12.170 cursos gratis
8.784.086 alumnos
Facebook Twitter YouTube
Busca cursos gratis:

Capítulo 3:

 Situación en España

ORIGENES Y DESARROLLO DE LA CLASE BURGUESA EN ESPAÑA

Para mejor entendimiento del concepto planteado, nos hemos de remontar, sin recalar mucho, en aspecto históricos del país y al mismo tiempo en situaciones que se puedan globalizar, aspectos determinantes de lo social en ese momento histórico, no pudiendo hablar de una u otra forma de movimiento sin llevar parejo el aspecto económico, por ejemplo.

Así de esta manera, podemos ver como en el Siglo XV nos encontramos con una situación de independencia en cuanto al poder establecido. Las diferentes formas de gobierno existente en cada una de las diferentes partes en que estaba dividido  el mapa español, permitió que los más fuertes, los más renombrados, comerciantes influyentes, nobleza, etc. estuvieran al frente de ese gobierno inexistente, y además en situación de régimen local.

Las conquistas sucesivas, efectuadas principalmente por los nobles vasallos, otorgaron a éstos un poder excesivo, que disminuyeron el poder de la realeza. De otro lado, las ciudades y poblaciones del interior alcanzaron una gran importancia económica y social, debido a la necesidad en que las gentes se encontraban de residir en plazas fuertes, como medida de seguridad frente a las continuas incursiones de los moros; al mismo tiempo, la configuración peninsular del país y el constante intercambio con Provenza y con Italia, dieron lugar a la creación, en las costas, de ciudades comerciales y marítimas de primera categoría.

La nobleza local y los burgueses locales, comienzan a entablar una serie de conflictos que producen un debilitamiento en todas las instituciones y como resultado existe un desmantelamiento de la  economía, ya que la gente estaba más preocupada de guerrear que de trabajar la tierra y la ganadería, principal forma de riqueza existente en la época. Frente a esta situación y siendo los reinos mas fuertes Castilla y Aragón, se produce una unión matrimonial para la unificación de España, produciéndose un absolutismo real en decremento de la burguesía y la nobleza.

Una de las cuestiones históricas más importantes en nuestro país fue la imposición de la presencia del Rey Carlos I ante las Costes castellanas para ser coronado y reconocido como rey. Después de tiras y aflojas el rey tuvo que claudicar, de mala gana pero claudico. A continuación, la nobleza, flamenca, para mayor conflicto, intentó estrujar a toda la población a través de impuestos y de abusos de nobleza.

Ante el desaire del rey, los burgueses, ante las limitaciones que le impuso el rey, lanzaron a las fuerzas campesinas en contra de las fuerzas del rey, “los Comuneros”, que resulto una antesala de lo que luego sería la Revolución Francesa. Tras rodar las cabezas de los principales conspiradores (Bravo, Padilla y Maldonado) en el patíbulo, Carlos redujo drásticamente los privilegios municipales y las ciudades declinaron en población, riqueza y preponderancia política en las Cortes a favor de la nobleza.

La principal consecuencia de la revuelta comunera fue la alianza entre la monarquía y la alta nobleza que dejaría a Castilla anclada en el conservadurismo social y económico de los valores medievales, frustrando los objetivos más innovadores de la burguesía.

La burguesía continuó haciendo camino en beneficio propio desarrollándose mucho más deprisa que el resto de las clases sociales restantes, siendo uno de los motivos más importantes para sostener esta afirmación las ganancias obtenidas con ocasión del comercio con las Américas.

A través de diversas “compras de favores” se fue otorgando, a nivel regio, autoridades y poderes sobre diferentes zonas del país, así nos podemos encontrar con la  dispersión del poder efectivo y concreto en manos de comunidades locales y provinciales, estando, aisladas entre sí, cuando España fue invadida por las fuerzas napoleónicas, que ante la cual, las Juntas municipales y provinciales jugaron un papel político de primer orden, determinante en la lucha popular por la emancipación nacional contra el invasor francés, precursoras de la revolución burguesa de 1812, al no existir poder superior.

La mayoría de las fuerzas de oposición, estaban formadas por  los campesinos, los habitantes de los pueblos del interior. Todos ellos formaban la gran mayoría del supuesto llamado ejercito; y la minoría estaba conformada por los habitantes de los puertos, de las ciudades comerciales y parte de las capitales de provincia, donde, bajo el reinado de Carlos V, se habían desarrollado “hasta cierto punto” las condiciones materiales de la sociedad burguesa moderna, donde todavía no se había establecido las relaciones necesarias para determinar la situación de una existencia de producción que permitiera el conflicto entre obreros y patronos.

Dada esta correlación de fuerzas sociales fundamentales, el carácter de la revolución española en ese momento no podía llegar a ser más que burgués. En semejante contexto social de la lucha de clases, las Juntas locales y provinciales en que se organizó la resistencia nacional contra el invasor, fueron los gérmenes de las Cortes Constituyentes revolucionarias de la clase social inmediatamente llamada ha hacerse cargo de la historia de España: la burguesía.

Como ha sido dicho ya, las juntas provinciales cuyos miembros eran generalmente elegidos por el pueblo según la posición que ocupaban en la antigua sociedad y no según su aptitud y actitud política para crear una nueva, enviaron a su vez a la Junta Central a “grandes de España”: prelados, títulos de Castilla, ex ministros, altos empleados civiles y militares de elevada graduación, en lugar de los nuevos elementos surgidos de la revolución, “Desde sus comienzos, la revolución española burguesa fracasó por esforzarse en conservar un carácter legítimo y respetable”, donde la única legitimidad reconocida para ejercer el poder, era la que conferían los títulos nobiliarios y la alta jerarquía burocrática de la realeza y el clero, que, en aquél Estado confesional español, era casi decir lo mismo.

No obstante, y a pesar de todo éste fracaso manifiesto, ya que se entiende desde el punto de vista histórico, que la Revolución Burguesa en España fracasó, pero bajo mi punto de vista, solo fracasó la Revolución ya que la fuerza de la clase social denominada Burguesía, tuvo, tiene y tendrá la fuerza que aun sin revolución  tuvo y claramente puede verse en las postrimerías de esta etapa histórica que estamos viendo, y a tal efecto daremos unas pincelas de las ocupaciones de esta clase social.

La burguesía mercantil del Antiguo Régimen obtenía una parte de sus beneficios en colaboración con la monarquía absoluta y los estamentos privilegiados. Los arrendatarios de derechos señoriales y de diezmos, el arrendamiento de impuestos, los «asientos» o contratos de suministros estatales, sobre todo militares (de alimentación, vestuario, transporte, etcétera). Los contratos de abastos e impuestos municipales eran campo de acción de los grandes comerciantes.

Hablar de la actividad económica de la burguesía significa referirse al comercio y a las ciudades. A diferencia de lo que acontecía en el siglo XVI, las ciudades más activas y más densamente pobladas se hallaban situadas en el litoral peninsular: mediterráneo, andaluz y cantábrico. La España interior presentaba una escasa vitalidad urbana y mercantil. En Toledo, a mediados de siglo, el estudio de la sociedad abarca fundamentalmente a nobleza, artesanos, criados, jornaleros y pobres. Sin destacar a los débiles grupos burgueses, que sin duda existían («mercaderes de escritorio», «mercaderes de calle ancha», compañía de «comercio y fábricas» en 1748). Muchas ciudades de Castilla la Vieja ofrecían una situación de atonía económica. En Ávila, a fines de siglo, existía poco consumo de productos de calidad. El consumo se dividía en tres niveles:

1) Ganaderos y agricultores, «que es la general ocupación».

2) Los eclesiásticos que constituían el «mayor número de habitantes de conveniencia »

3) Un grupo minoritario de propietarios agrícolas; estos tres niveles se surtían respectivamente de la producción local, de la regional (segoviana) y de la nacional ^®. Burgos, gran centro del comercio internacional castellano en el siglo XVI, no logró superar su estancamiento, a pesar de la protección oficial. «No hay en Burgos gran copia de comerciantes verdaderos », sentenciaba a fines de siglo Eugenio de Larruga. Las propias ordenanzas del consulado de 1766 reconocían que predominaba en Burgos el comercio que hace por menor el trato de paños y sedas y el de joyería".

La Villa y Corte constituía un gran centro consumidor de productos de primera necesidad y de mercancías de lujo. Se ha estudiado —y enfatizado— la posible distorsión que supuso la creciente demanda de una capital nacional sobre el mercado regional de Castilla la Nueva, y aún sobre toda la red urbana de la España interior. A principios del siglo XIX, los cinco gremios mayores, que se dedicaban primordialmente al comercio de tejidos, especies y joyas, reunían unos 300 individuos, a los que había que unir una activa minoría de banqueros, financieros y asentistas.

En el litoral mediterráneo destaca la expansión de Barcelona que triplicó su población, llegando a los 100.000 habitantes. El crecimiento mercantil de Barcelona se debió a la potenciación de distintos mercados:

1) El mercado interior catalán.

2) El mercado tradicional Mediterráneo.

3) El mercado interior peninsular.

4) El comercio con América.

La nueva burguesía surgida en el siglo XVIII encontró su plasmación institucional en la matrícula de comercio, formada en 1758 e integrada por 41 comerciantes matriculados, a los que se unieron otros 41 en una segunda promoción. Había además cierto número de comerciantes, de menor entidad, que no pertenecían a la matrícula pero que ejercían libremente el comercio.

La vitalidad de Barcelona estaba acompañada por la de otras ciudades, fundamentalmente litorales, o cercanas al mar, en las que confluían la producción vitícola, el comercio marítimo y el desarrollo de una industria textil. Mataró en la comarca del Maresme, y Reus en la del Baix Campo constituyen los mejores ejemplos. A principios del siglo XIX numerosas poblaciones del litoral catalán contaban con una nutrida representación mercantil y lo mismo sucedía en algunas del interior con vocación industrial como Olot y Manresa.

En el reino de Valencia es bien conocida la importancia del puerto de Alicante ^'', ciudad que según los datos del Almenack Mercantil contaba con un centenar de comerciantes de diversa categoría a principios del siglo XIX. La relevancia del comercio de la ciudad de Valencia ha sido destacada por una tesis reciente ^®. De esta tesis se desprende la existencia en la capital de aquel reino de una nutrida burguesía mercantil, que disponía de grandes capitales; esta burguesía, fue más autóctona de lo sugerido por la frecuencia de algunos apellidos extranjeros, y también menos vinculada a la industria sedera de lo que se había supuesto. El Almanack Mercantil relaciona 167 comerciantes.

Son los hombres de negocios, los banqueros (la nobleza de la burguesía, como los definió Stendhal), los nuevos industriales, los comerciantes importantes, los grandes propietarios terratenientes (entre los que hay que incluir algunos de los antiguos y nuevos aristócratas) que especulan y generan beneficios con sus bienes. Entre ellos, algunos profesionales distinguidos, los altos cargos del Estado, tanto de la clase política como del Ejército.

Es necesario, pues, articular una nueva interpretación, una interpretación que permita comprender, primero, la pervivencia del poder económico, social y político de las viejas clases terratenientes feudales tras una reforma agraria decimonónica que acaba –aunque no totalmente, porque perviven los censos- con el antiguo sistema de propiedad feudal; segundo, el mantenimiento parcial de las viejas estructuras y relaciones de producción agrarias semiserviles, que se combinan de múltiples formas con las nuevas relaciones capitalistas; y tercero, la importante repercusión económica, social y política que alcanzará, a fines del siglo XIX, la penetración del capital extranjero en la producción y la comercialización agraria, así como en los  Transportes, actividades financieras, comercio, etc.

Nuestras novedades en tu e-mail

Escribe tu e-mail:



MailxMail tratará tus datos para realizar acciones promocionales (vía email y/o teléfono).
En la política de privacidad conocerás tu derechos y gestionarás la baja.

Cursos similares a Revolución industrial y sus consecuencias (3/3)



  • Vídeo
  • Alumnos
  • Valoración
  • Cursos
1. Revolución industrial y sus consecuencias (1/3)
Revolución industrial y sus consecuencias , grandes hechos han acontecido desde el... [16/03/10]
2.492  
2. Revolución industrial y sus consecuencias (2/3)
Revolución industrial y sus consecuencias , grandes hechos como la revolución... [16/03/10]
2.162  
3. Revolución cubana
Revolución cubana . Antecedentes y desarrollo de la revolución al mando de Fidel... [07/04/09]
7.305  

¿Qué es mailxmail.com?|ISSN: 1699-4914|Ayuda
Publicidad|Condiciones legales de mailxmail