambiente (Friedlander; citada en Marchiori, 2005ª:236).

Los niños que reciben el efecto de un ambiente criminal, lo traducen en su formación caracterológica antisocial y son incapaces de una ulterior adaptación a un código ético normal, pues su ambiente primogénito ha proyectado y producido tal trastorno en su conducta psíquica que no podrá borrarse por un cambio ambiental.

Friedlander clasifica las perturbaciones de las tres zonas psíquicas en tres grupos susceptibles de futuras subdivisiones, según se deban a un desarrollo caracterológico antisocial, a una enfermedad orgánica o a una psicosis (Friedlander; citada en Marchiori, 2005ª:237-238).

CLASIFICACIÓN DE LAS PERTURBACIONES

GRUPO I

La formación caracterológica antisocial

Los factores constitucionales y ambientales son responsables del desarrollo caracterológico antisocial que podrá presentar diferentes grados. Puede deberse:

Sólo a la formación antisocial del carácter, el comportamiento delictivo se manifestará desde el periodo de latencia sin largas interrupciones y sin que medien provocaciones serias, fuera de los factores ambientales que han motivado originariamente la perturbación.

En este grupo con una formación caracterológica antisocial, la perturbación puede deberse:

a)        A una formación caracterológica antisocial de grado menor, con el agregado de una severa tensión ambiental o emocional, esto último por lo general a causa de un conflicto psíquico inconsciente.

b)        A una formación caracterológica antisocial, más breve, acompañada de conflictos neuróticos sobre cuya base pueden presentarse formaciones sintomáticas. El síntoma resultante será delictuoso en lugar de neurótico.

c)        A un cierto desarrollo antisocial del carácter acompañado de perturbaciones neuróticas de vivir una fantasía en la vida real.

GRUPO II

Perturbaciones orgánicas

El yo está debilitado por perturbaciones tóxicas, orgánicas o trastornos funcionales de los centros nerviosos.

1.     Perturbaciones tóxicas cometidos bajo la influencia del alcohol o de drogas.

2.     Perturbaciones orgánicas deficiencia mental o la falta de capacidad intelectual Tumores cerebrales, parálisis general progresiva, traumatismo cerebral, encefalitis si se adquiere antes de la pubertad.

3.     Trastorno funcional de los centros nerviosos. Se distinguen: Epilepsia y comportamiento  disrítmico  agresivo.

GRUPO III

Perturbaciones psicológicas del yo

El yo no puede controlar las exigencias a causa de su incapacidad para distinguir entre realidad y fantasía. Causado por perturbaciones psicóticas.

ESCUELA REFLEXOLÓGICA

Iván Patrovich Pavlov (1849-1936) notable fisiólogo que descubrió en 1890 los reflejos condicionados, estudiando los diversos planos funcionales del sistema nerviosos central y analizó la excitación y la inhibición.

Vladimir Michaelovich Bechterew (1857-1927) elaboró una teoría del condicionamiento, y aplica la fisiología para crear un sistema fisiológico, materialista y mecanicista.

De aquí la explicación del crimen deberá ser, por lo tanto, mecanicista, y la preocupación sería crear reflejos condicionados anticrimen, es decir, respuestas inmediatas e inconscientes a un estímulo específico.

Mira y López nos dice como "la concepción neuroreflexológica  explica la ineficacia de las sanciones (penas y castigos) para conseguir evitar la reincidencia: está requiere la formación de un reflejo condicional negativo ante la situación delictógena y para ello los estímulos inhibidores habrían de aplicarse de un modo que estuviese deacuerdo con las leyes de formación y extinción de dicho tipo de reflejo, lo que ahora, si por casualidad sucede, toda vez que la sanción es siempre a posteriori, lejana y continuada (esto es, sin intervalos)" (Mira y López, 1980:13).

EL CONDUCTISMO

John Broadus Watson (1878-1958) fundador del conductismo o behaviorismo, que parte de negar la existencia de la mente, lo consciente, el inconsciente, entre otros. Watson manifestaba que sólo existe lo observable y lo medible, y los únicos métodos válidos son la observación, los test, los reflejos condicionados y los informes verbales. El objeto de la Psicología, para Watson, es el estudio de la relación constante entre una reacción y una situación, entre la respuesta y el estímulo. Manifiesta que ante todo estímulo efectivo hay una respuesta inmediata de algún tipo. Existe, entonces, un estricto determinismo de causa y efecto en la conducta. [15]

"El hombre no es más que un conjunto de reflejos innatos y condicionados, y la finalidad de la psicología conductista es la modificación de la conducta a base de aprender y desaprender" (Mensías, 2007). [16]

El Neoconductismo (1930-1950), con su principal exponente en C. L. Hull buscó formar una teoría científica de la conducta desde el punto de vista hipotético-deductivo. Corrigió algunas exageraciones watsonianas como la negación de la mente o de los instintos, continuó los experimentos con animales y extendió el método y las leyes de a conducta animal al nivel humano.

Las aportaciones más importantes para el renacimiento del conductismo se deben sin duda alguna a Frederic Skinner (1904-1990). Skinner demuestra que el comportamiento de los organismos está controlado y determinado por factores del medio ambiente, además no niega la existencia de manifestaciones internas de conducta. [17] La base primitiva del estimulo-respuesta, condicionamiento y reforzamiento, continua siendo utilizada por Skinner, para explicar la conducta antisocial. [18]

"De las relaciones de control surgen relaciones más sistemáticas entre personalidades. En el autocontrol, por ejemplo, las respuestas que hay que controlar se hayan organizadas alrededor de ciertos refuerzos primarios  inmediatos. En la medida en que la lucha por el refuerzo hace que esta conducta sea aversiva para los demás, y sólo en está medida, podemos hablar de una personalidad antisocial, el ello o e