12.170 cursos gratis
8.780.898 alumnos
Facebook Twitter YouTube
Busca cursos gratis:

Psiquiatría. Guía psiquiátrica niños y adolescentes (8/11)

Autor: Centre Londres 94
Curso:
10/10 (1 opiniýn) |480 alumnos|Fecha publicaciýn: 15/11/2010

Capýtulo 8:

 Autismo.Diagnóstico diferencial y tratamiento

Etiopatogenia

En las décadas de los 40-60, tuvieron gran predicamento las Teorías que implicaban como factores causales del autismo diversas características de la personalidad de los padres, estimulación insuficiente, alteraciones en las primeras relaciones, sobre todo con la madre, y diversas anomalías en los patrones de interacción ambiental y social, que hoy en día resultan poco convincentes. Posteriormente se considero el autismo como resultante de una anomalía o déficit cognitivo básico que abarcaría procesos de atención, intelectivos y del lenguaje (6).

Actualmente existen múltiples evidencias de la importancia de factores genético-biológicos en la patogenia del trastorno. Autista (8). Los hallazgos pueden agruparse en:

Neurobiológicos.Los niños autistas presentan mayor incidencia de anomalías físicas, persistencia de reflejos primitivos y signos neurológicos blandos como hipotonía y falta de coordinación motriz. El trastorno autista se asocia frecuentemente a diversas enfermedades médicas como rubeola congénita, esclerosis tuberosa, fenilcetonuria y cromosoma X frágil. Aparecen crisis epilépticas en un alto porcentaje de los pacientes y alteraciones en el EEG (8).

La TAC ha mostrado dilatación ventricular, asimetría de los hemisferios y anomalías temporales izquierdas. La RMN revela hipoplasia de algunas áreas cerebelosas y de estructuras del sistema límbico e hipocampo, como disminución del núcleo lenticular derecho. Recientemente se ha observado un incremento difuso del metabolismo cortical con PET (5).

Patología perinatal.Se ha comprobado una mayor incidencia de complicaciones en el embarazo y parto de niños autistas como incompatibilidad Rh madre-hijo, toxemia gravídica, hemorragia vaginal, meconio en el liquido amniótico, infecciones virales en el primer trimestre del embarazo y toma de medicamentos, asi como parto distocico. En el periodo neonatal aumenta la incidencia de distress respiratorio y anemia neonatal. De todos ellos, los factores prenatales parecen ser los más significativos (5).

Genéticos. La prevalencia del autismo en hermanos es del 5%. Estudios en gemelos apoyan esta hipótesis, comprobándose un riesgo incrementado en gemelos monocigoticos. Otros miembros de la familia pueden padecer trastornos cognitivos o del lenguaje (8).

Neuroanatómicos y neuroquímicos. Un tercio de los niños autistas tienen niveles incrementados de serotonina plasmática y de ac. homovalinico en LCR, aunque estos hallazgos no son específicos. En el 40% de los casos se ha demostrado la existencia de autoanticuerpos para los receptores A1 de la serotonina y estos niños padecen con más frecuencia enfermedades autoinmunes. Otros hallazgos incluyen disminución de las células de Purkinje cerebelosas en estudios neuroanatomicos y alteraciones estructurales del lóbulo temporal (5).

Evaluación y diagnóstico diferencial

En la evaluación de los niños con trastorno autista es fundamental una detallada historia médica personal y familiar, evaluando patologías pre y perinatales. En los casos en los que existan antecedentes familiares de retraso mental o cromosoma X frágil es necesario un análisis cromosómico y screening genético orientado a descartar alteraciones metabólicas congénitas. Deben realizarse estudios audiometricos y potenciales auditivos evocados para descartar déficits auditivos y un cuidadoso examen neurológico. El EEG esta indicado sobre todo en aquellos casos asociados a epilepsia, y el TAC y la RMN ayudan a descartar enfermedades como la esclerosis tuberosa y enfermedades degenerativas del SNC.

El estudio psicológico incluye valoración de las áreas del lenguaje, cognición, conductas sociales y adaptación funcional. El CI estimado a partir de los 5 años es el mejor predictor individual del pronostico (5). Los instrumentos de medición habituales pueden no ser útiles y se preconiza el uso del CARS (Childhood Autism Rating Scale) valido en trabajos de investigación y en la practica clínica y el ABC (Autism Behavior Checklist) para el screening de autismos de alto nivel en el medio escolar.

Cuando el cuadro clínico aparece en su forma completa y característica el diagnóstico se sospecha con cierta facilidad, a pesar de lo cual es importante realizar el diagnóstico diferencial con numerosos trastornos. Los niños con trastornos del lenguaje expresado y receptivo y con déficits sensoriales congénitos (sordera, ceguera) son más sociables que los niños autistas y desarrollan conductas de comunicación no verbal adecuadas perdiendo con el desarrollo las conductas de aislamiento propias de la primera infancia. La esquizofrenia infantil suele tener un inicio más tardío, posterior a los 5 años, se acompaña de alucinaciones, ideación delirante y trastornos del curso del pensamiento, y no suelen asociarse a trastornos neurológicos con tanta frecuencia como en el autismo. En las enfermedades degenerativas y el retraso mental profundo se desarrollan síntomas semejantes a los autistas (pseudoa utisticos), de difícil diferenciación. En los primeros, la evaluación neurológica y pruebas complementarias aportaran el correcto diagnóstico. Por otra parte los niños con retraso mental muestran conductas afectivas y de interacción social más significativas. La afasia adquirida con convulsiones es un raro trastorno en el que suele existir un desarrollo previo normal antes de presentarse la afasia; muchos de estos niños tienen crisis comiciales aisladas y alteraciones del EEG que no son persistentes.

Los niños autistas pueden sufrir cuadros depresivos y ansiosos, especialmente los de más alto nivel, y síntomas de hiperactividad e impulsividad. En presencia de un trastorno autista el diagnóstico de TDAH queda excluido (1).

Tratamiento

Son múltiples los tratamientos ensayados hasta la actualidad con escasos resultados. Cuando sea posible identificar un factor causal o asociado debe realizarse un tratamiento etiológico. En los casos en los que no es posible, las evidencias mejor documentadas sugieren que el tratamiento de elección son las intervenciones educacionales y conductuales precoces que favorezcan la adquisición del lenguaje, de las conductas comunicativas y sociales, la adquisición de habilidades de auto cuidado y la extinción de conductas indeseables como las estereotipias, las de auto estimulación y las autoagresiones (6). El entrenamiento en ambientes escolares, altamente estructurado y durante periodos prolongados, se ha demostrado como el más útil. Los padres pueden necesitar a su vez información acerca de las técnicas de modificación de conducta, entrenamiento en la resolución de conductas problemáticas y terapia de apoyo. Las psicoterapias individuales se han demostrado por lo general ineficaces, excepto en algunos casos de autismos de alto nivel.

Aunque ningún agente farmacológico ha demostrado promover un tratamiento curativo, algunos de ellos han demostrado ser útiles en síntomas específicos.

El haloperidol actúa disminuyendo los niveles de actividad, de inestabilidad y labilidad afectiva, la hiperactividad y los síntomas motores, incrementando la accesibilidad a los programas terapéuticos y favoreciendo el aprendizaje y las conductas de adaptación (5). Deben utilizarse a las dosis más bajas efectivas y durante el periodo de tiempo más corto posible, vigilando la aparición de efectos secundarios, especialmente la sedación. Las discinesias pueden evitarse o aminorarse con tratamientos discontinuos. Recientes estudios se han centrado en la fenfluramina (agente que disminuye la serotonina plasmática), observando que disminuye la hiperactividad y los síntomas motores y aumenta la atención en un subgrupo de pacientes, pero hasta la actualidad los datos disponibles son contradictorios y su eficacia y seguridad no están claramente establecidas (5). Los tratamientos estimulantes (metilfenidato) utilizados en los síntomas de hiperactividad han demostrado empeorar el funcionamiento conductual y están contraindicados (6). La naltrexona (antagonista opiáceo) está siendo ensayado en la reducción de las estereotipias y autoagresiones, y algunos datos sugieren que puede mejorar la interacción social (6). El litio y la carbamacepina se utilizan en casos de severas autolesiones y agresividad cuando otros tratamientos fallan, y cuando predomina la inestabilidad o las alteraciones afectivas.

Capýtulo siguiente - Síndrome de Rett

Nuestras novedades en tu e-mail

Escribe tu e-mail:



MailxMail tratarý tus datos para realizar acciones promocionales (výa email y/o telýfono).
En la polýtica de privacidad conocerýs tu derechos y gestionarýs la baja.

Cursos similares a Psiquiatría. Guía psiquiátrica niños y adolescentes (8/11)



  • Výdeo
  • Alumnos
  • Valoraciýn
  • Cursos
1. Psiquiatría. Guía psiquiátrica niños y adolescentes (1/11)
Este es un curso completo sobre psiquiatría infantil , trastornos psiquiátricos... [04/11/10]
612  
2. Psiquiatría. Guía psiquiátrica niños y adolescentes (2/11)
En este curso te traemos la guía completa de la valoración clínica psiquiátrica ,... [05/11/10]
324  
3. Psiquiatría. Guía psiquiátrica niños y adolescentes (3/11)
Con este curso aprenderemos que el desarrollo psicomotor es la adquisición de... [05/11/10]
351  

ýQuý es mailxmail.com?|ISSN: 1699-4914|Ayuda
Publicidad|Condiciones legales de mailxmail