12.174 cursos gratis
8.742.524 alumnos
Facebook Twitter YouTube
Busca cursos gratis:

Los remedios florales

Vilma Spalla

Autor: Vilma Spalla
Curso:
10/10 (3 opiniones) |2578 alumnos|Fecha publicaciýn: 01/09/2006

Capýtulo 23:

 Los doce grandes remedios y algunos ejemplos de su uso y prescripción

(Febrero 1933).

 Los doce remedios con los que he trabajado en los últimos cinco años han revelado éxitos curativos tan prodigiosos y logrado curar tantas enfermedades de las denominadas incurables, incluso en casos en los que ha fracasado el tratamiento homeopático, que me preocupa explicar su aplicación de la forma más sencilla posible, de manera que incluso un laico en la materia pueda aplicarlos. Los remedios nunca desencadenan por sí mismos reacciones fuertes, ya que jamás provocan daños, independientemente de las cantidades en que se ingieran; y tampoco se producen efectos negativos cuando se administra el remedio correcto sí se consigue un efecto curativo

Ninguna de las plantas de las que he extraído estos remedios es venenosa. Todas son benefactoras; por eso no hay que tener ningún miedo a utilizarlas.

 El principio es el siguiente: hay doce estados espirituales, y cada uno de esos estados se corresponde con una planta curativa. Da lo mismo si la enfermedad es extremadamente grave o si se trata sólo de un ligero resfriado; el hecho de que dure unas cuantas horas o muchos años no juega ningún papel. Lo único decisivo para la selección del remedio adecuado es el estado espiritual.

 Los estados espirituales y los remedios correspondientes son los siguientes:

1.                  En casos de emergencia, de gran peligro, ante el terror, el miedo o las depresiones, así como en todos los casos de emergencia en que la situación parece desesperada, adminístrese heliántemo.

2.                  Para el miedo que no sea tan fuerte como el terror, adminístrese mímulo.

3.                  Cuando el paciente esté intranquilo, medroso y atormentado, déle agrimonia-

4.                  Cuando el paciente esté indeciso, cuando nada parezca lo adecuado, cuando parece que unas veces necesita una cosa y otras la otra, déle scleranthus.

5.                  Si el paciente está soñoliento, obnubilado, desganado, ausente, indiferente, y no hace ningún esfuerzo por recuperar la salud, no mostrando la menor alegría por la vida, e incluso en determinados casos anhelando la muerte, adminístrese clemátide.

6.                  Para la autocompasión, cuando el paciente se siente maltratado y tiene la sensación de no merecer su padecimiento, adminístrese achicoria.                                                                                                     

7.                  El paciente al que le gustaría hacer tonterías, que no tiene la suficiente confianza en sí mismo para decidirse y escucha por ello el consejo de cualquiera, que prueba cualquier tratamiento posible que le proponen, necesita ceratostigma.

8.                  Aquel paciente que está desalentado, que tiene éxito pero que siempre ve únicamente el la do negativo de las cosas y está deprimido, necesita genciana.

9.                  Las voluntades fuertes que son difíciles de tratar porque siempre saben todo mejor y actúan según sus propias ideas, necesitan verbena.

10.              Para dolores fuertes, para el impulso de sanar lo más deprisa posible y para la impaciencia con los congéneres, adminístrese impaciencia.

11.              A los pacientes tranquilos y valientes, que no se quejan nunca, que no quieren intranquilizar a los demás por su enfermedad e intentan recuperar la salud por sus propias fuerzas, puede ayudarles la violeta de agua.

12.              A aquellos que están débiles, pálidos y sin vigor, que se sienten totalmente agotados y cansados, puede ayudarles la centaura.

 Los remedios se dosifican de la siguiente manera: tómense dos o tres gotas de la farmacia de remedios y échense en un frasquito de boticario normal, rellénese con agua, agítese bien y adminístrese el remedio en cucharaditas de té hasta la dosis requerida. En casos muy graves, cada cuarto de hora; en casos graves, cada hora, y en casos normales, tres o cuatro veces al día. En casos de pérdida de la conciencia, pueden humedecerse los labios del paciente con el remedio.

 Si el estado del paciente mejora, con frecuencia es necesario cambiar de remedio, al igual que cambia su estado espiritual. En algunos casos pueden llegar a ser necesarias hasta media docena de diferentes plantas curativas.

 Tomemos un ejemplo:

 Un hombre de 35 años lleva cinco semanas afectado de reumatismo fuerte. Cuando lo examiné por primera vez, casi todas las articulaciones de su cuerpo estaban inflamadas e hinchadas. Sufría grandes dolores y tenía un gran miedo. El paciente estaba muy enfermo y parecía estar cercano al límite en que no podría soportar el dolor.

 En las primeras veinte horas ingirió agrimonia cada hora, hasta que se apreció una notable mejoría y desaparecieron el dolor y la inflamación en todas las articulaciones, excepto en una articulación del hombro. El paciente se tranquilizó y su preocupación fue mucho menor. Continuó tomando agrimonia seis horas más hasta que pudo conciliar el sueño durante 4 horas seguidas. Cuando despertó, los dolores habían cesado. La siguiente etapa estuvo caracterizada por el miedo, miedo de que retornase el dolor, miedo de moverse para evitar que los dolores se instalasen de nuevo en sus articulaciones. En este estadio se prescribió mímulo, y al día siguiente el paciente pudo incorporarse, vestirse y afeitarse solo. A pesar del éxito curativo, el paciente se sentía sin ánimo y derrotado. Tomó genciana, y al tercer día volvía a estar completamente recuperado, yendo al cine y a la cantina del pueblo.

 En otros casos sólo se necesita un único remedio, como en el ejemplo siguiente:

 A una joven de 18 años se le habían extirpado seis meses antes algunos quistes de gran tamaño en la glándula tiroides. Los quistes se regeneraron, y se le explicó que tenía que esperar hasta  que fueran lo suficientemente grandes para operar de nuevo. Se trataba de una mujer delicada y menuda del tipo soñador, que no se preocupaba demasiado de su estado. Le prescribí clemátide, 3 veces al día durante una semana, con lo que los quistes desaparecieron completamente, y hasta la fecha, tres meses después, no existe ningún indicio de que se hayan regenerado, no siendo necesario seguir tomando el remedio.

 Una paciente sufría reumatismo agudo desde hacía dos años. Durante ese tiempo estuvo constantemente ingresada en clínicas. Cuando la examiné por primera vez, tenía las manos rígidas y grandes dolores, los tobillos eran de un tamaño doble del normal y la paciente apenas podía andar. Además, tenía dolores en los hombros, en la nuca y en la espalda. La paciente era una mujer marcadamente afable, tranquila y valiente, que había soportado su enfermedad con una admirable paciencia y valentía. En este caso, lo más indicado era a todas luces la violeta de agua, y la paciente estuvo tomando el remedio durante 2 semanas, tiempo durante el cual pudo constatarse una lenta mejoría. Después, vino una gran fase de ligera auto-compasión, que pudo superarse utilizando achicoria. Al cabo de 4 semanas, la paciente podía andar dos millas pero se sentía cada vez más insegura, por lo que se prescribió esclerantus. Más tarde, siguió una fase de ligera impaciencia, en la que deseaba poder volver a hacer todo lo que hacía antes, por lo que resultaba indicada la impaciencia. Al cabo de 8 semanas, la paciente era capaz de andar 4 millas y utilizar normalmente sus manos. Ya no tenía dolores y, excepción hecha de una insignificante rigidez e hinchazón del tobillo derecho, se hallaba completamente curada.

 Una paciente de unos 40 años sufrió durante tres semanas dolores poco localizados en el vientre. Las glándulas situadas en la región inguinal, bajo las axilas y en la nuca, se habían hinchado rápidamente. El reconocimiento registró una fuerte hinchazón de las glándulas del vientre, y el análisis de sangre indicó una leucemia linfática aguda. Naturalmente, el pronóstico era extremadamente grave. La paciente se daba cuenta de que tenía una enfermedad maligna. Le entró el pánico y secretamente pensó que lo más sencillo sería cometer un suicidio. Estuvo tomando heliántemo unos días, lo que hizo que remitieran los dolores del vientre y la inflamación de las glándulas. Acto seguido cambió la postura vital de la paciente y la mejoría le dio nuevos ánimos. El miedo a la muerte había desaparecido, si bien secretamente temía que su estado era demasiado bueno para ser cierto, de ahí que estuviera 2 semanas tomando mímulo. Posteriormente, el estado de la paciente fue normal, y desde hace seis meses vuelve a sentirse completamente restablecida.

 Un campesino sufría parálisis cervical que hacía que llevara la cabeza siempre inclinada hacia delante. Además, tenía debilitados los músculos oculares y los de la boca. Como era un hombre marcadamente voluntarioso, continuó asistiendo a su trabajo como de costumbre, negándose durante meses a someterse a un tratamiento. La verbena produjo su total curación en aproximadamente dos semanas.

 Una paciente de unos 40 años sufrió asma en su infancia. Todos los inviernos se veía obligada a guardar cama aproximadamente 4 meses. Le habían puesto ya una cantidad increíble de inyecciones de adrenalina y se había sometido a todos los tratamientos de asma imaginables, sin conseguir una mejoría. Como muchos asmáticos, sufría la tos ferina y otras enfermedades de las vías respiratorias. Su enfermedad era un terrible tormento. La reconocí en diciembre de 1930 por primera vez, y a finales de enero de 1931 la enfermedad se había curado totalmente con ayuda de la agrimonia. El invierno de 1933 sufrió una ligera recaída, que pudo controlarse fácilmente. La paciente no tuvo que guardar cama. Desde entonces no se ha constatado ningún otro indicio de la enfermedad.

Nuestras novedades en tu e-mail

Escribe tu e-mail:



MailxMail tratarý tus datos para realizar acciones promocionales (výa email y/o telýfono).
En la polýtica de privacidad conocerýs tu derechos y gestionarýs la baja.

Cursos similares a Los remedios florales



  • Výdeo
  • Alumnos
  • Valoraciýn
  • Cursos
1. Los ocho remedios naturales
Vivimos en un mundo dónde la ruina, la enfermedad y la pobreza nos circunda. Es... [11/08/08]
5.644  
2. Tratamientos para el cabello con remedios naturales
Conoce el remedio natural que le devolverá vida a tu pelo . El aceite de oliva... [14/10/11]
5
Curso con video
3. Esencias florales de nenúfares y lotos. Beneficios
Curso de terapia floral con esencias de nenúfares y lotos. Vídeo descriptivo con... [12/12/11]
22
Curso con video

Capýtulos del curso


ýQuý es mailxmail.com?|ISSN: 1699-4914|Ayuda
Publicidad|Condiciones legales de mailxmail