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Migraciones indígenas

Autor: Antonio Fernando González Recuero
Curso:
|378 alumnos|Fecha publicaciýn: 02/06/2008
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Capýtulo 3:

 La paz-chuquiyawu marka, dos ciudades en una

El caso de la ciudad de la Paz bien nos sirve de claro ejemplo para ver como es y cómo se produce la integración indígena en la ciudad andina. La capital boliviana es la que está situada a mayor altitud del mundo y por lo tanto se podría hablar de la más andina de todas por su situación. Como todas las capitales del continente se está viendo sometida a fuertes inmigraciones en su mayoría indígenas y aunque desde sus inicios como ciudad colonial ya existían contingentes de éstos, puesto que la ciudad española se asentó sobre una anterior indígena de unos 1000 habitantes, los procesoso migratorios de los últimos años han hecho que se viva un proceso totalmente nuevo.

La ciudad es un caso característico de cómo se esta produciendo una simbiosis de culturas, que si bien llevan en contacto varios siglos, habían vivido de espaldas la una de la otra. El momento es especialmente interesante puesto que la que estaba sometida está recuperando un terreno que había perdido, todo ello gracias a las grandes oleadas de población indígena que llegan, las cuales al no poder ser encauzadas por un sistema no globalizador de la realidad boliviana, se ven obligadas a desarrollar una serie de mecanismos de supervivencia basados en principios culturales propios. Estos mecanismos chocan a menudo con el Estado de base criolla, no pudiéndose dar la espalda por las proporciones que alcanza y por la necesidad que ambos tienen del otro.

Así de esta manera la capital refleja la verdadera realidad del país con sus distintas nacionalidades.

El antropólogo boliviano Xavier Albó describe acertadamente este dualismo cultural de La Paz/Chukiyawu en su artículo aparecido en la revista América Indígena del año 1991, sirviendo perfectamente de introducción para el tema a tratar:

La actual capital de Bolivia tiene dos nombres: en castellano se llama La Paz; en aimara sigue llamándose Chukiyawu (o Chukiyawu Marka, derivado de Chuki yapu marka "el pueblo del Metal Precioso"). pero más allá de ese paralelismo lingüístico de uso corriente podríamos ver la alegoría de un dualismo simbólico, social y cultural mucho más profundo. El doble nombre de la capital refleja también sus dos rostros y sus dos corazones: uno notorio -La Paz- que es el corazón de la vida del país; otro oculto pero presente -Chukiyawu- que es el corazón del mundo aimara.  

Situación e historia.

La Paz según el último censo de 1976 tenía una población total de 654.713 habitantes que ocupaban una franja de terreno situada entre los 3.250 m. y los 4.100 m. de altitud sobre el nivel del mar. Su situación geográfica con respecto al resto del país es periférica, a medio camino entre Cuzco y Charcas, estando comunicada por tres líneas férreas con la costa chilena y con la carretera panamericana que pone en contacto la ciudad con las tierras altas del sur de Bolivia. Vincula además a Perú con Argentina cruzando por este punto de los Andes.

Concurren en este sitio tres ámbitos naturales completamente diferentes:

- El altiplano donde pueden efectuarse cultivos agrícolas intensivos (papa, quinua) a medida que nos acercamos al lago Titicaca.

- En los valles donde se practica un cultivo subtropical bajo riego (uva, fruta de pepa).

- Las faldas y vertientes de la Cordillera Real que llega a alturas inhóspitas y que por encima de los 5.500 m. está cubierta de nieve perpetua. Allí es donde los españoles encontraron el tan codiciado oro.

Desde el altiplano, donde se sitúa "El Alto" se divisa toda la ciudad que se encuentra 500 m. más abajo y que se extiende sustancialmente a lo largo de los cuatro valles de la cuenca erosionada de los ríos Choqueyapu, Orkojahuira (valle de Miraflores), Irpavi y Huaynajahuira (valle de Calacoto). A ellos se une el pequeño valle lateral del río Apumalla por el oeste.

Hoy en día los desniveles alcanza desde los 4.150 m. de las edificaciones de El Alto, hasta los 3.180 m. de los barrios residenciales de Aranjuez. La distancia más larga entre un extremo y otro, es decir; desde la última parte construida de El Alto hasta el otro del valle del Calacoto-Los Pinos es de unos 18 km. en línea recta, pero cerca de 40 por la ruta principal troncal. En La Hoyada son muchas las partes de la ciudad en que el desnivel llega a ser de 400 y 500 metros en distancias de sólo 2 km. que exigen 10 o más km. para trasladarse en vehículo.

Los primeros españoles llegan a las órdenes de Juan de Saravia en 1535. Existía ya allí un poblado indígena de unos 1000 habitantes, donde confluía gente de diversos ayllu aimaras productores de maíz dentro de su conocido esquema de acceso vertical a un máximo de pisos ecológicos. En 1538 se empiezan a explotar los yacimientos auríferos secundarios y es Pedro de La Gasca, el pacificador de los partidarios de Pizarro y Almagro en la guerra civil peruana, quien dio la orden diez años más tarde, al capitán Alonso de Mendoza para que estableciese una población en esa región económica y estratégica.

Nuestra Señora de La Paz se une por tanto a esa población autóctona de diversos orígenes, cumpliendo para los españoles varias funciones: centro de explotación de arenas auríferas (de ahí el nombre aimara "parcela de metal precioso"); puerta a la explotación de coca en los vecinos yungas subtropicales, y era una escala muy bien ubicada en los trajines entre Lima y Potosí.

Así se ha mantenido su dualidad étnica, lingüística y social entre indios y españoles hasta nuestros días.

Es en La Paz donde se concentran todas las estructuras de poder económico y político en manos de la población de habla castellana manteniendo un contingente subordinado de aimaras. En El Alto, sin embargo, la mayoría es de origen aimara, aunque están en gran medida sus riendas en manos de no aimaras. Pero mientras esta última tiene una preponderancia aimara, más abajo, en La Paz, se sigue con esa dualidad.

Hoy en día aunque no se cuenten con censos posteriores al de 1976, y en base a encuestas y a las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística (INE), podemos afirmar que en el presente este primer conjunto urbano del país ya ha rebasado holgadamente el millón de habitantes, repartiéndose entre alrededor de unos 850.000 a la hoyada de La Paz y unos 350.000 a lo que hoy en día es una nueva ciudad como tal, El Alto, que no alcanzaba en 1950 los 11.000.

Los barrios, su expansión y pobladores.

Geográficamente esta dualidad queda también representada puesto que los barrios sociológicamente "altos" están en las zonas bajas más confortables climáticamente hablando, mientras que las zonas más altas albergan a los barrios más "bajos", siendo de peor clima. Así queda configurada la doble ciudad ya que en esos barrios ricos será donde se identificarán mayoritariamente con La Paz, mientras que en los barrios más pobres lo harán con Chukiyawu.

Para situarnos bien, en lo que es la ciudad propiamente dicha con sus características y distribución, utilizaré el estudio que hizo Wolfgang Shoop[1] en su libro Ciudades bolivianas, de la ciudad paceña ya que creo que describe de forma muy clara como se estructura la ciudad desde un punto geográfico y social propiamente dicho.

Zonas económicas de la ciudad.

Las zonas económicas de la ciudad, óptimamente más destacadas, son las áreas industriales. En el antiguo distrito, en el valle del Choqueyapu, más arriba de las dos estaciones de ferrocarril, las fábricas se suceden unas a otras. Las zonas industriales más recientes de los últimos 15 años, están ubicadas a lo largo de las carreteras de salida  hacia Viacha y a los Yungas, donde aún se encuentran amplias áreas para establecimientos futuros. un carácter propio, igualmente típico, poseen las áreas militarmente aprovechadas al sur de Miraflores. Allí han contribuido asimismo varios hospitales a la formación de un barrio clínico. Del todo dispersos, en cambio, se encuentran   los establecimientos universitarios. Mientras que, los barrios residenciales elevados de San Jorge y Bajo Sopocachi, con aproximadamente el 60% de las representaciones extranjeras, desde todo punto de vista pueden considerarse como barrios diplomáticos.

De igual manera se encuentra claramente delimitado un sector urbano central de negocios y comercio. Lo mismo que en las demás ciudades cordilleranas de Bolivia, presenta una clara división condicionada por las características culturales rpopias de la población indígena y mestiza. Las calles que comunican la región inferior de la plaza y el barrio indígena tradicional (calle Comercio, calle Potosí) y que corren en una curva de nivel paralela, siendo, por tanto, preferidas por los peatones se han convertido en las más importantes calles comerciales de consumo elevado. El mercado autóctono, en cambio, con sus subdivisiones, ocupa en el sector de la antiua parroquia indígena de San Francisco todo un barrio. Aquí existen mercados de fruta y legumbres, una calle en la que se acumulan negocios de ferretería y pinturas, callejuelas de artículos textiles y pasajes donde se ofrecen artículos para turistas (objetos de piel y lana, souvenirs, prendas indígenas, etc.), dos pasajes con artículos mágicos, una serie de tiendas con  yería barata, otra con libros usados, el mercado Graneros (mercado negro), con prendas de vetir y artículos tecnicos procedentes del extranjero,...etc.

Los distritos del casco viejo, ubicados al norte y al oeste, en las jproximidades inmediatas del barrio correspondiente al mercado indígena, están decisivamente tipificados por la artesanía. Aquí se han acumulado los talleres electromecánicos y de carpintería, además, se concentran aquí los establecimientos técnicos de las empresas de transporte.  Es notable el carácter manifiestamente mixto de estas antiguas zonas del casco viejo, que hoy se han convertido en regiones de vivienda ty artesanía. La formación de la "city" se encuentra en La Paz sorprendentemente avanzada. La ciudad vieja hispano-colonial concentra a más del 90% de todas las empresas de construcción, del transporte y del comercio mayorista de la ciudad. A más del 40% alcanzan las oficinas de las empresas mineras, empresas de noticas, y sindicatos, los bancos y consultorios médicos, los cines y teatros. Con excepcional densidad están representados, además los negocios de consumo episódico elevado, por ejujemplo, ópticas, talleres fotográficos, librerías, etc. La parte superior del casco colonial, debido a su situación topográficamente desfavorable, ha participado poco en este desarrollo. En cambio, el SE, a lo largo del eje de calles principales ya descrito, se han establecido ante todo médicos e instituciones bancarias, pero también dependencias gubernamentales. Estas últimas, a raíz de su gran demanda de espacio, sólo se encuentran representadas con un 30% dentro del casco viejo. a causa del traspaso muy tardío de las funciones de gobierno a la ciudad de La Paz, pero posiblemente también como consecuencia de su sitaución comprimida dentro de la hoya, no se formó un barrio gubernamental propio.

Valor residental de los barrios.

Analizando este valor en cada uno de los barrios y su desarrollo en los últimos cincuenta años, llama sobre todo la atención el casco viejo hispano-colonial, ya que muestra un extremo descenso social. El éxodo del casco viejo, por parte de las clases altas, en dirección a las afueras a causa de la temprana industrialización, se inició ya en los años veinte. Pero los barrios entonces establecidos por la clase alta (San Jorge, Kantutani y Obrajes), fueron ocupados entre tanto por habitantes que pertenecen a la clase media superior. En cambio, La Florida e irpavi (donde residen exclusivamente  militares de alta graduación) se consideran hoy como barrios predilectos de los círculos directivos dentro de la política y la economía. Una notable devaluación en cuanto al nivel habitacional, desde la alta clase media haica la meciana clase media, han experimentado también los barrios de Sopocachi y Miraflores que, según su imagen arquitectónica, se han convertido en barrios sumamente mezclados. En cambio, en la actualidad se han revalorizado socialmente las zonas comprendidas dentro del sector de eje principal sur, donde siguen levantándose edificios de propiedad horizontal muy confortable. En cuanto a sus habitantes, trátase sobre todo de clase media elevada. Así, se advierte una clara tendencia de retorno de algunos sectores de la población desde las regiones externas con prestigio social, hacia el borde sur del centro urbano. Estos procesoso son comparables, desde todo punto de vista, con las más recientes manifestaciones en este sentido en ciudades norteamericanas y europeas.

Según un estudio realizado en el barrio de San Miguel, los barrios nuevossde clase alta se van llenando casi exclusivamente de habitantes procedentes de la ciudad baja, un poco más debajo de la ciudad colonial,  quedando la ciudad alta que tiene peores temperaturas, reservada a las classes media-inferior y baja,  que al estar integrados en su mayoría por población indígena hace que se produzca esa división cultural.  Esta polarización se debe sin duda en gran medida a los factores físicos como lo es el propio clima y condiciones del suelo edificable, pero al que se le pueden unir más factores de tipo psicológico al remontarse a la época colonial el asentamiento de la población indígena en el valle alto  o por ser la zona por donde acceden los inmigrantes desde la provincia a la ciudad, y que explicaría la gran cantidad de indígenas en la zona como bien explica Wolfang Schoop[2].

Dentro de esta población del alto valle hay también grandes diferencias sociales. Por ejemplo, los comerciantes independientes y empresarios de transporte de la región del mercado indígena, al igual que los obreros de las fábricas paceñas, han de integrarse en su mayoría a la capa media. Su subsistencia está relativamente asegurada, y la generación siguiente tiene posibilidades de formación y asecenso, dentro de cierto marco, desde luego en comparación con el ejército de individuos que sólo desempeñan tareas auxiliares o trabajan ocasoinalmente y que, al igual que aquellos que pertenecen a los más bajos oficios dentro del sector de prestación de servicios, apenas ganan lo indispensable para poder subsistir. Dentro de este contexto, se señala un total del 34% de  ocupados en la ciudad, caracterizándolos como  improductivos.  Dentro de la escala social de la población urbana, debe trazarse la línea de division  clasista más importante en el punto de transición hacia estas capas subprivilegiadas.  Estos grupos poblacionales desfavorecidos se encuentran sobre todo al noroeste del centro urbano, además, en todas las zonas marginales y aun en los anillos angostos formados en torno a los barrios de la ciudad baja. El bajo valor habitacional de esas áreas poblacionales sde manifiesta, ya por las condiciones desfavorables para la edificación ya por la amplia carencia de infraestructura. Al mismo tiempo, presentan estas regiones tasas de densidad demográfica a veces alarmantemente elevada.

A pesar de la carencia de higiene, los barrios marginales, por regla general, no dan la impresión de barrios-miseria, tal como presentan en las urbes tropicales. El clima frío de la alta cordillera durante casi todo el año,  obliga a los habitantes a construir viviendas firmes y no impide la formación de slums de calamina y cartón. Los urbanistas de La Paz se refieren con orgullo a la capacidad que tienen los indígenas de la cordillera para construir con un mínimo de recursos, es decir; frecuentemente con la misma tierra de su lote hacen una casita de adobe segura y limpia.

La gente que viene a establecerse en los nuevos barrios marginales, generalmente, empieza con la construcción de pequeñas casitas, de un solo ambiente, recubiertas con sencillos techos de atril. Después de algún tiempo se añaden algunos ambientes más y, en la siguiente fase, un piso adicional. Después de varios años, las casas se revocan y con frrecuencia se pintan de todo color, a medida que pasa el tiempo, se advierte un mejoramiento económico por la imagen externa de la vivienda.

En el sector de San Pedro se produce un contacto notable de regiones habitacionales propias de diversas capas de clase media, tanto de la ciudad baja como de la alta. Pues, hacia el sur, colinda con Sopocachi una zona cuyos habitantes pertenecen preponderantemente a la clase media tradicional, de tez blanca, y que suelen vivir en las condiciones modestas de empleados públicos o dependientes.

Al otro lado, se encuentra la población de la región del mercado indígena y la artesanal, la cual, debido a sus características etno- culturales fuertemente indígenas, es considerada por los habitantes de las regiones bajas de la ciudad como de clase baja. Pero, se pierde de vista la potencia  económica de mucha gente, dedicada a la artesanía y al comercio, perteneciente al medio cholo, y que ha adquirido considerable influencia. Señal manifiesta de este progreso es la intensa actividad de construcción en estos barrios, que ya se han extendido hasta los límites urbanos de los años cincuenta. Aquí se desarrolló un tipo peculiar de casa, que llegó a ser característico para el cholo enriquecido. Son edificios de hormigón o ladrillo, de tres a cinco pisos, que en general, suelen quedar, por de pronto, sin revoque, y que según la situación económica de sus dueños, van creciendo por etapas.

Otra de las manifestaciones que ha de interpretarse como un incipiente debilitamiento de la tradicional división de la ciudad, es la construcción de nuevas urbanizaciones cerradas como "Ciudad satélite" de CONAVI en El Alto. se trata de urbanizaciones comparativamente homogéneas de clase media que por lo general, sólo está abierta a un determinado grupo profesional. En las regiones marginales, tanto del sector alto como bajo del valle, conducen, a pesar de cierta encapsulación de sus habitantes, a un aflojamiento social de los diferentes barrios de la ciudad.

La llegada de los inmigrantes y su problemática social.

Como en la mayoría de los países andinos las grandes oleadas de migrantes residentes se producen a partir de la Reforma y Revolución Agraria de 1953, la cual modificó considerablemente las estructuras socioeconómicas del campo boliviano que liberaba así del sistema hacendístico a las regiones fértiles de los valles y yungas, y las mejores áreas del altiplano aunque más áridas que las anteriores.

Antes de estos cambios, existían en la ciudad grupos aimaras que habían sido expulsados de sus comunidades o haciendas o eran excedentarios de las mismas, dedicándose a actividades artesanales y comerciales principalmente y asentándose en las laderas de Villa Victoria, Callampaya y sobre todo Chajini, cerca del altiplano de donde provenían.

Hay que destacar también al importante número de migrantes ocasionales que venían por temporadas y cuyo origen era las haciendas que bordeaban la ciudad y que iban y venían del campo sobre todo después de la época de las cosechas, a la casa urbana de sus patrones. Llegaban con el fin de suministrar los productos del campo o bien para trabajar en el servicio doméstico gratuito en la casa de sus patrones, lo que se llamaba el pongueaje.

Según Xavier Albó después de la Reforma Agraria de 1953, se produjeron dos grandes oleadas al modificarse totalmente el esquema que regía la sociedad boliviana de la época. Estas dos oleadas se diferenciaron principalmente en dos aspectos: el primero, el lugar de origen de los residentes; el segundo, fue su etnia; y el tercero fue el sector económico donde se fueron incorporando.

Primera oleada.

Fueron principalmente no campesinos, estando compuesta por todos aquellos que dependían del viejo esquema de las haciendas u cuyo trabajo estaba relacionado con aquellas de una manera directa o indirecta pero que no eran campesinos, es decir, patrones,  mayordomos, cargos relacionados con la hacienda, abogados, funcionarios de pueblos intermedios, etc., los cuales huyeron a la ciudad al acabarse su modo de vida o bien por las agitaciones que existían en el campo por aquella época.

Esta primera oleada compuesta principalmente por mistis[3] y q´aras[4], se organizaron en grupos de residentes teniendo como referencia el lugar de origen. Surgen de esta manera los llamados centros culturales, que tienen ocmo misión una mejor integración en el mundo citadino por medio de la mutua ayuda. Puede esto explicar el alto porcentaje que existe todavía en algunas empresas de empleados de una misma región o pueblo.

Estos primeros grupos son los que se han integrado mejor al sistema de vida urbano de habla castellana y su modelo cultural. Se incorporaron al mundo laboral de la clase media y al abultado mundo burocrático. También muchos de ellos se han desarrollado aprovechando el vacío que dejó el sistema de las haciendas, un nuevo sistema de relación con el campo como intermediarios y comerciantes, abasteciendo así de alimentos la ciudad. Estos últimos son más interculturales y multilingües, pero en general tanto éstos como los primeros siempre mantienen contacto con el pueblo de origen.

Segunda oleada.

Esta segunda oleada sí que vino ya del campo, de esas comunidades que no cortaron su flujo a la ciudad y de lo que fueron las antiguas haciendas.

Estas últimas se repartieron en comunidades que a su vez las trabajaban campesinos en propiedad. En un principio no supuso problema, pero con el paso del tiempo la presión sobre la tierra se acrecienta al disponerse de una mano de obra cada vez más excedentaria que ya no tiene que trabajar gratuitamente para la hacienda y se ve obligada a buscar recursos económicos en otros lugares. Con ello empieza el gran proceso migratorio a la ciudad a partir sobre todo de 1960.

Es esta segunda oleada es la que se dedica a los sectores más populares económicamente hablando com puede ser los de tipo artesanal, de la construcción, o en menor grado al comercio o empleos de baja remuneración. Son los que principalmente desde los años setenta ocupan un amplio margen del llamado sector informal. También al igual que los componentes de la primera oleada se agrupan en centros referidos a su lugar de origen, llamados centros de acción, pero a diferencia d elos primros sus actividades si tiene que ver con el lugar de donde provienen.

Problemática social.

Según un estudio de finales de los años ochenta llevado a cabo por Xavier Albó y otros, el 82% de los migrantes que llegan a la ciudad tienen problemas sin que el factor de sexo incida mucho en la cuestión, siendo el 18% en varones y el 20% en mujeres los que dicen haber tenido problemas, sin embargo; según la edad de los encuestados sí se pueden percibir diferencias. Entre 1 y 10 años y de los 30 en adelante la percepción de los problemas disminuye, aumentando en las edades intermedias. Esto es debido a que estas capacas de edad intermedias son las que se incoporan al mercado de trabajo, teniendo la responsabilidad económica de la familia.

Los problemas como es común en las regiones andinas suelen ser de hogar, comida y falta de trabajo, aumentando este jporcentaje durante los últimos años, debido especialmente a la presión que ejercen cada vez más los contingentes de población sobre el empleo. Éste además exige una mayor cualificación técnica que el recién llegado no puede permitirse costear en tiempo y dinero y por otro lado, las nuevas tecnologías implican una sustitución de la mano de obra, lo que reduce la oferta.

Es en este momento cuando juegan un papel importante los lazos de parientes y las redes informales, pero que debido a la presión que ejerce la pobreza sobre las etnias indígenas, en este caso la aimara, estas también ven debilitadas sus ayudas hacia los recién llegados.

Fundamentalmente hay tres polos sobre los que se concentran los problemas de los recién llegados, generados principalmente por la falta de trabajo y el choque socio-cultural en la ciudad:

1º La alimentación.
2º Un lugar para vivir.
3º El ambiente hostil de la ciudad.

A. La falta de trabajo.

Es el problema mayor para el 36% de los varones aimara migrantes, mientras que sólo el 21% de las mujeres lo ve como tal. Las causas que ellos ven principalmente son:

-  La falta de preparación.
-  El poco esfuerzo personal.
-  Otros no entienden realmente la causa real.

Un dato a taener en cuenta y que pone de manifiesto el abuso al que se ven sometidos estos migrantes, es que la mayoría de los encuestados que encuentra trabajo, primero trabaja gratuitamente hasta que aprende. El indígena acepta esto quizá porque en su escala de valores, el empezar a ganar un salario permanenteo establecer un negocio propio significa haber triunfado en la vida, siendo la falta de trabajo y no la de alimento lo que más aflige al buscador de empleo.

B. La falta de vivienda.

Es en este problema donde la cuarta parte de los encuestados afirma que es lo más grave a su llegada. Es donde juegan un papel importante las redes informales de parientes en la búsqueda de alojamiento, aunque la mayoría de los aimaras se niegan a acoger bajo su mismo techo si éstos on son necesarios para el trabjo gratuito de alguna actividad.

Casi siempre se empieza con una casa alquilada, en los casos más extremos alquilándola entre varios y compartiéndola entre ellos. Luego a ésta le seguirá una propia construida por ellos mismos en los barrios que circundan la ciudad, situados en los peores terrenos, "zonas negras" o en las laderas. Estos terrenos se consiguen mediante ocupación de los mismos que se suelen realizar de noche y si se les expulsa se vuelven a ocupar y así sucesivamente hasta que se quedan definitivamente. El reparto de estos terrenos de una manera más controlada se lleva a cabo mediante las llamadas lotificaciones, en las que son asignados lotes de tierra a las gentes para que construyan allí sus viviendas. Estos barrios son seleccionados por los residentes aimaras porque según Rivero y Encinas[5]:

"...responden a requerimientos económicos, sociales y culturales homogeneizantes, constituyen conjuntos -populares- y son su medio ecológico urbano".

   En La Paz la extensión de estos barrios ha llegado a límites como la segregación  de la propia ciudad y formarse como una independiente. Esta habitada esta nueva ciudad por unos 400.000 habitantes casi todos de origen aimara cumpliendo una función de intermediación entre el mundo aimara rurral y la gran ciudad, ya que El Alto se asemeja bastante a su hábitat originario. Este surge en el lugar de antaiguas haciendas del altiplano y por la falta de terreno en la hoyadaa, y donde el pueblo aimara ejerce un  control político y social importante por medio de las juntas vecinales y asociaciones de toda índole en las que los aimaras las dirigen aunando atécnicas tradicionales y nuevas estrategias de supervivencia.

Sin embargo, es en La Paz donde esta población está desplazando a la población criolla hacia el sur donde se construyen sus nuevos barrios, ocupando toda la ciudad colonial esta población aimara para el desarrollo de sus actividades comerciales y la llamada economía informal y también como lugar de habitación, conquistando a´si de esta manera para El Alto la icudad matriz, es decir, indigenizando a La Paz.

C. Choque socio-cultural.

En la ciudad entran en contacto dos mundos culturales distintos como son la cultura indígena aimara en su mayoría y la criolla y mestiza que es "occidental". En el caso de La Paz la cultura indígena predominante es la aimara puesto que es la que mejor organizada está y más fuerza tiene de cara a los cambios sociales y culturales, están también los quechuas, pero se puede decir que se han introducido en la infraestructura aimara teniendo éstos la voz cantante en la confrontación con la cultura criolla.

La Paz está dominada por la mentalidad occidental, y debido al choque cultural que existe se manifiesta la discriminación social y la mayoría de las veces la racial. Como vimos en el caso de Santa Cruz afecta más a la mujer, bien por su condición de fémina, bien porque está más en relación con la sociedad al desempeñar sus actividades; principalmente pequeño comercio y empleadas del hogar, mientras que en el hombre sus trabajos hacen que tenga menos relaciones sociales.

Rivero y Encinas[6] describen las distintas respuestas ante la discriminación por parte de los colectivos indígenas aimaras:

"Me despreciaban y humillaban" dice el indígena con profunda dosis de rencor y de ansiedad por la revancha.

"Qué iba a hacer, era campesino y no hablaba castellano... Los de la ciudad siempre son mejores...", dice otro, expresando un sentimiento de inferioridad nacido de la importencia de controlar su nuevo medio.

En estas dos reacciones se pone de manifiesto que las relaciones interétnicas osn bastante crispadas, y es donde se apoyan los movimientos populistas y partidos para el mundo de la política

En un principio el aimara en particular y el indígena en general achacan a la falta del dominio del idioma castellano que impera en la ciudad, todos los problemas que tiene para encontrar trabajo y vivienda, sin darse cuenta realmente de que el problema real de que se produzcan las discriminaciones raciales y culturales es otro. Sólo una vez que se incorpore a la estructura socioeconómica de la ciudad, es decir; cuando encuentre empleo y casa, se dará cuenta de cuales son realmente esos factores discriminatorios y porqué se producen.

Un ejemplo del choque socio-cultural puede ser el que enconrtramos cuando un campesino indígena ocupa un terreno para construir su casa y le reclama el propietario del mismo, la resistencia del ocupante será grande debido a que según la Reforma Agraria el ocupante de un terreno tras dos años en el mismo se hace propietario. Quiere decir esto que el campesino traslada sus valores del campo a la ciudad, entrando en colisión con los valores que allí existen y despertando todo tipo de rechazos por parte de la pobación.

La adaptación cultural-social aimara en la ciudad.

Se produce una adaptación sistemática de lo aimara campesino al ámbito urgano, por medio de ritos, expresiones, estratificación social, lengua, fiestas, indumentaria y en general en todo tipo de manifestaciones culturales. Pero también en el terreno institucional, lo aimara se va incorporando al estilo de vida de la ciudad en lo referente a política, sindicalismo, enseñanza y religión.

Adaptación socio-cultural aimara y criolla.

Cuando dos culturaas entran en contacto, siempre hay choques entre ambas que provocan situaciones como las que he descrito anteriormente de discriminación o rechazo cuando una de ellas domina las reglas del juego. Pero esta situación hace que la cultura que se siente discriminada desarrolle mecanismo de derfensa basados en su propia cultura, disimulando rasgos externos, incluso perdiéndolos, pero manteniendo los internos y adaptándolos a la nueva situación.

No siempre es una cultura la que pierde, aunque más que perder se puede hablar mejor de adaptaci`´on, por lo tanto no es solo una la que se adapta sino que son las dos, y de alguna manera y de diferente forma se enriquecen la una de la otra. En una caso es porque así se lo imponen desde afuera, en el otro por una asimilación voluntaria de ritos y fórmulas que agradan a la mayoría.

En el campo la Pachamama o madre tierra es venerada para pedir la multiplicación de jprodutos y ganado, siendo su adaptación en la ciudad la llamada PHAXSI Mama o Madre Luna para pedir por la fertilidad del dinero.

En lo referente a la sociedad en el mundo aimara la estratificación social es muy importante, ésta se estratifica de diferenets maneras. Se hace mediante la lengua adaptando, por ejemplo, el sistema de trato social castellano con el aimara o con usos locales mixtos, así aparecen tratos como el de "tú, usted, señor/a o don/doña; jilata, tata/mama, wiracucha; o compadre/comadre, padrino/a, hijo/a" respectivamente. También hay un aimara patronal y uno de clases populares según un estudio de Briggs[7].

En el ámbito de las fiestas también se produce una estratificación aunque de una manera diferente a como se producía en el campo. Allí las fiestas reforzaban el ascenso social a partir de la generosidad y la reciprocidad entre todos, sin embargo, en la ciudad refuerza el prestigio de unos pocos solo por su mayora éxito económico. Podríamos estar hablando de no sólo un proceso de adaptación sino también de aculturación.

En cuanto a la manera de vestir podemos decir que esconde también formas de estratificación. Aquí el fenómeno es curioso ya que mientras por un lado la ocultación de rasgos aimaras en la ropa supone un mayor prestigio social dentro de la ciudad, en lo que es el ámbito aimara y en determinados casos, puede suponer desprestigio para la indígena que ha cambiado sus formas originales, a la vez que el uso de indumentaria típica aimara denota lo contrario. El ejemplo, es la gración de ascenso social que es representado por la ropa de manera visible y que va desde la campesina a la inmigrante (indias para las aimaras urbanas); cholas paceñas y chotas que aunque han abandonado la pollera mantienen rasgos com trenzas o el bulto a la espalda; y finalmente las llamadas señoras que son las mestizas o q´aras. Pero dentro de las recién llegadas el uso de la pollera es normal así como en determinads profesiones, lo que hace que al llevarlas dentro de sus comunidades, rivalicen por llevar la más elegante, así como tener más prestigio por no haber sucumbido a la cultura de la ciudad.

Pero no todo es una influencia de la scostumbres "occidentales" sobre las aimaras. Hay expresiones culturales típicas aimaras que han pasasdo a formar parte de la vida de la ciudad estando aceptadas por todos sus habitantes. Ritos como el de la ch´alla o libaciones de los bienes del hogar y del negocio que aseguran la bendición durante todo el año, se realizan en el martes de carnaval. El día del iquiqu o ekeko, divinidad aimara de la abundancia de rasgos aimaras según Rivero y Encinas[8] o mestizos según Albó[9], cargada de artículos y bienes. Otra es la fiesta de las alasitas, donde objetos y dinero en miniatura se intercambian y expresan componenetes simbólicos de la cultura preurbana y urbana económicamente hablando, pretendiendo atrapar el sistema económico con sus componenetes que más conoce el aimara: la artesanía y el comercio. Esta última tieneuna hora clave para realizar las transacciones, las doce de la mañana del día 24 de enero, una  hora mágina que refleja el gran simbolismo que encierra el universo aimara.

Adaptación institucional aimara a la urbe.

Gracias a la presión demográfica que ejerce la cada vez mayor cantidad de habitantes aimaras en la ciudad, en la cual se imponen una serie de pautas por parte del Estado criollo con una castellanización creciente, empiezan a aparecer instituciones aimaras que cubren lagunas representativas de esta cultura en todos los ámbitos de la ciudad. Esto se debe como he dicho a la presión demográfica de los residentes y a su mayor acceso a los niveles educativos y profesionales.

La institucionalización aimara se puede ver desde el sindicalismo campesino hasta la religión, pasando por la política aimara y los centros de promoción de cultura aimara.

En el sindicalismo empieza con la ruptura de vínculos con los gobiernos anteriores a 1978 por parte de los campesinos. Empiezan a expresar entonces los campesinos su independencia y su nueva identidad, teniendo el liderazgo de sectores aimaras con un fuerte contenido cultural. Éste movimiento es llevado por el migrante campesino a la ciudad donde cada vez con mayor fuerza se va asentando. Tienen en la ciudad un gran impacto sus actividades ya que son manifestaciones de la cultura aimará con su significación simbólica. Un ejemplo es la celebración de la fiesta del uno de mayo donde los aimaras participan con sus vestidos típicos.

En política los aimaras urbanos crean partidos políticos que reivindican medidas basadas en su identidad cultural. Es obvio que los partidos y reivindicaciones pretenden que lleguen a todas las partes del país, pero tienen mayor poder de convocatoria y por lo tanto de dirigentes en el ámbito aimara de la ciudad, ya que es de donde cogen verdadera fuerza estos partidos políticos por la insatisfacción económica y la discriminación social que sufre el aimara urbano. Estos partidos, aunque minoritarios, tienden a encauzar este sentimiento y aumentar de esta manera su poder de convocatoria. Partidos que en un principio fueron conocidos como kataristas[10] entre los que podemos encontrar el MRTKI, FULKA, MITKA o el Partido Indio, y que tenían que ver con el sindicalismo campesino aunque de convocatoria más urbana. Últimemente desde 1989 se les ha unido CONDEPA, partido de tipo populista fundado por Carlos Palenque[11] el cual da protagonismo a los sectores marginales de la sociedad, con un discurso tanto en castellano como en aimara y que por primera vez en la historia consiguió que una cholita lograra una diputación para el departamento de La Paz. En las dos últimas elecciones logró un sorprendente triunfo electoral consiguiendo en El Alto un gran poder de convocatoria y algo menos pero  también muy importante en la hoyada.

Los centros de promoción de la cultura aimara son de diversas clases, existiendo en el campo lingüístico como el ILCA fundado por Juan de Dios Yapita y a nivel oficial el INEL con varios directores aimaras. En Historia el THOA que da a los aimaras un espacio para la investigación de su propia Historia. Para el desarrollo de las  tecnologías productivas aimaras existe el CADA y aun nivel más global no solo aimara está el Centro de Formación e Investigación sobre Culturas indias "Chitakolla".

La medicina tradicional tiene aparte de la recuperación de un pasado cultural y un fin ideológico, unas finalidades prácticas y hasta lucrativas, destacando SOBOMETRA y la Asociación de Kallawayas formada por quechuas que usan la lengua pukina para sus ritos.

En el mundo de la religión sin duda lo más destacado por la repercusión que ha tenido dentro de la vida urbana, ha sido la celebración de la fiesta del Señor del Gran Poder. Esta fiesta empezó casi de manera clandestina con un culto en un barrio donde vivían y trabajaban gran cantidad de inmigrados aimaras. Tras unos fuertes conflictos pasó a ser el patrón del barrio y desde los años 70 tiene una gran repercusión su celebración en toda la ciudad convirtiéndose en uno de los signos que la definen. En esta fiesta la mayoría de los participantes saben aimara. Según un estudio realizado en 1984 que refleja Albó[12] participaron 8000 bailarines, organizados en 58 tropas o fraternidades, más otros 2000 auxiliares... Aproximadamente la mitad (49%) habrán nacido fuera de la ciudad, pero el 88% sabía aimara; los que sólo sabían castellano eran apenas un 5%...

En las religiones el aimara se ha ganado también un espacio entre las religiones aceptadas de manera oficial por la sociedad dominante. El último movimiento ecuménico protagonizado por líderes religiosos aimaras durante la última década, buscan la desclandestinización de ritos y creencias aimaras para tratarlas como verdaderas religiones sin ser destruidas para ser a la vez cristiana.

En cuanto al mundo del espectáculo son numerosos los grupos que actúan en salas de fiesta sobre todo en El Alto, siendo los más populares los que llegan a editar un disco y aparecen en la TV y la radio. En otros muchos ámbitos sociales el aimara se va incorporando cada vez más a una sociedad, reafirmándose en su condición de indígena y recuperando un terreno que le estraba vedado.

Dentro de los medios de comunicación es en el mundo de la radio donde se han logrado avances espectaculares, aunque en los demás los avances son notables.

Dentro de la radio el idioma predominante sigue siendo el castellano, pero cada vez de una manera más notoria desde los años sesenta, el aimara forma parte de programaciones siendo incluso la lengua exclusiva en emisoras de alcance urbano. La presencia de esta lengua se prevé que sea mayor en lo sucesivo al entrar una nueva legislación radiofónica en la que se especifica la utilización de lenguas propias de cada región en espacios. De esta menra la radio juega un papel de intermediación y unión campo- ciudad que refuerza la labor de los migrantes en este sentido.

Las emisoras se pueden dividir en varios grupos según utilicen y de que manera lo haban el castellano y el aimara. Están las radios de habla exclusivamente aimara que en 1979 eran cinco, una de ellas con alcance rural y las demás urbano; las llamadas bilingües que en la misma fecha eran dos con alcance urbano y que en los años 80 se les une Radio Metropolitana del empresario- político Carlos Palenque, con un alcance urbano y que ha pasado a tener la máxima audiencia en La Paz dando la palabra (previo pago de dinero) a las clases marginales de la sociedad; las radios en castellano con aimara en la madrugada era el quema predominante en 1979, con ocho emisoras, las cuales emitían en aimara en la madrugada pero tienden a emitir más espacios durante el día, e incluso algunas emiten en quechua al tener alcance nacional; las que emiten sólo en castellano son cuatro, pero se les están uniendo todas las de frecuencia modulada, que aunque son secciones especializadas de emisoras que emiten en onda corta o media con programación en aimara, en este tipo de frecuencia parece ser que exista sólo el castellano.

Las audiencias también se encuentran diferenciadas al corresponderles a las que emiten sólo en castellano las clases media y alta de la misma lengua, a las bilingües la mayor parte de la población urbana aimara y a las que emiten solo en aimara, aquellos que sólo conocen esta lengua. Sin embargo, estas audiencias fluctúan dependiendo de la programación y de la franja horaria por el idioma empleado. A la hora de escoger por sexo también se diferencia la cosa ya que mientras en 1979 el 70% de las mujeres aimaras se decidían en primera opción por las radios aimaras, los hombres repartían sus opciones ente los distintos tipos de radios.

En el resto de los medios el castellano mantiene casi una supremacía total aunque hay una ligera apertura en el caso de discos, producción local de películas y vídeos donde se hace un poco más presente la interculturalidad que se vive en la ciudad.

En la televisión la presencia se reduce a estas producciones locales- nacionales que reflejan la problemática social y a partir de 1985 con la entrada del canal 4 de Carlos Palenque con su política radiofónica de dar la palabra al marginado. Este hecho supuso un gran éxito rivalizando con las cadenas nacionales, que aprovechando la suspensión de la emisión d este canal por pleitos con la justicia, empezó por el canal 2 a emitir en aimara un noticiario matinal, que incrementó con más espacios en la misma lengua. Tras ello el canal estatal ha empezado a introducir otro espacio semanal, lo que hace la presencia aimara en este medio de comunicación más significativa.

Ahora bien, el medio en el cual el uso del aimara no se ha incluido, es en la prensa escrita donde el uso del castellano es exclusivo. Se puede decir que es gracias a la política educacional en castellano en todo el sistema escolar. En los periódicos se hacen breves referencias a la problemática aimara, siendo en el Chuquiyawu Marka de El Alto donde más énfasis se pone. Hauy, a parte de estas, una serie de publicaciones en aimara que pretenden ser periódicas, como el caso de Yatiñasawa del ILCA y dirigida por Yapita y Jayma de Félix Layme que atienen diez años de continuidad, pero que cuentan con poca difusión circunscribiéndose casi exclusivamente al ámbito universitario.

La economía aimara en la ciudad.

El precapitalismo que rige la vida económica del país hace que el contingente aimara que vive en La Paz, se pueda dedicar a actividades pre- industriales las cuales les hacen subsistir en una ciudad en la que el sistema no puede proporcionar empleo a toda esa oferta de mano de obra. Surge así la llamada economía informal que emplea a toda la fuerza de trabajo sobrante la cual no pudo acoger la empresa comercial- industrial. Con ellos se forman los grandes sectores artesanal, comercial y afines, en los que sus integrantes son llamados "trabajadores por cuenta propia".

El inmigrante aimara cuando llega a La Paz no tiene ningún tipo de cualificación, pero al no estar apenas desarrolladas las fuerzas productivas de la ciudad, no exigen la mano de obra especializada prefiriendo utilizar la no cualificada por un bajísimo costo. A la vez al no existir un mercado de mano de obra especializada para las múltiples tareas económicas, tienen que emplear a la mano de obra no cualificada.

Hay por tanto una oferta de mano de obra no cualificada que es absorbida por una demanda de esta fuerza de trabajo en su mayoría aimara. De esta manera si no se desarrolla un mercado de trabajo que prepare el desarrollo técnico de la mano de obra que suponga mejores salarios y un mayor consumo, el país no se desarrollará económicament ey no podrá dar trabajo a los desocupados u ocupados en llamada economía informal.

Para hacernos una idea de la situación económica que vive el país, según expone Rivero y Encinas, el sector servicios representa el 87.5% de la ocupación general del país, en el cual hay una gran burocracia en la ciudad, perteneciente a ministerios y grandes empresas, donde el indígena tiene un acceso muy limitado, al requerirse personal especializado. Sin embargo, dentro de este sector predominan las mujeres pero empleadas en el empleo doméstico la mayoría, donde las indígenas ganan aplastantemente.

Dentro del escaso sector productivo, el 76.5% son personal asalariado en su mayoría varones, trabajando en fábricas y talleres artesanales no más del 20% y siendo la mayoría asalariados de actividades caseras como pueda ser el sector de la construcción. El resto son en la mayoría peones y trabajan como eventuales, siendo donde el inmigrante aimara encontrará trabajo. Sólo en segunda o tercera generación entraran a formar parte de empleados de planta.

En cuanto a la sindicalización, sólo tienen acceso a ella los empleados de planta y algunos sectores privilegiados como los periodistas, con lo que no protegen ala mayoría de los trabajadores, entre los que se encuentra la mano de obra no cualificada de producción  y la de servicios casi en la práctica totalidad.

El aimara artesano o comerciante, transportista y de los demás colectivos, se suele organizar mediante gremios y organizaciones que protegen estos negocios agrupándolos por géneros de producción. Estos gremios u organizaciones regulan su funcionamiento mediante medidas legales y gestión financiera para así proteger a sus afiliados.

Se puede hablar de una defensa informal del trabajador al igual que hablamos de economía informal, donde se vuelve a poner de manifiesto la capacidad de asociación que tiene el aimara.

[1] SCHOOP, Wolfgang, Ciudades bolivianas. Los amigos del libro. La Paz-Cochabamba, 1981.

[2] Wolfgang Schoop es Catedrático de Geografía Cultural por la universidad de Aachen, donde comenzó sus estudios en las Facultades de Ciencias Naturales y de Letras en 1960.

[3] Mestizos.

[4] No indios.

[5] RIVERO PINTO, Wigberto, Ives Encinas Cueto. "La presencia aimara en la ciudad de La Paz, Chuquiyawu Marka: entre la participación y la sobreviviencia". América indígena (México)LV2-3 (1991) pp276.

[6] RIVERO, ídem. pp 278.

[7] BRIGGS, Lucy T. Missionary, Patron, and Radio Aymara. In: The aymara Language in ets Social and Cultural Constetx. M. Hardman, de Gainesville: University Presses of Florida.

[8] RIVERO PINTO, Wigberto, Ives Encinas. Idem pp. 289

[9] ALBÓ, Xavier. Idem. pp. 131.

[10] Katarista. Palabra que hace referencia al célebre líder anticolonial Túpaj Katari, que en el siglo XVIII tuvo cercada la ciudad de La Paz, más concretamente sus barrios criollos que fueron los únicos que contaban con una defensa militar, quedando excluidos los barrios indígenas.

[11] Carlos Palenque, popular empresario de radio y televisión pionero del suo del aimara en este último medio.

[12] ALBÓ, Xavier. Idem, pp. 133.

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