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El método Silva de control mental

Vilma Spalla

Autor: Vilma Spalla
Curso:
8,83/10 (74 opiniones) |103598 alumnos|Fecha publicación: 01/09/2006

Capítulo 8:

 Sueño creativo

¡Cuan libres somos cuando soñamos! Las barreras del tiem­po, las limitaciones del espacio, las leyes de la lógica, las repre­siones de la conciencia, todo esto desaparece y somos dioses de nuestras propias creaciones fugaces. Freud atribuyó una importancia capital a nuestros sueños porque lo que creamos en ellos nos pertenece en forma única. Al comprender los sueños de un hombre, parecía decir, comprenderás al hombre.

En Control Mental también tomamos los sueños en serio, pero en una forma diferente porque aprendemos a emplear nuestra mente de maneras distintas. Freud se ocupaba de los sueños que nos llegan en forma espontánea. Esto no es el caso en Control Mental. Nuestro interés se concentra en crear deli­beradamente sueños que sirvan para resolver problemas espe­cíficos) Como programamos el tema con anticipación, los inter­pretamos de modo diferente ... con resultados espectaculares. Aunque esto limita la espontaneidad de nuestras experiencias con los sueños pero obtenemos una libertad significativa: un mayor control sobre nuestra vida.

Cuando interpretamos un sueño que hemos preprogramado con la debida anticipación, además de obtener discerni­miento en la patología de nuestra psique, descubrimos solu­ciones a nuestros problemas cotidianos.

Son tres. los pasos que enseñamos para el Control de los Sueños, y todos ellos implican el estar a un nivel mental propio para la meditación:

EL primero consiste en recordar nuestros sueños. Mucha gente dice:

-Yo no sueño nada en absoluto.

Pero esto nunca es verdad. (Puede ser que no recordemos nuestros sueños, pero todos soñamos. Si se nos privara de soñar, al cabo de unos cuantos días habría alteraciones mentales y emocionales.

Cuando empecé a investigar la posible utilidad de los sueños para la resolución de problemas, allá por 1949, no es­taba seguro en absoluto de lo que descubriría. Había oído, al igual que usted, un sinnúmero de historias sobre premoni­ciones que ocurren en los sueños. Como todos sabemos, César fue prevenido en un sueño de los "Idus de marzo", y el mismo día, según resultó, fue asesinado. Y también Lincoln soñó pre­moniciones de su asesinato. Si estos sueños y muchos otros parecidos a ellos, constituían accidentes no susceptibles de re­petirse, entonces yo estaba perdiendo mi tiempo.

Hubo un punto en el que me sentí firmemente convencido de que en efecto estaba perdiendo mi tiempo. Había estado estudiando psicología (Freud, Adler, Jung) a lo largo de cua­tro años aproximadamente, y me empezó a parecer que mien­tras más estudiaba, menos sabía. Eran alrededor de las dos de la mañana. Arrojé mi libro al suelo y me fui a acostar, deci­dido a no perder más tiempo en proyectos inútiles como el de estudiar a los gigantes que estaban en desacuerdo incluso entre ellos mismos. A partir de ese momento me dedicaría a mi negocio de electrónica y nada más. Lo estaba descuidando, y el dinero escaseaba.

Aproximadamente dos horas más tarde me desperté a causa de un sueño. No se trataba de una serie de acontecimientos, como sucede en la mayor parte de los sueños, sino simplemente de una luz. El campo visual en mi sueño estaba bañado por la luz del sol al mediodía, un resplandor dorado, sumamente brillante. Abrí los ojos y estaba oscuro en mi habitación llena de sombras. Cerré los ojos y volvió a estar brillante. Repetí esto en varias ocasiones: ojos abiertos, oscuro; ojos cerrados, brillante. En la tercera o cuarta ocasión en la que cerré los ojos vi tres números: 3-4-3. Después otra serie de números: 3-7-3. Y la siguiente vez la primera serie volvió a aparecer, y después de otra vez la segunda serie.

Yo estaba menos interesado en los seis números que en la luz, que empezó a desvanecerse poco a poco. Me pregunté si la vida llegaría a su fin como un foco, con un relámpago repentino de luz. Cuando me di cuenta de que no me estaba muriendo quise hacer que la luz regresara para estudiarla. Modifiqué mi respiración, mi posición en la cama, mi nivel mental; nada dio resultado. La luz continuó desvaneciéndose. En conjunto, la luz duró alrededor de cinco minutos.

Quizá los números tenían un significado. Permanecí des­pierto el resto de la noche tratando de recordar números tele­fónicos, direcciones, números de licencias, cualquier cosa que pudiera dar un significado a aquellos números.

Hoy día cuento con un modo eficaz de descubrir lo que los sueños significan, pero en aquella época todavía me encon­traba en las primeras etapas de mi investigación. Al día si­guiente, cansado como lo estaba después de haber dormido únicamente dos horas, seguí tratando de relacionar los núme­ros con algo que ya conociera.

Ahora tengo que relatar algunos incidentes sin importan­cia, que me condujeron a descifrar el misterio y de allí, a una parte importante del curso de Control Mental.

Quince minutos antes de la hora de cerrar mi taller de electrónica, un amigo fue a verme para invitarme a tomar un café. Mientras me esperaba, pasó mi esposa y me dijo:

-Ya que van a ir a tomar un café, ¿por qué no pasan al lado mexicano y me compran un poco de alcohol de fricción?

Cerca del puente hay una tienda en donde el alcohol de fricción es más barato.

En el camino le hablé a mi amigo acerca del sueño, y mien­tras lo hacía se me ocurrió una idea: quizá lo que había visto era el número de un billete de lotería. Pasamos en el auto frente a una tienda en la que se encontraba la oficina central de la lotería mexicana, pero era la hora de cerrar y las corti­nas ya estaban corridas. No tenía importancia, de todos modos era una idea absurda, y seguimos una cuadra más para com­prar el alcohol para mi esposa.

Mientras el dependiente me envolvía el alcohol, mi amigo me llamó desde otra parte de la tienda.

-¿Cuál es el número que estabas buscando?

-Tres-cuatro-tres, tres-siete-tres -le dije.

-¡Ven a ver!

Allí estaba la mitad de un billete con el número 3-4-3.

A lo largo de la República de México cada uno de los cientos de miles de vendedores, al igual que esta pequeña tienda, recibe billetes con los mismos primeros tres números cada mes. Esta tienda era la única en toda la nación que vendía el nú­mero 343. El número 373 se vendía en la ciudad de México.

Unas cuantas semanas después me enteré de que mi mitad del primer billete de lotería que había comprado en mi vida se había ganado 10000 dólares, mismos que necesitaba con urgencia. Aunque me sentía sumamente alborozado, hice caso omiso del refrán que dice: "A caballo regalado no se le mira el colmillo", y analicé con sumo cuidado este caballo regalado, y lo que descubrí resultó ser mucho más valioso que el regalo mismo. Mi reflexión constituyó el fundamento para una con­vicción sólidamente cimentada de que mis estudios valían la pena. De alguna manera había yo establecido contacto con la Inteligencia Suprema. Quizá había establecido contacto con ella en muchas ocasiones y no me había dado cuenta; en esta ocasión lo sabia.

Tomemos en cuenta el número de acontecimientos aparen­temente casuales que me condujeron a esto. En un momento de desesperación, soñé con un número en una forma hasta tal punto sorprendente (con aquella luz) que tenía que recor­darlo. Después un amigo llegó para invitarme a tomar un café y, aunque estaba fatigado, acepté. Mi esposa pasó y me pidió que comprara alcohol de fricción, cosa que me condujo al único sitio en México en donde ese billete en particular estaba a la venta.

Cualquiera que piense que todo esto no es más que una coincidencia estaría en apuros para explicar un hecho sor­prendente, que se puede constatar cabalmente: cuatro gradua­dos de Control Mental en Estados Unidos, también ganaron en loterías, por medio del uso de otras técnicas que yo desarro­llé más tarde. Ellos son:* Regina M. Fornecker, de Rockford, Illinois, quien ganó 300000 dólares; David Sikich, de Chica­go, quien ganó 300 000 dólares; Francés Morroni, de Chicago, quien ganó 50000 dólares y John Fleming, de Buffalo, Nueva York, quien ganó 50000 dólares.

No tenemos ninguna objeción en contra de la palabra "coincidencia" en Control Mental; de hecho le adjudicamos un significado especial. Cuando una serie de acontecimientos que resulta difícil explicar conduce a un resultado construc­tivo, le damos el nombre de coincidencia. Cuando los aconte­cimientos conducen a un resultado destructivo les damos el nombre de accidente. En Control Mental aprendemos a pro­vocar coincidencias. "Es simplemente una coincidencia", constituye una frase que nosotros no empleamos.

El sueño que me llevó a ganar en la lotería me convenció de la existencia de la Inteligencia Suprema y de su aptitud para comunicarse conmigo. El que esto sucediera cuando yo estaba dormido y profundamente perturbado en relación con el trabajo de mi vida no resulta notable en absoluto, según lo veo ahora. Miles de personas han recibido información en sus sueños de algún modo paranormal cuando se encontraban desesperados o en peligro, o en un momento crucial de su vida. En la Biblia se narra un gran número de sueños de este tipo. Sin embargo, en ese momento, el hecho de que me sucediera a mí parecía nada menos que un milagro.

De mis lecturas recordaba que Freud decía que el sueño crea condiciones favorables para la telepatía. Para dar una ex­plicación a mi sueño tuve que ir más allá y pensar que el sueño crea condiciones favorables para recibir información de la Inteligencia Suprema. Después fui todavía más lejos y me pregunté si tendríamos que ser como alguien que espera pasivamente a que el teléfono suene. ¿No podríamos nosotros mismos marcar el número para comunicarnos con la Inteli­gencia Suprema, bajo nuestra propia iniciativa? Como perso­na religiosa, yo razoné que si podemos llegar a Dios por medio de la oración, seguramente que podemos idear un método para llegar a la Inteligencia Suprema. (Como usted verá más ade­lante, en el capítulo quince, en donde hablo de Dios y de la Inteligencia Suprema, me refiero a cosas diferentes).

Sí, mis experimentos demostraban que podemos comunicar­nos con la Inteligencia Suprema de varias maneras. Una de ellas es el Control de los Sueños, mismo que resulta muy sen­cillo y se aprende con facilidad.

Usted no puede contar con que una luz brillante lo ayude a recordar sus sueños, pero puede confiar en el efecto acumu­lativo de ¿programarse mientras está a nivel, para recordarlos. Mientras medita justamente antes de irse a dormir, diga: "Quiero recordar un sueño. Voy a recordar un sueño". Ahora duér­mase con papel y lápiz junto a su cama. Cuando se despierte, ya sea por la noche o en la mañana, escriba lo que recuerde de un sueño. Siga practicando esto noche tras noche y su re­cordación será más clara y más completa. Cuando se sienta satisfecho de haber desarrollado su habilidad, estará prepara­do para el segundo paso:

Durante su sesión de meditación, antes de dormirse, repase un problema que se pueda resolver por medio de información o consejos. Asegúrese de que verdaderamente le interesa resol­verlo, pues las preguntas ociosas producen respuestas ociosas. Ahora prográmese a sí mismo con estas palabras: "Quiero tener un sueño que contenga información para resolver el problema que tengo en mente. Voy a tener dicho sueño, lo voy a recordar y lo voy a comprender"

Cuando se despierte por la noche o por la mañana, recons­truya el sueño que recuerde en forma más vivida y busque su significado.

Como mencioné con anterioridad, nuestro método para la interpretación de los sueños tiene que ser diferente del método freudiano, en virtud de que nosotros generamos deliberada­mente los sueños. En consecuencia, si acaso está usted familia­rizado con la interpretación freudiana de los sueños, olvídese de ella para los efectos de Control Mental.

Imagine lo que Freud diría acerca de este sueño: un hom­bre se encontraba en medio de la selva rodeado de salvajes. Se estaban acercando a él en actitud amenazadora, alzando y ba­jando sus lanzas. Cada lanza tenía un agujero en la punta. Cuando se despertó vio su sueño como la respuesta a un pro­blema que habla obsesionado su trabajo: cómo diseñar una máquina de coser. Podía hacer que la aguja subiera y bajara, pero no que cosiera... hasta que su sueño le dijo que hiciera un agujero en la punta. El hombre era Elias Howe, inventor de la primera máquina de coser práctica.

Un graduado de Control Mental atribuye al control de los sueños el mérito de haberle salvado la vida. En la víspera de un viaje de siete días en motocicleta, él programó un sueño para que le advirtiera de cualquier peligro en particular que él pudiera enfrentar. La mayor parte de los viajes prolongados que había hecho con anterioridad se habían caracterizado por pequeños percances: un neumático desinflado en una ocasión; tierra en la manguera del combustible en otra; y en su último viaje, una nevada imprevista.

Soñó que estaba en la casa de un amigo. Para cenar le servían un plato lleno de ejotes(Habichuelas tiernas en su vaina.) crudos, en tanto que todos los demás saboreaban una deliciosa quiche Lorraine. ¿Significaba esto que tenía que abstenerse de comer ejotes a lo largo de su viaje? El peligro de que esto sucediera era mínimo, ya que le desagradaban los ejotes, particularmente crudos. ¿Significaba el sueño que ya no era bienvenido en la casa de su amigo? No, él tenía confianza en su amistad; además de ello, eso no tenía nada que ver con su viaje en motocicleta.

Dos días más tarde viajaba a toda velocidad por una ca­rretera de Nueva York, en la madrugada. Era una hermosa mañana, la carretera estaba en perfectas condiciones, y no ha­bía tráfico, excepto por un pequeño camión que iba adelante.

Cuando se acercó al camión observó que estaba cargado con sacos de ejotes. Recordando su sueño aminoró la velocidad de 65 a 25 millas por hora; después, al tomar una curva a 15 millas por hora, la llanta trasera de su motocicleta resbaló un poco en la curva... ¡con algunos ejotes que habían caído del camión! A una velocidad más alta el resbalón habría re­sultado serio, posiblemente fatal.

Únicamente usted puede interpretar los sueños que decide tener. Con una autoprogramación anticipada y ordenada para comprender sus sueños, tendrá una "corazonada" en cuanto a significado.(La corazonada con frecuencia constituye el medio por el cual nuestro subconsciente, silenciosamente se comu­nica con nosotros. Con práctica usted adquirirá una confianza cada vez mayor en estas corazonadas programadas.

Las palabras que he sugerido emplear para la autoprogra­mación son aquellas que utilizamos en las clases de Control Mental. También funcionarán otras palabras, pero en caso de que llegue a tomar un curso de Control Mental, ya estará condicionado y tendrá una experiencia más plena si ha arrai­gado las palabras exactas con anticipación, en el nivel Alfa.

Si es paciente con el Control de los Sueños y lo practica, descubrirá uno de los recursos mentales más valiosos. No es­pere razonablemente convertirse en un ganador de la lotería: es parte del sistema de las loterías el que sean pocos los que ganen. Pero es parte de la naturaleza de la vida el que todo el mundo puede ganar mucho más de lo que ofrecen las loterías.

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