12.179 cursos gratis
8.737.214 alumnos
Facebook Twitter YouTube
Busca cursos gratis:

Capítulo 8:

 Psicología aplicada al trabajo: primeros pasos en Cataluña

Los primeros pasos en Cataluña

Cataluña había iniciado su industrialización a mediados del siglo XIX, y a finales de siglo poseía ya una importante clase media, que había conseguido desarrollar con medidas proteccionistas una potente industria textil, una amplia industria ligera y un crecimiento urbanístico que iba a ir ligado a una inmigración creciente, procedente del resto de la península. Había, además, una sociedad que reconocía y respetaba el ahorro, el amor al trabajo y la iniciativa personal, y reconocía socialmente el prestigio del éxito, en una vida social y cultural que creaba el marco para el ascenso de los afortunados en la empresa y la vida pública.

En la década de los noventa, el mundo económico catalán sufrió una dura crisis. Las agitaciones sociales produjeron una creciente inquietud entre patronos y obreros. Al mismo tiempo, se había ido cobrando conciencia de la aproximación de Cataluña al modelo de vida y al nivel europeos, muy por delante de lo que el resto de la nación podía ofrecer. El creciente sentido nacionalista de ciertos grupos de las clases dirigentes, unido al sentido romántico de recuperación de una identidad cultural y lingüística, fue plasmándose en congresos, reuniones culturales, juegos florales y trabajos literarios donde la sociedad catalana se reafirmaba en su singular personalidad. Era una personalidad de modernidad y progreso, distanciada de las demás regiones españolas. Con la mirada puesta en Europa, buscaban repetir, adecuándolas, aquellas medidas y creaciones que en los países del entorno habían ido dando cuerpo a la modernización económica y social. Había una persona potente, organizadora, que iba a dar pasos para consolidar la unidad de Cataluña a través de una nueva institución, una mancomunidad de diputaciones, que adquirió un protagonismo sin rival en la modernización catalana. Esa figura era Enric Prat de la Riba (1870-1917). Y entre sus medidas europeizantes, una fue elevar el nivel de formación y selección del trabajador industrial.

Se había creado, en 1909, el Museo Social (Museu Social), a fin de obtener información sobre necesidades sociales, especialmente relacionadas con el mundo económico y obrero. El centro disponía de tres secciones, «estadística », «información» y «propaganda». Publicó un anuario estadístico, organizó una «Exposición social» y creó una biblioteca especializada (Kirchner, 1979). Uno de sus primeros pasos fue la creación de una Bolsa de Trabajo (1912), para reunir las características de los candidatos, así como iniciar estudios sobre profesiones, para tratar de ajustar ambos grupos de variables, orientando en la elección de profesión (Villegas e Ibarz, 1993). Incluso formularon un contrato de trabajo para proteger a los jóvenes obreros contra el abuso de sus patronos.

La institución reunía a unas cuantas personas interesadas en conocer y mejorar la ordenación y estructuras sociales del mundo productivo catalán: Josep M. Tallada, ingeniero, y José Ruiz Castellá, abogado; a su lado, un hombre de amplia curiosidad, Cebriá Montoliu.

Tallada (1884-1946), ingeniero industrial y abogado, sentía un gran interés por el análisis sociológico de los problemas de la industria. En una conferencia sobre «El moviment social durant el segle xix» (Tallada, 1911), relacionó la organización industrial actual con lo que llamaba el «grandioso movimiento social», cuyo análisis realiza con finura, aplicando para ello conceptos de

Marx, Engels, Sombart y otros sociólogos de la época. Ya percibía entonces que el mundo no se sentía estable y se hallaba sometido a convulsiones (íd., 7). De ahí su interés por una acción social informada.

Encontró plena colaboración en la persona de José Ruiz Castellá. Abogado, este hombre realizó un viaje de estudio por Europa, para conocer las medidas adoptadas en varios países para hacer frente a la problemática sociolaboral. Sus informes sirvieron sin duda para estructurar el nuevo centro. Y, en definitiva, contaron también con la colaboración de Cebriá (Cipriano) Montoliu (1873-1923), intelectual de amplios intereses, que ha sido con razón llamado «el hombre invisible de la cultura moderna en Cataluña» (Roca, 1993); autor de estudios sobre las nuevas urbanizaciones inglesas y de un ensayo sobre Walt Whitman, destaca aquí por un largo y detenido trabajo sobre el taylorismo, al que luego nos referiremos.

En 1914 se creó en el Museo un Secretariat d’Aprenentatge, destinado a informar y ayudar a los jóvenes en su incorporación a la vida laboral. El Secretariado tuvo por director a Ruiz Castellá. Pretendía «orientar inteligentemente al joven trabajador en la elección de profesión». Integró una sección de información, otra de antropometría, y una tercera, «psicométrica». Entre los lemas que se difundieron en las campañas del Secretariado está visible la huella de la figura ilustre de Eugenio d’Ors (1882-1954). En efecto, incluyó entre otros esta sentencia d’orsiana: «Una sola cosa, aprenent, estudiant, fill meu, una sola cosa et serà computada, i és la teva obra ben feta» (una sola cosa, aprendiz, estudiante, hijo mío, una sola cosa te será tenida en cuenta, y es tu obra bien hecha). D’Ors, figura clave del movimiento europeísta de la época, estrecho colaborador de Prat de la Riba, se sentía atraído no sólo por la filosofía sino por la psicología y la literatura. Precisamente hacía de «la obra bien hecha» una de las claves de la vida moral, esencialmente ligada al trabajo y al arte. Ésta es una muestra del espíritu con que se abordaba, desde una posición ilustrada, el problemático mundo del trabajo.

Desde 1917 se tomó la decisión de ampliar el centro, convirtiéndolo en un Institut d’Orientació Professional. Se organizó con secciones médico-antropométrica, psicométrica, de información y de estadística, y contó para ello con nuevos colaboradores. Especialmente relevante había de ser la incorporación del médico Emilio Mira y López (1896-1982) que se hizo cargo de la psicometría; por su parte, Luis Trias de Bes se encargó de la antropometría, Agustín Granada de la estadística, y José Barbey de la información (Kirchner, 1979: 9).

Con rapidez el centro avanzó en dirección hacia la nueva psicología aplicada. Su creación fue un acto perfectamente sincronizado con lo que acontecía en otras partes. En Praga, en Bruselas, en Moscú, en el Reino Unido, en Estados Unidos, se crearon centros semejantes, para aplicar la Psicología a los procesos de orientación y selección profesionales. Los resultados obtenidos con la orientación en los días de la guerra, lo aconsejaban. El centro de Barcelona significaba la puesta al día del país en relación con lo hecho en el entorno cultural de los países occidentales, en el campo de la Psicología Aplicada.

Nuestras novedades en tu e-mail

Escribe tu e-mail:



MailxMail tratará tus datos para realizar acciones promocionales (vía email y/o teléfono).
En la política de privacidad conocerás tu derechos y gestionarás la baja.

Cursos similares a Psicología aplicada al trabajo. España: los grandes maestros



  • Vídeo
  • Alumnos
  • Valoración
  • Cursos
1. Estadística aplicada a la educación. Investigación pedagógica
La Estadística aplicada a la educación tiene un área específica de estudio sobre... [26/05/10]
6.726  
2. Estadística aplicada con SPSS. Módulo I
Éste es el Primer Módulo de Estadística Aplicada de cuatro que conforman el curso... [16/04/12]
11  
3. Teoría y Psicología del color
Teoría del color, círculo cromático, colores primarios y secundarios, psicología... [11/05/09]
29.431  

¿Qué es mailxmail.com?|ISSN: 1699-4914|Ayuda
Publicidad|Condiciones legales de mailxmail