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El método Silva de control mental

Vilma Spalla

Autor: Vilma Spalla
Curso:
8,83/10 (74 opiniones) |103598 alumnos|Fecha publicación: 01/09/2006

Capítulo 22:

 &Quot;Hacia dónde nos dirigimos ahora?

A partir del momento en que usted alcance su primer logro con Control Mental, habrá emprendido una odisea en pos del conocimiento de sí mismo. Lo que descubra acerca de su per­sona será favorable. Finalmente, cuando haya logrado que todo funcione para usted en la forma que José describió en sus ca­pítulos, se abrirán ante usted varios senderos que conducen al desarrollo del futuro.

Al través de libros, amigos u otros cursos, usted podrá po­ner a prueba todavía más técnicas' e incrementar las herramien­tas mentales que tendrá a su disposición. Por otro lado, e& posible que encuentre que incluso un milagro que se repite una y otra vez se convierte en lugar común y, al desvanecerse el entusiasmo de sus nuevos descubrimientos, puede ser que usted afloje el paso y vuelva al punto en el que se encontraba al principio. O, al descubrir que una técnica de Control Men­tal le proporciona mejores resultados que otras, puede suceder que se especialice en esa y la convierta en una parte confiable de su vida. Ninguno de estos senderos es el mejor para usted.

Si inicia una búsqueda en pos de otras técnicas, descubrirá muchas que dan resultado. Es probable que las que encuentre ya hayan sido investigadas por José y que hayan sido elimina­das en favor de aquellas que forman parte de su curso. Aquellos que se convierten en coleccionistas de técnicas desperdician el tiempo, en lugar de aprovecharlo para desarrollar algunas de las que resultan útiles hasta el punto de dominarlas por completo. Volveremos sobre esto más adelante.

Si usted descubre que su entusiasmo se apaga y abandona la práctica de Control Mental, no estará solo. Lo que es más importante, es que su experiencia no constituirá una pérdida absoluta. José ha observado que, una vez que se adquiere, jamás se pierde por completo el entrenamiento de Control Mental y se puede recordar y aplicar en una emergencia.

Lo que hacen muchos graduados es conformarse con una técnica en especial que les proporciona los mejores resultados. Mientras más la utilizan, mejores son los resultados. Sin em­bargo, existe un cuarto camino, mejor que cualquiera otro.

Control Mental se compone de una cuidadosa selección de ejercicios y técnicas mentales que se refuerzan unos a otros. El ignorar uno de ellos porque no le proporciona los mismos resultados que otro equivale a pasar por alto la oportunidad de alcanzar un desarrollo pleno. El Control de los Sueños re­fuerza su habilidad para el uso de la Pantalla Mental; la Pan­talla Mental hace que el Control de los Sueños sea más confia­ble y más vivido. El curso, y los capítulos que José escribió en este libro, forman parte de un todo; el todo es mucho mayor que las partes.

A pesar de ello, es posible que usted se pregunte hacia dónde se dirige una vez que lo ha practicado todo y ha logrado que dé resultado.

No basta con lograr que Control Mental le proporcione re­sultados. Siempre hay grados de control, sutilezas en la expe­riencia, que guardan para usted.

En una ocasión un estudiante le preguntó a José:

-¿Cuál es el punto en el que una persona sabe que ha obtenido de Control Mental todo el provecho que se puede obtener?

-Cuando usted es capaz de trasformar todos su proble­mas en proyectos y hacer que sus proyectos se realicen como usted lo desea-, respondió él. Después hizo una pausa y agregó:

-No... va más allá de esto. Cuando usted se da cuenta de los enormes poderes con los que todos nacimos, cuando ve en su propia experiencia que estos poderes solamente se pueden usar en forma constructiva, y comprende que hay dignidad y propósito detrás de nuestra presencia en este planeta. Soy de la opinión de que el propósito con el que debemos cumplir es el de evolucionar, y esta evolución es ahora nuestra propia responsabilidad individual. Pienso que la mayor parte de la gente tiene una especie de corazonada muy débil en este sen­tido. Mientras más practica Control Mental, más intensa se vuelve aquella, hasta que se convierte en una firme certeza.

Es esta profundidad en la experiencia lo que le aguarda... la "firme certeza" de que existe un propósito benigno detrás de todo. En Control Mental, esto llega no como un destello místico después dé años de practicar una meditación que exige el renunciar a la vida, sino que surge de pronto, de la diaria tarea de vivir con mayor plenitud, de los detalles cotidianos de la vida y de sus acontecimientos, que forjan el destino.

Vamos a tomar un incidente muy insignificante, como los que podría experimentar un nuevo graduado de Control Men­tal, y veremos cómo se convierte en un paso hacia la adquisi­ción de esta "firme certeza". Lo primero que hizo el flamante graduado al regresar a casa después de sus vacaciones fue quitar el rollo de su cámara y después buscar en su equipaje otro rollo de película expuesta. No pudo encontrarlo. El rollo no repre­sentaba una pérdida importante, pero sí era molesta; se trataba de un recuerdo de la primera semana de sus vacaciones.

Él se puso a nivel y revivió el momento en el que había puesto un rollo en su cámara por última vez; pero lo único que vio en su pantalla mental fue la cámara misma sobre su mesa de té, sitio en el que había puesto el primer rollo, no el segundo. Permaneció a nivel y repasó cada uno de los momen­tos en los que había tomado fotografías, pero seguía sin apa­recer la escena en la que volvía a cargar la cámara. Seguía apareciendo insistentemente la escena de la mesita de té.

Convencido de que su pantalla mental no había dado re­sultado, llevó a revelar el único rollo de película. Cuando lo recogió se dio cuenta de que contenía todas las fotografías que había tomado, desde el principio de sus vacaciones hasta el final. Nunca hubo un segundo rollo.

Aunque fue un incidente insignificante, le proporcionó al graduado la primera razón que había encontrado fuera de la clase para tener más confianza en su propia mente. Con unos cuantos incidentes insignificantes como este, y otros de mayor importancia en los cuales se ayude a sí mismo y también a alguien más, el panorama de su propia persona y del mundo que lo rodea se modificará. Su vida se trasformará porque estará al borde de aquella firme certeza.

En el trayecto, puede ser que lleve al cabo algo como lo que aparece a continuación: un graduado que había estado prac­ticando Control Mental a lo largo de varios meses tenía una hija que era alérgica a los dos gatos de su familia. Siempre que jugaba con ellos empezaba a respirar asmáticamente y le brotaba una erupción por el cuerpo. Él colocó el problema, y después la solución imaginada, en su pantalla mental durante sus sesiones de meditación a través de una semana aproxima­damente. La solución que imaginó era que su hija jugaba con sus gatos, respiraba con facilidad y no tenía erupción. Un día vio en la vida real lo que había estado imaginando. Su hija ya no era alérgica a los gatos.

En estos dos casos tan solo se usó la Pantalla Mental. Am­bos dieron resultado, de modo que usted se podría preguntar: ¿para qué molestarse con las otras técnicas?

En el primer caso, si el graduado no hubiera aprendido nada más que la manera de utilizar su Pantalla Mental, puede ser que hubiera obtenido los mismos resultados, si suponemos que sencillamente había activado la recordación de un hecho "olvidado" y que la Inteligencia Suprema no intervino, cosa que está muy lejos de la realidad.

Empero, el segundo caso implicó el uso de un campo de acción más extenso en el entrenamiento de Control Mental: ponerse a nivel, ejercicios de visualización, Proyección Senso­rial Efectiva para la transmisión telepática de la curación, Con­trol de los Sueños, y estudio de rehabilitación, y añadir un grado máximo de expectativa a su deseo y a su creencia.

Con una práctica amplia, su mente empezará a tomar ata­jos. Se volverá más sensible a las señales leves sobre asuntos importantes, y se las trasmitirá sin que usted tenga que bus­carlas. Puede ser que la vida de una graduada de Control Men­tal se haya salvado de esta manera. Ella se encontraba meditan­do una mañana, justamente antes de salir rumbo a su trabajo, y estaba usando la Pantalla Mental para corregir un pequeño problema surgido en la oficina, cuando una enorme X negra bloqueó la escena que estaba tratando de crear. Después blo­queó todas las demás escenas relacionadas con su oficina. Una "corazonada" demasiado intensa para ignorarla le dijo que no se acercara a la oficina ese día, y ella alegremente permaneció en casa. Más tarde se enteró de que si hubiera acudido a la oficina aquel día habría estado presente en un robo armado en el cual resultaron gravemente heridas varias personas. Nor­malmente obtendríamos esta clase de información con el Con­trol de los Sueños, pero la pantalla mental era lo que ella estaba usando, y ese fue el medio por el cual se recibió la in­formación.

Aquí tenemos otro caso, en el cual la mente estaba entre­nada de tal manera que en una emergencia seria la graduada la controló sin tomarse tiempo para ponerse a nivel Alfa. Mu­chos de los acontecimientos descritos en la siguiente carta fueron ratificados por nueve testigos.

El miércoles llegué a casa después de hacer unas com­pras, con los brazos cargados de bolsas. Abrí la ventana alambrada, que se cerró contra mí antes de que yo pudiera abrir la puerta interior. Con impaciencia le di un fuerte empujón a la puerta y con horror me di cuenta de que se volvía a cerrar con rapidez, y la manija puntiaguda de la puerta se me clavó en el brazo, debajo del codo. Dejé caer las bolsas y lentamente me saqué la manija del brazo. Podía ver capas y capas de tejidos por el profundo agujero.

Después se empezó a acumular la sangre, hasta que llenó el agujero y empezó a escurrir. No tuve tiempo de desma­yarme. En lugar de ello me concentré intensamente para detener la hemorragia. Me invadió una enorme ola de ale­gría cuando se detuvo la hemorragia. ¡Apenas si podía creer lo que veía!

Empecé a sentir los primeros dolores mientras lavaba y limpiaba la herida. Me senté y me puse a nivel, para tra­tar de descubrir si debía cancelar mi viaje a Boston para escuchar al mayor Thompson en una reunión de Control Mental y en lugar de esto ir al doctor. Pero sentí un intenso impulso de dirigirme a Boston, y también de poner a prue­ba mi convencimiento de que había aprendido a controlar el dolor.

Trabajé incesantemente en mi dolor en el trayecto rumbo a Boston. Pero a lo largo de la conferencia se volvió tan severo y se me entumecieron los dedos hasta tal grado que incluso a nivel apenas si lo podía soportar. Me sentí culpable por no poder escuchar la conferencia... y sin embargo, al día siguiente pude repetirla casi palabra por palabra.

Mientras sufría ese intenso dolor, pedí ayuda psíquica­mente una y otra vez. Martha debe de haber escuchado mi súplica porque después de la conferencia, mientras la gente se dirigía hacia la mesa de café, ella insistió en ver mi "cortada". Cuando me levanté el vendaje, la herida estaba todavía completamente abierta. De alguna manera se ha­bía desprendido un pedazo de carne cuando me saqué la manija, y la piel que lo rodeaba tenía un color negro pur­púreo. Ella fue en busca de ayuda y* al enterarse del sitio en el que se encontraba el hospital más próximo, regresó con Dennis Slorin. Dije que no quería ir al hospital. Quería que Dennis trabajara en la herida, de modo que nos reti­ramos a un rincón tranquilo en donde Dennis se puso a

nivel.

Una vez que él empezó a trabajar en la herida el dolor se volvió tan intenso que también yo tuve que ponerme a nivel para trabajar con él. Cuando él empezó a unir el tejido desgarrado pedazo por pedazo, sus dedos parecieron extraer el dolor en enormes oleadas. ¡La herida se volvió hasta tal punto sensible que sentí deseos de gritar! Traté de concentrarme para hacer que el dolor desapareciera y para enviar ayuda a Dennis y a mí misma, una y otra vez, y combatí con el éxito el impulso, concebido sin duda al­guna a nivel Beta, de decirle que se detuviera y me permi­tiera ir a una sala de primeros auxilios. Realmente deseaba que diera resultado.

Y, después de lo que me parecieron horas, logré sentir que el dolor empezaba a calmarse. Primero sentí como diez por ciento menos el dolor, después como quince por ciento. Cuando Dennis me preguntó cómo me sentía, aproximadamente una cuarta parte del dolor había des­aparecido.

Al continuar se repararon los tejidos internos. Enton­ces, cuando se empezaron a reparar las capas externas, el dolor se volvió todavía más intenso. A pesar de mi concen­tración en la curación, estaba ligeramente consciente de la gente que sé movía a mi alrededor, especialmente de alguien que se encontraba detrás de mí y que me quitaba algo de dolor cuando yo lo necesitaba con más desesperación. Me sentí sumamente agradecida. Después se iniciaron las si­guientes oleadas, y tuve que concentrarme mucho para soportarlas.

Después trabajamos en la reparación de la parte más profunda de la herida. Sentí que la gente formaba un círcu­lo alrededor de nosotros para trasmitirnos fortaleza. Podía sentir la energía que surgía al través de mí, y que casi me levantaba de la silla.

Dennis también la podía sentir, y con la ayuda de los demás la curación progresó a un ritmo mucho más acele­rado. Algunos de los que se encontraban en el círculo me dijeron más tarde que podían ver cómo la herida se cerraba, la hinchazón se desinflamaba, la piel pasaba de un enfer­mizo color púrpura a uno purpúreo, después adquiría un color rojo y después un tono rosado, y, finalmente, las dos capas exteriores se unieron como las piezas bien cortadas de un rompecabezas.

Cuando regresamos al lugar en el que había estacio­nado mi automóvil, mis amigos querían llevarme a Warwick, no querían que la herida se abriera cuando usara mi brazo para mover la palanca de velocidades del coche. Pero yo me negué. Sabía que llegaría sana y salva a casa. ¡Y así lo hice, sin sentir el más mínimo dolor!

A la mañana siguiente me desperté en excelente estado. El brazo me provocaba la sensación de que hubiera parti­cipado en una pelea. ¡Jamás me han golpeado, pero me imagino que así es como se debe de sentir uno! Pero no había dolor, y mi brazo lucía en perfectas condiciones. Me senté en la cama y observé nuestro hermoso mundo bañado por la esplendorosa luz del sol. ¡Sentí como si hubiera vuelto a nacer!

Como usted podrá ver, si continúa explorando los potencia­les de su mente obtendrá beneficios inapreciables. En este sen­tido, dice el doctor Wilfrid Hahn, Director de Investigación de  Control  Mental,  cada  uno de  los  graduados  de  Control Mental se convierte en su propio director de investigación.

-¿En qué otro campo de la investigación resultan tan innecesarios los laboratorios costosos y los equipos complica­dos? -preguntó él.

El instrumento de investigación más complicado que jamás se haya ideado, uno que es hasta el punto notable que me sien­to admirado siempre que pienso en él, está a su disposición y a la mía las veinticuatro horas del día: nuestra mente. Todos nosotros somos, en consecuencia, directores de investigación.

Una importante ventaja con la que contamos hoy día es la de que, por vez primera en la historia de la ciencia moder­na, la investigación psíquica se está convirtiendo en algo respeta­ble. El peligro de que un investigador serio sea humillado como si fuera un chiflado irresponsable, como lo fue José en sus primeros tiempos, se ha reducido en sumo grado.

No obstante, este peligro no ha dejado de existir por com­pleto para nosotros. Existen médicos que están aprendiendo a usar Control Mental con su clientela, científicos industriales que utilizan el Control de los Sueños para encontrar la pista de nuevos productos, hombres y mujeres de todas las condicio­nes (algunos se han mencionado en este libro) nos dicen:

-No use mi nombre. Mis amigos pensarán que estoy loco.

Esto se vuelve cada vez más raro. Cientos de miles de gra­duados de Control Mental hablan con orgullo de lo que ellos están logrando con su entrenamiento. Revistas médicas presti­giadas publican estudios científicos y clínicos acerca de la cu­ración psíquica y las interacciones mente-cuerpo. Hombres y mujeres muy conocidos, miembros del equipo de béisbol White Sox de Chicago y actores y actrices de la talla de Carol Lawrence y Marguerite Piazza (mencionada con anterioridad), Larry Blyden, Celeste Holm, Loretta Swit, Alexis Smith y Vicky Carr, todos ellos han hablado públicamente de sus experiencias con Control Mental.

¿Hacia dónde nos dirigimos ahora? A lo largo de un extenso sendero de emocionante conocimiento de sí mismos. Con cada nuevo descubrimiento usted se encontrará más cerca del obje­tivo en el proyecto de investigación final que nos decubre William Blake:

Ver un mundo en un grano de arena Y un paraíso en una flor silvestre, Abrigar el infinito en la palma de la mano Y la eternidad en una hora.

Capítulo siguiente - Apéndice I

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