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La religión de Dios (Segunda parte)

Jesús  González García

Autor
Autor: Jesús González García
Curso: 5/5 5/5 (1 opinión) |163 alumnos|Fecha publicación: 25/07/2008

Capítulo 7:

 Citas de los escritos baháis sobre la religión

Citas de los escritos baháis sobre la religión:

Aquellos que poseen riqueza y están investidos con autoridad y poder deben mostrar el más profundo respeto por la religión. En verdad, la religión es una luz radiante y una fortaleza inexpugnable para la protección y el bienestar de los pueblos del mundo, porque el temor de Dios impulsa al hombre a sujetarse a lo que es bueno y a evitar todo mal. Si se oscureciera la lámpara de la religión, sobrevendría el caos y la confusión, y las luces de la imparcialidad y la justicia, de la tranquilidad y la paz cesarían de brillar. De ello será testigo todo hombre de verdadero entendimiento. Tablas de Bahá'u'lláh reveladas después del Kitáb-i-Aqdas, pág144.

Hemos ordenado a toda la humanidad establecer la Paz Menor, el más seguro de todos los medios para la protección de la humanidad. Los soberanos del mundo, de común acuerdo, deberían aferrarse a ella, pues éste es el supremo instrumento que puede garantizar la seguridad y bienestar de todos los pueblos y naciones. Verdaderamente, ellos son las manifestaciones del poder de Dios y las auroras de su autoridad. Imploramos al Todopoderoso que munífica mente les asista en aquello que conduzca al bienestar de sus súbditos. Una explicación completa referente a este tema ha sido anteriormente escrita por la Pluma de Gloria; bienaventurados los que actúan conforme a ella. Tablas de Bahá'u'lláh reveladas después del Kitáb-i-Aqdas, págs. 144-145.

El propósito de la religión, como ha sido revelado desde el cielo de la Santa Voluntad de Dios, es el de establecer la unidad y concordia entre los pueblos del mundo; no hagáis de ella causa de lucha y discordia. La religión de Dios y su divina ley son los más potentes instrumentos, y el más seguro de todos los medios, para el amanecer de la luz de la unidad entre los hombres. El progreso del mundo, el desarrollo de las naciones, la tranquilidad de los pueblos y la paz de todos los que moran en la tierra se hallan entre los principios y ordenanzas de Dios. La religión otorga al hombre el más preciado de los dones, ofrece la copa de la prosperidad, imparte vida eterna y derrama beneficios imperecederos a la humanidad. Corresponde a los jefes y gobernantes del mundo, y en particular a los Fideicomisarios de la Casa de Justicia de Dios, esforzarse al máximo de su poder para salvaguardar su posición, promover sus intereses y exaltar su Estado ante los ojos del mundo. De igual modo, es de su incumbencia informarse de las condiciones de los súbditos y familiarizarlos con los asuntos y actividades de las diversas comunidades en sus dominios. Exhortamos a las manifestaciones del poder de Dios -los soberanos y gobernantes de la tierra- a levantarse y hacer todo lo que esté en su poder para que quizá puedan erradicar la discordia en este mundo e iluminarlo con la luz de la concordia. Tablas de Bahá'u'lláh reveladas después del Kitáb-i-Aqdas, págs. 149-150.

Nuestra esperanza es que los jefes religiosos del mundo y sus gobernantes se levanten unidos para reformar esta edad y rehabilitar su destino. Que tomen consejo juntos después de haber meditado sobre sus necesidades y, a través de deliberación ferviente y plena, administren, a un mundo enfermo y penosamente afligido, el remedio que requiere. El Gran Ser dice: El cielo de la sabiduría divina está iluminado con las dos luminarias de la consulta y la compasión. En todos los asuntos tomad consejo juntos, por cuanto la consulta es la lámpara de guía que alumbra el camino y es la que confiere entendimiento. Tablas de Bahá'u'lláh reveladas después del Kitáb-i-Aqdas, pág. 196.

Tomad consejo junto y ocupaos sólo de lo que beneficie a la humanidad y mejore su condición... Considerad al mundo como al cuerpo humano que, aunque creado sano y perfecto, ha sufrido, por diversas causas, graves trastornos y enfermedades. Ni un solo día logró alivio; más aún, su dolencia se hizo más severa, puesto que cayó en manos de médicos ignorantes que dieron rienda suelta a sus deseos personales y erraron gravemente. Y si alguna vez, por el cuidado de un médico hábil, un miembro de aquel cuerpo sanaba, el resto quedaba enfermo como antes. Así lo informaba el Omnisciente, el Sapientísimo... Lo que el Señor ha ordenado como el supremo remedio y el más poderoso instrumento para la curación del mundo entero es la unión de todos sus pueblos en una Causa universal, en una Fe común. Esto no puede lograrse sino por el poder de un Médico inspirado, hábil y todopoderoso. Esto, ciertamente, es la verdad y todo lo demás no es sino error... Considerad estos días en que la Antigua Belleza, Aquel que es el Nombre Más Grande, ha sido enviado a regenerar y unificar a la humanidad. Contemplad cómo, desenvainadas sus espadas, ellos se alzaron contra Él y cometieron aquello que hizo estremecer al Espíritu Fiel. Y cuando les dijimos: "He aquí, el Reformador del Mundo ha venido", ellos respondieron: "Él ciertamente es uno de los promotores del desorden". Extractos de la Tabla a la reina Victoria, La Meta de un Nuevo Orden Mundial, pág. 20; El Desenvolvimiento de la Civilización Mundial, pág. 4.

¡Alabado sea Dios por haber llegado hasta Mí!... Has venido a ver a un prisionero y un desterrado... Nosotros sólo deseamos el bien del mundo y la felicidad de las naciones; sin embargo, nos consideran causantes de sedición y de rivalidades, merecedoras de la prisión y del destierro... Que todas las naciones tengan una fe común y todos los hombres sean hermanos; que se fortalezcan los lazos de afecto y unidad entre los hijos de los hombres; que desaparezca la diversidad de religiones y se anulen las diferencias de raza. ¿Qué mal hay en esto?... Pero esto se cumplirá, esas luchas sin objeto, esas guerras desastrosas desaparecerán y la "Paz Más Grande" reinará... Ustedes, en Europa, ¿no necesitan también de esto? ¿No fue esto mismo lo que anunció Cristo?... Sin embargo, vemos a vuestros reyes y gobernantes disipando sus tesoros más en medios de destrucción de la raza humana que en aquello que proporcionaría felicidad a la humanidad... Estas luchas, este derramamiento de sangre y esta discordia cesarán y todos los hombres serán como miembros de una sola familia... Que ningún hombre se gloríe de que ama a su patria; que más bien se gloríe de que ama a sus semejantes..." Bahá'u'lláh y la Nueva Era, pág. 57.

"El propósito fundamental que anima a la Fe de Dios y Su Religión", declara Bahá'u'lláh, "es salvaguardar los intereses y promover la unidad de la raza humana, y de estimular el espíritu de amor y compañerismo entre los hombres. No permitáis que llegue a ser fuente de disensiones y discordia, de odio y enemistad. Este es el recto Sendero, el cimiento fijo e inamovible. Cualquier cosa que se edifique sobre estos cimientos, jamás podrá ser socavada su firmeza por los cambios y azares del mundo, ni tampoco será minada su estructura por la revolución de incontables centurias." Las escuelas deben primero entrenar a los niños en los principios de la religión para que la Promesa y la Amenaza, registrada en el Libro de Dios, pueda prevenirlos de las cosas prohibidas y adornarlos con el manto de los mandamientos, pero esto en tal medida que no perjudique a los niños resultando en fanatismo ignorante e intolerancia. (Casa Universal de Justicia, El Modelo de Vida Baha'i) El propósito fundamental que anima a la Fe de Dios y su Religión es proteger los intereses de la raza humana, promover su unidad y estimular el espíritu de amor y fraternidad entre los hombres. (Casa Universal de Justicia, El Modelo de Vida Baha'i) En verdad, la principal razón para las perversidades que ahora campan en la sociedad es la falta de espiritualidad. La civilización materialista de nuestra época ha absorbido de tal manera la energía y el interés de la humanidad, que la gente en general ya no siente la necesidad de elevarse por encima de las fuerzas y condiciones de su existencia material diaria. No existe una demanda suficiente de cosas que podríamos llamar espirituales para diferenciarlas de las necesidades y requerimientos de nuestra existencia física. Por tanto, la crisis universal que afecta a la humanidad es esencialmente espiritual en sus causas. El espíritu de la era, tomado en su conjunto, es irreligioso. El punto de vista que el ser humano tiene de la vida es demasiado crudo y materialista como para permitirle elevarse a los más altos reinos del espíritu.

Es esta condición tan tristemente mórbida en la que ha caído la sociedad la que la religión busca mejorar y transformar. Pues la esencia de la fe religiosa es ese sentimiento místico que une al ser humano con Dios. Por medio de la meditación y la oración puede lograrse y mantenerse este estado de comunión espiritual. Y ésta es la razón por la que Bahá'u'lláh ha recalcado tanto la importancia de la adoración. No es suficiente que un creyente simplemente acepte y observe las Enseñanzas. Además, debería cultivar el sentido de espiritualidad, que puede lograr principalmente por medio de la oración. La Fe Bahá'í, como todas las demás religiones divinas, es por tanto fundamentalmente mística en su carácter. Su principal meta es el desarrollo del individuo y de la sociedad por medio de la adquisición de virtudes y poderes espirituales. Es el alma del ser humano la primera que hay que alimentar. Y la oración es la que mejor puede proveer este alimento espiritual. Las leyes e instituciones, tal y como las considerara Bahá'u'lláh, pueden llegar a ser realmente efectivas sólo cuando nuestra vida espiritual interior se haya perfeccionado y transformado. De otra forma la religión degeneraría en una mera organización y se convertiría en algo muerto.

Por tanto, los creyentes, en especial los jóvenes, deberían comprender cabalmente la necesidad de la oración. Pues la oración es absolutamente indispensable para su desarrollo espiritual interior, y éste, como ya se ha afirmado, es el verdadero fundamento y propósito de la Religión de Dios (Casa Universal de Justicia, Juventud).

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