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El método Silva de control mental

Vilma Spalla

Autor: Vilma Spalla
Curso:
8,83/10 (74 opiniones) |103598 alumnos|Fecha publicación: 01/09/2006

Capítulo 13:

 Usted puede practicar la pes

¿Es real la PES? Hoy día prácticamente toda la gente infor­mada está de acuerdo en que lo es. Se ha demostrado hasta el último punto decimal en las estadísticas de probabilidades que hay información disponible para nosotros al través de otros medios ajenos a los cinco sentidos. Puede tratarse de informa­ción del pasado, del presente o del futuro. Puede proceder de un punto cercano o de un sitio lejano. Ni el tiempo, ni el espa­cio ni las jaulas de Faraday constituyen una barrera para cual­quier facultad "extrasensorial", que funciona en la PES.

Las siglas PES significan "percepción extrasensorial". A mí no me agrada esta terminología. "Extrasensorial" significa fue­ra de, o ajeno a, nuestro aparato sensorial. Esto parece negar la existencia de un aparato sensorial que no sea el de los cinco sentidos, aunque es obvio que existe uno, en virtud de que realmente percibimos información sin valemos de ellos. No hay nada extrasensorial en absoluto acerca de la PES. La pala­bra "percepción" está muy bien para la clase de experimentos que realizó J. B. Rhine en la Universidad de Duke, y en los cuales los perceptores acertaban a la aparición de naipes espe­ciales con la frecuencia suficiente para eliminar casi por com­pleto la posibilidad de la casualidad. Sin embargo en Control Mental no nos limitamos a percibir, en realidad proyectamos nuestra conciencia al punto en el que se encuentra la infor­mación deseada. \La palabra percepción resulta demasiado pasi­va para lo que nosotros hacemos. En consecuencia, en Control Mental hablamos de "Proyección Efectiva Sensorial". Las ini­ciales son las mismas, y esto resulta por demás apropiado, en virtud de que abarcamos todo lo que por lo general se entiende por PES y algo más.

Para experimentar la PES, los estudiantes de Control Men­tal no atraviesan por ejercicios de adivinación de naipes. Estos tienen por objeto descubrir si las personas son psíquicas. Nos­otros ya sabemos que lo son y por lo tanto nos fijamos una tarea de mayor magnitud: entrenarlas para desempeñarse psíquica­mente en la vida real de maneras hasta tal punto estimulantes que experimenten una especie de "exaltación" espiritual, tan exquisitamente intensa que sus vidas no vuelvan a ser igua­les. Esto se produce al final de aproximadamente cuarenta horas de instrucción y ejercicios.

Nosotros enseñamos a los individuos en forma rutinaria y segura a funcionar psíquicamente y lo hemos hecho así con más de un millón de graduados.

Cuando haya usted dominado todas las técnicas presentadas hasta el momento en este libro, estará muy cerca de empezar a practicar la PES. Será capaz de entrar a niveles mentales pro­fundos y permanecer completamente consciente, y podrá visualizar cosas y acontecimientos casi con la plenitud de la realidad que nos proporcionan los cinco sentidos físicos.

En las clases de Control Mental los estudiantes están cerca de operar psíquicamente hacia el final del segundo día, y el tercer día en realidad ya operan psíquicamente, para proyectar su conciencia fuera de su cuerpo, j

Ellos empiezan con un sencillo ejercicio de imaginación vi­sual. En un estado profundo de meditación se proyectan en frente de sus hogares imaginando que están allí. Toman nota con sumo cuidado de todo lo que ven antes de entrar por la puerta principal, para ubicarse en la sala dando la cara a la pa­red sur. Ellos ven esta habitación por la noche, con las luces encendidas, y después a la luz del día, con los rayos del sol que entran por las ventanas, y estudian todos los detalles que pue­den recordar. Después tocan la pared sur y entran en ella. Esto puede parecer estrafalario, pero es perfectamente natural para aquellos que han pasado por un entrenamiento intenso en el área de la visualización.

En el interior de la pared se encuentran en donde nunca antes han estado, de modo que "examinan'' su nuevo ambiente observando la luz, los olores, la temperatura, y mediante algu­nos golpes en el interior de la pared, la solidez de los materia­les. Cuando están nuevamente fuera de la pared y de frente a ella, cambian su color a negro, rojo, verde, azul y violeta, y después le devuelven su color original. Después levantan una i silla (que carece de peso en esta dimensión) y la estudian contra la pared mientras cambian nuevamente su color. Hacen esto con una sandía, un limón, una naranja, tres plátanos, tres za­nahorias y una cabeza de lechuga.

Cuando esta sesión llega a su fin, se ha dado el primer paso importante (para dejar a la mente lógica en el asiento trasero y a la mente imaginativa en el delantero, en donde se encuen­tran los controles En el tipo de ejercicios que estoy describien­do en este momento, la mente lógica le dice al estudiante:

-No me digas que estás en el interior de una pared o en otro sitio absurdo. Tú sabes que esto no puede ser; estás sen­tado aquí.

Pero la mente imaginativa, ya fortalecida por una serie de ejercicios de visualización, está capacitada  para  ignorar  esto.

Conforme se fortalece todavía más la imaginación,  lo mismo sucede con nuestros poderes psíquicos. Es la mente imaginativa la  que los contiene.

A lo largo de la siguiente sesión los estudiantes se proyectan mentalmente dentro de cubos o cilindros de metal (acero inoxi­dable, cobre, bronce y plomo) en los que, como hicieron en el interior de la pared, examinan la luz, el olor, el color, la temperatura y la solidez, todo esto a un ritmo lo suficiente­mente acelerado para evitar que interfiera la lógica.

Los estudiantes avanzan gradualmente de situaciones simples a composiciones más complejas de la materia, e inician su proyección dentro de la materia viviente con un árbol frutal. Examinan un árbol frutal en sus pantallas mentales a través de las cuatro estaciones, contra una secuencia de colores, y después se proyectan dentro de las hojas y los frutos

Ahora vamos a dar un paso gigantesco hacia adelante : la proyección dentro de una mascota, un animalito casero. Los estudiantes han tenido un éxito tal hasta este momento, que la pregunta: "¿puedo hacer esto realmente?", cruza ya por muy pocas mentes, Con actitud confiada examinan a una mascota desde afuera contra sus pantallas mentales, cambiando los co­lores; luego, con la misma confianza, entran mentalmente en el cráneo y el cerebro viviente. Después de unos cuantos minu­tos de reconocimiento dentro de la cabeza de la mascota, emer­gen una vez más para examinarla desde afuera, concentrán­dose esta vez en el pecho. Ahora penetran al pecho para exa­minar la caja torácica, la espina, el corazón, los pulmones, el hígado; después vuelven a salir, armados ahora con puntos de referencia para lo que probablemente será el día más pasmoso de su vida; el cuarto día, en el cual trabajarán con humanos. No obstante, es preciso llevar al cabo algunas tareas preparato­rias antes de esto.

En un nivel de meditación especialmente profundo, en oca­siones bien entrados en Theta, los estudiantes de Control Men­tal (en su imaginación ahora bien entrenada) construyen labo­ratorios del tamaño, forma y color que deseen y con los que se sientan a gusto. Estos laboratorios incluirán un escritorio y una silla de su propio diseño, un reloj, un calendario que con­tenga todas las fechas, pasadas, presentes y futuras, además de unos archiveros. Nada fuera de lo común hasta el momento.

Para comprender el siguiente paso es necesario señalar una vez más lo lejos que se encuentra nuestro aparato psíquico sensorial del idioma y de la lógica, y lo próximo que se encuentra a las imágenes y a los símbolos. Señalo esto porque el si­guiente paso consiste en equipar el laboratorio con "instrumentos" para corregir en forma psíquica las anormalidades detectadas en los humanos que serán examinadas al día siguiente.

La mayor parte de estos instrumentos no se parecen a nada de lo que usted haya observado en un laboratorio. Son símbolos altamente instrumentales... instrumentos simbólicos, si así lo prefiere.

Imagine una coladera fina para filtrar las impurezas de la sangre; un cepillo delicado para sacudir el polvo blanco (calcio) que se puede detectar en forma psíquica en los casos de artritis; lociones para llevar al cabo curas rápidas; baños para lavar los sentimientos de culpabilidad; un equipo de sonido con mú­sica especial para calmar a los desdichados. Cada uno de los estudiantes forma su propio armamento; no hay dos juegos de herramientas que sean idénticos, provienen del sitio en donde todo es posible, de los niveles mentales profundos, y un gran número de graduados llega a darse cuenta de que la labor que realiza con ellos tiene repercusiones en lo que nosotros llamamos el mundo objetivo.

Mientras el estudiante trabaja con estos instrumentos, puede ser que tenga necesidad de recibir algún consejo sabio que lo ayude en los momentos de confusión... una "suave vocecita" interna. Sin embargo, para el estudiante de Control Mental, no es una vocecita, sino una voz sonora, y no es una, son dos.

En su laboratorio evoca a dos consejeros, un hombre mujer. Antes de que inicie su sesión de meditación se le dice que hará esto y, si es como la mayor parte de los demás estu­diantes, tendrá una idea bastante firme de las personas que desea como consejeros. Muy pocas veces obtiene su deseo pero casi nunca queda desilusionado.

Un estudiante que esperaba conocer a Albert Einstein, se encontró en su lugar con un hombrecito con el rostro pintado como un payaso, con una pelota de ping pong de color rosado a guisa de nariz, y con una gorra coronada con un molinete. El hombrecito resultó ser una fuente confiable de consejos prácticos.

Otro estudiante, Sam Merrill, quien escribió un artículo sobre Control Mental en la revista New Times (2 de mayo de 1975), evocó a dos personas por demás reales como consejeros, si bien su comportamiento estaba completamente alejado de sus verdaderas personalidades.

En su laboratorio, el submarino Nautilus, escribe Merrill, "un hombrecito en pantalones bombachos y una camisa de seda surgió de la cámara de descompresión. Era esbelto, calvo y gentil, con ojos como los de un venado en órbitas profundas. Mi consejero era William Shakespeare. Yo dije: «Hola», pero él no me respondió. .

"... una voz incorpórea anunció que íbamos a bajar a tie­rra, y Will y yo saltamos de una escotilla a una playa desierta ...

"En la playa conocimos a mi segundo consejero Sofía Loren. Ella acababa de regresar de nadar y su camiseta de algodón se pegaba sensualmente a sus encantos. Ella también me ignoró al principio, pero se mostró llena de alegría al conocer a Sha­kespeare. Los dos se estrecharon la mano, intercambiaron ocu­rrencias, y después se tiraron en la arena, y empezaron a agitar­se, a temblar, a gemir, a quejarse..."

Al día siguiente, cuando llegó el momento de enfrascarse en el serio asunto de las prácticas de rehabilitación, el orientólogo del señor Merrill le dio el nombre de una dama de se­senta y dos años que vivía en Florida. Los dos consejeros, más interesados uno en el otro que en la mujer, la examinaron en forma juguetona y se alejaron para tratar otros asuntos.

¿Se alejaron los consejeros sin brindar consejo alguno? No; ... el abdomen de la mujer había desaparecido. "En su lugar", escribió Merrill, "había un tramo rosado de intestino neón que lanzaba destellos violentos". Su orientólogo le infor­mó que la mujer se encontraba en el hospital, víctima de una grave inflamación intestinal: diverticulitis.

Los consejeros pueden ser muy reales para los graduados de Control Mental ¿Qué son ellos? No estamos seguros... quizá alguna manifestación de imaginación arquetípica, acaso una personificación de la voz interna, tal vez algo más. Lo que sí sabemos es que una vez que conocemos a nuestros consejeros y aprendemos a trabajar con ellos, la asociación es respetuosa e inapreciable.

Más de cuatro siglos antes de Cristo, el filósofo griego Só­crates tuvo un consejero que, a diferencia de nuestros conse­jeros en Control Mental, limitaba sus consejos a darle adver­tencias. Según Platón, Sócrates dijo:

"Desde mi niñez he contado con la ayuda de un ser semidivino cuya voz, de vez en cuando, me aparta de alguna empre­sa, pero jamás me dice lo que debo hacer".

Otro escritor, Jenofonte, atribuye a Sócrates las siguientes palabras:

"Hasta el momento la voz nunca se ha equivocado".

Como usted verá muy pronto, un graduado de Control Men­tal que se encuentra mentalmente en su laboratorio, consul­tando con toda confianza a sus consejeros, es una persona que dispone de un poder inmenso para beneficiarse a sí mismo y a otras personas. En este punto del entrenamiento de Control Mental, esto se comprende pero todavía no se experimenta.

Al día siguiente el aire casi vibra con la expectativa. Incluso los graduados que regresan con nosotros para un curso de repaso lo sienten. Hasta el momento, todo lo que el alumno ha experimentado ha sido aparente solamente para él, en la intimidad de su propia mente. Ahora ha llegado el momento de que practique de modo que todo el mundo lo pueda constatar.

Es necesario llevar al cabo dos ejercicios mentales antes de esto; ambos son exámenes mentales del cuerpo de un amigo, proceso muy semejante al que se llevó al cabo anteriormente con el animalito casero, pero en esta ocasión con enfoque más práctico. Una vez terminado esto, los estudiantes forman pa­rejas.

Un miembro de cada pareja recibe el nombre de "psicorientólogo", y el otro el de "operador psíquico". ("Psicorientólogo" se deriva de "psicorientología", palabra que yo acuñé para des­cribir todo lo que hacemos en Control Mental; sencillamente significa orientar a la mente).

El psicorientólogo escribe en una tarjeta el nombre de una persona que conoce, su edad, su ubicación y una descripción de algún padecimiento físico importante que le aqueje. El ope­rador psíquico, en ocasiones con la ayuda de su psicorientólogo, entra a nivel, probablemente por primera y última vez, con una confianza incierta en lo que está a punto de llevar al cabo.

Cuando da la señal de que está preparado (a nivel, en su laboratorio y en presencia de sus consejeros) el psicorientólogo le dice el nombre, la edad, el sexo y la ubicación de la persona cuyo nombre está escrito en la tarjeta. La labor del operador psíquico consiste en descubrir qué es lo que aqueja a esta persona a la que jamás ha conocido y de quien había oído hablar hasta este momento. Examina el cuerpo de esta persona, por dentro y por fuera, en la forma ordenada en la que ha sido entrenada su imaginación, consultando con sus consejeros cuan­do le resulta necesario, y "hablando" quizá con la persona

El psicorientólogo insta al operador psíquico para que le informe de sus observaciones conforme avanza, y le dice: "siga hablando, incluso aunque crea que está adivinando Típicamente, quien escuchara una sesión como esta oiría esto (lo siguiente está basado en un caso real):

Psicorientólogo: "El nombre de la persona que tengo anota­do aquí es John Summers. Tiene cuarenta y ocho años de edad y vive en Elkhart, Indiana. Una, dos, tres . . . John Summers, de Elkhart, Indiana, está ahora en su pantalla. Percíbalo, sién­talo, visualícelo, imagínelo, créalo, sabe que está allí, da por sentado que está allí. Revisa su cuerpo con tu inteligencia desde el punto en el que sabes que se encuentra su cabeza hasta el lugar en el que sabes que están sus pies, de arriba a abajo, de arriba a abajo, una vez por segundo.

"Mientras examinas su cuerpo de esta manera, deja que tu imaginación seleccione las tres áreas de mayor atracción. Mantén el ritmo de examen a una vez por segundo y menciona las áreas de atracción conforme estas vengan a tu mente. Tendrás la sensación de que lo estás inventando, pero de todos modos dime todo lo que venga a tu mente.

Operador psíquico: "Tiene el hombro derecho ligeramente caído un poco hacia adelante . . . Todo lo demás parece en orden excepto, quizá el tobillo izquierdo . . . Vamos a ver dentro del pecho . . . Todo está tibio ... un poco más fresco hacia la dere­cha . . . más fresco y más oscuro ... Le falta el pulmón derecho . . . Ahora vamos a ese tobillo . . . Parece que está bien, tan solo una pequeña línea blanca, quebrada ... le duele cuando el cli­ma está húmedo ... se lo debe de haber roto en alguna oca­sión . . . Creo que eso es todo . . . Espera, mi consejero femenino lo está volteando para que yo lo vea, y señala un punto detrás de sus orejas... sí, hay cicatrices terriblemente profundas allí ... tuvo una operación de la región mastoidea, muy profun­da... Bien, eso es todo".

Psicorientólogo: "Muy bien. Le falta el pulmón derecho y tiene una cicatriz profunda detrás de una oreja. No tengo nin­guna información acerca del tobillo. Ahora repasa las sensacio­nes que tuviste cuando me hablabas acerca del pulmón dere­cho y la cicatriz detrás de la oreja. Repasa tus sensaciones y usa esto como punto de referencia la próxima vez que realices un caso de rehabilitación".

Después de un momento el psíquico regresa a Beta, son­riente, y dice:

-¡Vaya!  ¡Es fantástico!

Sí, es fantástico. Viola todo lo que hemos experimentado en este mundo sensato. Empero, se vuelve normal y común esta escena que acabo de describir. Algunos tienen unos cuan­tos errores en su primer caso, otros se equivocan por completo en el primero, el segundo o incluso el tercer caso; pero confor­me el día va llegando a su fin, casi todos han acertado en el nú­mero suficiente de casos para saber que no se trata de una "sim­ple coincidencia" ... algo muy real está en juego aquí.

Con demasiada frecuencia pensamos que la imaginación es creadora irresponsable de tonterías. Con frecuencia lo es. Pero las obras de arte son los productos de imaginaciones entrenadas; los resultados psíquicos también son el producto de imaginaciones entrenadas de una manera muy especial! El estu­diante de Control Mental, cuando funciona psíquicamente por primera vez, siente que "solamente está imaginando" lo que ve. Esta es la razón por la cual el psicorientólogo le dice que "siga hablando, incluso aunque sienta que tan solo lo está inventando". Si dejara de hablar su mente lógica podría ten­tarlo para que empezara a razonar las cosas, reprimiendo sus poderes psíquicos, exactamente como lo hace en la vida co­tidiana.

Después de su primer acierto, el estudiante de Control Men­tal se convence de que no está "imaginando solamente". Está imaginando y aprendiendo a confiar en lo primero que le viene a la mente. Esto se debe a que su don psíquico está surgiendo.

Lo que está en  juego son  leyes  perfectamente  naturales. Nuestra mente no está limitada a nuestra cabeza; alcanza más allá. Pero para que lo haga con eficacia, es preciso que esté motivada por el deseo, estimulada por la creencia e incitada por la expectativa.

En su primer caso el estudiante promedio no tiene una expectativa elevada. Si acaso está informado y tiene la mente abierta, sabe perfectamente bien que existe algo llamado PES, pero el entrenamiento que ha recibido a lo largo de su vida le ha "comprobado" que la PES es una habilidad que aparece en otros, no en él. Una vez que descubre lo contrario, una vez que logra su primer acierto, su expectativa salta con ímpetu y se pone en marcha. Unas cuantas horas más tarde, con ocho o nueve casos buenos más en su haber, se convertirá en un gra­duado de Control Mental.

"Una y otra vez observé estudiantes que diagnosticaban enfermedades correctamente..." escribió Bud Thomas, editor de la revista Midnight en su artículo titulado "Las clases de Control Mental PUEDEN mejorar su poder mental" (19 de no­viembre de 1973). Y describe un caso que presenció, mismo que pensó que resultaría especialmente difícil en virtud de que ni él ni nadie sabía de qué enfermedad se trataba.

Ese mismo día, unas cuantas horas antes, había visitado a su hijo que se encontraba en el hospital. Había otro paciente en la habitación. El señor Thomas no se enteró de nada acerca de él, excepto de su nombre.

Aquí tenemos lo que el psíquico descubrió: la pierna dere­cha estaba "como paralizada", los brazos y los hombros estaban tiesos, y algunas vértebras de la espina estaban fusionadas a causa de una enfermedad. Además de ello, el hombre tenía la garganta irritada y el intestino inflamado. Tenía una esta­tura de cinco pies y medio y pesaba ciento cinco libras.

De regreso en el hospital, el señor Thomas averiguó que el paciente había sido víctima de la polio durante su niñez. Se había caído de una silla de ruedas y se había roto la cadera derecha, y todo lo demás que había dicho el estudiante de Control Mental estaba correcto, excepto en lo de la garganta irritada y el intestino inflamado. Estos fueron síntomas de su hijo.

Suele suceder que lo que parecen ser equivocaciones, como esta, resultan ser aciertos en otro blanco equivocado. Con la práctica mejoran los aciertos. Cuando la práctica es mayor, el psíquico puede relacionarse con cosas al igual que con personas.

Dick Mazza, un actor y cantante de Nueva York, comple­menta sus ingresos mecanografiando manuscritos de libros para escritores y editores. Un día perdió un manuscrito y llamó des­esperado a un graduado de Control Mental para que lo ayudara a encontrarlo. La última vez que lo había tenido, dijo, había sido al entrar al auditorio de una pequeña iglesia para ensayar una obra de teatro. Estaba saliendo un grupo de estudiantes de funeraria que habían celebrado su ceremonia de gradua­ción. El manuscrito se encontraba dentro de un sobre blanco con el nombre y la dirección de Dick, y la palabra "urgente" escrita encima del sobre.

El graduado de Control Mental tiene como uno de sus con­sejeros a una anciana muda cuya ayuda se limita a movimien­tos de afirmación o negación con la cabeza y a una especie de lenguaje de señas. El consejero masculino ayuda como intér­prete y ocasionalmente contribuye con sus propios consejos.

El graduado visualizó el manuscrito como Dick lo había descrito. Lo vio en medio de un montón de papeles, sobre un enorme escritorio desordenado.

-¿Está seguro el manuscrito en ese lugar? -preguntó a su consejera. Ella afirmó con la cabeza.

-¿Lo tienen los nuevos estudiantes de funeraria?

-No.

-¿Se encuentra en el escritorio en la iglesia?

-No.

-¿Me lo regresarán pronto?

-Sí.

-¿Quién lo tiene?

Ella señaló al propio graduado.

-¿Yo  lo tengo? -preguntó él.

-No.

El consejero vino al rescate.

-Ella quiere decir que alguien de su edad lo tiene. Esta persona le pidió a una joven que se llevara sus papeles a su oficina porque iba a salir a celebrar con sus alumnos. Se en­cuentra sobre su escritorio. No se preocupe, cuando lo vea, se lo enviará a Dick.

Dos días más tarde el director administrador de la escue­la de la funeraria llamó a Dick por teléfono. Después de la gra­duación, le explicó, habla recogido un montón de papeles que de alguna manera incluían el manuscrito, y le había pedido a su secretaria que los pusiera sobre su escritorio porque iba a salir a tomar unas copas con los nuevos graduados.

A muchos se les ha ocurrido que en nuestros estudios de rehabilitación estamos tratando nada más con trasferencias de pensamiento. (¡Nada más! ¡Cuan exigentes son algunos in­dividuos!)

El caso que usé como ejemplo (el del hombre al que le fal­taba un pulmón) es un caso real. Usted recordará que hubo una equivocación aparente; el tobillo fracturado. El orientólogo pudo confirmar (las había anotado con anticipación) la cicatriz en la región mastoide y la falta del pulmón. Pero lo único que pudo decir respecto al tobillo fracturado fue:

-No estoy informado acerca de eso.

Más tarde la persona en cuyo caso se estaba trabajando confirmó el hecho de que se había fracturado el tobillo años antes, y que le ocasionaba una cierta molestia cuando el clima era húmedo. ¿Trasferencia de pensamiento? No como nos­otros entendemos normalmente ese término; el pensamiento no estaba en la mente del orientólogo, ya que él no sabia nada acerca del tobillo fracturado. Tampoco es probable que hu­biera estado en la mente del paciente en ese momento.

Otro caso: un estudiante que practicaba el caso de rehabi­litación informó que una mujer tenía una cicatriz en el codo, a causa de una fractura. El orientólogo no estaba informado acerca de eso y lo verificó con la mujer, quien dijo que jamás se había lastimado el codo. Entonces, unos días más tarde la mujer mencionó el asunto a su madre. ¡Resultó ser que de niña se había fracturado el codo cuando tenía tres años de edad  ¿Es esto trasferencia de pensamiento?

La energía psíquica que emiten las personas es más potente cuando está de por medio la supervivencia.  Esto explica por qué es tan elevado el número de casos de PES espontánea que implican accidentes y muerte repentina.

Esta es la razón por la cual {nuestro ejercicio final es el hacer casos de rehabilitación con personas gravemente enfer­mas. El graduado que practica concienzudamente el estudio de rehabilitación aprende a percibir las señales psíquicas cada vez más sutiles, hasta que un día es capaz de prerrelacionarse psí­quicamente con cualquier persona que tenga en mente, ya sea que la persona esté en grandes dificultades o no lo esté. Con la práctica se vuelve uno cada vez más sensible.

 En mis primeros experimentos descubrí que los niños mani­fiestan habilidad psíquica con mayor facilidad que los adultos. Están mucho menos limitados por la perspectiva del nivel Beta en cuanto a lo que es posible, y su sentido de la realidad no se ha desarrollado hasta el punto en el que ellos se atreven solamente a decir aquellas cosas que parecen lógicas.

Un experimento que se llevó al cabo justamente cuando se acababan de formular las bases del curso de Control Mental, estaba diseñado para estructurar las sesiones de casos de reha­bilitación que he descrito. Como usted verá, mi primera técnica era totalmente diferente de lo que es en la actualidad.

A dos niños, Tinimy y Jimmy, se les habían enseñado los elementos del curso. Yo los separé, colocando a cada uno en una habitación diferente, cada uno con un experimentador, una* especie de antecesor del psicorientólogo de ahora. Se le pidió a uno de los niños, a Jimmy, que entrara a nivel y creara algo, cualquier cosa, en su imaginación. Entre tanto Timmy, que se encontraba en la otra habitación, entró a nivel y se le pidió que averiguara qué era lo que se proponía Jimmy. Jimmy le dijo a su experimentador:

-Estoy haciendo un camioncito. Tiene una carrocería verde y ruedas rojas.

El experimentador de Timmy le preguntó:

-¿Qué está haciendo, Jimmy, ahora?

-¡Ah!  Está construyendo un camioncito de juguete.

-Bueno, descríbelo.

-]Ah! Tiene carrocería verde y ruedas rojas.

Este es el estudio de casos de rehabilitación a un nivel más sutil que el que llevamos al cabo con adultos en nuestras clases. Se requiere de práctica para "volverse como niños".

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