12.176 cursos gratis
8.741.766 alumnos
Facebook Twitter YouTube
Busca cursos gratis:

Cómo escribir un relato breve

Autor: Juan Manuel Parada
Curso:
9,50/10 (4 opiniones) |1336 alumnos|Fecha publicación: 07/06/2010
Envía un mensaje al autor

Capítulo 6:

 La eficacia de los diálogos o el arte de sugerir

-No nos iremos dijo-. Aquí nos quedamos, porque aquí hemos tenido un hijo. -Todavía no tenemos un muerto dijo él-. Uno no es de ninguna parte mientras no tenga un muerto bajo la tierra. Úrsula y José Arcadio. Cien años de soledad. Sin duda, los diálogos de ficción poseen un poder constructivo o destructivo para las historias.

Del autor depende su buen o mal uso, su intencionalidad, su función. Un diálogo bien construido es una de las formas más eficaces y creibles para la narración. Eficaz porque tiene la virtud de informar aspectos importantes de la trama y creíble porque es de voca del personaje que surge dicha información, sin intermediarios, sin autor que se interponga. Al ser mimético, como diría Aristóteles, reproduce la realidad y por ende es verosímil. Ahora bien, sumnistrar información no puede ser la premisa de un diálogo, es importante, pero debe estar inmersa en una atmósfera emocional, recordemos a Simón Rodríguez:

Sino se hace sentir no comunica. Veamos algunos elementos claves a considerar cuando se construye un diálogo:

1- Comprensibles: Deben ser claros y directos.

2- Significativos: Mejor emocionar que exponer; información apoyada en emoción.

3- Necesarios: Puede ser significativo pero sino es necesario, entorpece la trama.

4- Verosímiles: Que sean coherentes con el mundo de la ficción a la que pertenecen.

5- Apropiados: Ajustados a cada personaje, en su manera de hablar y comportamiento.

6- Concisos: Economía de palabras y contenidos.

7- Interesantes: Deben crear expectativas, aliciente para seguir leyendo. Dejar siempre cosas en el tintero, no decir todo.

8- Dinámicos: Deben impulsar la acción, favorecer la historia yendo hacia el final.

9- Versátiles: Llevar los significados más allá de lo que se dice literalmente.

10- Continuos: Deben dar continuidad a las acciones, dando unidad.

11- Naturales: Huir de las poses, del rebuscamiento y del lenguaje elevado.

12- Sugerentes: Abrir posibilidades más allá de lo que se dice con las palabras.

13- Complementarios: Enriquecer lo que se dice con el resto de los recursos literarios. Para ilustrar con mayor eficacia este recetario que acabo de enumerar, le abriré paso a un gigante que sí supo poner en práctica las técnicas de un buen diálogo a favor del relato breve: Ernest Hemingway.

Lee con atención este fragmento que transcribo y descubre en cada parlamento la maestría del autor. Las nieves del Kilimanjaro (Fragmento) -Dime qué puedo hacer. Te lo ruego. Ha de existir algo que yo sea capaz de hacer. -Puedes irte; eso te calmaría. Aunque dudo que puedas hacerlo. Tal vez será mejor que me mates. Ahora tienes mejor puntería. Yo te enseñé a tirar, ¿no? -No me hables así, por favor. ¿No podría leerte algo? -¿Leerme qué? -Cualquier libro de los que no hayamos leído. Han quedado algunos. Hasta este punto el relato nos sugiere una situación crítica, tensa, entre dos personas, una de las cuales quiere hacer algo por otra que no espera nada, incluso parece decepcionada. Fíjate que la mayoría de diálogos eficaces se desarrollan en un conflicto. Si estuvieran de acuerdo en sus ideas ¿Para qué establecer un diálogo?

El antagonismo es lo que genera tensión, intensidad, interés y continuidad. -No puedo prestar atención. Hablar es más fácil. Así nos peleamos, y no deja de ser un buen pasatiempo. (Nos sugiere una relación crítica) -Para mí, no. Nunca quiero pelearme. Y no lo hagamos más. No demos más importancia a mis nervios, tampoco. Quizá vuelvan hoy mismo con otro camión. Tal vez venga el avión... -No quiero moverme -manifestó el hombre-. No vale la pena ahora; lo haría únicamente si supiera que con ello te encontrarías más cómoda. -Eso es hablar con cobardía. -¿No puedes dejar que un hombre muera lo más tranquilamente posible, sin dirigirle epítetos ofensivos? ¿Qué se gana con insultarme? -Es que no vas a morir. -No seas tonta. Ya me estoy muriendo. Mira esos bastardos -y levantó la vista hacia los enormes y repugnantes pájaros, con las cabezas peladas hundidas entre las abultadas plumas. En aquel instante bajó otro y, después de correr con rapidez, se acercó con lentitud hacia el grupo. -Siempre están cerca de los campamentos. ¿No te habías fijado nunca? Además, no puedes morir si no te abandonas... -¿Dónde has leído eso? ¡Maldición! ¡Qué estúpida eres! -Podrías pensar en otra cosa. -¡Por el amor de Dios! -exclamó-. Eso es lo que he estado haciendo. Verás que el autor ha suministrado información suficiente a través de sus personajes y nos pone al tanto de algunos elementos que sustentan el relato: Un hombre está enfermo, la mujer lo cuida. Él está decepcionado. Ella lo ama, está angustiada, quiere atenderle. Esperan a un medio de transporte para poder salvarse. El hombre no la estima. O

Observa que pese a estar dando información valiosa, siempre está presente la atmósfera emotiva, es clave en el diálogo. Luego se quedó quieto y callado por un rato y miró a través de la cálida luz trémula de la llanura, la zona cubierta de arbustos. Por momentos, aparecían gatos salvajes, y, más lejos, divisó un hato de cebras, blanco contra el verdor de la maleza. Era un hermoso campamento, sin duda. Estaba situado debajo de grandes árboles y al pie de una colina. El agua era bastante buena allí y en las cercanías había un manantial casi seco por donde los guacos de las arenas volaban por la mañana. (Fïjate cómo, más adelante, el autor complementa los datos del lugar donde está a través de los parlamentos)

-¿No quieres que lea, entonces? -preguntó la mujer, que estaba sentada en una silla de lona, junto al catre-. Se está levantando la brisa. (Nos sugiere que están en una especie de habitación, sin ser directo) -No, gracias. -Quizá venga el camión. -Al diablo con él. No me importa un comino. -A mí, sí. -A ti también te importan un bledo muchas cosas que para mí tienen valor. -No tantas, Harry. (Nos sugiere una relación desgastada, en problemas) -¿Qué te parece si bebemos algo? -Creo que te hará daño. Dijeron que debías evitar todo contacto con el alcohol. En todo caso, no te conviene beber. -¡Molo! -gritó él. -Sí, bwana. -Trae whisky con soda. -Sí, bwana. -¿Por qué bebes? No deberías hacerlo -le reprochó la mujer-. Eso es lo que entiendo por abandono. Sé que te hará daño. -No. Me sienta bien. «Al fin y al cabo, ya ha terminado todo -pensó-. Ahora no tendré oportunidad de acabar con eso.

Y así concluirán para siempre las discusiones acerca de si la bebida es buena o mala.» Desde que le empezó la gangrena en la pierna derecha no había sentido ningún dolor, y le desapareció también el miedo, de modo que lo único que sentía era un gran cansancio y la cólera que le provocaba el que esto fuera el fin. Tenía muy poca curiosidad por lo que le ocurriría luego. Durante años lo había obsesionado, sí, pero ahora no representaba esencialmente nada. Lo raro era la facilidad con que se soportaba la situación estando cansado. Ya no escribiría nunca las cosas que había dejado para cuando tuviera la experiencia suficiente para escribirlas. Y tampoco vería su fracaso al tratar de hacerlo. Quizá fuesen cosas que uno nunca puede escribir, y por eso las va postergando una y otra vez. Pero ahora no podría saberlo, en realidad. -Quisiera no haber venido a este lugar -dijo la mujer. Lo estaba mirando mientras tenía el vaso en la mano y apretaba los labios-. Nunca te hubiera ocurrido nada semejante en París. Siempre dijiste que te gustaba París. Podíamos habernos quedado allí, entonces, o haber ido a otro sitio. Yo hubiera ido a cualquier otra parte. Dije, por supuesto, que iría adonde tú quisieras. Pero si tenías ganas de cazar, podíamos ir a Hungría y vivir con más comodidad y seguridad.

La mujer informa sobre sus orígenes sociales, su estatus y sugiere también el lugar donde están, algo precario, lejano, peligroso, África quizá. -¡Tu maldito dinero! Esta brevísima información nos delata la relación de poder que impera en la pareja. -No es justo lo que dices. Bien sabes que siempre ha sido tan tuyo como mío. Lo abandoné todo, te seguí por todas partes y he hecho todo lo que se te ha ocurrido que hiciese. Pero quisiera no haber pisado nunca estas tierras. -Dijiste que te gustaba mucho. -Sí, pero cuando tú estabas bien. Ahora lo odio todo. Y no veo por qué tuvo que sucederte lo de la infección en la pierna. ¿Qué hemos hecho para que nos ocurra? Observa la magistral respuesta de Harry. -Creo que lo que hice fue olvidarme de ponerle yodo en seguida. Entonces no le di importancia porque nunca había tenido ninguna infección.

Y después, cuando empeoró la herida y tuvimos que utilizar esa débil solución fénica, por haberse derramado los otros antisépticos, se paralizaron los vasos sanguíneos y comenzó la gangrena. -Mirándola, agregó-: ¿Qué otra cosa, pues? Fíjate cómo alude a un truco sencillo para dar información importante de cómo se efermó el hombre, respondiento (evadiendo) la pregunta ¿Qué hemos hecho para que nos ocurra?

-No me refiero a eso.

-Si hubiésemos contratado a un buen mecánico en vez de un imbécil conductor kikuyú, hubiera averiguado si había combustible y no hubiera dejado que se quemara ese cojinete...

-No me refiero a eso. -Si no te hubieses separado de tu propia gente, de tu maldita gente de Old Westbury, Saratoga, Palm Beach, para seguirme...

-¡Caramba! Te amaba. No tienes razón al hablar así. Ahora también te quiero. Y te querré siempre. ¿Acaso no me quieres tú? Magnífico el hecho de llevar el relato hacia el plano personal, luego de haber explicado la situación material que ocasionó la gangrena.

-No -respondió el hombre-. No lo creo. Nunca te he querido. Afirma lo que nos ha sugerido antes, por medio de su tono y su discurso. -¿Qué estás diciendo, Harry? ¿Has perdido el conocimiento? -No. No tengo ni siquiera conocimiento para perder. Debo recordar que inicié este tema mencionando el poder constructivo o destructivo de los diálogos de ficción. Ya he ilustrado lo importante de su buen uso para el discurso narrativo y es necesario enfatizar que una aplicación mediocre de este importante recurso podría enterrar la historia. Caer en errores como la vacuidad, el exceso, el artificio, la frialdad& trae como consecuencia el hundimiento de un cuento por muy bien narrado que venga. Me atreveré a sugerir algunos de lo problemas más frecuentes de un diálogo:

-Abuso de lo formal: Diálogos muy respetuoso de las reglas gramaticales. Tienden a ser fríos, inverosímiles, encorsetados.

-Excesivamente largos: Cuando carecen de la concisión y precisión propias del relato breve. No hay medida, ni limitaciones, pero cada diálogo (como cada oración del relato) debe tener las palabras y signos precisos, ni más ni menos. Redundar sólo en los casos que el discurso lo amerite para enriquecer la trama o caracterizar un personaje. -Homogeneidad en los discursos: Todos los personajes hablan ingual, no hay matices, no hay caracterizaciones individuales. Hablan igual Ella y Él. -Diálogos discursivos: Se abusa de la emisión de conceptos abstractos a través de los diálogos. Tienden a ser aburridos.

-Carencia de matices: Diálogos extremadamente planos, libres de malas intenciones, no hay subidas ni bajadas emocionales, no hay segundas intenciones.

-Diálogos vacíos: Ornamentos a los que recurre el autor cuando se queda sin palabras. Pone a hablar a los personajes, sin que tengan nada qué decir, sólo para seguir escribiendo.

-Extremadamente informativos: Diálogos que si bien suministran información importante, carecen de emocionalidad e intención dramática. No enganchan al lector.

-Discursos incoherentes: Diálogos que no obedecen a las características sicológicas y sociales del personaje. La importancia de los incisos Para concluir explicaré brevemente la importancia de los incisos en la construcción de los diálogos. Recordemos que un inciso es la intervención del narrador para indicar quién habla o ampliar la información sobre algunos aspectos referidos al hablante. Reproduzco acá un ejemplo magistral que plantea Humberto Eco: a) -¿Cómo estás? -No me quejo ¿y tú? b) -¿Cómo estás? dijo Juan. -No me quejo ¿y tú? Dijo Pedro. c) -¿Cómo estás? se apresuró a decir Juan. -No me quejo ¿y tú? respondió pedro en tono de burla. Dijo Juan: d) -¿Cómo estás? -No me quejo respondió Pedro con voz neutra. Luego, con una sonrisa indefinable-: ¿y tú? Fíjate cómo varía el significado en la medida que el autor incide en su desarrollo. De los incisos depende el tono, la atmósfera sicológica, es decir, la intencionalidad de lo que se dice. Veamos un ejemplo más sencillo, analizando cada una de las posibilidades que abre el autor: Raúl está en casa, se prepara para salir y al abrir la puerta llega Mariana, su ex novia. La hace pasar. -¿Te quieres sentar? le dice al tiempo que le aproxima una silla. -¿Te quieres sentar? le dice al tiempo que esconde la silla bajo la mesa. -¿Te quieres sentar? le dice al tiempo que mira su reloj de pulcera. -¿Te quieres sentar? le dice y luego le ofrece un café. Observa cómo varía la intención del personaje según la intervención del autor.

Puntuación correcta (Según el libro Cómo escribir diálogos, ALBA Editorial, s.l.u.) Al principio del parlamento, la raya (-) se pega a la palabra que le sigue: -La lluvia es pasajera. Cuando el parlamento va a continuación de un inciso, no lleva antes raya o guión: -La lluvia es pasajera afirmó Blas-. De todos modos, no salgas ahora. En los incisos, la primera raya van junto a la palabra que comienza el inciso, y la segunda, junto a la que le da fin. -No lo creo dijo Blanca-. Es posible que se quede entre nosotros. Si hay incisos, los signos de puntuación necesarios para indicar la entonación correspondiente (coma, punto y coma, punto y seguido) van después del inciso y no después del parlamento, tal como aparece en el ejemplo anterior.

EJERCICIO: Una pareja oberva una buena copia del cuadro expresionista El grito de Edvard Munch y hablan de la obra de arte cuando en realidad quieren romper su relación (sentimental, de negocios, etc). Desarrolla un relato breve donde predomine el diálogo como recurso literario. Considera las técnicas suminstradas en la guía: matices, emoción y sobretodo intencionalidad. Recuerda sugerir más de lo que dices. www.escuelaliterariadelsur.net www.paradaliteraria.tk

Capítulo anterior - De Don quijote al Silbón

Nuestras novedades en tu e-mail

Escribe tu e-mail:



MailxMail tratará tus datos para realizar acciones promocionales (vía email y/o teléfono).
En la política de privacidad conocerás tu derechos y gestionarás la baja.

Cursos similares a Cómo escribir un relato breve



  • Vídeo
  • Alumnos
  • Valoración
  • Cursos
1. Cómo escribir un libro
Muchos de nosotros, en algún momento de nuestra existencia, hemos sido asaltados... [16/06/05]
85.650  
2. Cómo escribir un guión de televisión y cine
En este curso aprenderás a confeccionar un guión de televisión y de cine de forma... [15/12/05]
22.269  
3. Cómo escribir un texto expositivo. Pautas
En este curso usted podrá aprender a redactar correctamente un texto expositivo... [28/11/11]
31  

¿Qué es mailxmail.com?|ISSN: 1699-4914|Ayuda
Publicidad|Condiciones legales de mailxmail