Ante la duda, suele ser mejor arrepentirse de haberlo hecho, que de no haberlo hecho:
APROVECHA EL MOMENTO
Al igual que algunas de nuestras decisiones pueden cambiar nuestra vida, la falta de decisión en algunos momentos puede cambiarla también.
Un estudio realizado con personas, que estaban a punto de morir, reveló que precisamente si pudieran volver a vivir, harían muchas más cosas de las que hicieron, probarían mucho más, estarían mucho más con sus seres queridos y en definitiva serían menos vagos a al hora de aprovechar las oportunidades de vivir.
Un pensamiento muy común es el siguiente: a mi me gusta ir a ver a mi abuela, reír un rato con ella, que me cuente historias que ha vivido y simplemente escucharla me relaja y paso buenos momento pero, como mi abuela vive a 40 kilómetros de distancia y eso en coche por la autovía me lleva treinta minutos, pues no voy porque está muy lejos, ya la veré el domingo que comemos toda la familia juntos. Si estuviera en mis últimos minutos y me preguntaran ¿qué cambiaría en mi vida?, posiblemente diría, que lo que me gustaba de verdad era ir a ver a mi abuela y que hubiera ido más veces a verla. Si eso me llevaba media hora por la autovía, pues como si me llevaba una hora entera, daría igual pero, hubiera ido a ver a mi abuela más veces.
Otros piensan: este fin de semana me iría con gusto a la playa para descansar, lo necesito ya que estoy pasando un momento duro y estresante en el trabajo y además a mi mujer le va a venir también muy bien. En un lugar distinto al habitual, como no tienes compromisos ni nada especial que hacer, tienes más tiempo para ti y los tuyos. Puedes hacer cosas que normalmente no haces y sirve para recuperar el tono mental. Pero como la playa está a cuatrocientos kilómetros de distancia, me da pereza y no voy a ir porque está muy lejos, además ¿voy a ir y venir en un fin de semana? y ¿voy a hacer ochocientos kilómetros? Pues no voy. Perfecto pero, si ese tipo de viajes te gustaban de verdad, cuando esté terminando tu vida, si te preguntaran, dirás que hubieras ido más veces a la playa, lo que pasa, es que ya no podrás.
Es decir, si te gusta algo de verdad pero, digo de verdad, no dejes de hacerlo porque encuentres al principio del camino algunos impedimentos. Vence esos impedimentos para luego disfrutar de lo que de verdad te gusta, te saldrá muy rentable. Además en el caso de que los impedimentos sean la distancia, no te preocupes que en el coche se pueden hacer infinidad de cosas mientras llegas. Por ejemplo pensar en cosas buenas y relajantes, escuchar buena música que te traiga buenos recuerdos, imaginar cosas bonitas que te gustaría que te pasasen, conversar con tu acompañante de manera pausada e intensa, ya que como vas a estar una rato largo en el coche, puedes tomarte tus pausas para pensar bien lo que vas a decir y la comunicación entre ambos seguro que es más exitosa que si la realizáis rápido y corriendo mientras bajáis en el ascensor para ir a trabajar.
En el coche y en general haciendo cualquier tipo de cosa que no nos guste demasiado, se puede aprovechar para hacer alguna otra que si que nos guste y de esa manera aprovechar el momento. Por ejemplo escuchar al que tenemos al lado y aprender más de las personas que nos rodean. No todo el mundo pensamos igual ni actuamos de la misma manera y es muy curioso y provechoso saber cómo piensan los demás, se aprende mucho y sirve para ponernos en su lugar cuando sea necesario.
Ponerse en el lugar de otra persona es una de las cosas más útiles de esta vida, ya que si sabemos como piensa otra persona y nos sabemos poner en su lugar, sabremos como va a reaccionar ante lo que le propongamos o mejor dicho, sabremos cómo tenemos que proponerle lo que necesitamos, para que su respuesta sea favorable.
En muchos libros sobre ventas y vendedores hablan de las numerosas cualidades de un buen vendedor y habitualmente casi todos se dejan la más importante: saber ponerse en el lugar del comprador. Si te sabes poner en su situación sabrás si ya le han ofrecido veinte veces lo mismo, si tiene o no tiene dinero, si es el momento adecuado o no, si tiene la necesidad, si es un comprador dubitativo que necesita de tu consejo o si con tu consejo le vas agobiar. Sabrás como transmitirle confianza. Si no te pones en su lugar posiblemente no venderás. Te estarán comprando, que no es lo mismo.
Las personas que saben ponerse en la situación de los demás, escuchan atentamente y analizan lo que tienen enfrente para aprovechar el mejor momento y aportar algo positivo. Las personas que se saben poner en la situación de los demás saben aprovechar bien el momento. Normalmente saben vivir, son grandes Vividores.
¡Ojo!, ponerse en la situación de los demás no es simplemente escuchar a los demás. Es bastante más, es analizar, es decidir y pensar lo movimientos de quien tenemos delante, como en el ajedrez, donde los grandes jugadores juegan la partida diez, veinte y hasta treinta movimientos por delante del movimiento actual, intentando saber en todo momento cómo actuará el otro jugador. El análisis es fundamental, los buenos analistas saben vivir y suelen ser grandes Vividores.
Por eso son tan buenos los juegos de equipo para los niños, porque aprenden a relacionarse con los demás cuando existen una serie de reglas y una cierta jerarquía. Aprenden así a saber como son otras personas, los compañeros, los rivales, ¿cómo son los entrenadores?, e incluso el público.
Estudiando cómo se comprota un chico o una chica jugando un deporte de equipo, se sabe muy certeramente cómo se comporta y es en la vida real. Los juegos de quipo son para los jóvenes como un ensayo de la vida misma, con la gran ventaja de no estarse jugando nada crucial. Sin embargo adquirirán vivencias que serán muy aprovechables para el resto de sus vidas: cómo se sufre cuando se pierde, cómo se disfruta cuando se gana, la recompensa del trabajo a veces, y otras veces, las injusticias que se producen. El sentido del orden, del cumplimiento, del deseo común. La tortura del egoísmo, de la lucha deshonesta, de derrotas inmerecidas. Todas estas cosas también pasan en la vida real.
Viendo cómo juegan los jóvenes a los deportes de equipo se aprecia claramente quienes serán unos grandes Vividores y quienes no lo serán. Viendo cómo aprovechan sus momentos sabremos como viven. Un Vividor sabe aprovechar enormemente sus momentos.
Aprovechar el momento no significa ser un oportunista. Y cuando antes he dicho probar más, no significa probarlo todo. Hay gente que opina que hay que probarlo todo aunque sea una vez. Hay gente que opina que para saber hay que probar. Eso no es en absoluto cierto, más bien es totalmente falso. ¿Para qué voy a probar la droga? Si ya se que la droga mata y para saber que mata, no hay que ser muy listo. ¿Para que voy a probar ir de vacaciones al polo norte? si yo odio los lugares fríos y tengo el 100% de posibilidades de pasarlo mal. ¿Para que voy a probar el encuentro con un tiburón hambriento de cinco metros? Si todos sabemos más o menos cuál puede ser el desenlace.
No hay que probarlo todo. Probarlo todo no es aprovechar el momento y los que lo prueban todo no suelen ser grandes Vividores, sino vividores sin criterio.
Aprovechar el momento es hacer de un aniversario de bodas algo inolvidable para tu pareja. Y eso se consigue con algunos detalles. Si lo celebras y sales a cenar quizá eso no es suficiente pero, acompañado de un pequeño detalle, de unas palabras bien elegidas, de un abrazo calido y de un respirar juntos mirando el cielo, quizá sea un momento inolvidable para los dos. Hacer de un momento normal un momento inolvidable no es tan difícil, quizá es cuestión de detalles y de sinceridad.
Un Vividor en efecto es detallista y le gustan los detalles. Detalles que hacen que las vidas cambien. O, ¿los detalles no hacen que las vidas cambien? Pues si, los detalles cambian vidas.
Un padre que llevaba en el coche a su hija para que cogiera el autobús, la dejó en la cera de enfrente y la chiquilla cruzó rápidamente la calle sin mirar, para que otro coche, que tampoco la vio, se llevara su vida por delante. En un instante y quizá por un detalle, cualquier vida puede cambiar. Cuidar los detalles es esencial para ser un buen Vividor. Nadie está a salvo de este tipo de desgracias, ni por supuesto nadie tiene la culpa pero, el caso es que todo puede cambiar en un instante y por un detalle.
Cuidar los detalles y ser un detallista no significa no tener visión global de las situaciones. Una cosa es la visón Global y otra los detalles. Un Vividor siempre tiene visión global y siempre cuida los detalles.
Un detallista sin visión global se encuentra a menudo perdido. Si sólo eres capaz de ver el detalle y no te sabes situar, la confusión te puede invadir constantemente. Por ejemplo, si metes un gol y te alegras muchísimo y vas al corner a celebrarlo y se lo dedicas a todo tu público pero, no sabes que todavía vais perdiendo por cinco goles a uno, significa que te ha alegrado el detalle pero, no tienes visión global.
Posiblemente tus compañeros no irán a felicitarte porque son conscientes de que necesitáis más goles y tú no lo entenderás y hasta a lo mejor te enfadas con ellos y estarás confundido. Otro día meterás un gol en el último minuto que significará la victoria de tu equipo y todo el mundo vendrá a felicitarte con mucha alegría y tú, no entenderás por qué unas veces por meter un gol la alegría es enorme y otras veces no.
Este tipo de confusiones es muy común entre la gente, al no tener visión global, no saben por qué la misma cosa una veces está bien y otras mal.
La confusión también invade a aquellas personas que si tienen visión global y sin embargo no prestan atención a los detalles. Es decir, no basta con saber que hoy es tu aniversario, que tu mujer y tú os queréis, que sois felices y que vivís muy a gusto, sino que, sin que esas cosas cambien, si por un detalle en la cena discutís, a lo mejor lo que queda en la mente de ese aniversario es esa discusión, por lo tanto, sin que cambié lo global, los detalles hay que cuidarlos para no estar confundido. Para vivir y ser un buen Vividor.
Un vividor vive con intensidad y pone los cinco sentidos en lo que está haciendo. Si en tu entorno de trabajo tus compañeros, los clientes, los proveedores y en general todo el mundo viste con traje y corbata, lo mejor es que tu hagas lo mismo. Simplemente es más cómodo así, ya que no destacas por vestir diferente. Si fueras en vaqueros y camiseta, destacarías del resto innecesariamente.
La apariencia es importante para los seres humanos ya que nuestro primer sentido es la vista y después a bastante distancia el oído y el olfato (las personas ciegas desarrollan mucho más el oído y el olfato y estos son sus primeros sentidos lógicamente. La apariencia también es importante para ellos porque las demás personas, a ellos, si les ven).
Los perros por ejemplo tienen como primer sentido el olfato, luego el oído y después viene la vista pero, como nuestro primer sentido es la vista, lo normal y lógico es que nuestros primeros juicios de valor sean debidos a lo que vemos. Así si vemos algo repugnante, aunque sepa muy bien, lo normal es que sintamos rechazo. Después a lo mejor vencemos ese rechazo utilizando en sentido común y la inteligencia pero, al principio lo que hemos sentido es rechazo.
Si vemos a alguien bien vestido y aseado e ignoramos que es un psicópata asesino, seguramente pensemos que es una persona agradable y con buen gusto. Por el contrario si vemos a una persona buena y honrada vestida impropiamente y sucia, sentiremos rechazo y a lo mejor pensamos que no nos gustaría conocerla. Después a lo mejor aplicamos el sentido común y la inteligencia, entendemos porque va vestido así y nos damos cuenta de que es una persona buena y honrada.
La apariencia cuenta para todo el mundo y un Vividor se preocupa adecuadamente de estar en armonía con cada situación y de esa manera no destacar del entorno.
Sin embargo un verdadero Vividor no se deja influenciar demasiado por la apariencia de las demás personas, ya que sabe que la apariencia se puede controlar y es muy fácil por lo tanto confundir y equivocar. Un Vividor utiliza el sentido común y la inteligencia para ahondar un poco más en las personas que conoce y así saber aprovechar mucho mejor todo el jugo que cada situación contiene.
Un Vividor se relaciona con todo tipo de personas y sabe estar en muchas y diversas situaciones. Sabe valorar los favores y a menudo goza realizando favores a los demás.
Un Vividor no escatima en propinas para las personas que prestan sus servicios amablemente. Un guardacoches que te atiende bien y te reserva un buen sitio para tu coche cuando está lloviendo y necesitas aparcar cerca del restaurante, se está ganando muy bien la propina que le das. Si hoy en día cualquier restaurante mediocre te cobra como mínimo treinta euros por persona para cenar y restaurantes buenos no tienen problemas en cobrarte hasta sesenta o setenta euros por persona, eso después de reservar porque a lo mejor no hay ni sitio debido al exceso de demanda que tienen, ¿no vas a darle al guardacoches una buena propina? (siempre que te atienda bien y te guarde un buen sitio). El guarda coches se acordará de ti y cuando vayas con tu madre, te permitirá aparcar casi en la puerta, con el correspondiente beneficio. Los cuatro euros que pueden parecer excesivos, no lo son.
Un Vividor no escatima, por ejemplo, en peajes para conducir por carreteras en mejor estado, con más medidas de seguridad y más tranquilas, ya que es un dinero 100% bien gastado. Y más si es un viajero esporádico, ya que el gasto en peajes representará una minucia en el total de su gasto anual. Es decir un Vividor es ahorrativo donde merece la pena serlo y es generoso donde también merece la pena.
A la hora de negociar la compra o la venta de una casa, o la hipoteca de la misma, o en general cualquier compra o venta de un importe considerable, el Vividor llegará hasta el último detalle de la operación para salir lo más beneficiado posible sabiendo que un porcentaje de mejora bajo, supone un beneficio bastante alto ya que el importe de estas operaciones suele ser alto, sin embargo a la hora de dar ciertas propinas, pagar peajes, echarle gasolina buena al coche o lavarlo con frecuencia para que se conserve mejor y dure más, no escatimará el gasto necesario.
Un Vividor disfruta invitando a comer a sus seres queridos, que tanto cariño le dan. Hay personas que se muestran más generosos cuando están con conocidos o gente con los que les interesa quedar bien. Un Vividor prefiere volcarse con su familia, con sus amigos íntimos y deja para el final y en último lugar las conveniencias.
Con tu familia pueden surgir más discrepancias debido precisamente a que el roce es más continuo e intenso, sin embargo no hay que perder la visión global y saber que son quienes más te pueden ayudar en los momentos clave y a quien tu ayudarás sin miramientos cuando lo necesiten. El amor de la familia y amistades íntimas es una de las cosas más importantes en la vida, te traerá muchísimos momentos buenos y merece la pena cuidarlo lo mejor posible.
"Este curso está basado en el libro: LOS PRINCIPIOS BÁSICOS DEL VIVIDOR de Paco Lanas, edición 2006". Visita la página web de la obra en: losprincipiosbasicosdelvividor.com
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