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Capítulo 7:

 Los grupos religiosos

Ecclesia es una iglesia que hace hincapié en su universalidad dentro de un territorio dado, sea nacional o internacional. Son miembros de ella todos los nacidos dentro de ese territorio, en virtud de su residencia. Sus patrones de autoridad son, de modo característico, formales y tradicionales. Esta autoridad es centralizada y jerárquica y, por tanto, se impone verticalmente en la organización, por medio de una cadena de disposiciones.

En esta gran organización diversificada hay distintas clases de líderes, entre los cuales el sacerdote es más característico que el profeta. El sacerdote es un funcionario cuya autoridad se, ratifica por la jerarquía. Su función principal, es decir, administrar a los miembros los medios de gracia sacramental, es crucial y exclusiva.

La Ecclesia, en marcado contraste con la secta, no se aparta del mundo ni lucha contra él. Su objetivo es más bien controlarlo en interés de la organización.

Hay, por lo tanto, una estrecha reprocidad entre el gobierno de la eclessia y las instituciones seculares de la sociedad, incluyendo al gobierno civil. De este modo, como exactamente lo expresara Troeltsch, la eclessia domina al mundo, pero al mismo tiempo está dominada por él.

Por supuesto, el tipo ideal de eclessia -una iglesia universal- nunca existió. La Iglesia Católica del siglo XIII, quizá lo más próxima a ese tipo, no llegaba a comprender toda la cristiandad occidental.

Aún hoy la Iglesia Católica Romana ejemplifica, en teoría, una eclessia internacional, mientras las iglesias anglicanas y luteranas representan eclessias nacionales.

La secta es, típicamente, en cambio, un reducido y exclusivo cuyos miembros, generalmente de edad madura, se le unen voluntariamente. La autoridad se ejerce en virtud del carisma personal antes bien que pos sanción jerárquica, pero de todos modos la disciplina religiosa es severa y comúnmente se la observa por medio de la vigilancia mutua de los miembros del grupo. Las sectas se caracterizan por su fervor religioso y ético; sus creencias repiten las primitivas enseñanzas del evangelio y sus prácticas repiten la conducta de los primeros cristianos.

Las creencias y prácticas sectarias agudizan la distinción entre su pequeño y unido grupo y el mundo exterior. En realidad, los sectarios son generalmente hostiles a los miembros de las otras iglesias y a menudo a los de sectas rivales. Salid de entre ellos y sed distintos, sería un buen lema para la secta.

De aquí que ellas tiendan, también, a ser radicales en su rechazo del gobierno secular; sus miembros, por ejemplo, rehúsan a veces un empleo público, el servicio militar, el prestar juramento y el pago de impuestos.

Las sectas se dividen en dos grandes grupos: las de retiro y las militantes. Las órdenes monásticas fueron las principales sectas de retiro de los tiempos medievales. Entre las sectas militantes pueden enumerarse los anabaptistas del siglo XVII y, aunque quizá en menor grado, los Testigos de Jehová.

Una denominación es un grupo relativamente estabilizado, generalmente de considerable tamaño y complejidad, que recluta la mayoría de sus miembros desde el nacimiento. Característicamente es una entre las numerosas iglesias de un territorio dado o de numerosos territorios. Su autoridad es a veces de naturaleza jerárquica y proviene, también a menudo, de la acción colectiva de las congregaciones locales. Su disciplina, a diferencia de la de las sectas, es totalmente formal y convencional, y no ferviente ni exigente. Sus sacerdotes y pastores tienen un celo evangélico moderado y se sienten los principales responsables del bienestar de sus propias congregaciones. La denominación no se retira, ni lucha, ni controla al mundo, sino que, en general, coopera con él. Por norma, colabora también con las autoridades civiles y con la mayoría de las otras entidades religiosas.

Las denominaciones son de dos tipos principales.

Son antiguas sectas, sumisas y maduras, que han hecho la paz con el mundo, o bien ecclesia anteriores a las que se les obligó a aceptar un status denominacional como condición de su sobrevivencia en sociedades, como los Estados Unidos, donde la Constitución prohíbe toda clase de iglesia establecida.

Las iglesias metodistas y bautistas son conocidos ejemplos de denominaciones que se han desarrollado a partir de antiguas sectas, mientras que la Iglesia episcopal y luterana (aunque, modificadas, son Ecclesia establecidas nacionales de Inglaterra y Suecia respectivamente) son denominaciones en los Estados Unidos.

El culto es un tipo de pequeño grupo religioso similar en ciertos aspectos a la secta, aunque, a diferencias de ésta, sus miembros son, en gran parte, habitantes de las zonas metropolitanas. Los miembros del culto son, con frecuencia individuos urbanos desarraigados que posiblemente abrazan un culto en su edad media y madura por sentirse solos y frustrados. De esta manera, ellos, como los miembros de las sectas, son adherentes voluntarios. Pero abrazar un culto no significa la aceptación de la disciplina del grupo. Su autoridad es mínima. Sus miembros ingresan a él no porque acepten todas sus creencias y prácticas, sino más bien porque sus creencias encajan dentro de alguno de estos cultos. Además, la condición de miembro no es exclusiva y no impide a los individuos el ingreso a otras religiones quizá más convencionales.

Por esto, su compromiso con el culto es menor y su asociación es posiblemente más transitoria que en una secta. La organización del culto es, de este modo, descuidada y amorfa.

La conducción del culto es carismática, informal, frecuentemente precaria y bajo condiciones metropolitanas de relativo anonimato, y a veces corrompida. Las creencias del culto destacan, a menudo, un aspecto particular de la enseñanza cristiana, como la curación espiritual, o mezclan las creencias cristianas, con las de otras culturas, generalmente orientales. Las creencias del culto son de naturaleza más esotérica y mística que las sencillas enseñanzas evangélicas de la secta típica.

Los miembros del culto, por norma, no se retiran del mundo ni es probable que estén en militante oposición a él. En verdad, ellos, con algunas notables excepciones no se interesan activamente en los grandes problemas políticos y sociales. La función del culto es, más específicamente, la de ayudar a sus miembros a adaptarse, tan felizmente como sea posible, al mundo y a sus instituciones.

Capítulo anterior - La esencia de la religión

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