12.176 cursos gratis
8.740.863 alumnos
Facebook Twitter YouTube
Busca cursos gratis:

Capítulo 6:

 Neurodidáctica. Competencias (2/2)

Enseñar la educación de la voluntad

 La voluntad es la intención personal que impulsa a la acción, es la decisión consciente de elegir entre dos tendencias y se inicia “siempre” con un esfuerzo, la voluntad se adquiere repitiendo hechos, es decir creando sinapsis y huellas neuronales en el cerebro. Al elegir se activa la función ejecutiva del área pre frontal del cerebro.

La voluntad se forma desde edades muy tempranas, permitiendo que el niño haga elecciones, que conozca alternativas, que fortifican el sistema cerebral de toma de decisiones. Este proceso es largo y culmina en la edad del adulto joven, con la maduración de las zonas pre frontales del cerebro (Punset, 2010)

La práctica de poder elegir y la toma de decisiones guiadas por un sentido moral, desarrolla la voluntad. La voluntad se educa y un buen punto de partida es el esfuerzo en pequeñas metas (Gallegos, 1997). Incrementando gradualmente los niveles de esfuerzo, hasta anular inclusive el cansancio, la fatiga y el dolor, estimulando el sistema deliberativo del cerebro encargado de la razón, disminuyendo la acción del sistema reflejo y su búsqueda de placer.

La voluntad, afirma Gallegos, se aprende repitiendo actos de orden, constancia y obediencia. Solamente con la inteligencia no se logra la meta o el objetivo, debe existir una síntesis de voluntad e inteligencia y creatividad. Grandes proyectos se pierden por falta de voluntad.

Gallegos, cita los siguientes elementos que desarrollan la voluntad: La motivación, el orden, la constancia, la fortaleza, los objetivos, las metas, las ilusiones y los sueños. Todos estos elementos se encuentran asentados en las zonas del neocortex y en el área pre frontal del cerebro, por lo que educar la voluntad, implica estimular la maduración cerebral.

Cuando la persona se plantea metas y objetivos, cambia la química cerebral. Estudios demuestran que la noradrenalina y la adrenalina se incrementan, cuando la persona debe llegar a la meta, se reportan casos en los que inclusive se ha detenido el dolor de un pie fracturado, hasta llegar a la meta, y todo esto gracias a la acción de los neurotransmisores.

Enseñar la planificación

Markus (2010) afirma que no solo debemos fijar objetivos sino hacer planes. Es decir elaborar representaciones mentales de lo que pretendo lograr. La investigación demuestra que cuando se elabora un plan mental, se activan todas las zonas cerebrales que corresponderán a la realización del plan y solo se detienen al enviar los impulsos eferentes al cuerpo, es decir que cuando se elabora una planificación el cerebro ya ha conformado redes de acción, aunque no ejecute la acción.

Enseñar el orden

El orden es una habilidad cognitiva que es la base para el desarrollo del pensamiento lógico. Es también una habilidad de vida que nos dirige a cuidar los detalles, a disponer las cosas según planes y fines y a organizarnos.

Toda la información con la que contamos se encuentra “almacenada” en el cerebro de forma ordenada, en categorías, dimensiones, ítems, etc. de otra manera sería imposible contener tanta información. Cuando evocamos los recuerdos codificados (ordenados) se activan varias áreas del cerebro. El orden es contrario al olvido. Se olvida por desuso o por falta de categorización (desorden). Si mis recuerdos están ordenados una pequeña pista es suficiente para activar una huella en el cerebro, que finalmente puede “jalar” verdaderas redes neuronales.

Enseñar constancia y fortaleza

La constancia consiste en tomar una determinación o ir por ella sin cansancio ni interrupción. La constancia se educa por medio del ejercicio y la repetición. A nivel cerebral la estimulación (presentar algo nuevo) crea una sinapsis, la repetición y la constancia crean redes de sinapsis, fortaleciéndolas, al punto de crear huellas neuronales que se instalan en el cerebro y no se pierden. La constancia, da fortaleza y se educa desde los primeros años, repitiendo acciones, hasta dominarlas minimizando las dificultades.

La fortaleza se adquiere luego de la toma de decisiones, cuando a pesar de las dificultades “prosigo en pos de mi meta” (El apóstol Pablo, en la Biblia). La fortaleza se desarrolla en base a la formulación de pequeños objetivos. La fortaleza es química en el cerebro. Formular objetivos, elaborar planes y alcanzarlos requiere mucha energía. Podríamos diseñar pequeños objetivos alcanzables. Los actos propios de la fortaleza pueden ser pasivos y activos.

Los actos pasivos pueden ser resistir y soportar, sustentados por la noradrenalina y la adrenalina. Los activos pueden ser atacar, emprender, que también son químicos en el cerebro. Los logros también generan química en el cerebro a nivel del área de recompensas en el cerebro que tiene que ver con el sistema dopaminèrgico, que al mismo tiempo incrementan la atención, la concentración y movilizan mayor energía para otras acciones.

Enseñar contenidos con significado

Antonio Damasio, neurofisiologo de la Universidad de Harvard, afirma que el cerebro constantemente genera expectativas, y que cuando éstas son respondidas desde el exterior, el cerebro le asigna significado, es decir que las representa mentalmente. Aquí radica la importancia del aprendizaje significativo. Si lo que se enseña es relevante para el estudiante, entonces tiene significado personal, si la información es además de relevante, útil, el cerebro busca estrategias para almacenar la información, inicialmente en el hipocampo, para posteriormente pasarla al córtex.

El cerebro atribuye significado a la información en la medida en que ésta es desafiante, pertinente e importante, a su vez el significado asignado puede ser superficial (momentáneo) y profundo. (Jensen, 2002). En la elaboración del significado participan muchas zonas cerebrales:

- El lóbulo frontal que se encarga del optimismo y la elaboración de modelos y el análisis del contexto. El lóbulo frontal, es activado con el trabajo con diseños, en ambientes gratos
- Los lóbulos parietales, que se encargan del descubrimiento y de la inspiración.
- El lóbulo occipital, encargado del descubrimiento de modelos y de orden espacial, activado por los descubrimientos de planos, espacios, y diseños
- Los lóbulos temporales que se activan cuando el aprendizaje es relevante, y cuando éste se vincula con el pasado. Los lóbulos temporales son activados cuando se unen los contenidos actuales con los conocimientos previos
- La zona de asociación parieto, temporo, occipital que asigna significado, a la información que tiene sentido y se asocia con la satisfacción y el placer.
- El cerebelo que se implica en todos los movimientos y la novedad.

Si el significado es profundo, para el estudiante, se activan verdaderas redes neuronales, y para recordar, bastará solo una pequeña pista. Es decir que a mayor significado del contenido, el cerebro establece mayores asociaciones y conexiones.

Nuestras novedades en tu e-mail

Escribe tu e-mail:



MailxMail tratará tus datos para realizar acciones promocionales (vía email y/o teléfono).
En la política de privacidad conocerás tu derechos y gestionarás la baja.

Cursos similares a Neurodidáctica. Nueva forma de hacer educación



  • Vídeo
  • Alumnos
  • Valoración
  • Cursos
1. Visualizar de forma creativa
La visualización creativa es un proceso de formación de imágenes o pensamientos,... [27/03/09]
3.112  
2. Los mapas mentales en educación
Este curso te puede servir como una especie de guía de lo que son los Mapas... [24/05/06]
6.503  
3. Psicología. Adicción a las drogas y educación familiar
La adicción a las drogas es un estado de intoxicación causado por el consumo... [21/01/11]
281  

¿Qué es mailxmail.com?|ISSN: 1699-4914|Ayuda
Publicidad|Condiciones legales de mailxmail