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Periodismo científico. Crear opiniones

Autor: Mikel Orrantia Diez
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10/10 (2 opiniones) |572 alumnos|Fecha publicaciýn: 26/06/2009
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Capýtulo 3:

 Comunicación en la historia

La historia del concepto de comunicación es de las más características. El siglo XIX pensaba y actuaba en términos de energía. Sustituía cada vez más deprisa la energía animal, luego mecánica, por la energía humana. Los fenómenos de comunicación constituían, para sus mejores analistas, "superestructuras" (Karl Marx), cuando no eran "reflejos" (Engels) o epifenómenos. El trabajo humano se concebía entonces principalmente como trabajo "obrero" o manual, en el cuadro de una producción material ilimitada, vista como única forma de producción. El trabajo que no ensuciaba (blusa blanca, cuello blanco) quedaba marginado, incluso parasitario ("no productivo"). No hace aún muchos años, se negaba que hubiera un crecimiento posible de la productividad en el sector "terciario" (no agrícola ni industrial). Dos hechos se señalan entre los más importantes del siglo XX: el surgimiento creciente, como actividad dominante y dominadora, incluido en la industria, del trabajo mediante signos y sobre signos, cualquiera que sea la naturaleza de estos signos o señales (lingüísticos, matemáticos, iconográficos, etc.); y, la rápida mecanización de este trabajo mediante máquinas mecánicas, hidráulicas, electrónicas, informáticas, audiovisuales, lingüísticas, lógicas y matemáticas.

Utilizando los dispositivos generalizados de puesta en acción, la orden mecánica toma los caracteres de un acto de transmisión de signos, regularizado el mismo de manera cada vez más mecánica, mediante índices en forma de signos.

El telecomando y el autocomando con proceso de decisión mecanizado mediante ordenador integrado marcan una incorporación creciente de los procesos de comunicación en los dispositivos automáticos.

La teleacción no hace más que prolongar la telecomunicación. Una y otra permiten evitar interlocutores y hacen posible la sustitución de los transportes de personas por transferencias de mensajes o actuaciones. Si llamamos semiológicas a todas las actividades que utilizan signos y señales, constatamos que hacen jugar un papel creciente a los dispositivos mecánicos, intermediarios o terminales, en la actuación sobre los hombres o sobre las cosas.

La comunicación no es ya solamente un asunto entre el hombre y el hombre, sino entre agentes de comunicación humana (grupos o individuos) a través de dispositivos de comunicación más o menos complejos. Dejaremos de lado la extensión de los procedimientos a las relaciones con los objetos (robots), señalando que la tecnología de la comunicación no se para y no tiene porqué pararse en esta distinción, y lamentamos también no poder exponer aquí cómo la comunicación humana se inscribe en la "tradición" biológica muy general de las comunicaciones animales, de los insectos a los vertebrados.

Caso de los vertebrados. Bien que desde ningún prisma parecen los expertos incluir el concepto de comunicación, ninguna idea de humanización, dentro de los términos del lenguaje animal. Si tomamos como ejemplo a los elefantes, una de las muchas observaciones que intrigaban a los etólogos, estudiosos de las costumbres de los animales, el avance tecnológico y la observación científica han permitido a la zoóloga Katharine Payne descifrar el lenguaje, inaudible para los humanos, de los elefantes que se comunican entre sí, al parecer, por infrasonidos.

Por su parte, Karl von Frisch comprendió hace más de sesenta años las bases del idioma danzarín de las abejas. Los investigadores tratan de desentrañar los sistemas por los cuales una abeja se entera de dónde hay flores para libar.

Para algunos expertos, es en la naturaleza donde se daría la verdadera comunicación en su sentido más etimológico y conceptual, ya que a toda emisión de información siempre se le da una respuesta. Los animales mantendrían comunicaciones, mientras que una gran parte de las informaciones que un ser humano recibe a lo largo de su existencia no implica ni contacto ni intercambio de ideas con quien las propone, ni incluso un aceptable grado de comprensión de las ideas o mensajes que se intercambian (efecto entropía). Fruto, al parecer, de la adquisición de un lenguaje extraordinariamente complejo, sobre todo el escrito, y de nuestra excepcional inteligencia. Capacitada para idear, conceptuar y programar.

Mucho más recientemente, el 12 de marzo del año en curso, 1998, podíamos leer en un artículo de Helen Phillips, en El País, que:

"Dos investigadores demuestran que existe la comunicación por señales químicas entre humanos. [...] Dos investigadores afirmaban haber identificado la acción de las feromonas entre humanos y presentaron su hallazgo en la revista Nature. [Su estudio] "muestra claramente, por primera vez
[...] que el potencial para la comunicación química implicada en las funciones sexuales se ha preservado en los humanos durante la evolución.
[...] El descubrimiento de que las personas pueden comunicarse por feromonas abre muchas posibilidades de investigación y aplicación [...]".

Recientes investigaciones ahondan en formas de comunicación entre seres humanos y entre especies animales distintas y hasta vegetales, que habrían sido escándalo y condena hace décadas. Un nuevo universo de conocimiento y posibilidades se abre. Pero volvamos a la sociedad y los medios de comunicación. Por su parte, Denis McQuail (Introducción a la teoría de la comunicación de masas) nos dice que "a medida que los medios de comunicación [...] y el proceso de comunicación de masas han sido objeto de estudios cada vez más sistemáticos, tanto mayor ha sido la importancia que como institución han ido adquiriendo en la sociedad". Tal importancia se deriva para McQuail de que:
- Constituyen una industria creciente y cambiante.
- Son un recurso muy poderoso (control, manipulación e innovación de la sociedad).
- Ámbito de debate y confrontación de la vida pública.
- Se han convertido en una fuente dominante de definiciones e imágenes de la realidad social para los individuos.

"Las sociedades están estructuradas mediante diferencias de poder, tanto entre clases económicas diferentes como en el interior de estas últimas, y se caracterizan por conflictos y tensiones latentes, cuando no activos. Estos conflictos se expresan en ideologías competitivas, en las que los medios de comunicación se hayan profundamente implicados en calidad de difusores y almacenes, cuando no de fuentes originarias. Sin embargo, las fuerzas históricamente operantes en las sociedades son más poderosas que los medios de comunicación o los efectos que estos puedan producir. Los medios de comunicación dependen esencialmente del ejercicio del poder por parte de otros, o a lo sumo son sus instrumentos. También son canales a través de los cuales se imprime dirección e ímpetu a los cambios sociales. No obstante, estas afirmaciones deben ser objeto de reflexión teórica".

Y, añade McQuail diferentes tipos de teoría: la científico-social, la normativa, la operativa y la del sentido común. La primera es la teoría que aporta "juicios acerca de la naturaleza, funcionamiento y efectos de la comunicación de masas"; la segunda, la normativa (una rama de la filosofía social) se relaciona con el modo en que los medios deben operar siempre que se observen y alcancen determinados valores sociales; la tercera, la operativa, reconoce que hay un cuerpo de conocimiento, parcialmente normativo pero también práctico, que los propios practicantes de los medios de comunicación de masas han desarrollado y mantenido, y ofrece orientaciones sobre los fines del funcionamiento de los medios, sobre cómo habrá que hacer las cosas para estar en consonancia con los principios más abstractos de la teoría social, y también sobre cómo se pueden lograr ciertos fines. La teoría es práctica porque ayuda a responder preguntas como: ¿Qué le gustará a la audiencia?, ¿qué resultará eficaz?, ¿qué es interesante?, ¿cuál es, en un caso dado, la responsabilidad del periodista o del medio de comunicación? Por último está la teoría del sentido común, que en general no se verbaliza, pero en ella hunde sus raíces una gran cantidad de definiciones básicas acerca de qué son los medios y en qué se diferencian entre sí. Dice McQuail que "el estudio de la comunicación de masas pertenece a un campo mucho más amplio de la investigación relativo a la comunicación humana, que a veces se reconoce como `ciencia de la comunicación´"

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