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Psicología. Farmacología pediátrica (2/2)

Autor: Centre Londres 94
Curso:
10/10 (2 opiniones) |413 alumnos|Fecha publicaciýn: 16/11/2010

Capýtulo 13:

 Identidad sexual. Mecanismos psicosociales

¿Cuáles son los mecanismos psicosociales implicados en el TIS?

Los factores ambientales y sociales modulan y modifican la predisposición sexual inducida por los factores biológicos. A continuación describimos algunos factores psicosociales relacionados con el TIS.

ASIGNACIÓN SEXUAL AL NACER

Ya que la mayoría de los niños con TIS no tienen un estado intersexual físico concurrente (trastorno de base biológica por el que resultan afectados aspectos parciales de la anatomía o fisiología sexual de un individuo), la asignación de sexo al nacer va  invariablemente unida a los marcadores externos de sexo biológico. En algunos estados intersexuales físicos se retrasa la asignación sexual y, en ocasiones, cambiando la asignación sexual inicial. Se ha argumentado que el retraso prolongado o la incerteza sobre el “verdadero” sexo pueden contribuir a un conflicto de identidad sexual en individuos afectados. Esta no parece ser la situación de los niños con TIS. No obstante, es recomendable la asignación sexual lo antes posible, y en cualquier caso, antes de los tres años, periodo considerado crítico en este sentido.

PREFERENCIA DE GÉNERO PRENATAL

Es común en los padres expresar una preferencia prenatal de género. Siendo otros factores iguales, los padres tendrán un hijo del sexo no preferido el 50% de las veces. ¿Es más probable que los padres de hijos con TIS, respecto a los controles, afirmen haber tenido el deseo de un hijo con el sexo contrario? La respuesta simple parece ser no, por lo menos en lo que se refiere a las madres con niños con TIS. Se ha observado, sin embargo, que el deseo maternal hacia una niña está significativamente asociado con la composición sexual y el orden al nacer. Entre los niños TIS con solamente hermanos mayores, el porcentaje de madres que desean una hija es significativamente mayor que respecto a los probandos con otras combinaciones de hermanos/as.

REFUERZO SOCIAL DE COMPORTAMIENTO DE GÉNERO CRUZADO

Debería reconocerse que algunos críticos son bastante escépticos sobre el rol de la socialización parental en la inducción de diferencias sexuales en el comportamiento en niños normales o con variaciones de sexo. En años recientes, la importancia del ambiente educativo también ha sido cuestionada en la literatura sobre los estados intersexuales físicos. En ella se ha discutido sobre la identidad de género a largo plazo del caso de un niño normal, cuyo pene fue accidentalmente seccionado durante una rutinaria circuncisión a los 7 meses, y subsecuentemente reasignado como niña a los 2 años de edad. El paciente aparentemente se diferenció y mantuvo la identidad de género femenina hasta al menos los 9 años. El seguimiento a largo plazo, sin embargo, reveló que el paciente cambió su género y empezó a vivir como varón en la temprana adolescencia, lo que se ha sido interpretado por algunos como la constatación de un papel mucho más fuerte de las influencias biológicas que de las psicosociales en la diferenciación de género. Sin embargo, los críticos han señalado interpretaciones alternativas a este caso. En otro caso de ablación de pene, en la cual la reasignación de género a niña ocurrió a los 7 meses, la identidad de género del paciente fue descrita como inequívocamente femenina a la edad de 26.

Los clínicos de diversas orientaciones teóricas han descrito consistentemente que la respuesta de los padres al comportamiento temprano de género cruzado en niños con TIS es típicamente neutral (tolerancia) o incluso de apoyo. Respecto a los niños varones con TIS podemos decir que en cuanto un comportamiento femenino empieza a emerger, no hay rechazo de ese comportamiento por parte del principal cuidador del niño. En un estudio de entrevista estructurada, se encontró que las madres de niños con TIS eran más propensas a tolerar o animar comportamientos femeninos y menos propensas a animar comportamientos masculinos que lo que lo eran las madres de niños controles clínicos y normales.

Por supuesto, deben reconocerse las limitaciones de este tipo de datos obtenidos a partir de entrevista. A pesar de todo, un aspecto de estos datos merece un especial comentario. Como ya se ha señalado, los clínicos de diversas perspectivas teóricas han  observado la aparente tolerancia, o incluso apoyo del comportamiento femenino por parte de los padres de niños con TIS. Sin embargo, el hecho de que estos padres se hayan sometido a asesoramiento clínico, normalmente significa que en este momento están preocupados por el desarrollo de la identidad sexual de sus hijos. No obstante, se ha observado que una mayoría de padres no realiza esfuerzos de manera sistemática para limitar o redirigir el comportamiento de género cruzado de su hijo, particularmente durante el periodo inicial sintomatológico y durante varios periodos posteriores.

Las razones por las cuales los padres podrían tolerar, si no animar, tempranos comportamientos de género cruzado parecen ser bastante diversas, sugiriendo que los antecedentes a este “estado final” son múltiples en origen. Algunos padres dicen estar influenciados por las ideas de la educación no sexista. En otros padres, los antecedentes parecen enraizarse en conflictos vividos alrededor de asuntos de género. Por ejemplo, un pequeño grupo de madres (alrededor del 10%) de niños con TIS parecen experimentar algo que se ha venido a llamar duelo de género patológico. Durante el embarazo, existe un fuerte deseo de una niña (en todos los casos la madre ya había dado a luz por lo menos otro hijo, pero no hija). Tras el nacimiento del hijo “no preferido”, este deseo parece colorear fuertemente la percepción y la relación de la madre con su nuevo hijo, y hay fuertes signos de ambivalencia sobre su estatus sexual. Algunos posibles signos de duelo de género patológico podrían ser depresión postparto severa relacionada con el nacimiento de un hijo, sueños recurrentes sobre estar embarazada de una niña, retraso en poner el nombre y vestir al niño con ropa del otro género, etc.

RELACIONES PADRES-HIJO

En el caso de los niños dismórficos sexuales, se ha observado clínicamente una relación muy cercana entre madre e hijo y una relación distante, periférica, entre padre e hijo. Como ha llegado ha decirse…“cuanta más madre y menos padre, más feminidad”.

Existen algún estudio sobre la de cantidad de “tiempo compartido” con los hijos de los padres de niños femeninos y niños normales durante los primeros 5 años de vida. Contrariamente a lo que podríamos prever, las madres de niños femeninos afirman pasar menos tiempo con sus hijos, comparado con la cantidad de tiempo que las madres de los niños controles recuerdan haber pasado con los suyos. Consistente con la predicción, los padres de niños femeninos afirman haber pasado menos tiempo con sus hijos comparado con la cantidad de tiempo de los padres de los niños controles. Así, este método de evaluación de relaciones padre-hijo confirmó el lado parental de la ecuación, pero dio resultados opuestos a la predicción por el lado maternal. De esta manera, al menos en lo que se refiere a la madre, la calidad de la interacción madre-hijo puede haber sido más importante que la pura cantidad de tiempo que gastan juntos.

A pesar de estos hallazgos respecto al tiempo compartido, hay pocas dudas de que los niños con TIS se sienten más cercanos a sus madres que a sus padres. En parte esto podría deberse a una percepción del niño de similitud con la madre, pero también surge de las sutilezas cotidianas de la interacción padres-hijos.

Desafortunadamente no hay estudios sistemáticos de las relaciones padres-hijas de niñas con TIS. Estudios clínicos preliminares sugieren que para estas niñas, la relación madre-hija está a menudo alterada, lo que podría denominarse como “desidentificación” de la madre. Durante los primeros años de estas niñas, una variedad de factores parecen alterar el desarrollo de una relación cercana madre-hija; como consecuencia hay una devaluación de la feminidad y una sobrevaloración de la masculinidad, situación que los padres parece que animan. Estos estudios clínicos preliminares sugieren que la calidad  de las relaciones padres-hijos en niños con alteración de género difiere bastante de la de las niñas con alteración de género.

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