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Psiquiatría. Guía psiquiátrica niños y adolescentes (5/11)

Autor: Centre Londres 94
Curso:
9,50/10 (2 opiniones) |1091 alumnos|Fecha publicación: 09/11/2010

Capítulo 26:

 Trastornos del aprendizaje. Disortografia

Concepto y datos epidemiológicos

Entendemos por disortografia la falta de aptitud significativa para escribir correctamente las palabras de la lengua. Aunque es un trastorno estrechamente ligado al de la lectura, los elementos de oposición y de carácter desempeñan aquí un papel mucho más importante.

Merlet encuentra que el 30% de los casos de fracaso que obligan a repetir curso se deben a deficiencias ortográficas.

La ortografía

La adquisición de la capacidad de escribir correctamente las palabras, supone dos estadios: primero o "estadio de escritura fonética" se aprende a transcribir en signos gráficos los sonidos, en el segundo, al que llamaremos "estadio de escritura ortográfica" habrá que distinguir las palabras y aplicar las reglas al uso. El acceso al primer nivel requiere la previa existencia de un lenguaje correcto; la escritura del segundo supone infringir las normas del habla y aprender un lenguaje escrito que es distinto del hablado, tropezamos en esta tarea con obstáculos que la convierten en la más marcada por el signo de la obligación, la más difícil e ingrata de cuantas emprende el escolar. A diferencia de la lectura, la escritura o el cálculo, la ortografía no le despierta ningún interés, tampoco entiende las razones que la justifican, solo nota que constituye una traba para la escritura espontanea y que está obligado a aprender de memoria una serie de reglas; frente a tanto inconveniente, lo único que puede estimularle a someterse a semejante tortura, será el deseo de tener éxito y de complacer al maestro.

No obstante estos elementos negativos, la ortografía siempre ha tenido sus defensores, Launay (8) cita a Borel-Maisonny para quien: "escribir con ortografía, (...), supone mucho más que conocer la forma grafica de las palabras; supone conocer lo que se quiere decir con ellas (...), significa conocer las categorías subyacentes de género y numero, de especie, de tiempo, de modo, que sustentan a la frase y la hacen satisfactoria para el que escribe en el momento de escribirla e inteligible para el que la lee en cuanto que esta materializada en la forma escrita (...), es también puntear, es decir, introducir en el texto los signos melódicos que marcan las pausas, gracias a los cuales se reproduce en el espíritu del lector la melodía, el ritmo, la tonalidad afectiva del escritor en el momento de escribir"; la ortografía, por tanto, sobrepasa al lenguaje, en el sentido de instaurar en él un orden lógico y de ordenar el empleo preciso de sus elementos.

Descripción clínica

Sin tener en cuenta las llamadas "faltas de desatención" o errores habituales por falta de acuerdo y uso, podemos observar en el disortografico:

Confusión de sonidos, de orden auditivo o de orden visual (inversiones, trasposiciones de letras, etc.), confusiones que pueden persistir hasta los 10 u 11 años y que están ligadas a las siguientes:

Desconocimiento de las palabras como "unidades verbales", el niño que empieza a escribir encontrara difícil el separar las palabras ya que en el todavía las imágenes verbales se encuentran ligadas a situaciones vividas y esas imágenes no son palabras sueltas sino conjuntos de palabras; esto se supera rápidamente y solo en el disortografico persistirá de forma anormal.

Desconocimiento de las categorías gramaticales (genero, numero, tiempo,...).

El conocimiento del genero y numero se adquiere entre los 7 y los 8 años y el de las palabras homófonas entre los 8 y los 9; el disortografico adquiere estas  nociones con notable dificultad y cuando las posee es incapaz de aplicarlas adecuadamente pues no encuentra la correspondencia ente palabras y reglas gramaticales.

En el momento de escribir la palabra difícil, el niño vacila, busca, necesita un elemento para decidirse, hallándolo no en el orden verbal que no ha asimilado, sino en una aproximación fortuita o en la evocación sugerida por la palabra.

Russell (21) ha demostrado que "los niños con dificultades ortográficas no emplean procedimientos flexibles o analíticos al aprender nuevas palabras; sus métodos se caracterizan por la incorrecta separación de las palabras en silabas, por el deletreo, por la desintegración de la palabra en pequeñas unidades fonéticas y por la falta de análisis silábico".

Factores etiopatogénicos

Déficit intelectual. El aprendizaje de la gramática exige un coeficiente intelectual suficiente, aunque no es raro que niños poco dotados logren adquirir una buena ortografía.

Errores pedagógicos. Se han implicado el aprendizaje por el método global, las clases demasiado numerosas, difíciles de vigilar y los educadores con poca experiencia en los primeros cursos.

Condiciones sociales. La lengua que se habla alrededor del niño en medios populares, y sobre el cual este moldea su lenguaje, es tan diferente de la lengua escrita, que no sorprende que el escolar fracase a la hora de aplicar las reglas ortográficas.

Sin olvidar estos factores, debe quedar claro que en la base de las disortografias severas solo hay dos causas posibles: dislexia y trastornos caracteriales.

Dislexia. La lectura contribuye a la automatización de la ortografía al poner constantemente ante los ojos al lenguaje escrito; resulta admisible que los errores graves se observen en niños que han sido o son disléxicos, chicos de 9 o 10 años, inteligentes y de comportamiento adecuado, en los que el fracaso ortográfico resulta paradójico y en cuyo pasado escolar se encuentran dificultades en la lectura y escritura y, con frecuencia, casos familiares. La disotografia puede aparecer también en escolares que, sin ser disléxicos, presentaron un retraso del lenguaje.

Oposición, carácter difícil, según Launay: "son sujetos que resultan refractarios al ingrato conocimiento de la ortografía".

La CIE 10, a diferencia de lo que acabamos de ver, exige para el diagnóstico, que el trastorno no sea explicable por un nivel intelectual bajo o por una escolarización inadecuada, excluyendo también las dificultades ortográficas asociadas a un trastorno de la lectura.

Diagnóstico

Test estandarizados (21)

Test de Gates-Russel. Incluye nueve subtest: deletreo oral de palabras, deletreo oral de una silaba, deletreo oral de dos silabas, trasposición de las letras de una palabra para formar otra, hábitos de estudio, discriminación auditiva y utilización de métodos auditivos, visuales, cinestesicos o mixtos en el estudio de palabras. Los resultados de los subtest se expresan en puntuaciones por grado, complementadas con una breve descripción de las reacciones del niño y con datos sobre ortografía en general, inteligencia, lectura oral y silenciosa, vocabulario, memoria de números y palabras, escritura, visión, audición, lateralidad dominante y lenguaje. La interpretación de los datos conducirá a la formulación del diagnóstico sobre el carácter y probables causas de la discapacidad ortográfica y facilitara la planificación de un programa correctivo.

Watson apunta un procedimiento de diagnóstico menos riguroso que el de Gates-Russell, pero muy útil y de fácil aplicación consistente en seleccionar una lista de 30-50 palabras de dificultad media que se le dictaran al niño; se corrige el ejercicio pidiéndole que defina las que ha escrito incorrectamente, se anota las que no pueda definir indicando que desconoce su significado; después tendrá que deletrear el resto de las palabras, comparando el examinador las escritas con las deletreadas para ver si coinciden los errores; más tarde se le pide que pronuncie todas las palabras de la lista anotando las dificultades del lenguaje. El examinador deberá analizar los errores ortográficos y clasificarlos según el criterio que le sirvió en la selección, estableciendo conclusiones sobre la naturaleza de las dificultades.

Launay (8) hace referencia a un método practico de evaluación consistente en la confrontación de los resultados del dictado (que permite examinar y clasificar los errores), de la copia (que da la medida de la capacidad de atención y del grado de aceptación de las obligaciones) y de la redacción libre de un párrafo corto (que nos dará referencias acerca de la formulación interior del lenguaje y del pensamiento).

Tratamiento

Común a la dislexia.

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