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Necesidades psicoafectivas

Autor: René Francisco Rivera Rodríguez
Curso:
10/10 (1 opinión) |6761 alumnos|Fecha publicación: 25/07/2008
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Capítulo 5:

 Necesidades psicológicas

Las necesidades psicológicas son quizá las de más importancia ya que deben satisfacerse a fin de preservar la salud mental. Maslow menciono las siguientes necesidades psicológicas básicas: de seguridad, integridad y estabilidad; de amor y de sentido de pertenencia; de estima y respeto a sí mismo.[1]

A mi punto de vista las necesidades psicológicas más importantes son la necesidad de afecto y amor, necesidad de pertenencia y necesidad de reconocimiento; ya que como hemos dicho el ser humano siempre esta en una lucha constante por el afecto, el amor, el reconocimiento y la pertenencia, y al no verse satisfechas estas llevara al individuo a conductas desadaptadas y antisociales. En otras palabras ha esto es a lo que se le llaman necesidades psicoafectivas.

Es en la familia donde se deben cubrirse las necesidades psicoafectivas, ya que de estas dependen que el individuo tenga una buena salud mental y emocional, si se cubre la necesidad de afecto el niño aprenderá a transmitir afecto y amar con benevolencia, si se cubre la necesidad de pertenencia, el niño aprenderá a valorar a la familia y lo verá como un núcleo de apoyo, orientación, donde se introyectarón normas y valores que le ayudarán a desenvolverse en la sociedad; si se cubre la necesidad de reconocimiento, el niño tendrá una sana autoestima, valorara sus capacidades y defectos, por consiguiente será una persona segura, con decisión e independiente.

Por el contrario si no se cubren estas necesidades durante el desarrollo del niño, desde que se encuentra en el vientre materno hasta la adolescencia, la persona se encontrará insatisfecha o vacía, en otras palabras la deprivación psicoafectiva lo lleva a no descubrir un sentido de vida.[2] La satisfacción de las necesidades psicoafectivas da por resultado la realización de la acción impulsada por la necesidad, y supresión de la tensión generada por la necesidad.

DEPRIVACIÓN PSICOAFECTIVA

El Dr. Oscar Avellaneda Dueñas nos dice que deprivación psicoafectiva es "cuando el niño, durante los primeros años de su vida por causas o situaciones diversas, no tiene una relación afectuosa, íntima, y continua con su madre (o con una persona o figura sustituta), que le proporcione el afecto, estímulos, y cuidados necesarios para su normal desarrollo, hablamos de deprivación psicoafectiva. Y en forma esquemática decimos que ella es parcial cuando de alguna manera la madre sustituta es conocida por el niño y logra confiar en ella, y completa cuando no cuenta con una persona que lo cuide de una manera individual, constante, amorosa, y con la cual se pueda sentir seguro" (Avellaneda, 2005). [3]

Como podemos ver la deprivación psicoafectiva o carencia de necesidades psicoafectivas es la falta de estímulos para satisfacer la necesidad de afecto, pertenencia y reconocimiento. Pero no solo depende de la madre este arduo trabajo de satisfacer las necesidades psicoafectivas del niño, sino también es responsabilidad del padre el trasmitir su cariño, su afecto, su atención, y la sana convivencia, comprensión y mutuo respeto entre la pareja. [4]

Stern nos dice que "al impedirse la satisfacción de la necesidad, la fuerza inherente a ella puede buscar formas desviadas, lo más próximas posible a la forma originaria" (Stern, 1935; citado en Dorsch, 2002:514).

Empero que la deprivación psicoafectiva es el gran motor o principal factor de la conducta criminal y antisocial, ya que esta da lugar a que estos sujetos busquen formas desviadas para compensar sus carencias, desplazando resentimiento y odio a la sociedad; para trasmitir posteriormente sus dolores, traumas y resentimiento como padres que serán, que recaerán en los hijos, convirtiéndose esto en un ciclo que parece ser infinito, en un circulo vicioso, que engendra a personas desadaptadas y antisociales. [5]

DEPRIVACIÓN PSICOAFECTIVA Y MALTRATO INFANTIL

La Organización Mundial de la Salud señala: "el abuso o maltrato de menores abarca toda forma de maltrato físico y/o emocional, abuso sexual, abandono o trato negligente, explotación comercial o de otro tipo, de la que resulte un daño real o potencial para la salud, la supervivencia, el desarrollo o la dignidad del niño, en el contexto de una relación de responsabilidad, confianza o poder" (Avellaneda, 2005).

El maltrato son los actos y las carencias que afectan gravemente el desarrollo físico, psicológico, afectivo y moral del niño, ejecutados por los padres o cuidadores o personas adultas a su alrededor. El maltrato puede ser clasificado como físico, psicológico o emocional, sexual, explotación y negligencia/abandono.

Maltrato físico. Es toda forma de agresión no accidental infligida al menor, producida por el uso de la fuerza física, incluyendo dos categorías:

1.      Traumas físicos que producen lesiones severas en los que se incluyen quemaduras, hematomas, fracturas, envenenamientos y otros daños que pueden llegar a causar la muerte.

2.      Traumas físicos provocados por palmadas, sacudidas, pellizcos o prácticas similares que a pesar del daño psicológico, no constituyen un riesgo substancial para la vida del niño.

Maltrato psicológico o emocional. Es el daño que de manera consciente o inconscientemente se hace contra las actitudes y habilidades de un niño, dañando su autoestima, su capacidad de relacionarse, la habilidad para expresarse y sentir, deterioro de su personalidad, en su socialización y en general en el desarrollo armónico de sus emociones y habilidades. [6] Existen varias categorías:

- Ignorar al niño: es el niño fantasma donde sus emociones, ansiedades, miedos y necesidades afectivas son totalmente imperceptibles para sus padres o cuidadores.

- Rechazo: es el rechazo por los adultos de las necesidades, valores y solicitudes del niño.

- Aislamiento: el niño es privado de su familia y/o comunidad, negándole la posibilidad de satisfacer la necesidad de contacto humano.

- Terrorismo: el niño está expuesto a ataques verbales y amenazas con objetos, creando un clima de miedo, hostilidad y ansiedad.

- Corrupción: el niño está expuesto a situaciones que transmiten y refuerzan conductas destructivas y antisociales, alterando de esta manera el desarrollo de conductas sociales adecuadas.

- Agresión verbal: es el uso continuo de una forma de llamar al niño de manera áspera y sarcástica, que día a día va disminuyendo su autoestima.

- Presión: es la constante exigencia para lograr un desarrollo rápido, esperando logros y aprendizajes a un nivel que no corresponde con su desarrollo neurológico ni mental, de tal forma que este niño sentirá que nunca será lo suficientemente bueno.

- Abandono y trato negligente: se produce abandono cuando no se proporciona lo necesario para el desarrollo del niño en todas las esferas: salud, educación, desarrollo emocional, nutrición, protección y condiciones de vida seguras, en el contexto de los recursos razonablemente disponibles de la familia o los cuidadores y como consecuencia de ello se perjudica o se corre un alto riesgo de perjudicar la salud del niño o su desarrollo físico, mental, espiritual, moral o social.

SITUACIONES QUE REPRESENTAN DEPRIVACIÓN

Avellaneda (1998) nos señala las siguientes situaciones que ameritan deprivación psicoafectiva:

A)  Cuando no se establece una verdadera relación afectiva entre el niño y la madre durante los tres primeros años de vida, bien sea por ausencia de ésta o porque estando presente no la pueda establecer por diferentes razones.

B)  Cuando se priva al niño de la madre, durante un período mínimo de tres (3) meses en los primeros tres años de su vida.

C)  Cuando ocurren cambios constantes en figuras maternas, lo que impide que se de una relación afectiva estable con el niño.

D)  Cuando las relaciones con el niño llevan actitudes negativas que denotan una carencia afectiva por parte de la madre (o la figura sustituta), hacia el niño (hostilidad, rechazo, crueldad, etc.).

Cada una de las anteriores situaciones altera o impide el normal desarrollo de la personalidad del niño en grado diferente dependiendo de tres factores:

- Si la ausencia de relación afectiva con el niño es parcial o completa.

- El tiempo que dure la deprivación (entre mayor sea la deprivación mayor será el daño causado).

- La edad del niño: el daño causado por la carencia afectiva está directamente relacionado con la edad, estableciéndose que el período  crítico está entre los 0 meses y los tres años.

EFECTOS DE LA DEPRIVACIÓN PSICOAFECTIVA

Avellaneda  (1998) refiere que los efectos varían de acuerdo con el grado de ésta, en términos generales la imposibilidad de creación de vínculos afectivos estrechos trae como consecuencia que el niño se retrae física, intelectual, social y afectivamente y aparecen síntomas de padecimientos físicos y mentales. Estos efectos se empiezan a observar en las actividades de la vida diaria. [7]

A corto plazo las consecuencias se pueden resumir así:

- Reacción hostil hacia la figura de apego (madre o figura sustituta) al momento de reunirse con ella.

- Excesiva exigencia para con la madre o figura de apego sustituta que se manifiesta a través de una intensa posesividad combinada con celos exagerados y violentas manifestaciones de enojo.

- Alegre pero superficial apego a cualquier adulto que e encuentre en su medio social.

- Indiferencia frente a situaciones emocionales.

- Problemas de conducta en la escuela, compañeros y padres.

Es así como el ser humano empieza a caracterizarse por la incapacidad de aceptarse a si mismo, y adaptarse al mundo y por la dificultad de establecer relaciones verdaderamente amorosas y leales con otras personas.

Las consecuencias a largo plazo pueden resumirse así:

- Relaciones afectivas superficiales.

- Incapacidad de sentir afecto por las personas o de hacer amistades verdaderas.

- Rechazo marcado hacia la ayuda que puedan brindarle otras personas.

- Ninguna respuesta emocional ante las situaciones que debería darse.

- Una curiosa falta de interés.

- Engaño, evasión y manipulación  

- Hurto

- Falta de concentración en los trabajos que emprende

- Resentimiento

- Conductas desadaptadas y antisociales

TRASCENDENCIA DE LA DEPRIVACIÓN PSICOAFECTIVA

La deprivación psicoafectiva puede llevar a desencadenar y trascender en efectos más severos en la personalidad de la persona como son: [8]

- Neurosis. Básicamente consiste en ansiedad, más varios comportamientos ("mecanismos de defensa") diseñados para evitar tener que lidiar directamente con los problemas que causan la ansiedad. La persona experimenta frecuente depresión, ansiedad permanente, temores y preocupaciones irracionales. Marchiori (2005b:69) dice que las neurosis son reacciones complejas de la personalidad que suelen describirse como alteraciones o trastornos que se refieren comúnmente a problemas de la afectividad.

- Sociopatía. Caracterizado por una personalidad con trastornos y desviaciones de la conducta social (Dorsch, 2002:757).

- Psicopatía. Hace referencia, principalmente, a una desviación caracterial (afectividad, voluntad). Literalmente es una persona anímica, es decir, se desvía notablemente de la norma del comportamiento psíquico (Dorsch, 2002:661).

Avellaneda (1998) explica que el meollo de la neurosis y la sociopatía es a lo que se llama "socialización inadecuada". Los sociópatas en esta situación no pueden tener una conciencia efectiva e integrada, por lo que sienten poca culpa, o remordimiento. Mientras que los neuróticos sufren de una conciencia sobreactivada, y por lo tanto experimentan mucho sentido de culpa y vergüenza. [9]

"Las alteraciones neuróticas surgen del esfuerzo que el individuo realiza para poder controlar la anguistía y la situación vivencial caracterizada, por lo tanto, por una nueva imagen que presenta de las relaciones interpersonales y de su estilo de vida" (Marchiori, 2005b:69).

Los sociópatas sienten muy poco, y frecuentemente hacen lo que les viene en gana con una  mínima preocupación sobre la manera en que sus comportamientos puedan afectar a otros, casi no tienen ninguna estima de los derechos ajenos, son niños problemáticos, adolescentes imposibles y adultos peligrosos. [10]

Los psicópatas se caracterizan por no empatizar ni sentir culpa, por eso interactúan con las demás personas como si fuesen cualquier otro objeto; las personas psicópatas tienen conductas criminales o de otro tipo, siempre hagan lo que hagan sin ningún sentimiento de culpa, pese a que mantienen plena conciencia de sus actos o de sus intenciones.

Marchiori (2005a:93) manifiesta que la psicosis o trastornos psicóticos se caracterizan por un grado variable de desorganización de la personalidad, que destruye una relación con la realidad.

Avellaneda (2005) dice "la neurosis es un comportamiento simbólico de defensa contra el sufrimiento psicobiológico excesivo. La neurosis después de estar instalada en la personalidad se perpetúa continuamente a sí misma, porque las satisfacciones simbólicas no pueden satisfacer las necesidades reales. Para que las necesidades reales sean satisfechas deben ser sentidas y experimentadas en su momento. El sufrimiento hace que estas necesidades queden "enterradas" en el inconsciente, y entonces el organismo pasa a un estado continuo de vigilancia, que es la tensión (o "stress"), la cual impulsa al niño, y más tarde al adulto, a satisfacer la  necesidad de cualquier manera posible".

Pérez acierta al expresar que este tipo de personas "toda la vida siguen desplegando una fuerza, canalizando intereses y produciendo motivaciones tendientes a la satisfacción de dichas necesidades, donde el individuo debe lograr gratificaciones que sirvan de sustituto. En una palabra debe lograr la satisfacción de sus necesidades simbólicamente" (Pérez, 1995; citado en Avellaneda, 2005).

[1] El maestro Fromm (1956:62) manifiesta que "las necesidades  psíquicas fundamentales que nacen de las peculiaridades de la existencia humana deben ser satisfechas de una manera o de otra para que el hombre no enferme, así como las necesidades fisiológicas han de satisfacerse para que no muera".

[2] Fromm (1956:39-40) completa razón tiene al señalar en cuanto al vínculo madre-hijo que "la satisfacción de todas sus necesidades fisiológicas, de su necesidad vital de calor y afecto, depende de ella; la madre no sólo le ha dado nacimiento, sino que sigue dándole vida. Su solicitud no depende de nada que el niño haga por ella, de ninguna obligación que el niño tenga que cumplir, es una solicitud incondicionada. Lo cuida porque la nueva criatura es hijo suyo. El niño, en esos decisivos primeros años de vida, ve a su madre como la fuente de la vida, como un poder que lo envuelve, lo protege y lo nutre. La madre es alimento, es amor, es calor, es suelo. Ser amado por ella significa estar vivo, tener raíces, tener patria y hogar". Y no solamente este trabajo debe ser depositado en la madre, si no que también es responsabilidad del padre mantener el vinculo padre-hijo para que nuestros hijos sientan que su vida y su existencia es valorada y amada.

[3] Fromm (1956:63) señala que "si una de las necesidades básicas no ha sido satisfecha, la consecuencia es una enfermedad mental - si es satisfecha de manera insatisfactoria, teniendo en cuenta el carácter de la existencia humana - la consecuencia es la neurosis (ya manifiesta, ya en forma de un defecto socialmente modelado)".

[4] El padre tiene también una vital importancia en la lactancia del hijo. La madre necesita amor, de su compañía, de su protección y apoyo para vivir de forma equilibrada, tranquila y feliz en el embarazo, el parto y la crianza del hijo. Su responsabilidad no sólo es económica sino afectiva y permite que el vínculo afectivo madre-hijo se desarrolle a plenitud, su ausencia compromete el proceso (Avellaneda, 1998). Es de enorme importancia que él padre exprese su afecto incondicional al niño, mediante palabras, caricias, juegos, etc. y en la medida que lo requiera el crecimiento del menor, comparta con él su tiempo y actividades. Tanto padre como madre deben dedicar un tiempo diario, para efectuar actividades que involucren al niño y que aparte de ser constructivas y fundamentales para su aprendizaje, son semillas de amor sembradas en su corazón. Todo niño necesita que sus padres le dediquen tiempo. Por el contrario si no se cubren estas necesidades se sembrarán en el niño odio y rencor, que posteriormente desplazara hacia los demás y a la sociedad en conductas desadaptadas o antisociales.

[5] Así es como las personas empiezan a conflictuarse la vida y su existencia, debido a sus traumas, resentimientos y heridas emocionales. Por ejemplo, "cuando éramos niños y cometíamos un error nuestro padre a lo mejor nos insultaba o a veces nos pegaba, nosotros creíamos que éramos malos, eso nos hería más que los golpes. Cuando nuestra madre nos decía que si no nos portábamos bien ya no nos quería, nos hería también y nos llenaba de angustia. Por lo tanto ellos también tienen heridas emocionales y ellos hacían lo mejor que podían o que creían con los conocimientos que tenían. Ellos también lo aprendieron de sus padres y sus padres de sus padres. Es un circulo vicioso" (Ángel, 2005:56).

[6] El Dr. Oscar Avellaneda Dueñas (2005) nos dice "el maltrato emocional interrumpe el desarrollo del yo, de la competencia social, de la capacidad de apego y de empatía, todo lo cual puede llevarlos a un comportamiento destructivo e impedir la construcción de un sentido de ética social".

[7] Erik Erikson expresa que "quizá algún día exista una bien informada y considerada y, sin embargo, ferviente convicción pública de que el más grave de todos los pecados posibles es el de mutilación del espíritu de un niño, porque la misma socava el principio vital de confianza, sin el cual todo acto humano, por bueno y justo que se parezca, propende a la perversión mediante formas destructivas de rectitud" (Erikson, 1972; citado en Fontana, 2003:25).

[8] Freud ya decía que "la etiología común a la explosión de una psiconeurosis o una psicosis es siempre la frustración, el incumplimiento de uno de aquellos deseos infantiles, jamás dominados" (Freud, 1993:691-696; citado en Avellaneda, 1998).

[9] Marchiori (2005b:90) declara que el neurótico puede proyectar una conflictiva de extrema violencia y agresividad exterior como es el homicidio, una hábil e inteligente manipulación en las conductas de estafa hasta llegar a una problemática en su autoestima que lo pueden conducir al suicidio. Así mismo la angustia de la personalidad neurótica es tan intensa que se exterioriza por comportamientos violentos y en una conflictiva interpersonal especial. "La intensa angustia y frustración por sus vivencias e imágenes de desprotección interna, su inestabilidad emocional y la presión de las circunstancias ambientales se atenúan a través de la agresividad".

[10] Warren nos dice que en el caso de los sociópatas podemos encontrar un gran número de personas con estas "cualidades": inescrupulosos hombres de negocios, abogados que hacen trampas y mienten, políticos corruptos, narcotraficantes, prostitutas y otros  que regularmente violan todas las reglas (Warren, 1994; citado en Avellaneda, 1998).

Capítulo siguiente - Conclusiones

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