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Las religiones

Autor: Jesús González García
Curso:
9,40/10 (5 opiniones) |833 alumnos|Fecha publicaciýn: 25/06/2008
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Capýtulo 9:

 La libre investigación de la verdad

La libre investigación de la verdad

-Unidad entre religión y ciencia

-Los prejuicios de religión, de raza o secta, destruyen el fundamento de la humanidad

-Entrevista de Edward G. Con Baháulláh en 1890

La libre investigación de la verdad:

Si se deja de utilizar la capacidad de razonamiento y, en su lugar se opta por aceptar ciertas opiniones e ideas sin hacerse preguntas, por prejuicios, o seguir ciegamente las tradiciones, se puede caer fácilmente en el fanatismo, volviéndose intolerante hacia aquellos que no comparten lo de uno.
La búsqueda personal independiente de la verdad es una responsabilidad moral de cada ser humano que le permite al individuo ver por sus propios ojos y entender por su propia alma.

En la fe bahái como ejemplo a este principio, se invita a que cada creyente por cada libro bahai que se lea, se lean diez que no lo sean, esto es a mi entender, solo, un ejemplo de lo libre que tenemos que ser a la hora de adquirir conocimiento, tenemos que estar abiertos a toda información, estudio, idea, etc. a si no guardaremos prejuicios, etc.

Abdul- Bahá dice:

Siendo una, la verdad no puede ser dividida y las diferencias que parecen existir entre las naciones no son sino el resultado de su apego al prejuicio. Los hombres estarían unidos si solo investigaran la verdad.

El hecho de que imaginemos que nosotros tenemos la razón y todos los demás estén equivocados es el mayor de todos los obstáculos en el camino hacia la unidad, y la unidad es necesaria para llegar a la verdad, pues la verdad es una.

El verdadero buscador nada persigue sino el objeto de su búsqueda, y el amante no tiene deseo alguno salvo la unión con su amada, no alcanzara el buscador su meta a menos que todo lo sacrifique. Es decir, tiene que reducir a nada todo lo visto, oído o entendido para poder a si entrar al reino del espíritu, que es la ciudad de DIOS. Es necesario el esfuerzo, si hemos de buscarlo, necesario es el fervor, si hemos de gustar la miel de la reunión con El; y si probásemos de esta copa, desecharíamos el mundo.

Cuando un niño nace de una familia cristiana, él es automáticamente un cristiano, cuando los padres son musulmanes, los niños serán musulmanes; si son hindúes, los hijos serán hindúes. ¿Por qué? Porque la mayoría de la gente continúa imitando a sus antepasados, y ciertamente si esta ciega imitación continúa, la gente nunca podrá unirse. Todos pelean sobre sus imitaciones. Todos dicen que ellos son los que conocen la verdad y que los otros están errados. La gente muy rara vez se detiene a pensar que si hubiera nacido dentro de una familia diferente, con diferentes creencias, habría pensado en forma muy diferente de lo que ahora cree ser el único camino a la verdad.
Bahá'u'lláh nos enseña que la Verdad es Una. Si la gente del mundo dejara de imitar a sus padres y buscara la verdad por ella misma, llegarían todos a una sola conclusión y se unirían. Las distintas clases de gentes son como niños que viven en casas diferentes y miran al sol bajo vidrios de colores. Así como el color de los vidrios difiere, según la casa por la que se mire, así un niño al mirar al sol a través de un vidrio verde, creerá que el sol es verde, mientras que aquel que mire al sol a través de un vidrio de color rojo creerá naturalmente que el sol es rojo; y otro que mire al sol, a través de un vidrio azul creerá que el sol es azul. Estos niños pueden discutir el color del sol, cada uno creyendo que lo que ve es el color verdadero. Pero si ellos dejasen de ver a través de sus diferentes vidrios de colores, y salieran afuera, entonces todos verían el verdadero color del sol y dejarían de discutir.

Bahá'u'lláh está haciendo un llamado a los hijos del hombre para que salgan de sus casas; las casas que han heredado ellos de sus antepasados, y dejen de mirar al sol a través de distintos vidrios de colores, porque el sol al que miramos es el mismo sol, y una vez que nos quitemos el lente de colores de nuestros ojos, entonces veremos al sol en su verdadero color.

Dios espera que nosotros pensemos en lo que creemos en vez de seguir ciegamente nuestras creencias solamente por el hecho de que nuestros antepasados han creído de esa manera durante muchas generaciones. Si es que buscamos la verdad por nosotros mismos, veremos que la verdad es única, y que nos puede unir y hacernos olvidar las diferencias que hayan existido en el pasado.

'Abdu'l-Bahá dice:

". . Las religiones divinas de las Manifestaciones de Dios son realmente una sola aunque difieren en nombre y nomenclatura. El hombre debe amar la luz sin importarle en qué día ella aparezca. Debe amar la rosa sin importarle en que tierra crezca. Debe buscar la verdad, sin importarle de que fuente provenga. Sentir apego a la linterna no es amar la luz, sentir apego a la tierra no es propio, pero disfrutar de la rosa que crece en la tierra eso sí vale la pena. Sentir devoción hacia un árbol es infructuoso pero participar de sus frutos es beneficioso. Los frutos deliciosos de donde quiera que ellos provengan o de donde se los haya recogido deben ser apreciados. La palabra de la verdad, no importa la lengua que la pronuncie, debe ser escuchada. Las verdades absolutas, no importa el libro en que se hallen escritas, deben ser aceptadas. Si es que amparamos el prejuicio este será la causa de depravación e ignorancia. La contienda entre religiones, entre naciones y razas se debe al malentendido. Si investigamos las religiones y descubrimos sus principios básicos, veremos que todas encierran no varios, sino un solo fundamento y que todas se hallar de acuerdo. Por este medio todos las religiones del mundo entero llegarán a comprenderse y alcanzarán la unidad y la reconciliación. . ."

En otro lugar 'Abdu'l-Bahá dice:

"¡Ay! la humanidad está totalmente sumergida en imitaciones y en falsedades; sin embargo, la verdad de la religión divina siempre ha permanecido igual. Supersticiones han oscurecido la realidad fundamental, el mundo se halla en tinieblas y la luz de la religión no se hace aparente.

Esta oscuridad conduce a crear diferencias y desacuerdos; se hallan por miles los dogmas y los ritos; por lo tanto el desacuerdo se ha levantado entre los sistemas religiosos a pesar de que la religión tiene por objeto la unificación de la humanidad. La verdadera religión es la fuente de amor y acuerdo entre los hombres, la causa principal del desarrollo de cualidades elevadas; pero la gente está acostumbrada a lo falso y a las imitaciones, y descuida la realidad que unifica; así son despojados y privados de la luz de la religión. Siguen las supersticiones heredadas de sus padres y antepasados. Esto ha prevalecido hasta tal grado que han opacado la luz celestial de la verdad divina y se sumergen en la oscuridad de la imitación y de las imaginaciones. Lo que fue el motivo de la vida ha sido causa de la muerte; lo que debería ser una evidencia de sabiduría, se convierte en una prueba de ignorancia; aquello que fue factor en la sublimidad de la naturaleza humana se ha convertido en degradación. Por lo tanto, la esfera del religionario se ha ido cerrando y oscureciendo gradualmente y el círculo del materialismo se ha ido ensanchando y avanzando; porque el religionario se ha adherido a la imitación y lo espurio, descuidando y descartando la santidad y la sagrada realidad de la religión. Es cuando el sol se pone que los murciélagos empiezan a volar. Ellos aparecen porque son criaturas de la oscuridad. Cuando la luz de la religión se oscurece, los materialistas aparecen. Ellos son los murciélagos de la noche Es en la declinación de la religión cuando ellos se vuelven más activos; buscan la sombra cuando el mundo se halla a oscuras y las nubes se han esparcido sobre él.

"Su Santidad Bahá'u'lláh se ha levantado por el horizonte oriental. Como la gloria del sol, ha venido al mundo. Ha implantado la realidad de la religión divina, ha disipado la oscuridad de las imitaciones, ha sentado las bases de nuevas enseñanzas y ha resucitado al mundo.

"La primera enseñanza de Bahá'u'lláh es la investigación de la realidad. El hombre debe buscar la realidad por sí mismo, desechando las Imitaciones y las adherencias a meros formulismos hereditarios. Como las naciones del mundo se hallan tan apegadas a las imitaciones llamándolas verdades, y corno tales son variadas, las diferencias en el credo han producido las contiendas y las guerras. Mientras estas imitaciones continúen, la unidad del mundo es Imposible. Por lo tanto, debemos investigar la realidad para que, mediante su luz, las nubes y la oscuridad puedan disiparse. La realidad es una sola, no admite multiplicidad o división. Si las naciones del mundo investigaran la realidad, se pondrían de acuerdo y llegarían a unirse. Mucha gente ha buscado la realidad a través de las enseñanzas y de la guía de Bahá'u'lláh. Han llegado a unirse y ahora viven de acuerdo, amándose unos a otros; entre ellos no hay ya la más pequeña traza de enemistad o desunión".

Unidad entre religión y ciencia:

La Religión debe de estar de acuerdo con la ciencia y la razón
Una fuente importante de conflictos y desunión en el mundo actual. Es que hay una oposición básica entre ciencia y religión, que la verdad científica contradice la religión en algunos puntos y que debemos escoger entre ser una persona religiosa y seguir a DIOS o ser un científico y seguir los dictados de la razón.
Los baháis dan importancia a la unidad fundamental entre ciencia y religión, puesto que la verdad o la realidad es una sola, no es posible que algo sea falso desde el punto de vista científico y verdadero desde el punto de vista religioso. Siempre debe de haber acuerdo entre la verdadera religión y la ciencia.
Bahá u lláh afirmo que la inteligencia y la capacidad de razonamiento del hombre son un don de DIOS. La ciencia es el fruto de nuestro uso sistemático de estos poderes otorgados por la Divinidad. Las verdades de la ciencia son, por tanto, verdades descubiertas. Las verdades de la religión profética son verdades reveladas, es decir, verdades que DIOS nos ha mostrado sin que hayamos tenido que descubridlas por nosotros mismos.

DIOS es el mismo y único Autor tanto de la revelación como el Creador de la realidad que la ciencia investiga, a si pues no puede haber contradicción entre ambos.
Tanto la Religión como la ciencia son indispensables para el pleno progreso y bienestar del hombre pues mientras la Religión nos sirve para nuestro progreso y bienestar espiritual, la ciencia se encarga de nuestro bienestar material, y el ser humano es tanto materia como espíritu.

Si el hombre trata de vivir solo con la religión, caería inmediatamente en la ciénaga de la superstición, mientras que si solo quisiera vivir con la ciencia tampoco podrá realizar progreso, pues caería en el desesperante pantano del materialismo.

Todas las religiones anteriores al Báb y Bahá u lláh, han descendido a prácticas supersticiosas, que dando en discordancia, desacuerdo, tanto con los verdaderos principios de las enseñanzas que ellas representan como con los descubrimientos científicos de la época.

La Religión debe de liberarse de supersticiones, tradiciones y dogmas no comprensibles puestas solo por el hombre y debe manifestar su conformidad con la ciencia, entonces la humanidad se unirá en el poder del Amor A DIOS. Terminándose a sin con las guerras, discordias, desavenencias, contiendas etc. Pues habrá una gran fuerza unificadora y purificadora.

Podemos pensar que la ciencia es como un ala, y la religión es como la otra; un pájaro necesita dos alas para volar, una sola le sería inútil. Cualquier religión que contradiga a la ciencia o se oponga a ella, es sólo ignorancia, pues la ignorancia es lo opuesto al conocimiento.

La religión que sólo consiste en ritos y ceremonias basadas en el prejuicio, no es la verdad. Esforcémonos con ahínco para que seamos los instrumentos de la unificación de la religión y la ciencia.

'Alí, el yerno de Mu¥ammad, dijo: "Aquello que está en conformidad con la ciencia está también en conformidad con la religión." Todo lo que la inteligencia del ser humano no pueda comprender, la religión no debería aceptarlo. La religión y la ciencia marchan de la mano, y cualquier religión contraria a la ciencia no es la verdad.

Los prejuicios de religión, de raza o secta, destruyen el fundamento de la humanidad:
Todo lo que divide al mundo -el odio, la guerra y el derramamiento de sangre- tiene su origen en uno u otro de estos prejuicios.
El mundo entero debe ser considerado como un único país, todas las naciones como una sola nación, todos los seres humanos como pertenecientes a una sola raza. Las religiones, las razas y naciones son tan sólo divisiones hechas por el ser humano, y necesarias sólo a su mente; ante Dios no existen persas, ni árabes, ni franceses, ni ingleses; Dios es Dios para todos, y para Él toda la creación es una. Debemos obedecer a Dios y esforzarnos por seguirle, abandonando todos nuestros prejuicios y haciendo realidad la paz sobre la tierra.

Entrevista de Edward G. Con Baháulláh en 1890:
El distinguido orientalista, el extinto Edward G. Browne, profesor de la Universidad de Cambridge, visitó a Bahá'u'lláh en Bahjí en el año 1890 y escribió sus impresiones como sigue:

... mi guía se detuvo por un momento mientras yo me quitaba los zapatos. Entonces, con un rápido movimiento de la mano, retiró la cortina; cuando yo hube pasado la puso nuevamente en su sitio, y me encontré en una gran habitación, a lo largo de cuyo extremo superior había un diván bajo, mientras que en la pared frente a la puerta estaban colocadas dos o tres sillas. Aunque yo tenía una vaga idea del lugar adonde iba y a Quién había de contemplar (pues no me había sido proporcionada ninguna información precisa), pasaron unos segundos antes de que, estremecido de asombro y reverente temor, tuviera conciencia de que la habitación no estaba vacía. En el ángulo donde el diván se apoyaba en la pared distinguí una extraordinaria y venerable figura, coronada con un tocado de fieltro, parecido a los llamados "taj" por los derviches, pero diferente en la hechura y mucho más altos, y en la base del cual estaba arrollado un pequeño turbante. El rostro de Aquel a Quien contemplé nunca lo podré olvidar, y, no obstante, no puedo describirlo. Esos ojos penetrantes parecían leer en mi propia alma; en Su amplia frente había poder y autoridad, mientras que las profundas líneas de Su ceño y Su faz denotaban una edad que parecía negar el negro azabache de Su cabello y Su barba, que descendía exuberante casi hasta la cintura. ¡No necesitaba preguntar en presencia de Quién me encontraba al inclinarme ante Aquel Que es objeto de una devoción y un amor que los reyes podrían envidiar y por los cuales los emperadores suspiran en vano!

Una voz digna y suave me pidió que me sentara, y continuó: "¡Alabado sea Dios porque has llegado hasta Mí!... Has venido a ver a un prisionero y un desterrado... Nosotros sólo deseamos el bien del mundo y la felicidad de las naciones; sin embargo, nos consideran causantes de sedición y de rivalidades, merecedores de la prisión y del destierro... Que todas las naciones tengan una fe común y todos los hombres sean hermanos; que se fortalezcan los lazos de afecto y unidad entre los hijos de los hombres; que desaparezca la diversidad de religiones y se anulen las diferencias de raza. ¿Qué mal hay en esto?... Pero esto se cumplirá; esas luchas sin objeto, esas guerras desastrosas desaparecerán y la "Más Grande Paz" reinará... Ustedes, en Europa, ¿no necesitan también de esto? ¿No fue esto mismo lo que anunció Cristo?... Sin embargo, vemos a vuestros reyes y gobernantes disipando sus tesoros más en medios de destrucción de la raza humana que en aquello que proporcionaría felicidad a la humanidad... Estas luchas, este derramamiento de sangre y esta discordia cesarán y todos los hombres serán como miembros de una sola familia... Que ningún hombre se gloríe de que ama a su patria; que más bien se gloríe de que ama a sus semejantes..."

Éstas son, más o menos, las palabras que puedo recordar y que, además de muchas otras, yo escuché de labios de Baháulláh. Que aquellos que las lean consideren por sí mismos si tales doctrinas merecen muerte y prisión, y si el mundo más probablemente gane o pierda por su difusión.

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