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Los remedios florales

Vilma Spalla

Autor: Vilma Spalla
Curso:
10/10 (3 opiniones) |2578 alumnos|Fecha publicación: 01/09/2006

Capítulo 24:

 Los doce remedios y cuatro remedios menores

(1933) *

 A todos los que están enfermos les diría lo siguiente: la enfermedad no habría podido conseguir nunca el poder que posee hoy día si el hombre no hubiera olvidado la protección natural contra la enfermedad, las plantas medicinales de las praderas. Además no hay ninguna enfermedad que pueda resistir el poder curativo de la planta adecuada si el paciente tiene el deseo sincero de sanar de nuevo. Realmente, la enfermedad no puede resistir a la planta medicinal correcta, como no puede hacerlo la oscuridad cuando las ventanas están abiertas de par en par y la luz del sol entra a raudales.

 Hemos pagado un alto precio por haber olvidado la ciencia curativa de la naturaleza, y lo hemos pagado en forma de infinidad de enfermedades que existen hoy día. Pero la naturaleza aguarda con paciencia, y lo único que necesitamos es volver a ella para encontrar el alivio a nuestros males.

 Desde tiempos inmemoriales, el hombre ha sabido que las plantas de la naturaleza podían curar sus enfermedades, y a través de los siglos hemos guardado en la memoria los nombres de quienes disponían de la verdadera ciencia de la curación por las plantas.

 Hemos tenido que padecer sólo porque hemos sustituido la ciencia curativa de la naturaleza por la del hombre, y ahora debemos regresar a ella para vernos libres de nuestras pesadas tareas. En presencia del saber curativo de la naturaleza, la enfermedad no tiene poder alguno. Todo miedo, toda depresión y toda desesperanza pueden eliminarse. No existe ninguna enfermedad que no pueda curarse.

 En este capítulo se describirán las doce plantas medicinales que poseen el poder de curar toda clase de enfermedades.                             

 Como plantas curativas de la naturaleza que son, tratan nuestra naturaleza. No importa que esté enferma nuestra mano, nuestro pie, nuestra cabeza o cualquier otra parte de nuestro cuerpo, ni tampoco importa la enfermedad que padezcamos. La enfermedad sólo nos puede afectar cuando en nuestra naturaleza hay algún desarreglo. Y esa discordancia es corregida por la planta medicinal, por lo que no sólo cura nuestro cuerpo, sino que nos hace más sanos y felices en todos los sentidos y traen la alegría a nuestras vidas.

 Para encontrar las plantas medicinales que necesitamos, no tenemos que pensar ni un solo instante en la enfermedad que padecemos, ni siquiera en si es grave o leve, o si nos afecta desde hace unas horas o desde hace muchos años. Todo lo que tenemos que hacer es detectar qué es lo que no funciona en nuestra naturaleza y tomar la planta medicinal que se corresponde con ese estado de ánimo.

 Nuestros desarreglos se manifiestan en uno o varios de los doce estados de ánimo, y, de acuerdo con el estado de ánimo instantáneo, podremos elegir el remedio necesario.

 No podemos estar enfermos sin perder la armonía con nuestra auténtica naturaleza. Pero sea cual sea el estado que se oculta tras nuestro problema, sea cual sea el error que se esconde en nuestro ser, carece de importancia. Porque estos remedios nos ayudarán a corregir el error, y de esta manera no curarán sólo la causa de nuestra enfermedad, sino que también nos prestarán su ayuda para restablecer nuestra salud física y mental.

 Estos remedios hacen brotar un estado de conjunto armónico, y a menudo nos hacen recuperar la alegría vital, nos liberan de nuestras preocupaciones y nuestros miedos: un estado que nunca antes habíamos conocido.

 Como ya se han mencionado, los errores de nuestro ser se expresan mediante doce estados de ánimo diferentes, existiendo para cada uno de ellos la correspondiente planta curativa que puede restablecer nuestra salud.

 Los doce estados de ánimo son los siguientes:
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                 
                          Debilidad                    Indecisión                     Desaliento
                          Desesperación          Indiferencia                   Entusiasmo
                          Miedo                      Desasosiego                  Impaciencia
                          Tormento                 Duda de sí mismo         Distanciamiento

 A continuación sigue una explicación algo más detallada de estos estados de ánimo y su relación con los nombres de los distintos remedios.

CENTAURA   - - - - - Debilidad.     (Erythraea centaurium).

 Da fuerza. La debilidad después de la enfermedad: pálido, laso, cansado, sin energías, desmadejado, extenuado. La vitalidad está agotada. Aquellos que anhelan la paz a cualquier precio. Incluso cuando están enfermos, muestran una excesiva disposición a ayudar a los demás, y en su esfuerzo se agotan y se gastan. A menudo poseen un espíritu despierto, pero el cuerpo es débil, demasiado débil para realizar grandes esfuerzos. Debido a su carácter bondadoso, son modestos, sumisos y fácilmente impresionables.

HELIANTEMO - - - - - Desesperación.     (Helianthemum vulgaris).

 Es el remedio de los casos de emergencia. En casos de emergencia y ante peligros, así como en todas las situaciones desesperadas. Siempre que en la vida acecha algún peligro. Cuando el paciente tiene miedo o es presa del pánico. En casos en los que parece no haber esperanza alguna. Cuando nuestro espíritu se ve acechado por el peligro o cuando el paciente juega con la idea del suicidio o cuando amenaza volverse loco; o en una crisis nerviosa, ante el miedo a la muerte o en caso de depresión profunda.                                                                                                                                                

MÍMULO - - - - - Miedo.     (Mimulus luteus).

 El medio para vencer cualquier miedo. El miedo a la enfermedad, a los accidentes o a los peligros desconocidos. El miedo a las personas, a los familiares, a los extraños, a las multitudes, al ruido, a la murmuración o a la desconfianza de los demás o a la soledad. Miedo a la humedad, al frío, al calor o a la oscuridad. Estas personas tienen miedo de que su enfermedad conlleve complicaciones o de que sea incurable.

AGRIMONIA - - - - -Tormento.     (Agrimonia eupatoria).

 Este remedio aporta alivio a todo aquel que padece tormentos físicos o espirituales. Les da paz. El remedio para los desasosegados, los cargados de preocupaciones, los medrosos y los atormentados por una inquietud interna. Para todos aquellos que no pueden encontrar la tranquilidad y la paz espiritual. Existe una pléyade de personas que padecen estos males, que a menudo ocultan su tormento interior tras una falsa sonrisa y una serenidad fingida. Con frecuencia, de puertas afuera parecen ser los hombres más felices y contentos del mundo. Muchos de ellos se refugian en el alcohol o las drogas, estimulantes que les ayudan a seguir luchando. Hacen todo lo posible por evitar cargar a los demás con problemas. Enmascaran sus problemas incluso ante una enfermedad grave. Son personas valientes, y la agrimonia les ayudará.

SCLERANTHUS - - - - -Indecisión.     (Scleranthus annuus).

 Para quienes no pueden decidir qué es lo que quieren. Primero les parece correcta una cosa y luego otra. Sus deseos y sus síntomas corporales parecen desaparecer con tanta rapidez como habían aparecido. Cuando tienen fiebre, la temperatura les fluctúa mucho. Son indecisos y no pueden adoptar decisiones rápidas o concretas, y las que se adoptan cambian a toda velocidad. Sus movimientos son inseguros e incontrolados, así como su paso. Sus estados de ánimo fluctúan desde dar saltos de júbilo hasta el desconsuelo más fatal. En la conversación, saltan rápidamente de un tema a otro.                                                                                                                                                                                             

CLEMÁTIDE - - - - -Indiferencia.     (Clematis vitalba).

 El remedio contra todos los estados de somnolencia, obnubilación y desgana. Cuando el paciente pierde el interés y no hace ningún esfuerzo para volver a sanar. Parece indiferente a todo lo que pasa. Ya no puede entusiasmarse por nada. Cuando se habla con estas personas, sólo escuchan a medias. A menudo son personas absortas en meditaciones, ausentes, apáticas y abismadas en sus ideas. Tal vez piensen demasiado en una persona que han perdido o sueñan con objetivos que, sin embargo, no llegan a realizar. Parecen contentos, pero no despiertos del todo, y viven felices en sus sueños e ideales. En general, son tranquilos y delicados, pero en su vida no pueden encontrar suficiente alegría. No viven en el presente. Se desmayan con frecuencia y, cuando están inconscientes, es suficiente con humedecerles los labios con el remedio.

ACHICORIA - - - - -Desasosiego.     (Cichorium intybus).

 Cuando estas personas están enfermas, se preocupan mucho por los demás, por sus hijos, amigos y familiares. Se preocupan de si los demás tienen demasiado calor, demasiado frío, de si los demás no son felices y no disfrutan la vida. Son exagerados en sus esfuerzos por satisfacer a los demás. Les preguntan por sus deseos y necesidades. Este estado inhibe la paz interna del paciente y le pone constantemente en tensión. A veces, los pacientes se compadecen de sí mismos. Tienen la sensación de no haberse ganado su enfermedad. Se sienten desatendidos y víctimas del abuso de los demás. Con frecuencia, tienen un buen semblante, aunque estén enfermos. Pertenecen a la clase de personas cuya apariencia externa sana impide que se les tenga compasión                                                                                                                                           

CERATOSTIGMA - - - - -Duda de sí mismo.     (Ceratostigma willmottiana).

 El remedio para quienes se dejan influir con mucha facilidad. Para los que no tienen confianza en sí mismos y se confían demasiado al consejo ajeno. Escuchan primero un consejo y acto seguido prestan oídos al siguiente. La consecuencia de la falta de auto estima es que admiran demasiado a quienes defienden opiniones fijas, y confían demasiado en él. Esto les lleva a meterse con facilidad en dificultades. Cuando están enfermos, se encuentran bastantes seguros de que un tratamiento les va a ayudar, hasta que tienen noticias de otro distinto. Se someten a un tratamiento tras otro, dependiendo de quién les haya dado el último consejo. Hacen casi todo, sin pensar que sea bueno o malo par ellos, sólo con que el argumento sea un poco convincente. No confían en su propia capacidad de juicio. En vez de seguir sus propios deseos y necesidades, la mayoría de las veces se orientan por lo que otros piensan o por lo que otros les han aconsejado. Las ideas y opiniones de los demás son para ellos exageradamente importantes, lo que les hurta su propia personalidad. Siempre encuentran algún tipo de excusa para todo lo que hacen.

GENCIANA   - - - - -Desaliento.     (Gentiana amarella).

 El remedio para quienes están vacilantes o desalentados. Ven siempre el lado negro de la vida y son pesimistas en la re convalecencia, cuando creen que su enfermedad se ha estacionado. Son personas con éxito, pero tienden al desaliento y dudan de sus progresos. Este remedio ayuda a quienes tienen la sensación de que las dificultades que se les avecinan son insuperables, y pierden temporalmente el valor. En ese estado, lo único que necesitan es un poco de aliento, y este remedio puede ofrecérselo, ayudándoles a estar mejor.  

VERBENA - - -  - -Entusiasmo.     (Verbena officinalis).

 El remedio para los fuertes de voluntad. Para quienes son fuertes de espíritu y tienden a agotarse tanto física como espiritualmente. Se niegan a encajar una derrota, y siguen luchando cuando los demás hace ya tiempo que han abandonado. Siguen su propio camino. Tienen ideas fijas, y están muy seguros de saber qué es lo que está bien. Pueden negarse casi como posesos a seguir un tratamiento hasta que su estado les obligue a ello. Se dejan arrastrar por su entusiasmo, causándose a sí mismos un gran estrés. Tienden en todos los terrenos a la seriedad exagerada y a la tensión. Para ellos, la vida es un asunto penoso. Tienen sus propias opiniones fijas, y a veces pueden convencer a otros de su punto de vista, no estando abiertos a las opiniones de los demás.                                                                                                                                                    

Les disgusta tener que escuchar el consejo de los demás. Con mucha frecuencia, tienen grandes ideales y metas para el bien de la humanidad.

IMPACIENCIA - - - - -Impaciencia.     (Impatiens royalei).

 El remedio para todos los casos en que está presente la impaciencia. La impaciencia consigo mismo, el deseo de precipitar las cosas, de arreglarlas con rapidez, de hacer todo a la vez y volver a estar de nuevo arriba. La impaciencia con los demás, la irritabilidad por las pequeñeces. A estas personas les resulta difícil refrenar su temperamento. No saben esperar. Este estado de ánimo se haya muy extendido, y a menudo es un buen síntoma durante la convalecencia. La tranquilidad que aporta este remedio acelera el proceso de curación. En caso de dolores fuertes, es frecuente que se presente una gran impaciencia, por lo que el remedio `impaciencia´ es de gran valor en estos casos, en que se trata de aliviar los dolores y tranquilizar al paciente.

VIOLETA DE AGUA - - - - -Distanciamiento.     (Hottonia palustris).

 A menudo, estas personas poseen una gran belleza física y espiritual. Son afables, tranquilos y muy cultivados; controlan con maestría su destino y viven con serena resolución y seguridad. Les gusta estar solos. Cuando están enfermos son un poco orgullosos y distantes, lo que repercute sobre ellos mismos. Incluso en este caso son muy valientes e intentan luchar por salir adelante por sí solos, de conseguirlo sin ayuda de nadie, y no tratan de atemorizar o suponer una carga para los demás. De hecho, son almas valientes que parecen conocer cuál es su misión en la vida y que la cumplen con serena y decidida voluntad. No es frecuente que establezcan fuertes vínculos ni siquiera con las personas más cercanas. Los infortunios y la enfermedad la sopor tan con tranquilidad y valentía, sin quejarse.


* El primer capítulo del texto Los doce remedios, se publicó por primera vez en el mismo año, pero en fecha anterior, cuando Bach se encontraba en Marlow. El mismo financió la impresión.

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