La vida tiene que ver con la oposición.
De modo que la cuestión no es si tendrá o no oposición. La cuestión es: "¿De donde saldrá la oposición?"
La oposición llega en dos formas:
1) Opositor de ideas
2) Opositor visceral
1) Opositor de ideas.
Un opositor de ideas es quien está en desacuerdo con usted acerca de un asunto o alternativa concreta.
Usted dice: "No pienso que se debería hacer de aquella manera".
Un opositor de ideas siempre es un aliado potencial, pues una solución compuesta puede beneficiarlo tanto a usted como a su opositor. ¿Por qué este resultado se logra tan pocas veces? ¿Porque la mayoría de la gente viola los principios de infundir confianza y de empezar con un pre-acuerdo sobre los problemas a resolver? Empiezan a negociar con un opositor de ideas anunciándole su propia alternativa o respuesta. De repente, ambas partes se encuentran en polos opuestos negociando de una forma que sólo puede producir un ganador y un perdedor. El aliado potencial se ha convertido en adversario
2) Opositor visceral
Un opositor visceral es un adversario emotivo que no sólo está en desacuerdo con el punto de vista de la otra parte, sino en desacuerdo con la otra persona como ser humano. En esta atmósfera, hay una tensión anormal, se crean prejuicios, se lanzan acusaciones y tiene lugar una partida a perder o ganar.
Una vez que se tienen oponentes viscerales, tienden a quedarse con uno largo tiempo, ya que son difíciles de convertir. Toda la lógica, los hechos, las ideas y las pruebas que usted presenta no son suficientes. Por tanto, trate en primer lugar de no tener esos adversarios. Evite producirlos del mismo modo que evitaría una enfermedad contagiosa.
Atacar su "imagen" es lo que causa que alguien se transforme en un enemigo visceral
Mi imagen es lo que yo quiero que los demás piensen que soy. Es como una persona quiere que la vean públicamente. Por otro lado, la auto-imagen se refiere a como una persona se ve a sí misma en la intimidad de su propia cabeza. Es el concepto que usted tiene de si mismo.
Los dos conceptos se superponen, pero sólo ligeramente. En suma, se puede distinguir si nos referimos a la imagen pública o a la imagen que uno tiene de si mismo.
Para mayor clarificación, digamos que en una discusión privada yo le ataco personalmente llamándole fraude, payaso o mentiroso. Esta ofensiva, aunque no provocada, puede haberle molestado momentáneamente, pero la imagen que tiene de si mismo puede ser lo bastante fuerte como para soportar incluso estos vituperios. Mientras se aleja meneando la cabeza, hasta puede haber pensado: "Este tipo no es sólo un grosero, sino también un enfermo". Si yo al día siguiente me doy cuenta de lo que he hecho y le pido disculpas sinceramente, hasta me podría disculpar, ya que sólo estábamos involucrados nosotros dos en el asunto.
Ahora supongamos que en una reunión pública, o delante de sus socios, yo le hago un ataque similar y le llamo fraudulento, payaso y mentiroso. Aunque su propia imagen rechace mis acusaciones como absolutamente infundadas, sufrirá su imagen pública y tendrá el orgullo herido. En ese momento, lo más probable es que usted empiece a vengarse y se diga: "A ese miserable le haré pagar lo que ha dicho". Suponiendo que yo le visito al día siguiente y le pido perdón, ¿usted que haría? Lo más probable es que no aceptará mis excusas. El orgullo herido no sólo produce un enemigo tenaz, sino que el ataque se realizó en público y yo intento presentar mis excusas en privado
Teniendo en cuenta el comportamiento desesperado e irracional que pueden tener los individuos para salvar las apariencias, debemos evitar cualquier vergüenza pública que pueda sufrir la gente con quien tratamos.
¿Cómo se puede estar seguro de no hacer enemigos viscerales?
Las dos normas se expresan en duros términos negativos:
· Jamás olvide el poder de su pensamiento. El acto de provocación rara vez molesta en sí mismo; más bien, lo que molesta es lo que usted piensa del mismo.
Thomas Jefferson dijo: "Nada da mayor ventaja a una persona que permanecer sereno y distante en todas las circunstancias".
Dígase a usted mismo: "Es un juego. Es el mundo de la ilusión".
· No juzgue jamás las acciones y las motivaciones de los demás
Critique la conducta no la personalidad de su contendor. Describa su conducta (la de él) y la reacción que produce en usted. No generalice. Sea concreto. Cuanto más general sea su apreciación, mayores serán los mecanismos de defensa de su opositor.
Ejemplo 1
Un padre entra en el cuarto del hijo y dice: "Este lugar parece una pocilga."
Ejemplo 2
Una esposa comenta a su cónyuge: "¡Yo no te importo nada! ¿No puedes aprender a quitar las sobras de tu plato antes de meterlo en la limpiadora de platos?"
Ejemplo 3
Un padre exasperado grita a su hijo: "Esa música de zoológico que haces sonar es tan ruidosa que está contaminando todo el barrio"
Ejemplo 4
Un negociador se dirige a su oponente del otro lado de la mesa y comenta: "Su análisis de estos datos y la manera en que está calculando los costos, está todo mal"
He aquí como serían los cuatro ejemplos anteriores con la incorporación de cambios simples:
Ejemplo 1
"Cuando esta habitación no está ordenada, me siento frustrado, deprimido y molesto."
Ejemplo 2
"Cuando se han quitado las sobras del plato, tardo la mitad del tiempo en lavarlos después de comer. Esto es importante para mi, ya que no me gusta lavar los platos."
Ejemplo 3
"Me molesta la música fuerte. Estoy cansado y nervioso y esa música aun me irrita mas"
Ejemplo 4
"Yo veo los datos de forma diferente a la suya. Me parece que..."
Analicemos ahora la llamada solución de compromiso:
Por su misma definición, el compromiso da como resultado un acuerdo en el que ambas partes ceden algo que realmente quieren.
Es un resultado en el que nadie satisface plenamente sus necesidades.
La estrategia del compromiso se basa en una premisa falsa, por la cual sus necesidades y las mías siempre son opuestas. Y, por tanto, nunca es posible lograr una mutua satisfacción. Actuando en ese supuesto, cada cual empieza exigiendo tanto que al final no hay posibilidad de hacer ninguna concesión
Cuando la presión está sobre las dos partes para que borremos nuestras diferencias en aras de la sociedad en su conjunto, nos comprometemos a mitad de camino entre nuestras posiciones extremas.
Esta solución es aceptada para evitar un punto muerto, pero ninguno de los dos estamos realmente satisfechos
Esto no quiere decir que el compromiso siempre sea una mala opción. Con frecuencia, la estrategia del compromiso puede ser idónea en circunstancias especiales. En consecuencia, usted debe darse cuenta que de vez en cuando, a fin de ser realmente eficaz, tendrá que aceptar un compromiso, competir y hasta retirarse de unas negociaciones.
Triunfar quiere decir averiguar lo que realmente quiere la otra parte y mostrarle cómo conseguirlo, mientras usted consigue lo que quiere.
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