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Capítulo 15:

 Orígenes del sindicato

 Sindicato y sindicalismo, son palabras de origen griego: SIN  que significa CON y DIKE  que significa JUSTICIA. 

De ahí se deriva la palabra griega SÍNDICOS y la latina SÍNDICUS,  que en términos generales significan la persona que de algún modo administra justicia o vela por los intereses de alguien.

Hemos visto anteriormente como se producían las relaciones gremiales entre el maestro el oficial y aprendiz, y como efectivamente después de la Industrialización toda esta organización se resquebrajo, siendo precisamente una de las causas señaladas como el fin del gremio la dificultad que tenían los oficiales para acceder a la maestría.

Así de esta forma, Los oficiales se fueron alejando mas de los maestros y empezaron a organizar sus propios clubes comerciales y sociedades de amigos, cada miembro pagaba una subscrición que iba a parar a un fondo destinado a proporcionar ayuda en caso de desempleo o enfermedad, cualquier miembro  podía visitar la asociación de su gremio para solicitar información acerca de los empleos, casi siempre se reunían en posadas, a pesar de que el lugar no era muy apropiado, sus miembros eran hombres que sabían leer y escribir, eran capaces de hablar con inteligencia, había reglas muy estrictas que prohibían el abuso de las bebidas, las blasfemias y las peleas y no permitían la admisión de obreros ignorantes.

Estas sociedades  de oficiales eran una doble protección por un lado frente los maestros y por otro lado los obreros no especializados que aceptaban salarios más bajos haciendo así que su trabajo perdiera valor en el mercado.

A finales del siglo XVIII algunas sociedades de oficiales empezaron  a organizar una cierta resistencia frente a los empresarios que rompían sus acuerdos, cuestión planteada debido a que no había posibilidad de reclamación ante ningún organismo ya que la principal institución del país estaba como representantes muchos de los comerciantes y empresarios que rompían los acuerdos.

Aprobada La ley de Agrupaciones de 1799 y 1800, indicaba que  aquel que se uniera a una agrupación para asegurar mejores salarios o jornadas mas cortas podrían ser sentenciados a tres meses de prisión o a dos meses de trabajos forzados. Estos castigos eran menos suaves comparados con la ley “común” en los casos de huelga, desobediencia, violenta o por romper alguna maquina o cualquier otra forma de interrumpir el proceso industrial.

El paternalismo del estado, fue dejando de ser efectivo ya que se entendía de que la industria tenía que organizarse sola sin la intervención de éste, a través de las relaciones entre obreros y patronos. Esta decisión tuvo dos motivos principales, la Revolución Francesa y la entrada en guerra de Inglaterra con Francia, en estos casos el gobierno se tenía que dedicar a otros menesteres.

Se publicaron leyes represivas en contra de las reuniones políticas, de las sociedades y de los periódicos radicales y de los juramentos blasfemos y desleales. Las sociedades de oficiales no eran básicamente políticas, es decir, que las leyes de agrupaciones estaban pensadas para frustrar tanto los objetivos políticos de los artesanos  especializados como sus objetivos industriales.

Las agrupaciones de trabajadores se fueron haciendo cada vez mas osadas y muchas eran difíciles de identificar, se disfrazaban de inocentes sociedades de amigos sin ningún interés en los asuntos laborables, los pequeños empresarios toleraban estas agrupaciones y colaboraban con ellas. Había ocasiones en que los oficiales trataban de intimidar a los patrones. El temor a la ley hacia que los obreros pertenecientes a esas agrupaciones anduvieran con pies de plomo, y acabaran convirtiéndose en una especie de movimiento subterráneo protegido por el secreto.

En este punto aparecieron las primeras formas de organización de la seguridad de sus líderes, ya que de ser arrestada la primera línea de mando había una segunda línea que ya estaba preparada para continuar manteniendo la organización de la Asociación.

En Lancashire, ya incluso antes de que se derogaran las leyes de agrupaciones, los hilanderos guiados por un irlandés llamado Jhon Doherty,  lucharon para lograr un sindicato eficaz. Creó en 1829 la Gran Unión General de Hilanderos que pronto alcanzo muchos afiliados, pero aquí no quería que quedara la cosa y decidió organizar la “Asociación General para la Protección del Trabajo” que arrastro a obreros de todos los oficios y se extendió hasta Gales y el oeste de Midlans.

Robert Owen  fue el primer líder y pensador socialista autentico y aunque en aquella época muchos le rechazaron, considerándole como un chiflado peligroso, para John Doherty y otros lideres sindicales sus ideas fueron una autentica  inspiración.

En 1833, Owen y Doherty unieron sus fuerzas  para llevar adelante la creación de  un sindicato general. La respuesta de los trabajadores al GNCTU  fue abrumadora en unas cuantas semanas sobrepasaban el medio millón de miembros. Los trabajadores que pertenecían a los antiguos sindicatos gremiales, eran gente que nunca había pertenecido a ningún sindicato en particular.

La expansión de este nuevo sindicalismo general alarmo al gobierno, pues respondían a la revolución, todo el este de Inglaterra había sido escenario de una serie de disturbios los cuales se habían quemado muchos telares y medios fabriles, teniendo que ser reducidos por la fuerza. No tardaron en surgir discrepancias entre los lideres y la organización cayéndose en el caos y en la desconfianza de todos sus asociados que dejaron de pagar la cuotas con los cual el sindicato se fue a pique.

En las minas y en las fábricas textiles las campañas sindicales para lograr jornadas de trabajo mas cortas representaron un papel muy importante en la mejora de las condiciones de los obreros. Los sindicatos contaban con aliados influyentes en el parlamento, como Richard Oastler representante tory por Hudders Field que ayudo a los sindicalistas a crear él “Comité de las 10 horas” para conseguir jornadas más cortas. Estaban también John Fielden un progresista dueño de una fabrica textil que encabezo una campaña en la cámara de los comunes para lograr un salario mas alto, Lord Shaftesburgy un reformista social humano y apasionado que inicio la cruzada contra la explotación de los niños de la industria.

En la década de 1840 se aprobaron una serie de leyes de minas y de fabricas que restringían las horas de trabajo de las mujeres y los niños y disponían de inspecciones regulares para asegurar su cumplimiento, así en 1850 ya se empezaban a controlar algunos de los peores de aquel periodo de la revolución industrial. Las condiciones de trabajo iban mejorando, las fábricas eran más grandes y más saludables, los salarios iban subiendo poco a poco.

En esa época en la que el estado no otorgaba ninguna ayuda en caso de desempleo o enfermedad  los fondos del sindicato era el que corrían con los gastos en los casos de necesidad, siendo estas fundamentalmente la ayudas en los caso de enfermedad y accidente, ayudas para el sepelio, etc.

Los artesanos solían ganar mas que suficiente para cubrir sus necesidades básicas, por lo que podían permitirse pagar las cuotas de sus sociedades y aun así ahorrar algo para la vejez. Eran obreros diligentes que se enorgullecían de su trabajo y que a pesar de las largas jornadas laborales, encontraban tiempo para aprender a leer y escribir, para mantenerse al día de política, solían vivir en casa cómodas fuera de los barrios más pobres, apenas tenían contacto con las clases bajas con los obreros ordinarios solo los veían en el trabajo, donde probablemente tenían a unos cuantos bajo su mando, pero todo éste colectivo eran privilegiados con respecto al resto de la fuerza del trabajo, que no podían entra en estas organizaciones.

El desarrollo de las maquinas de vapor, unido al creciente uso de materiales como el hierro fundido y herramientas como el torno provocaron una demanda cada vez mayor de ingenieros especializados. En la década de 1840 los pequeños sindicatos de ingenieros fueron aumentando gradualmente, uno de los más grandes y que más éxitos tuvo fue la FRIENLY UNION OF MECHANICS (Unión amistosa de mecánicos) surgió en Manchester en 1826 habían ganado varias huelgas exigiendo jornadas más cortas y el derecho a pertenecer a un sindicato.

En 1850 este sindicato ya se había extendido hasta Londres convirtiéndose en el más grande del país con 7.000 miembros y unos fondos importantes. Contaban con dos lideres: William Newton un joven enérgico secretario de la rama londinense y William Allan, secretario general del sindicato, entre los dos consiguieron muchas pequeñas sociedades y uniéndolas al sindicato.

En 1851 alcanzaron por fin el éxito y así surgió la sociedad de Ingenieros Unidos, con William Allan como secretario general. Esta sociedad acabo convirtiéndose en el actual sindicato de trabajadores de Ingeniería Unidos. En 1851 Inglaterra fue reconocida como el taller del mundo en la gran exposición que se celebro en Hyde Park en la cual triunfo la ingeniería.

La novedad del sindicato de Ingenieros, era ser el primer sindicato nacional controlando desde una sede central y el primero que tenia  secretario general dedicado a esa labor y al que se pagaba por ella, las decisiones importantes se remitían al despacho de Londres donde la junta ejecutiva tomaba las decisiones no sin antes consultar a las ramas locales. Este sindicato, disfrutaba de unos ingresos semanales superiores a las 500 libras y sus miembros pagaban una cuota de un chelín a la semana, los beneficios eran igual de generosos y cubrían la enfermedad, el desempleo, las pensiones de jubilación, las indemnizaciones por accidentes y los gastos de enterramiento.

El dinero que sobraba después de pagar todo esto iba a parar a un fondo de reserva para las huelgas y otras emergencias. William Allan era un secretario sobrio y ahorrador, apoyaba oficialmente solo aquellas huelgas que la ejecutiva pensara que tendría éxito. Su preocupación principal era en obtener una seguridad  para los miembros repartiendo entre ellos el trabajo disponible con la mayor justicia posible, el sindicato se oponía a las horas extras obligatorias y al uso de mano de obra barata y sin preparar.

El sindicato estaba convencido de que los ingenieros cualificados tenían todo el derecho a proteger su valor de mercado y que la garantía de dicha calificación debía ser precisamente una función del sindicato (reminiscencias de la sociedad gremial). En 1852 se  informo  a los empresarios de que estrictamente el numero de mano de obra no especializada dejarían  de trabajar horas extras, pero  los patrones vieron en esta amenaza la oportunidad ideal para aplastar  al sindicato en una prueba de fuerza, insistían en sus derechos tradicionales de negociar con sus empleados cara a cara y les disgustaba cualquier forma de negociación colectiva.

Sin previo aviso los empresarios de Londres y Lancashire cerraron sus fabricas y les dijeron a los hombres que solo recuperarían sus trabajos si firmaban él “Documento “ una promesa escrita de abandonar tanto del sindicato como el sindicalismo, después de cuatro meses los obreros tuvieron que volver al trabajo pero con la decisión de estar unidos y, esta lealtad de sus miembros proporciono a Allan  la base ideal  para reconstruir el sindicato  que en 1866 se había convertido en el sindicato mas fuerte que había existido  hasta el momento y también en el mas rico.

Este Sindicato de Ingenieros, creo los llamados  Nuevos Sindicatos, Los Consejos Sindicales, el más importante era la Sociedad Unida de Carpinteros y Ensambladores  (ASCJ) creada en 1860 después de un cierre prolongado y conflictivo por parte de los empresarios de Londres. El secretario general de la ASCJ era Robert Applegarth que consiguió llegar a secretario con tan solo 28 años, él y otros fueron los que dieron al movimiento sindical un nuevo carácter de sentido común y respetabilidad, era una nueva raza de  sindicalistas que habían cambiado una vida de trabajo manual por otra de cuentas, cartas y discursos, para así llegar a posiciones de un cierto poder.

Los Consejos Sindicales tomaron parte activa en la campaña para conseguir el voto para los artesanos más prósperos que termino dando como resultado la Ley de Reforma de 1867 en la que casi un millón de hombres, muchos de ellos obreros especializados obtuvieron el voto, su siguiente meta era conseguir que se eligiera varios sindicalistas para el Parlamento, no pretendían  amenazar el orden del poder sino lo que querían era pasar a formar parte de él.

En 1867, la situación comenzaba a ser caótica debido a la violencia generalizada por parte de los sindicalistas en la defensa de sus intereses laborales. El gobierno, decidió nombrar una comisión para analizar los temas que en ese momento estaban perturbando la paz de la comunidad. A esta comisión fue invitada la fuerza sindical del momento a fin de servir como testigo y dar luz a la solución de los problemas existentes, Applegarth había sido nombrado representante por parte de los sindicatos dijo “Si con esta investigación se descubre alguna ulcera en el sistema por muy pequeña que sea, la extirparemos de raíz”. Parecía que la comisión les iba a ser hostil, se habían cometido muchos actos de violencia los afiladores habían dado palizas a los esquiroles, habían intimidado a los que no pertenecían al sindicato y les habían robado las herramientas en cierta ocasión incluso habían asesinado aun empresario poco popular.

Applegarth alego que no se podía culpar únicamente a los hombres, las condiciones de trabajo eran tan malas que la esperanza media de vida era de 28 años, ese tipo de sindicatos locales y agresivos estaban desapareciendo, por lo que la comisión debía concentrarse en las grandes sociedades unidas. Durante los dos años siguientes, los miembros de la comisión se dedicaron a oír los testimonios de todas las partes interesadas, y les impresiono la conducta de los nuevos sindicatos, también les preocupaba la situación de aquellos que decidieran no unirse  a los sindicatos. Si se daba libertad a los sindicatos para que procuraran ventajas a sus miembros por medio de las negociaciones colectivas y las huelgas ¿Debían otorgárselas a los que no pertenecieran al sindicato la libertad de negarse a ese tipo de actividades?.

La Comisión opinó que dejando libres y legales a los sindicatos, éstos tratarían de convencer al mayor número de trabajadores para que se unieran al sindicato, y así de esta manera hacer más efectiva la acción colectiva, pero que no estaban de acuerdo con la funcionalidad de los piquetes en sus actuaciones en los momentos de huelga. En 1871 el Gobierno aprobó dos nuevas leyes basadas en los informes de la Comisión: La Ley de Sindicatos, que otorga la legitimidad plena a estas uniones, la protección de sus fondos y la Ley de Enmienda de Acción Criminal que prohibía cualquier tipo de piquetes.

DEFINICIÓN DE SINDICATO

El SINDICATO, se define como una agrupación de personas que lucharán por la Justicia social y por los intereses de la clase trabajadora y SINDICALISMO, como la lucha por la misma justicia y los mismos intereses. El sindicato, podemos afirmar, que es una organización social puesta al servicio de los trabajadores e indirectamente de la sociedad.

“Se entiende por sindicato, para los efectos de esta ley, toda agrupación de trabajadores que desempeñan la misma profesión  trabajo, o profesionales y trabajadores semejantes o conexos, constituida exclusivamente para el estudio, desarrollo y defensa de sus intereses comunes”.

Esta definición legal de los sindicatos fue redactada por los franceses Georges Scelle y Paul PIC, hace más de un siglo y sigue manteniendo su vigencia.

El derecho a sindicarse está recogido en nuestra Constitución en el artículo 28 así como el derecho de huelga.    

SINDICALISMO CONSOLIDADO 

En el siglo XIX en sus inicios, es cuando el sindicalismo por su propia fuerza, opta por salir de la clandestinidad y busca un lugar en la estructura jurídico-social imperante, fortalecida por las premisas de la Revolución Francesa de 1848 y el auge de las ideas contenidas en el Manifiesto Comunista de Carlos Marx y Federico Engels. Y hacia la segunda mitad del siglo XIX, las mayorías de las legislaciones europeas, suprimen el delito de coalición llegando en algunos casos, como el de Bélgica, a aceptar expresamente el derecho de asociación obrera.

Ya no eran solo los gremios los que clamaban por reformas laborales más humanas, retribuciones más acordes con un mínimo de vida respetable, sino que la prensa, las sociedades con fines de reforma, comenzaron a criticar a los Gobiernos y exigían que se modificaran las leyes que prohibían los sindicatos. La lucha de los trabajadores continúa y en 1871 en Inglaterra, se promulgan disposiciones  que permiten la constitución de asociaciones y en Francia en el año 1879, se constituye la Federación de Trabajadores Socialistas y en 1884, se reconoce expresamente la legalidad de los sindicatos con diversas limitaciones. 

Capítulo anterior - Los 28 de Rochdale

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