12.169 cursos gratis
8.789.221 alumnos
Facebook Twitter YouTube
Busca cursos gratis:

La mujer en Fortunata y Jacinta

Autor: Loli Fernández
Curso:
|788 alumnos|Fecha publicaciýn: 03/12/2004
Envýa un mensaje al autor

Capýtulo 3:

 La fragmentación del cuerpo materno: Fortuna, Fortunata y la administración

   Se podría decir que se figuran (...) los tres vínculos con la mujer, para el hombre inevitables: la paridora, la compañera y la corrompedora.

(Sigmund Freud, "El motivo de la elección del cofre", p. 317).

a)Fortuna.

   Tal como indica su nombre, Fortunata es la marcada por la Fortuna.

   El mito de Fortuna se inscribe como una proyección masculina de una idea de mujer y escribe su propia historia en tres tiempos: en un primer momento, anterior a la filosofía, es o sería la madre cálida, la placenta que nos acogió a todos como morada abrigadora; en un segundo momento, coincidente con el nacimiento del hijo, con el corte del cordón umbilical y la salida al mundo, a lo desconocido, a lo no familiar,  la madre deja de representarse como ese algo tibio y confortable y pasa a convertirse en la mujer implacable, la diosa que corta y mide el hilo vital. El tercer momento, correspondería con una construcción defensiva masculina contra la mujer y la subsiguiente sustitución de una economía borrosamente originada desde la madre por otra nueva concreta y nítidamente cimentada desde el Padre.

   Se han realizado numerosos estudios comparativos sobre la mujer y el mito de ésta. Uno de estos comparativistas es Robert Graves y otro Pierre Grimal; pero no me voy a fijar o centrar tanto en este tema mitológico, porque requeriría un estudio mucho más exhaustivo acerca de los dioses griegos y romanos, y no me centraría tanto en el tema de la mujer en la novela Fortunata y Jacinta.

 b)Fortunata.

   Fortunata es uno de los personajes más callados de la novela. Se nos dice mucho de ella, pero ella cuenta muy poco de sí misma. Parece que lo sabemos todo de ella, cuando en realidad no sabemos casi nada. Fortunata es la piedra que todos pretender tallar.

   John KroniK, en una lectura metaficticia  de la novela, hace notar que "al menos media docena de personajes en la novela toman parte activa en la fabricación de Fortunata, cada uno de acuerdo con sus normas privadas"[1].

   Hay referencias a Fortunata como diamante en bruto, como masa de moldear o como excelente piedra que tallar de la cantera del pueblo de Evaristo Feijoo, Nicolás Rubín y Juanito Santa Cruz, respectivamente.

   Fortunata es percibida como un algo sólido, duro, a la vez que moldeable. Un algo, según Kronik, que se puede fabricar, labrar, forjar, inventar o falsificar. Fortunata se relaciona con la dureza de la piedra y con la flexibilidad esponjosa del tejido.

b.1.La mujer:

   Se sabe poco de la genealogía de Jacinta. El relato de los orígenes familiares de Fortunata es todavía más escueto. Fortunata es simplemente una huérfana que vive en la Cava de San Miguel. Ella, relacionada directamente desde su primera aparición en la novela por su asociación con los huevos y la huevería, con la gestación y la procreación, con la maternidad, no tiene madre ni padre.

   El primer encuentro de Fortunata y Juanito en la huevería ha sido ampliamente comentado por la crítica. Stephen Gilman considera este encuentro como emblemático.

   La asociación  entre personajes y su situación, entre Fortunata y los huevos, va a marcar el texto de forma particular, asociada a la invención: la fabricación que se desarrollará a partir de este encuentro compondrá una estructura formada de antiguos elementos, de un algo ya conocido y directamente relacionado con lo embrionario, con lo maternal. La visita de Juanito Santa Cruz al número 11 de la Cava de San Miguel es una visita a lo primitivo, a lo anterior; una visita de contacto con lo femenino, con el útero y con la placenta[2].

   El número 11 de la Cava es la fisura en la que lo sexual y lo textual coinciden como invención. La entrada al texto y a Fortunata se hace por una tienda de aves y huevos.

b.2.La madre:

   Fortunata, asociada desde su primera aparición con una gallina, queda de esta manera también asociada con la maternidad[3]. Es en la Cava donde Fortunata concibe al primer hijo de Juanito y es a la Cava adonde vuelve Fortunata para dar a luz a su segundo polluelo. Entre los dos hay una diferencia fundamental. El primero nace de las relaciones que la pareja tiene en la parte baja del edificio; el segundo, concebido fuera de la Cava, viene al mundo en el cuarto donde vive Plácido Estupiñá en el momento de conocerse Fortunata y Juanito, pero en donde vivirá Fortunata al final de la novela.

   La aparente errata o confusión de viviendas entre Plácido y Fortunata es anotada por Francisco Caudet:

En "lo último de arriba" estaba la buhardilla, donde dará a luz Fortunata a su segundo Pitusín. Pero, claro, poco más atrás, nos ha dicho Galdós que Plácido vivís en el piso séptimo desde la Cava y cuarto desde la Plaza. Sin embargo, al final de la novela , le encontraremos viviendo en el tercer piso desde la Plaza. Galdós no tenía muy claro, en la primera parte de Fortunata y Jacinta, donde terminarían viviendo Plácido y Fortunata, de ahí los cambios introducidos al final.

b.3.La muerte:

   El rechazo de Juanito hacia la Fortunata originaria, reproduce la violencia del hijo contra la madre y la consiguiente apropiación de la mujer como objeto sexual.

   La huida de Fortunata evoca el asesinato de la madre por el hijo en la subversión que del mito edíptico propone y poetiza Irigaray. La mujer, se llame Fortunata o Jacinta, es percibida por el hombre como ausencia, como vagina sangrienta y amenazante que debe ser destruida para después ser conquistada y habitada.

   El ruido de la ropa de Fortunata, cuando se arrojó por las escaleras, azotando los peldaños de piedra se convierte en metáfora trágica en que las dos ninfas, la primitiva y la artificial, se confunden. El tejido se lanza contra la piedra, lo femenino contra lo masculino, lo original primitivo contra lo actual artificioso.

   Después de este momento crucial, después de la muerte de la Fortunata primitiva, la nueva Fortunata es la que el hombre escribe en su fantasía.

c)Percepción del hombre sobre Fortunata.

   La percepción de la mujer por el hombre como un algo destructor a la vez que generador impregna y contamina de forma inevitable las relaciones de Fortunata con los personajes masculinos de la novela.

   Los supuestos poderes de la mujer son considerados ominosos o siniestros por el hombre en el sentido que le da Freud. Para Freud, "lo ominoso es aquella variedad de lo terrorífico que se remonta a lo consabido de antiguo, a lo familiar desde hace largo tiempo"[4]; unido a la represión, "es algo que, destinado a permanecer en lo oculto, ha salido a la luz"[5]. Los poderes destructores de la mujer deben contrarrestarse reduciendo a la mujer a la domesticidad, convirtiendo a la madre y a la amante en esposa.

   En su relación con Evaristo Feijoo, Fortunata es también esa esposa domesticada en una parodia de matrimonio burgués. Feijoo es el que la obliga a coser, comprándole la Singer mecánica.

   Fortunata no cose ni a gusto ni a menudo. Prefiere fregar y limpiar. Fregar y limpiar, como coser, han sido también tareas tradicionalmente asignadas a la mujer y relacionadas con el cuidado de la casa y del esposo.

   La excesiva pasión por la limpieza puede ser un tipo de neurosis obsesiva que en la narración psicoanalítica esconde siempre un trazo histérico. La necesidad de limpieza, por otra parte, está ligada por Freud a través de la relación establecida entre sexualidad y excrecencia.

   Fortunata es la mujer, la amante, la madre y morirá por causa del hijo y del padre. Ella avanzará sólo hacia la muerte. Recorrerá un camino expiatorio.

   Sin origen, sin fin ni principio, Fortunata, mujer, madre, amante, es textualmente aquella tierra extraña a la que Freud hace referencia. Una región desconocida e inexplorada por el hombre pero aún así por él explotada y administrada.

[1]Kronik, John W., "Feijoo and the fabrication of Fortunata", en Goldman, Conflicting realities, pp. 39-72.

[2]Según Peter Bly, hay que recordar que "un huevo es incubado en el número 11 (de la Cava): el segundo hijo de Fortunata (y Juanito).

   Bly, Peter A., "Fortunata y la Cava de San Miguel, núm. 11", en Gullón, Germán, pp. 94-113. Traducción de Marie Barbieri de "Fortunata and No. 11, Cava San Miguel", Hispanófila, vol. 59, 1977, pp.31-48.

[3]Son numerosos los trabajos que analizan las imágenes avícolas en Fortunata y Jacinta, especialmente la comparación de Fortunata con una gallina y su descendencia con huevos y pájaros. Por ejemplo, el estudio de Agnes M. Gullón, "The bird motif" y el de Stephen Gilman "The birth of Fortunata".

[4]Freud, Sigmund, "Lo ominoso", Obras completas, vol. 17, pp. 220.

[5]Ibid, p. 241. 

Capýtulo siguiente - Figura de la madre

Nuestras novedades en tu e-mail

Escribe tu e-mail:



MailxMail tratarý tus datos para realizar acciones promocionales (výa email y/o telýfono).
En la polýtica de privacidad conocerýs tu derechos y gestionarýs la baja.

Cursos similares a La mujer en Fortunata y Jacinta



  • Výdeo
  • Alumnos
  • Valoraciýn
  • Cursos
1. Mitología. La mujer
En esta lección tratamos el tema de la mujer en la mitología , pues, la familia... [02/08/11]
41  
2. Derechos Humanos de la mujer
Los Derechos Humanos desde el punto de vista de la mujer es el objeto de estudio de... [11/05/09]
1.570  
3. El cerebro. Diferencias entre el hombre y la mujer
Existen diferencias entre los sexos? En el presente curso se estudiarán las... [28/07/11]
51  

Capýtulos del curso


ýQuý es mailxmail.com?|ISSN: 1699-4914|Ayuda
Publicidad|Condiciones legales de mailxmail