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Reeducación psicomotriz

Autor: Centre Londres 94
Curso:
|577 alumnos|Fecha publicación: 05/07/2010

Capítulo 5:

 Psicomotriz. Recursos técnicos

Proponemos una serie de actividades que orientan sobre las estrategias que se pueden utilizar en la reeducación psicomotriz.

Se trata de algunos ejemplos de situaciones o juegos que se pueden crear en la sala. Pueden surgir de forma espontánea, pueden ser propuestas por parte del reeducador o el niño, siempre de forma flexible, adaptándonos a su personalidad, a su momento y a sus necesidades.

Siguiendo un orden progresivo de las fases evolutivas del niño realizaremos juegos o actividades a dos niveles: . Un primer momento de vivencia, percepción y experimentación con el cuerpo desde una acción egocéntrica, hasta la adquisición de la reversibilidad del pensamiento que le permita al niño poder situarse con respecto a los parámetros exteriores (actividades motrices propioceptivas y exteroceptivas ).

El trabajo del aspecto motor permitirá el desarrollo desde una percepción y acción global del cuerpo hacia la diferenciación e independencia de sus distintos miembros siguiendo la ley céfalo-caudal y próximo-distal.

. Un segundo momento de acceso a la representación y a la conceptualización de todo lo vivenciado e integrado previamente.

La integración del esquema corporal es un objetivo primordial que queda implícito en todas las actividades motrices propioceptivas y exteroceptivas y supone la base de las nociones espaciales. Íntimamente relacionada con la construcción de la imagen de si, posee un componente afectivo importante.

Actividades motrices propioceptivas: Son juegos y actividades en las que queda implicado todo el cuerpo. Con ellos ofrecemos al niño una estimulación laberíntica y vestibular, la percepción de sensaciones diferentes, de espacio-tiempo y parámetros corporales.

Balanceos en diferentes posturas, caídas acompañadas, desequilibrios sobre bases inestables, movimientos giratorios, arrastres, rotaciones.

-Balanceos: Podemos provocar cambios de ritmo (rápido-lento), de intensidad (fuerte-flojo ), aceleración-desaceleración. Con ello actuamos sobre el tono y la postura. Supone la liberación de energía, sosiego de tensiones y vivencia de límites corporales.

-Movimientos giratorios: Ayudan a orientar al niño en el espacio.

-Las caídas: Experimentación de sensaciones relativas al propio peso y a la fuerza centrífuga.

Estos juegos llevan implícito una vivencia de sensaciones de placer-displacer y de expresión de emociones.

También, llamados juegos de seguridad profunda, son actividades globales en las que queda implicado el tono y la postura. Proporcionan al niño una seguridad motriz y afectiva de base para posteriores adquisiciones.

-Material: Cojines para equilibrios y caídas. Pelotas grandes para balanceo. Telas para acunamientos, deslizamientos, y rotaciones.

Se trata de un material blando que favorece estados de distensión o abandono del cuerpo, "dejarse ir".

Actividades motrices exteroceptivas: Se refieren a todas las acciones motrices globales que implican una coordinación dinámica general y por tanto, un ajuste de todas las partes del cuerpo (equilibrio dinámico y estático, trepa marcha, carrera, salto...).

Estas acciones se viven en el propio cuerpo pero proyectadas hacia el exterior, el espacio y el tiempo. La coordinación se construye gracias a una adecuada integración de base del esquema corporal, un buen conocimiento y dominio de las partes del cuerpo y sus posibilidades motrices.

Proponemos la construcción de un circuito, donde se alterna materiales distintos (rampas, colchones, bancos, tacos y aros). El niño debe pasar por el circuito, donde se encuentra con superficies de diferentes alturas, inclinaciones ascendentes y descendentes, material duro y blando.

Con ello facilitaremos la adaptación tónico-postural y del ritmo a las diferentes situaciones.

Podemos introducir conceptos espaciales y temporales, realizando la trayectoria del circuito de formas diversas según el ritmo ( rápido-lento ), en diferentes posturas ( de pie, sentado, de rodillas, a pata coja, con los brazos situados en diferentes planos, de puntillas, de cuclillas, con salto ) según el espacio ( por encima-por debajo, hacia adelante-hacia atrás, dentro- fuera, derecha-izquierda ) descubriendo nuevas progresivamente posibilidades de movimiento.

Con estas actividades trabajamos aspectos motrices de coordinación, control y dominio de la percepción del espacio-tiempo, concienciación del propio cuerpo y esquema corporal.

Debemos observar la flexibilidad de sus acciones, ligereza y economía de esfuerzos.

Por otra parte estas acciones tienen una significación psicológica para el niño, en cuanto a sus emociones y sentimientos frente a situaciones como llegar a un estado límite o momento de riesgo con su cuerpo, de acción nueva o de competencia jamás realizada, de dominio de sí y del espacio.

Actividades de segmentación del cuerpo: Estas actividades sólo se realizan cuando hay un buen desarrollo de la coordinación psicomotriz global. La finalidad de la disociación es, en primer lugar, la independencia de los segmentos corporales y en segundo lugar, la diferenciación de la actividad manual y digital, en un orden progresivo. Esta habilidad juega un papel importante en la precisión y adaptación de los gestos motrices y en aprendizajes como la escritura.

Ejercicios de diferenciación: Imitación de movimientos de brazos únicamente, o de piernas, en diferentes posiciones, realizando rotaciones o balanceos. de forma simétrica o asimétrica, alternándolos, sin implicar otros segmentos.

Finalmente, realizaremos ejercicios de destreza de dedos.

Coordinación viso-motriz: Juegos con pelota, globos o balones (lanzamientos, chutar, recibir), juegos de puntería, habilidad y precisión (diana, encestar).

Otras posibilidades: Podemos crear cualquier tipo de juego competitivo con pelota, construyendo un lugar de juego adecuado que ayude al niño a estructurar el espacio y orientarse en él con respecto a las paredes, la sala, los objetos o el material, nociones de distancia, longitud.

Podemos ayudarnos de unos conos o una tiza para delimitar las zonas de un campo de fútbol, de golf o tenis.

A través de estos juegos favorecemos la coordinación ideo-motriz representación mental de los gestos a realizar para conseguir la acción adecuada.

También, podemos trabajar con una serie de materiales que ejercitan la motricidad fina y la coordinación ojo-mano. Se realiza normalmente sobre la mesa, implicando principalmente las manos (modelar con plastilina o barro, actividades finas con palillos, recortar, puntear, laberintos, seguir caminos, actividades manuales con papel o cartulina, papiroflexia).Todas ellas además, estimulan la creatividad.

Ejercicios de relajación y masaje: Es conveniente utilizarlos al final de la sesión o previamente a un trabajo de papel y lápiz sobre la mesa, a una actividad de representación o de atención.

Posibilitará también al niño disfrutar de un momento de descanso, inmovilidad, inhibición y distensión, después de la realización de juegos de movimiento.

Podemos aprovechar para realizar ejercicios de control de la respiración.

Relajación: Se realiza un trabajo de relajación global y segmentaria que facilita la atención y la escucha de si mismo la conciencia de las distintas partes del cuerpo y sus límites, independencia de sus elementos corporales, sensaciones de peso y contactos con el suelo.

Sirve también, como técnica de reeducación del tono y para la reducción de tensiones psíquicas. Por tanto, contribuimos a la integración del esquema corporal y al dominio de sí.

Ejercicios: Tensión-distensión de los miembros, estiramientos, apoyos y presiones contra el suelo. Es interesante realizar estos ejercicios con los ojos cerrados, suprimiendo las referencias visuales, para una mayor interiorización de las sensaciones.

Respiración: También, vinculada a la percepción del cuerpo y al relajamiento segmentario. Se consigue con un esfuerzo importante de atención. Se utiliza frecuentemente con niños inestables, ansiosos o con tics.

La adquisición de la respiración nasal de forma equilibrada, permite al niño adaptarse a situaciones o tareas distintas, y a controlar sus emociones.

Es conveniente, iniciar estos ejercicios después de varias sesiones de relajación, cuando el niño se encuentra más distendido.

Realizaremos inspiración por la nariz y espiración nasal o bucal.

Otras posibilidades: Soplar una cerilla o vela aumentando progresivamente la distancia, soplar un matasuegras o pito, hacer burbujas, hacer bolitas de papel y soplar para hacerlas desplazar sobre la mesa, inflar globos y soplar manteniéndolos en el aire, inflar bolsas de plástico y explotarlas, emitir sonidos de diferente intensidad y duración, imitar sonido de animales y de objetos.

Masaje: A través del contacto manual el reeducador toca las diferentes partes del cuerpo del niño (mejor en posición tumbado), deslizando la mano de forma suave, o realizando presiones sobre diferentes partes del cuerpo, (fuerte, flojo, rápido, lento).

Pueden realizarse con distintos materiales para dar a conocer al niño nuevas sensaciones a través de texturas distintas. (Pelota grandes o pequeñas, telas, cojines). Estos materiales pueden utilizarse como objetos intermediarios, en el caso que el niño no aceptara el contacto corporal directo del terapeuta.

Aun así, podemos encontrarnos con niños realmente angustiados que muestran conductas fóbicas ante estas situaciones. Debemos buscar otras alternativas de trabajo, en las que el reeducador se posiciona de forma más distante o menos invasiva para el niño.

Para otro tipo de niños, estos momentos de masaje suponen un momento único y placentero con su cuerpo en relación con el otro, ayudándole en su evolución a nivel afectivo y relacional.

Podemos aprovechar, para hacer un trabajo de conocimiento del esquema corporal, si nombramos las partes del cuerpo durante el masaje.

Orientación y estructuración espacial: La adquisición de referentes espaciales respecto a su propio cuerpo, será el primer paso para poder proyectar esos conceptos de orientación al espacio que le rodea y a los objetos.

Diferenciamos dos niveles de trabajo: 1. Orientación espacio-temporal, basada en la experiencia vivida a nivel perceptivo o sensoriomotriz. 2. Estructuración mental: Nivel representativo o intelectual de las nociones espacio-tiempo.

Se utilizan frecuentemente las siguientes actividades: -Ejercicios mediante los cuales el niño localiza en si mismo las nociones básicas (derecha-izquierda, delante-detrás, concepto de simetría...). Se pueden realizar ante un espejo o mediante la representación del dibujo de la figura humana. Después de una actividad de relajación y masaje, resultan mucho más enriquecedores.

-Juegos psicomotores con los ojos cerrados o en la oscuridad, favorecen la observación del espacio y el reconocimiento de la posición. Recorridos o trayectorias, circuitos." Juego del robot" (trayectos dirigidos).

-Juegos manipulativos de construcción con maderas, mosaicos, cubos espaciales, Tangram.

-Ejercicios en el plano gráfico: Dibujo, orientación espacial sobre la hoja de papel, dictado de direcciones, figuras enmascaradas, rotaciones de figuras, juego de figuras simétricas, copiado de formas complejas, cenefas, laberintos...

Estructuración temporal y ritmo: Trataremos de organizar la percepción del niño de acuerdo con la sucesión de actos perceptivos en el espacio. Favorecemos esta percepción a lo largo de toda la sesión, ya que esta se presenta al niño de forma estructurada, dividida en tiempos. Se irán sucediendo momentos de actividad dirigida, de actividad lúdica más libre, de descanso, parada e inhibición del movimiento en un momento determinado para dar tiempo a la reflexión y la verbalización de lo vivenciado, así como a la representación.

Conviven dos aspectos: la percepción del orden y la percepción de intervalo (tiempo y duración ).

La estructuración temporal cumple una función primordial en la coordinación, ya que contribuye a la ordenación de distintas secuencias de movimiento.

Para reeducar el ritmo es necesario que el niño posea un nivel de organización mental y tener bien asumidas las nociones de organización temporal básicas de velocidad (rápido-lento ), duración ( largo-corto), intervalo ( silencio-inmovilidad ) e intensidad (fuerte-flojo ) que han sido vivenciadas en actividades globales con el cuerpo.

Ejercicios: -Conciencia de ritmos propios (cardíaco, respiratorio, neurovegetativo) mediante ejercicios de soplado y respiración, aprovechando los momentos de relajación.

-Integración del ritmo mediante imitación de gestos alternados de los miembros, sucesión de movimientos, seguimiento de estructuras rítmicas, adecuación a un ritmo exterior con un metrónomo o música, reproducción de ritmos con instrumentos musicales de percusión o con pianos de juguete, cambios de ritmo, pararse, continuar.

-Representación gráfica a través de símbolos de las secuencias vivenciadas.

-Estructuración lógica-temporal: Conceptos temporales (ayer-hoy-mañana, presente-pasado-futuro, días de la semana, meses del año, conocimiento del reloj...) y ordenación de secuencias temporales (ordenar historietas)

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