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Las religiones

Autor: Jesús González García
Curso:
9,40/10 (5 opiniones) |833 alumnos|Fecha publicaciýn: 25/06/2008
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Capýtulo 6:

 La religión como luz y oscuridad

La religión como luz y oscuridad

-La Manifestación de DIOS
-Una civilización en continuo progreso
-El Día de DIOS
-Citas de los escritos baháis sobre la religión

La religión como luz y oscuridad:
La condena más severa de Bahá'u'lláh está reservada a las barreras que la religión organizada ha erigido a lo largo de la historia entre la humanidad y las Revelaciones de Dios.

Dogmas inspirados en las supersticiones populares y perfeccionadas por un empleo inadecuado de la facultad racional, se han impuesto repetidamente sobre un proceso divino cuyo propósito en todo tiempo ha sido espiritual y moral. Las leyes de interacción social, reveladas con el propósito de consolidar la vida comunitaria, han sido convertidas en las bases para erigir estructuras de doctrinas arcanas y prácticas que han agobiado a las masas a cuyo beneficio se suponía que debían servir. Incluso el ejercicio del intelecto, el principal instrumento de la raza humana, ha sido deliberadamente dificultado, llegando a producirse finalmente una ruptura del diálogo entre la fe y la ciencia, un diálogo del que depende la vida civilizada.

La consecuencia de este triste historial es el desprestigio que ha sufrido la religión en todo el mundo. Peor aún, la religión organizada se ha convertido en una de las más virulentas causas de odio y guerra entre los pueblos del mundo. "El fanatismo y el odio religiosos", advirtió Bahá'u'lláh hace más de un siglo, "son un fuego que devora al mundo y cuya violencia nadie puede extinguir. Sólo la Mano del Poder Divino puede librar a la humanidad de esta aflicción desoladora."

A quienes Dios hará responsables de esta tragedia, dice Bahá'u'lláh, es a los líderes religiosos de la humanidad que han pretendido hablar en Su nombre a lo largo de la historia. Sus intentos de convertir la Palabra de Dios en un coto privado y su exposición en un medio de engrandecimiento personal han sido el mayor obstáculo contra el que ha tenido que luchar el progreso de la civilización. En la búsqueda de sus propios fines muchos de ellos no han dudado en levantar su mano contra los mismos Mensajeros de Dios en el momento de Su venida: Bahá'u'lláh, Epístola al Hijo del Lobo, ed. cit., pág. 12.

Los jefes religiosos, en toda época, han impedido a su pueblo alcanzar las orillas de la salvación eterna, por cuanto sostienen las riendas de la autoridad en su poderoso puño. Algunos por ambición de poder, otros por falta de comprensión y conocimiento, han sido la causa de esa privación del pueblo. Por su sanción y autoridad todos los Profetas de Dios han bebido del cáliz del sacrificio .Bahá'u'lláh, El Libro de la Certeza, ed. cit., pág. 16.

Dirigiéndose al clero de todas las religiones, Bahá'u'lláh les advierte de la responsabilidad que han asumido tan descuidadamente en la historia:
Sois como un manantial. Si se cambia, así cambiarán los torrentes que fluyen de él. Temed a Dios y contaos entre los piadosos. De igual manera, si el corazón del hombre se corrompe, sus extremidades también se corromperán. E igualmente, si la raíz de un árbol se pudre, sus ramas, sus renuevos, sus hojas y sus frutos se pudrirán. Citado en Shoghi Effendi, El Día Prometido ha llegado, ed. cit., pág.126.

Estas mismas declaraciones, reveladas en un momento en el que la ortodoxia religiosa era uno de los principales poderes en todo el mundo, declaraban que este poder había terminado de hecho y que la casta eclesiástica ya no volvería a jugar ningún papel social en la historia del mundo: "¡OH concurso de sacerdotes! Desde ahora ya no os veréis en posesión de ningún poder. Ibidem, págs. 122-123 A un miembro hostil de entre el clero musulmán especialmente vengativo, Bahá'u'lláh le dijo: "Tú eres como el último rastro de la luz del sol sobre la cima de la montaña. Pronto se desvanecerá, como ha sido decretado por Dios, el Todo Poseedor, el Altísimo. Tu gloria y la gloria de aquellos que son como tú os ha sido quitada .Bahá'u'lláh, Epístola al Hijo del Lobo, ed. cit., pág. 87.

Estas declaraciones no se dirigen al hecho en sí de organizar la actividad religiosa, sino al mal uso de esa clase de recursos. Los escritos de Bahá'u'lláh son generosos al apreciar no sólo la gran contribución que la religión organizada ha aportado a la civilización, sino también los beneficios que el mundo ha obtenido a través del sacrificio y el amor hacia la humanidad que han caracterizado a los sacerdotes y a las órdenes religiosas de todas las religiones:

Aquellos sacerdotes. Que están verdaderamente adornados con el ornamento del conocimiento y de un buen carácter son, en verdad, como una cabeza para el cuerpo del mundo y como ojos para las naciones. Shoghi Effendi, El Día Prometido ha llegado, ed. cit., pág. 168.

En definitiva, el desafío para todo el mundo, creyentes y no creyentes, clérigos y laicos por igual, es reconocer las consecuencias que está sufriendo el mundo como resultado de la corrupción universal del impulso religioso. Con el alejamiento de Dios imperante en la humanidad durante el último siglo se ha roto una relación de la que depende el fundamento mismo de la vida moral. Las facultades naturales del alma racional, vitales para el desarrollo y mantenimiento de los valores humanos, han llegado a ser desestimadas universalmente:

La vitalidad de la fe de los hombres en Dios se está extinguiendo en todos los países; nada que no sea Su saludable medicina podrá jamás restaurarla. La corrosión de la impiedad está carcomiendo las entrañas de la sociedad humana; ¿qué otra cosa sino el Elixir de Su potente Revelación puede limpiarla y revivirla. Sólo la Palabra de Dios puede vindicar la distinción de estar dotada de la capacidad requerida para un cambio tan grande y trascendental. Bahá'u'lláh, Pasajes de los Escritos de Bahá'u'lláh, ed. cit., págs. 163-164.

En este Día, es de la esencia de la Fe de Dios y de Su Religión el que las diferentes comuniones de la tierra y los múltiples sistemas de creencia religiosa nunca debieran permitir que se alimenten los sentimientos de animosidad entre los hombres. Estos principios y leyes, estos sistemas poderosos y firmemente establecidos han procedido de una sola Fuente y son los rayos de una misma Luz. El que difieran unos de otros debe ser atribuido a los variables requerimientos de los tiempos en que fueron promulgados.

¡OH pueblo de Bahá! Aprestaos en vuestro empeño, para que quizá el tumulto de la discordia y la lucha religiosa que agita a los pueblos de la tierra sea aquietado y todas sus huellas sean completamente borradas. Por el amor de Dios y por aquellos que Le sirven, levantaos para ayudar a esta la más sublime y trascendental Revelación. El fanatismo y el odio religiosos son un fuego que devora al mundo y cuya violencia nadie puede extinguir. Tan sólo la Mano del Poder Divino puede librar a la humanidad de esta aflicción desoladora. Considerad la guerra que ha envuelto a las dos naciones; cómo ambos bandos han renunciado a sus posesiones y a sus vidas. ¡Cuántas las aldeas que han sido completamente destruidas!

La expresión de Dios es una lámpara cuya luz son estas palabras: Sois los frutos de un solo árbol y las hojas de una misma rama. Trataos unos a otros con el mayor amor y armonía, con amistad y compañerismo. ¡Aquel que es el Sol de la Verdad es Mi testigo! Tan potente es la luz de la unidad que puede iluminar a la tierra entera. El único Dios verdadero, Quien conoce todas las cosas, atestigua Él Mismo la verdad de estas palabras.

Esforzaos para que podáis alcanzar esta trascendente y muy sublime posición, la posición que puede asegurar la protección y seguridad de toda la humanidad. Esta meta supera a todas las demás metas y esta aspiración es la reina de todas las aspiraciones. Sin embargo, mientras las espesas nubes de la opresión que oscurecen el sol de la justicia no sean disipadas, será difícil que la gloria de esta posición sea develada a los ojos de los hombres. Estas nubes espesas son los exponentes de las ociosas fantasías y las vanas imaginaciones que no son otras que los teólogos de Persia. En un tiempo hablamos en el lenguaje del legislador; en otro, en el del buscador de la verdad y el místico, y aun así Nuestro propósito supremo y Nuestro más elevado anhelo ha sido siempre el de revelar la gloria y sublimidad de esta posición. ¡Dios, verdaderamente, es testigo suficiente!

Asociaos con todos los hombres, OH pueblo de Bahá, en espíritu de amistad y compañerismo. Si estáis enterados de cierta verdad, si poseéis una joya de la que otros están privados, compartidla con ellos en un lenguaje de sumo afecto y buena voluntad. Si es aceptada, si cumple su propósito, habréis logrado vuestro objetivo. Si alguien la rehusara, dejadlo consigo mismo e implorad a Dios que le guíe. Guardaos de tratarle descortésmente. Una lengua amable es el imán de los corazones de los hombres. Es el pan del espíritu, reviste las palabras de significado, es la fuente de la luz de la sabiduría y el entendimiento. (Baha'u'llah, Epístola al hijo del Lobo)

La esencia del Orden Mundial de Bahá'u'lláh es la unidad de la raza humana. "OH vosotros, hijos de los hombres", escribe Él, "el propósito fundamental que anima a la Fe de Dios y a Su Religión es salvaguardar los intereses de la raza humana y promover su unidad..." Y advierte: "El bienestar de la humanidad, su paz y seguridad, son inalcanzables a menos que su unidad sea firmemente establecida."(Baha'u'llah, La Proclamación de Baha'u'llah)

CX. El Gran Ser dice: ¡OH vosotros, hijos de los hombres! El propósito fundamental que anima a la Fe de Dios y su Religión es proteger los intereses de la raza humana, promover su unidad, y estimular el espíritu de amor y fraternidad entre los hombres. No dejéis que se convierta en fuente de disensión y discordia, de odio y enemistad. Éste es el Sendero recto, el cimiento fijo e inamovible. Todo lo que sea erigido sobre este cimiento, los cambios y azares del mundo no podrán nunca menoscabar su resistencia, ni el transcurso de incontables siglos podrá socavar su estructura. Nuestra esperanza es que los jefes religiosos del mundo y sus gobernantes se levanten unidos para reformar esta edad y rehabilitar su destino. Que tomen consejo juntos después de haber meditado sobre sus necesidades, y suministren mediante deliberación ferviente y plena a un mundo enfermo y penosamente afligido el remedio que requiere.... Incumbe a quienes tienen autoridad observar moderación en todo. Todo lo que traspase los límites de la moderación cesará de ejercer influencia beneficiosa. Considerad, por ejemplo, cosas como la libertad, la civilización y otras. Por muy favorablemente que hombres de entendimiento las consideren, éstas, si son llevadas a exceso, ejercerán influencia perniciosa sobre los hombres.... Conceda Dios que los pueblos del mundo, como resultado de los elevados esfuerzos hechos por sus gobernantes y los sabios y eruditos entre los hombres, sean conducidos a reconocer lo que más les conviene. ¿Hasta cuándo persistirá la humanidad en su descarrío? ¿Hasta cuándo continuará la injusticia? ¿Hasta cuándo reinarán el caos y la confusión entre los hombres? ¿Hasta cuándo agitará la discordia la faz de la sociedad? Los vientos de la desesperación, lamentablemente, soplan desde todas direcciones, y la contienda que divide y aflige a la raza humana crece día a día. Los signos de convulsiones y caos inminentes pueden discernirse ahora, por cuanto el orden prevaleciente resulta ser deplorablemente defectuoso. Imploro a Dios, exaltada sea su gloria, que benévolamente despierte a los pueblos de la tierra, que conceda que el resultado de su conducta les sea provechoso, y les ayude a realizar lo que es digno de su posición. (Baha'u'llah, Pasajes de los Escritos de Baha'u'llah)

CXXXII. El propósito del Dios único y verdadero, exaltada sea su gloria, al revelarse a los hombres, es poner en descubierto las gemas que yacen ocultas en la mina de su ser íntimo y verdadero. Es parte de la esencia de la Fe de Dios y su Religión en este Día, que no deberá permitirse nunca que las diversas comuniones de la tierra, y los múltiples sistemas de creencias religiosas, fomenten la animosidad entre los hombres. Estos principios y leyes, estos sistemas poderosos y firmemente establecidos, han procedido de una sola Fuente, y son los rayos de una sola Luz. Que difieren unos de otros debe atribuirse a los requisitos variables de las edades en que fueron promulgadas.

¡OH pueblo de Bahá! Aprestaos en vuestros esfuerzos, que quizás el tumulto de lucha y disensión religiosas, que agita a los pueblos de la tierra, sea aquietado, para que toda huella de ellas sea completamente borrada. Por el amor a Dios y a aquellos que le sirven, levantaos para ayudar a esta, la más sublime y trascendental Revelación. El fanatismo y odio religiosos son un fuego que devora el mundo, cuya violencia nadie puede extinguir. Sólo la Mano del Poder Divino puede librar a la humanidad de esta aflicción desoladora....

La prolación de Dios es una lámpara, cuya luz son estas palabras:
Sois los frutos de un solo árbol y las hojas de una sola rama. Proceded uno con otro con extremo amor y armonía, con amistad y compañerismo.
¡Aquel, quien es el Sol de la Verdad, es mi testigo! Tan potente es la luz de la unidad que puede iluminar toda la tierra. El Dios único y verdadero, quien conoce todas las cosas, atestigua Él mismo la verdad de estas palabras.

Esforzaos para que alcancéis esta trascendente y muy sublime posición, posición que puede asegurar la protección y seguridad de toda la humanidad. Esta meta supera todas las demás metas, y esta aspiración es el monarca de todas las aspiraciones. Sin embargo, mientras no se disipen las espesas nubes de la opresión que oscurecen el sol de la justicia, será difícil que la gloria de esta posición sea revelada a los ojos de los hombres....

Asociaos con todos los hombres, OH pueblo de Bahá, con espíritu de amistad y compañerismo. Si sois conscientes de cierta verdad, si poseéis una joya, de la que otros están privados compartidla con ellos en un lenguaje de sumo afecto y buena voluntad. Si es aceptada, si cumple su propósito, habréis logrado vuestro objetivo. Si alguien la rehusara, abandonadle a sí mismo, e implorad a Dios que le guíe. Guardaos de tratarle sin bondad. Una lengua amable es el imán del corazón de los hombres. Es el pan del espíritu, reviste de significado las palabras, es fuente de la luz de la sabiduría y el entendimiento.... (Baha'u'llah, Pasajes de los Escritos de Baha'u'llah)

Aférrate a la justicia y adhiérete a la equidad para que quizás así no utilices, por motivos egoístas, la religión como trampa, ni pases por alto la verdad por amor al oro. (Baha'u'llah).

La palabra de Dios que la Pluma Suprema ha registrado en la SEGUNDA HOJA del Más Exaltado Paraíso es la siguiente: La Pluma del Altísimo exhorta, en este momento, a las manifestaciones de la autoridad y las fuentes del poder, es decir, a los reyes, los soberanos, los presidentes, los gobernantes, los sacerdotes y los sabios, y les ordena defender la causa de la religión y adherirse a ella. La religión es, en verdad, el principal instrumento para el establecimiento del orden en el mundo y de la tranquilidad entre sus pueblos. El debilitamiento de los pilares de la religión ha fortalecido a los necios, les ha envalentonado y les ha hecho más arrogantes. Verdaderamente digo: Cuanto mayor es la decadencia de la religión, tanto más lamentable es la rebeldía de los impíos. Al final, esto no puede sino conducir al caos y a la confusión. ¡Oídme, OH hombres perspicaces, y estad advertidos, vosotros que estáis dotados de discernimiento!

La palabra de Dios que la Pluma Suprema ha registrado en la TERCERA HOJA del Más Exaltado Paraíso es ésta: ¡OH hijo del hombre! Si tus ojos están vueltos hacia la misericordia, deja las cosas que te benefician y aférrate a lo que beneficiará a la humanidad. Y si tus ojos están vueltos hacia la justicia, escoge para tu prójimo aquello que escogerías para ti mismo. La humildad exalta al hombre al cielo de la gloria y del poder, en tanto que el orgullo le rebaja a las profundidades de la vileza y la degradación.

¡OH pueblo de Dios! ¡Grande es el Día y poderoso el Llamamiento! En una de nuestras Tablas hemos revelado estas exaltadas palabras: "Si el mundo del espíritu se convirtiese totalmente en el sentido del oído, entonces podría pretender ser digno de escuchar la Voz que llama desde el Horizonte Supremo; porque, de otro modo, estos oídos que están manchados de mentiras nunca han sido adecuados para oírla, ni lo son ahora." Bienaventurados quienes escuchan, y ¡ay! de los rebeldes.

La palabra de Dios que la Pluma Suprema ha registrado en la CUARTA HOJA del Más Exaltado Paraíso es la siguiente: ¡OH pueblo de Dios! Implorad al
Verdadero -glorificado sea su Nombre- para que misericordiosamente ampare a las manifestaciones del dominio y del poder de las insinuaciones del yo y del deseo y derrame sobre ellos el esplendor de la justicia y de la guía. Su Majestad Mu¥ammad Sháh, a pesar de la excelencia de su rango, cometió dos hechos atroces. Uno fue la orden de desterrar al Señor de los Reinos de la Gracia y la Munificencia, el Punto Primordial; y el otro, el asesinato del
Príncipe de la Ciudad del Arte de Gobernar y del Logro Literario.

Los defectos de los reyes, como sus favores, pueden ser grandes. Un rey a quien la vanagloria del poder y autoridad no le disuada de observar justicia, ni a quien los lujos, la riqueza, la gloria ni la dirección de huestes y legiones le priven de los esplendores del sol de la equidad, ocupará un alto rango y una sublime posición en el Concurso de lo alto. Incumbe a todos prestar ayuda y mostrar amabilidad a tan noble alma. Bienaventurado el rey que domine firmemente las riendas de su pasión, refrene su ira y prefiera la justicia y la imparcialidad a la injusticia y a la tiranía.

La palabra de Dios que la Pluma Suprema ha registrado en la QUINTA HOJA del Más Exaltado Paraíso es ésta: Por sobre todo lo demás, el más grande don y la más maravillosa bendición que jamás haya existido y continuará existiendo es la Sabiduría. Es la infalible Protectora del hombre. Le ayuda y le fortalece.
La sabiduría es el emisario de Dios y la reveladora de Su Nombre, el Omnisciente. Por medio de ella se hace manifiesta y evidente la sublimidad de la posición del hombre. Es omnisciente, y es el principal maestro en la escuela de la existencia. Es la guía, y está investida de una elevada distinción. Gracias a su influencia educadora, los seres terrenales han llegado a impregnarse con un espíritu semejante a una gema, que sobrepasa a los cielos en brillo. En la ciudad de la justicia es el Orador sin rival que, en el año nueve, iluminó al mundo con las gozosas nuevas de esta Revelación. Y fue esta sin par Fuente de sabiduría la que, al comienzo de la fundación del mundo, ascendió por la escalera del significado interno y, cuando fue entronizada en el púlpito de la prolación por obra de la Voluntad divina, proclamó dos palabras. La primera anunciaba la promesa de la recompensa, en tanto que la segunda expresaba la siniestra advertencia del castigo. La promesa dio origen a la esperanza, y la advertencia produjo temor. De este modo, la base del orden en el mundo se estableció firmemente sobre estos principios gemelos. Exaltado sea el Señor de la Sabiduría, el Poseedor de Gran Munificencia.

La palabra de Dios que la Pluma Suprema ha registrado en la SEXTA HOJA del Más Exaltado Paraíso es la siguiente: La luz de los hombres es la Justicia. No la extingáis con los vientos contrarios de la opresión y la tiranía. El propósito de la justicia es hacer surgir la unidad entre los hombres. El océano de la sabiduría divina se agita en esta exaltada palabra, en tanto que los libros del mundo no pueden contener su significado interno. Si la humanidad estuviese adornada con esta vestidura, vería brillar resplandeciente sobre el horizonte del mundo al sol de las palabras: "En ese día Dios satisfará a todos con su abundancia". Apreciad el valor de estas palabras; son un fruto noble que ha producido el Árbol de la Pluma de Gloria. Dichoso el hombre que le presta oído y cumple sus preceptos. Verdaderamente digo, que todo lo que se envía desde el cielo de la Voluntad de Dios es el medio para el establecimiento del orden en el mundo y el instrumento para la promoción de la unidad y la camaradería entre sus pueblos. Así habla la lengua de este Agraviado desde su Más Grande Prisión.

La palabra de Dios que la Pluma Suprema ha registrado en la SÉPTIMA HOJA del Más Exaltado Paraíso es ésta: ¡OH vosotros hombres de sabiduría entre las naciones! Cerrad vuestros ojos a la separación, y después fijad vuestra mirada en la unidad. Asíos firmemente a lo que conducirá al bienestar y la tranquilidad de toda la humanidad. Este palmo de tierra no es sino una sola patria y una única morada. Os incumbe abandonar la vanagloria que provoca alienación y dirigir vuestros corazones hacia todo lo que asegure la armonía. A juicio del pueblo de Bahá, la gloria del hombre se halla en su conocimiento, en su conducta recta, en su carácter encomiable, en su sabiduría, y no en su nacionalidad ni en su rango. ¡OH gentes de la tierra! Apreciad el valor de esta palabra celestial. De hecho, puede asemejarse a un navío para el océano del conocimiento y a una brillante luminaria para el reino de la percepción.

La palabra de Dios que la Pluma Suprema ha registrado en la OCTAVA HOJA del Más Exaltado Paraíso es la siguiente: Las escuelas deben, en primer lugar, educar a los niños en los principios de la religión, para que la Promesa y la Amenaza registradas en los Libros de Dios les aparten de las cosas prohibidas y les atavíen con el manto de los mandamientos; pero ello en medida tal que no perjudique a los niños dando lugar al fanatismo ignorante y a la intolerancia.
Corresponde a los Fideicomisarios de la Casa de Justicia reunirse en consejo para tratar de aquellas cosas que no han sido reveladas explícitamente en el

Libro y para hacer cumplir lo que a ellos les resulte aceptable. Dios, ciertamente, les inspirará con todo lo que Él desee, y Él, en verdad, es el Proveedor, el Omnisciente.
Anteriormente hemos ordenado que la gente se exprese en dos idiomas; no obstante, deben hacerse esfuerzos para reducirlos a uno solo, al igual que los alfabetos del mundo, para que las vidas de los hombres no se disipen y malgasten aprendiendo diversos idiomas. De este modo, la tierra entera será considerada como una sola ciudad y un solo país.

La palabra de Dios que la Pluma Suprema ha registrado en la NOVENA HOJA del Más Exaltado Paraíso es ésta: Es deseable la moderación en todos los asuntos. Si una cosa es llevada al exceso, demostrará ser causa de maldad.

Pensad en la civilización de occidente, cómo ha agitado y alarmado a los pueblos del mundo. Se ha ideado una máquina infernal y ha resultado ser un arma de destrucción tal que nadie ha presenciado ni oído nunca nada semejante a ella. La purificación de corrupciones tan profundamente arraigadas y abrumadoras no puede llevarse a cabo a menos que los pueblos del mundo se unan en pos de una meta común y abracen una fe universal. Inclinad vuestro oído al Llamamiento de este Agraviado y adheríos firmemente a la Paz Menor.

Cosas extrañas y asombrosas existen en la tierra, pero están ocultas a las mentes y a la comprensión de los hombres. Estas cosas son capaces de cambiar toda la atmósfera de la tierra, y la contaminación con ellas resultaría letal.

¡Gran Dios! Hemos observado una cosa asombrosa. El relámpago, o una fuerza similar a él, es controlado por un operador y se mueve por orden de éste. Inconmensurablemente exaltado es el Señor de Poder, que ha dejado al descubierto lo que Se ha propuesto mediante la potencia de su poderoso e invencible mandato.
¡OH pueblo de Bahá! Cada una de las ordenanzas que hemos revelado es una poderosa fortaleza para la preservación del mundo del ser. Verdaderamente, este Agraviado no ha deseado otra cosa que vuestra seguridad y vuestra elevación.

Exhortamos a los hombres de la Casa de Justicia y les ordenamos que aseguren la protección y salvaguardia de los hombres, mujeres y niños. Les incumbe tener la máxima consideración hacia los intereses del pueblo en todo momento y circunstancia. Bendito sea el gobernante que socorre al cautivo, el rico que cuida del pobre y el justo que resguarda del perverso los derechos del oprimido, y feliz el fideicomisario que cumple lo que el Ordenador, el Antiguo de los Días le ha prescrito.

¡OH Haydar 'Alí! Sobre ti sean mi gloria y mi alabanza. Mis consejos y advertencias han circundado al mundo. Sin embargo, en lugar de traer alegría y gozo, han causado dolor, porque algunos de los que pretenden amarme se han vuelto arrogantes y Me han infligido tribulaciones como jamás Me habían infligido ni los seguidores de anteriores religiones ni los sacerdotes de Persia.

Hemos dicho: "Mi cautiverio no Me hace daño, ni las cosas que Me han sucedido a manos de mis enemigos. Lo que Me hace daño es la conducta de mis amados que, aunque llevan mi Nombre, sin embargo cometen aquello que hace que mi corazón y mi Pluma se lamenten." Una y otra vez se han revelado palabras como éstas; sin embargo, los negligentes no han sacado provecho de ellas, ya que se hallan cautivos de sus propias pasiones malvadas y sus deseos corruptos. Implora al Dios Verdadero que permita que todos se arrepientan y vuelvan a Él. Mientras la naturaleza de cada uno ceda ante las pasiones malvadas, prevalecerán el delito y la trasgresión. Abrigamos la esperanza de que la mano del poder divino y las efusiones de las bendiciones celestiales sustenten a todos los hombres, los atavíen con la vestidura de la misericordia y la munificencia y los guarden de aquello que perjudicaría a su Causa entre sus siervos. Él es, en verdad, el Potente, el Todopoderoso, y Él es el que Siempre Perdona, el Misericordioso.

La palabra de Dios que la Pluma Suprema ha registrado en la
DÉCIMA HOJA del Más Exaltado Paraíso es la siguiente: ¡OH gentes de la tierra! Vivir retirado o practicar el ascetismo no es aceptable en la presencia de Dios.
Incumbe a los dotados de perspicacia y entendimiento cumplir aquello que producirá alegría y esplendor. Prácticas tales como las que han surgido del seno de las ociosas fantasías y las que han nacido de la matriz de la superstición son poco dignas de hombres de conocimiento. En tiempos de antaño, y más recientemente, algunas personas han levantado su morada en las cuevas de las montañas, mientras otras tienen por costumbre acudir de noche a los cementerios.
Di: Prestad atención a los consejos de este Agraviado. Abandonad las cosas corrientes entre vosotros y escoged aquello que el Consejero fiel os ordena. No os privéis de los dones que han sido creados para vuestro bien.

La caridad es grata y digna de alabanza a la vista de Dios y se le considera como un príncipe entre las buenas acciones. Meditad y recordad lo que el Todo misericordioso reveló en el Corán: "Ellos les prefieren antes que a sí mismos, aunque la pobreza es su propio destino. Y bienaventurados aquellos que están protegidos de su propia codicia." Visto de este modo, las benditas palabras anteriores son, en verdad, el Sol de las palabras. Bendito quien prefiere a su hermano antes que a sí mismo. Ciertamente, tal hombre se cuenta, en virtud de la Voluntad de Dios, el Omnisapiente, el Todo sabio, entre el pueblo de Bahá que mora en el Arca Carmesí.

La palabra de Dios que la Pluma Suprema ha registrado en la UNDÉCIMA HOJA del Más Exaltado Paraíso es ésta: Ordenamos a quienes son los emblemas de Sus Nombres y atributos que de aquí en adelante se adhieran firmemente a lo que se ha dispuesto en esta Grandísima Revelación, no permitan que ellos mismos se conviertan en motivo de contiendas y mantengan, hasta el fin que no conoce fin, sus ojos dirigidos hacia la aurora de estas resplandecientes palabras que han sido registradas en esta Tabla. La contienda conduce al derramamiento de sangre y provoca conmoción entre la gente. Escuchad la Voz de este Agraviado y no os apartéis de ella.
Si cualquier persona meditase en su corazón aquello que ha fluido de la Pluma de Gloria en esta Revelación, estaría seguro de que, sea lo que fuese lo que este Agraviado haya afirmado, no ha tenido intención de crearse una posición o distinción para Sí Mismo. Más bien, el propósito ha sido atraer a las almas, Tablas de BAHÁ'U'LLÁH, reveladas después del KITÁB-I-AQDAS.

¡OH tú, querido amigo! Has de saber que el Ser distinguido de cada época está dotado de acuerdo con las perfecciones de su época. Aquel se que en épocas pasadas fue puesto por encima de sus semejantes estaba agraciado de acuerdo con las virtudes de su tiempo. Pero en esta época de esplendores, en esta era de Dios, el Personaje preeminente, el Orbe luminoso, el Individuo escogido, irradiará tales perfecciones y tal poder que, finalmente, deslumbrará las mentes de toda comunidad y de toda agrupación. Y puesto que tal Personaje es superior a todos los demás en perfecciones espirituales y en logros celestiales, y que es realmente el centro focal de las bendiciones divinas y el eje del círculo de luz, Él abarcará a todos los demás, y no existe duda alguna de que irradiará tal poder que reunirá a todas las almas al amparo de su sombra.

Cuando consideréis este asunto con atención, se hará evidente que esto está de acuerdo con una ley universal, la cual uno puede encontrar actuando en todas las cosas: el todo atrae a la parte, y en el círculo, el centro es el punto de giro del compás. Reflexiona acerca del Espíritu: debido a que Él era el centro focal del poder espiritual, el manantial de las mercedes divinas, aunque al comienzo reunió consigo tan solo a muy pocas almas, posteriormente, debido a que estaba dotado de ese poder todo subyugador, fue capaz de unir dentro del Tabernáculo protector de la Cristiandad a todas las sectas contendientes. Compara el presente con el pasado, y observa cuán grande es la diferencia; así podrás llegar a la verdad y la certeza.

Las diferencias entre las religiones del mundo se deben a los variados tipos de mente. Mientras los poderes de la mente sean variados, con seguridad los juicios y opiniones de los hombres diferirán unos de otros. Si, no obstante, se introdujera un único poder perceptivo universal, un poder que abarque a todo lo demás, las diferentes opiniones se fusionarían, y se haría evidente una armonía y una unidad espirituales. Por ejemplo, cuando el Cristo Se hizo manifiesto, las mentes de los diversos pueblos contemporáneos, sus puntos de vista, sus actitudes emocionales, tanto fueran romanos, como griegos, sirios, israelitas u otros, estaban en desacuerdo. Mas una vez que se hubo aplicado su poder universal, gradualmente logró, luego de un lapso de trescientos años, reunir a todas esas mentes divergentes bajo la protección y la autoridad de un Punto central, compartiendo todos, en sus corazones, las mismas emociones espirituales.

Empleando una metáfora, cuando un ejército se coloca a las órdenes de varios comandantes, cada cual con su propia estrategia, obviamente diferirán con respecto a los frentes de batalla y a los movimientos de las tropas; pero una vez que asume el Comandante supremo, quien es completamente versado en las artes de la guerra, los demás planes desaparecen, pues el superdotado general tomará al ejército entero bajo su control. Esto es solo una metáfora, no una comparación exacta. Ahora bien, si decís que cada uno de esos otros generales es muy experto en el arte militar, es absolutamente versado y experimentado, y que por tanto no se someterá a la autoridad de ningún individuo, aunque fuere indescriptiblemente grande, vuestra afirmación es insostenible, ya que se puede demostrar que la situación antes descrita es lo que ocurre, y de ello no existe ninguna duda.

Tal es el caso de las Santas Manifestaciones de Dios. Tal es, en particular, el caso de la divina realidad del Más Grande Nombre, la Belleza del Abhá. Una vez que Él se revela a los pueblos congregados del mundo y aparece con tal gracia, con tales encantos -fascinante como un José en el Egipto del espíritu- cautiva a todos los amantes de la tierra.

En cuanto a aquellas almas que nacen a esta vida como etéreas y radiantes entidades y, sin embargo, debido a sus impedimentos y pruebas son privadas de los grandes y reales beneficios, y dejan el mundo sin haber vivido en plenitud, ciertamente, ellos es causa de gran pesar. Esta es la razón por la cual las Manifestaciones universales de Dios descubren su semblante a los hombres, y por la que soportan toda calamidad y dolorosa aflicción, y sacrifican su vida en rescate; es para hacer que estas mismas gentes, los preparados, los que tienen capacidad, se conviertan en puntos de amanecer de la luz, y para conferirles la vida que no se marchita. Este es el verdadero sacrificio: la ofrenda de sí mismo, tal como hizo Cristo, en rescate por la vida del mundo.

En cuanto a la influencia de los Seres santos y la continuación de su gracia para la humanidad luego de desechar su forma humana, ello es para los bahá'ís un hecho irrefutable. En efecto, la inundante gracia, los fluyentes esplendores de las santas Manifestaciones, aparecen después de su ascensión de este mundo. La exaltación de la Palabra, la revelación del poder de Dios, la conversión de las almas temerosas de Dios, el otorgamiento de la vida eterna; todas estas cosas crecieron y se intensificaron después del martirio del Mesías. De igual modo, desde la ascensión de la Bendita Belleza, las dádivas han sido siempre más abundantes, la luz que se difunde es más brillante, las señales del poder del Señor son más intensas, la influencia de la Palabra es más poderosa, y no pasará mucho tiempo antes de que el movimiento, el calor, el esplendor, las bendiciones del Sol de su realidad lleguen a abarcar toda la tierra.

La esencia de la Enseñanza de Bahá'u'lláh es el amor que todo lo abarca, ya que el amor incluye todas las excelencias de la humanidad. Él hace progresar a todas las almas. Confiere a todos, por herencia, la vida inmortal. Dentro de poco atestiguarás que sus celestiales Enseñanzas, a la gloria misma de la realidad, iluminarán los cielos del mundo. (Abdu'l-Baha, Selección de los Escritos)

Es muy apropiado y conveniente que en esta edad iluminada -la edad del progreso del mundo de la humanidad- seamos abnegados y nos pongamos al servicio de la raza humana. Toda causa universal es divina, y toda causa particular es temporal. Los principios de las Divinas Manifestaciones de Dios han sido, por tanto, enteramente universales y absolutamente inclusivos.

Toda alma imperfecta es egocéntrica y solo piensa en su propio bien. Más a medida que sus pensamientos se expanden un poco, comienza a pensar en el bienestar y el confort de su familia. Si sus ideas se amplían algo más, su preocupación será la felicidad de sus conciudadanos; y si continúan ensanchándose, pensará en la gloria de su país y de su raza. Pero cuando las ideas y opiniones alcanzan el grado más elevado de expansión y llegan a la etapa de perfección, la persona se interesa en la exaltación de la humanidad. Será entonces un bienqueriente de todos los hombres y procurará el bien y la prosperidad de todos los países. Esto es un indicativo de perfección.
Y así, las divinas Manifestaciones de Dios tienen una concepción universal y todo inclusivo. Se han esforzado en aras de la vida de los demás y se han puesto al servicio de la educación universal. El ámbito de sus propósitos no es limitado, no, más bien, es amplio y lo incluye todo.

Por tanto, vosotros también debéis pensar en todos, de modo que la humanidad sea educada, que se modele el carácter y este mundo se convierta en un Jardín del Edén.
Amad a todas las religiones y a todas las razas con un amor que sea verdadero y sincero, y demostrad ese amor a través de los hechos y no a través de la lengua; pues esto no tiene importancia, ya que la mayoría de los hombres son bienquerientes de palabra, en tanto que la acción es lo mejor. (Abdu'l-Baha, Selección de los Escritos).

La Manifestación de Dios:

Algo común a todos los fieles de cualquiera de los sistemas religiosos del mundo es el convencimiento de que a través de la Revelación Divina el alma entra en contacto con el mundo de Dios y que es esta relación la que da un sentido verdadero a la vida. Algunos de los pasajes más importantes de los escritos de Bahá'u'lláh son los que exponen extensamente la naturaleza y el papel de aquellos que son los canales de esta Revelación, los Mensajeros o "Manifestaciones de Dios". Una analogía que se encuentra repetidamente en estos pasajes es la del sol físico. Mientras éste comparte ciertas características con otros cuerpos del sistema solar, difiere sin embargo de ellos en que es, en sí mismo, la fuente de luz del sistema. Los planetas y satélites reflejan la luz, mientras que el sol la emite como un atributo inseparable de su propia naturaleza. El sistema gira alrededor de este punto focal y cada uno de sus miembros no sólo es influido por su composición particular, sino también por la fuente de luz del sistema.

Del mismo modo, afirma Bahá'u'lláh, la personalidad humana que la Manifestación de Dios comparte con el resto de la humanidad se diferencia de las otras de tal modo que la hace adecuada para servir como canal o vehículo para la Revelación de Dios. Las referencias aparentemente contradictorias respecto a esta doble posición atribuida, por ejemplo, a Cristo han sido una de las muchas fuentes de confusión y disensión religiosas a través de la historia. Bahá'u'lláh dice sobre el tema:
Todo lo que hay en los cielos y todo lo que hay en la tierra es una prueba directa de la revelación de los atributos y nombres de Dios. En un grado sumo, esto es verdadero acerca del hombre, quien, entre todo lo creado, ha sido señalado para la gloria de tal distinción. Pues en él están revelados potencialmente todos los atributos y nombres de Dios en un grado que no ha sido superado ni excedido por ningún otro ser creado. Y de todos los hombres, los más perfectos, los más distinguidos y los más excelsos son las Manifestaciones del Sol de la Verdad. Más aún, todos, excepto estas Manifestaciones, viven por la acción de Su Voluntad y se mueven y existen por las efusiones de Su gracia.

A través de la historia, la convicción de los creyentes de que el Fundador de su propia religión ocupaba una posición única ha tenido el efecto de suscitar una intensa especulación sobre la naturaleza de la Manifestación de Dios. Tal especulación ha sido, sin embargo, seriamente obstaculizada por las dificultades de interpretar y resolver las alusiones alegóricas de las escrituras del pasado. El intento de cristalizar la opinión en forma de dogma religioso ha sido una fuente de división más que de unión en la historia. De hecho, a pesar de la enorme energía dedicada a las actividades teológicas -o tal vez a causa de ello- existen hoy día profundas diferencias entre los musulmanes respecto a la posición precisa de Muhammad, entre los cristianos respecto a la de Jesús y entre los budistas respecto al Fundador de su propia religión. Como es demasiado evidente, las controversias creadas por estas y otras diferencias dentro de una determinada tradición han demostrado ser al menos tan profundas, como las que separan dicha tradición de sus religiones hermanas.

De particular importancia para la comprensión de las enseñanzas de Bahá'u'lláh sobre la unidad de las religiones son Sus declaraciones acerca de la posición de los sucesivos Mensajeros de Dios y sobre la función que han realizado en la historia espiritual de la humanidad:

Las Manifestaciones de Dios tienen, cada una de ellas, una doble posición. Una es la posición de abstracción pura y unidad esencial. En este sentido, si tú las llamas a todas Ellas por un solo nombre y Les asignas los mismos atributos, no te desvías de la verdad.

La otra posición es la de distinción y pertenece al mundo de la creación y sus limitaciones. Respecto a esto, cada Manifestación de Dios tiene una individualidad distinta, una misión definidamente señalada, una revelación predestinada y limitaciones especialmente designadas. Cada una de Ellas es conocida por un nombre diferente y se caracteriza por un atributo especial, cumple una misión definida.

Vistas a la luz de la segunda posición manifiestan servidumbre absoluta, máxima pobreza y completo olvido de Sí mismas. Tal como Él dice: "Soy el siervo de Dios. No soy más que un hombre como vosotros..."

Si alguna de las Manifestaciones universales de Dios declarase: "Yo soy Dios", diría ciertamente la verdad y no cabría duda alguna de ello. Ya que a través de Su Revelación, Sus atributos y nombres manifiestan en el mundo la Revelación de Dios, Sus nombres y Sus atributos. Y si alguno de Ellos pronunciase la expresión: "Yo soy el Mensajero de Dios," también diría indudablemente la verdad. Contemplados bajo esta luz, se ve que todos Ellos no son más que Mensajeros de ese Rey ideal, de esa Esencia inmutable. Y si dijesen: "Somos los siervos de Dios", esto también es un hecho manifiesto e indiscutible. Pues se han manifestado en condición de total servidumbre, una servidumbre tal que ningún hombre puede alcanzar.

De este modo, cualquiera que sea su expresión, ya pertenezca al Reino de la Divinidad, o a la posición de Señor, Profeta, Mensajero, Guardián, Apóstol o Siervo, todo es cierto, sin la menor sombra de duda. Por lo tanto, estos dichos [...] tienen que ser atentamente considerados, para que las expresiones divergentes de las Manifestaciones del Invisible y Auroras de Santidad dejen de agitar al alma y confundir la mente. (Baha´u´llah)

Una civilización en continuo progreso:

En estos párrafos se halla implícita una perspectiva que representa la característica más desafiante de la exposición de Bahá'u'lláh sobre la función de la Manifestación de Dios. La Revelación Divina, declara Él, es la fuerza motriz de la civilización. Cuando tiene lugar esa Revelación, su efecto transformador sobre las mentes y las almas de los que responden a ella es reproducido en la nueva sociedad que va tomando forma paulatinamente en torno a esa experiencia. Aparece un nuevo foco de lealtad que puede lograr el compromiso de pueblos de muy diversas culturas; la música y las artes utilizan símbolos que transmiten unas aspiraciones mucho más ricas y maduras; una nueva y radical definición de los conceptos de lo correcto y lo erróneo hace posible la formulación de nuevos códigos de leyes civiles y de conducta; se crean nuevas instituciones con el propósito de dar expresión a los impulsos de responsabilidad moral que anteriormente eran ignorados o desconocidos: "Estaba en el mundo y el mundo fue hecho por él . A medida que la nueva cultura evoluciona hacia una civilización, asimila los logros e ideas de épocas pasadas en una multitud de nuevas combinaciones. Las características de antiguas culturas que no pueden ser incorporadas se atrofian o son adoptadas por elementos marginales de la población. La Palabra de Dios crea nuevas posibilidades tanto en la conciencia individual como en las relaciones humanas.

Toda palabra que emana de la boca de Dios está dotada de tal potencia que puede infundir nueva vida en cada estructura humana. Todas las maravillosas obras que contempláis en este mundo han sido manifestadas mediante la acción de Su suprema y exaltada Voluntad, Su maravilloso e inflexible Propósito. En cuanto es pronunciada esta resplandeciente palabra, sus energías animadoras, agitándose dentro de todas las cosas creadas, dan nacimiento a los medios e instrumentos con los que tales artes pueden producirse y perfeccionarse. En los días venideros, veréis por cierto cosas de las que jamás habéis oído. Cada letra que procede de la boca de Dios es verdaderamente una letra madre y cada palabra pronunciada por Aquel que es la Fuente de la Revelación Divina es una palabra madre.

La sucesión de Revelaciones Divinas, afirma el Báb, es "un proceso que no ha tenido principio ni tendrá fin." Aunque la misión de cada una de las Manifestaciones está limitada en el tiempo y en las funciones que realiza, es una parte integral de un desarrollo continuo y progresivo del poder y la voluntad de Dios:
Contempla con tu vista interior la cadena de Revelaciones sucesivas que ha vinculado a la Manifestación de Adán con la del Báb. Atestiguo ante Dios que cada una de estas Manifestaciones ha sido enviada por la acción de la Voluntad y Propósito Divinos, que cada una ha sido portadora de un mensaje determinado, que a cada una le ha sido confiado un Libro divinamente revelado. La medida de la Revelación con la que cada una de ellas ha sido identificada había sido preordenada con precisión.
Finalmente, a medida que una civilización en continua evolución agota sus fuentes espirituales, empieza un proceso de desintegración, al igual que ocurre en el mundo de los fenómenos. Volviendo otra vez a las analogías que ofrece la naturaleza, Bahá'u'lláh compara esta pausa en el desarrollo de la civilización con la llegada del invierno. Disminuye tanto la vitalidad moral como la cohesión social. Los desafíos, que se hubieran superado en etapas anteriores o se hubieran convertido en oportunidades para la investigación y el éxito, se convierten en barreras insuperables. La religión pierde su relevancia y la inquietud renovadora va interrumpiéndose progresivamente, haciendo cada vez más profundas las divisiones sociales. La incertidumbre sobre el significado y valor de la vida genera cada vez más ansiedad y confusión. Refiriéndose a esta condición de nuestra propia época, Bahá'u'lláh dice:

Percibimos perfectamente cómo toda la raza humana está rodeada de grandes e incalculables aflicciones. La vemos languidecer en su lecho de enfermo, severamente atribulada y desilusionada. Los que están embriagados de orgullo se han interpuesto entre ella y el divino e infalible Médico. Atestiguad cómo han envuelto a todos los hombres, incluidos ellos mismos, en la red de sus artificios. No pueden descubrir la causa de la enfermedad, ni tampoco poseen conocimiento alguno del remedio. Han concebido que lo recto es torcido y han imaginado que su amigo es un enemigo.

Cuando cada uno de los impulsos divinos se ha cumplido, el proceso se repite. Una nueva Manifestación de Dios aparece con una medida más plena de la inspiración divina para la siguiente etapa del despertar y del proceso civilizador de la humanidad:

Considera la hora en que la suprema Manifestación de Dios se revela a los hombres. Hasta la llegada de esa hora, el Antiguo Ser, que permanece todavía desconocido a los hombres y no ha dado aún expresión a la Palabra de Dios es, Él Mismo, el Omnisciente en un mundo en el que no hay ningún hombre que Le haya conocido. Él en verdad es el Creador sin una creación. Éste es de hecho el Día del que se ha escrito: "¿De quién será el Reino en este Día?" ¡Y no se encuentra a nadie dispuesto a contestar!

Hasta que una parte de la humanidad comienza a responder a la nueva Revelación y un nuevo paradigma espiritual y social empieza a tomar forma, la gente subsiste espiritual y moralmente con los últimos vestigios de los dones divinos anteriores. Las tareas rutinarias de la sociedad pueden seguir haciéndose o no; las leyes se pueden obedecer o incumplir; las tentativas políticas y sociales pueden funcionar o fracasar; pero las raíces de la fe -sin las cuales ninguna sociedad puede durar indefinidamente- se han secado. En el "fin del tiempo", el "fin del mundo", los que están despiertos espiritualmente comienzan a volverse de nuevo hacia la Fuente creativa. No importa cuán torpe o molesto pueda ser el proceso, no importa lo poco elegantes o desafortunadas que sean algunas de las opciones consideradas, tal búsqueda es una respuesta instintiva a la constatación de que se ha abierto un inmenso abismo en la vida ordenada de la humanidad. Los efectos de la nueva Revelación, dice Bahá'u'lláh, son universales y no limitados a la vida y enseñanzas de la Manifestación de Dios, que es el eje central de la Revelación. Aunque no se comprendan, estos efectos impregnan cada vez más los asuntos humanos, revelando las contradicciones existentes en las creencias populares y en la sociedad, e intensificando la búsqueda de una mayor comprensión.

La sucesión de las Manifestaciones es un hecho consustancial a la creación, declara Bahá'u'lláh, y continuará durante toda la vida del mundo: "Dios ha enviado a sus Mensajeros para que sucedan a Moisés y Jesús y continuará haciéndolo hasta 'el fin que no tiene fin.

El Día de Dios:

¿Cuál es, según Bahá'u'lláh, la meta de la evolución de la conciencia humana? En la perspectiva de la eternidad, el propósito de esta evolución es que Dios viera, cada vez con más nitidez, el reflejo de Sus perfecciones en el espejo de Su creación y que, en palabras de Bahá'u'lláh: cada hombre pueda atestiguar en sí mismo, por sí mismo y en la posición de la Manifestación de su Señor, que verdaderamente no hay otro Dios salvo Él y que cada hombre pueda alcanzar así su camino hacia la cumbre de las realidades, hasta que nadie contemple cosa alguna, cualquiera que sea, sin ver en ella a Dios.

En el contexto de la historia de la civilización, el objetivo de la sucesión de las Manifestaciones divinas ha sido preparar la conciencia humana para la unificación de la humanidad como una sola especie, más aún, como un único organismo capaz de asumir la responsabilidad de su futuro colectivo: "Aquel que es vuestro Señor, el Todo Misericordioso", dice Bahá'u'lláh, "atesora en Su corazón el deseo de ver a toda la raza humana como una sola alma y un solo cuerpo." Hasta que la humanidad no haya aceptado su unidad orgánica no podrá ni siquiera afrontar sus desafíos inmediatos, mucho menos aquellos que le aguardan en el futuro: "El bienestar de la humanidad", reitera Bahá'u'lláh, "su paz y seguridad son inalcanzables a menos y hasta que su unidad sea firmemente establecida." Sólo una sociedad mundial unificada puede proporcionar a sus hijos el sentido de seguridad interior implícito en una de las oraciones de Bahá'u'lláh a Dios: "Cualquier deber que Tú hayas prescrito a Tus siervos de ensalzar al máximo Tu majestad y gloria es sólo una muestra de Tu gracia hacia ellos, a fin de que les sea posible ascender a la posición conferida a su propio ser interior, la posición del conocimiento de sí mismos. Paradójicamente sólo consiguiendo la verdadera unidad puede la humanidad cultivar plenamente su diversidad e individualidad. Esta es la meta a la que han servido las misiones de todas las Manifestaciones de Dios conocidas en la historia, el Día de "un solo rebaño y un solo pastor. Su consecución, afirma Bahá'u'lláh, es la etapa de la civilización a la que se aproxima la humanidad.

Una de las analogías más sugerentes, que se encuentra en los escritos no sólo de Bahá'u'lláh sino también con anterioridad en los del Báb, es la comparación entre la evolución de la raza humana y la vida del ser humano individual. La humanidad ha pasado por etapas en su desarrollo colectivo que recuerdan los períodos de la infancia y la adolescencia en el proceso de maduración de sus miembros individuales. Estamos experimentando ahora los comienzos de nuestra madurez colectiva, dotada con nuevas capacidades y oportunidades de las que apenas si tenemos la más mínima conciencia.

Desde esta perspectiva, no es difícil comprender la primacía dada en las enseñanzas de Bahá'u'll&aacu