Segmund Freud, creador del psicoanálisis, es partidario de qué las leyes morales se incorporan en el inconsciente a través de la cultura. Estos principios morales se encargan de regular las "pulsiones" o instintos naturales, que son impulsos psicológicos que debemos considerar como hipótesis de la realidad personal de cada sujeto. Esta fuerza interior, que nos diferencia de los animales, tiene una organización propia, que tiene que ver con la relación que cada individuo tiene con los primeros objetos, como son el pecho de la madre o los propios excrementos. La cultura acoje la relación que cada persona tiene con estos primeros objetos. Existen, según el autor, dos principios pulsionales o metapsicológicos: "la conservación de un mismo" y la "preservación de la especie humana". Cuando se produce un distanciamiento muy destacado entre estos dos principios es posible que el sujeto sufra un conflicto psicológico. La cultura intenta, por todos los medios, que estas dos fuerzas estén interconectadas. Los impulsos de vida (eros) y los impulsos de muerte (tánatos) son presentes en el hombre y el individuo se reproduce según unos patrones culturales de conducta. La cultura, por lo tanto, interviene para resolver el principio de destrucción.
Pero sin duda, la obra de Freud que más nos interesa analizar por esta reflexión es "El malestar de la cultura", que salió a la luz en el año 1915, en el periodo de crisis de la primera Guerra Mundial. En el conflicto bélico prevalece la pulsión de muerte y, por lo tanto, se rompe la armonía entre principios que lleva a cabo la cultura. La guerra hace renacer en los sujetos su hombre primordial y despierta la creencia en la propia muerte.
La cultura modifica la relación que el sujeto tiene con su propio cuerpo, con el mundo exterior y con el resto de individuos, que son las tres fuentes principales de padecimiento. El paso de la natura a la cultura es un camino sin regreso, en el cual se produce una progresiva interiorización de la ley por parte del sujeto. Primero hay una imposición externa, que el sujeto debe cumplir si no quiere ser castigado, y después el individuo interioriza la ley moral. Según el autor, el pilar fundamental de toda sociedad es el sentimiento de culpabilidad, que se da cuando el sujeto incumple la ley. Por otra parte, la religión reprime el valor de la vida con su promesa de eternidad y preserva la neurosis colectiva a cambio de un infanticidio mental y emocional generalizado.
Como conclusión, se puede decir que, según Freud, para vivir en sociedad es necesario que cada individuo sacrifique sus instintos primarios y lo cual provoca una gran insatisfacción. El afán de libertad procede del residuo de la personalidad primitiva no amansada por la cultura.
Este curso aún no tiene ninguna opinión. ¿Quieres ser el primero?
| Cursos | Valoración | Alumnos | Vídeo | |
|---|---|---|---|---|
|
Los celtas: arte y pueblo Este curso repasa la desconocida historia del pueblo celta. También se tratarán aspectos de la organización social, artísticos y religiosos. Así como la influencia que ha... [31/03/05] |
|
4.094 | ||
|
Cosmovisión aymara Este curso describe la colonización de la región boliviana del Alto Beni por parte del pueblo indígena aymara. El estudio pone el acento en la vivencia humana, en la cosm... [03/12/04] |
|
820 | ||
|
La investigación documental La investigación es un proceso riguroso, intenso, cuidadoso, sistematizado en el que se busca resolver problemas. La estructura y esencia que da forma a la investigación ... [16/07/08] |
|
3.245 | ||
Publicar en
del.icio.us
digg
meneame