12.179 cursos gratis
8.737.183 alumnos
Facebook Twitter YouTube
Busca cursos gratis:

El método Silva de control mental

Vilma Spalla

Autor: Vilma Spalla
Curso:
8,83/10 (74 opiniones) |103598 alumnos|Fecha publicación: 01/09/2006

Capítulo 24:

 Apéndice II

CONTROL MENTAL SILVA Y EL PACIENTE PSIQUIÁTRICO

DR. CLANCY D. MCKENZIE y DR. LANCE S. WRIGHT

En noviembre de 1970 asistimos a una clase de Control Mental Silva en Filadelfia porque sentíamos curiosidad en rela­ción con algunas de las cosas que se le atribuían. Conforme el curso avanzaba, nos percatamos de que había tres personas que definitivamente estaban alteradas desde el punto de vista emocional y una cuarta persona cuya estabilidad estaba en duda. ¿Cuál era la razón? ¿Precipitaba el curso las enfermedades emocionales? ¿Habían estado enfermos cuando se inscribieron? ¿Se sentían atraídas al curso las personas alteradas?

Analizamos las posibilidades con nuestros colegas, y muchos de ellos especularon en el sentido de que el curso podía preci­pitar la psicosis aguda en individuos inestables. Esto parecía plausible. Por lo general se acepta la idea de que cualquier cosa que facilita la regresión puede producir una psicosis aguda en una persona propensa a este padecimiento. La privación sen­sorial y las drogas alucinógenas pueden producir un comporta­miento parecido al psicótico, e incluso técnicas tales como la retroalimentación biológica y la hipnosis pueden también al­terar la psique. La mayor parte de los psicoanalistas no reco­miendan el psicoanálisis formal en el diván para el paciente en psicosis porque produce una regresión más acentuada. To­davía no se determina la magnitud de este riesgo, pero se ha dicho que todos estos procedimientos han terminado en psicosis.

En 1972 dos mil alumnos de una secundaria de Filadelfia se sometieron al entrenamiento de CMS sin que hubiera víctimas psiquiátricas, según informes de un funcionario escolar responsa­ble. Esto despertó nuestra curiosidad en otro sentido. Como los adolescentes ya se encuentran en un estado de inestabilidad del ego, se pusieron en tela de juicio los rumores que afirmaban que el curso era peligroso para los individuos inestables. Nues­tro dilema se agravó. Nosotros observamos a tres individuos alterados en un grupo de 30 y no sabíamos si habían mejo­rado o empeorado. Había algunos miembros de la comunidad científica que sostenían que un gran número de individuos se volvían psicopáticos. El estudio realizado en la secundaria indicaba que este no era el caso. De hecho, algunos de nuestros propios pacientes, incluso algunos severamente alterados, ha­bían tomado el curso y parecían haber obtenido extraordina­rios beneficios de él. Se realizó un repaso de la literatura al respecto y se encontraron opiniones, pero ningún estudio como tal.

Estaba claro que el único modo de proceder consistía en evaluar y someter a prueba a los individuos antes y después del entrenamiento del curso. A lo largo de los siguientes cuatro años, 189 de nuestros pacientes psiquiátricos se sometieron vo­luntariamente al entrenamiento de Control Mental Silva mien­tras se encontraban bajo terapia. Se puso especial atención a un grupo de 75 pacientes a quienes se les había diagnosticado en franca psicosis, dudosos, o psicosis en remisión, antes de ins­cribirse en el curso. A este grupo se le denominó el grupo seve­ramente alterado. En algún momento de su vida 60 de ellos habían padecido psicosis o habían estado hospitalizados.

Los 75 miembros incluían a todos los del grupo severamente alterado que habían formado parte de la clientela de McKenzie a lo largo de los últimos cuatro años y que estuvieron de acuer­do en asistir al curso de CMS (66 pacientes), y un grupo mues­tra que había formado parte de la clientela de Wright a lo largo de los últimos cuatro años (9 pacientes). Hubo siete pa­cientes severamente alterados que se rehusaron a asistir, incluso cuando se les ofreció el curso en forma gratuita. No estaban más alterados que los que sí asistieron. Aquellos que asistieron incluían a los más alterados. Los que se negaron sencillamente tenían la tendencia a ser más rígidos e inflexibles en sus ideas. Supuestamente no representarían ser personas que podrían meterse en problemas durante el curso, porque en primer lugar había pocas probabilidades de que lo tomaran.

Inicialmente, los pacientes del grupo severamente alterados eran enviados al curso uno a la vez y con gran precaución. Durante la parte inicial del estudio se enviaba a los pacientes durante un periodo de remisión. Empero, conforme el estudio progresaba los pacientes eran enviados durante periodos menos estables de su enfermedad. Hacia el final del periodo de cuatro años, 17 fueron enviados mientras estaban en un periodo acti­vamente psicótico y alucinatorio, y en ocasiones 10 pacientes o más tomaban el curso a la vez.

Además del tratamiento psiquiátrico que llevaban y de la evaluación, a 58 de los 75 pacientes se les aplicó el cuestionario Experiential World Inventory antes y después del curso. El EWI es un cuestionario compuesto de 400 preguntas formuladas para medir la percepción de la realidad. Los doctores El-Meligi y Osmond, autores del cuestionario, trataron de poner el con­cepto de las láminas de Rorschach en la forma de preguntas y respuestas, y llegaron a un test sensitivo para el individuo mar­ginado.

El propósito primordial de nuestro estudio consistía en des­cubrir cuáles pacientes podrían alterarse más con el entrena­miento del curso. En ese sentido los resultados fueron sorpren­dentes porque solamente un paciente se volvió notablemente más alterado después del curso. Se trataba de un paciente catatónico esquizofrénico de veintinueve años de edad que se alteró dos semanas después del curso cuando dejó de tomar sus medi­camentos y empezó a salir con chicas por primera vez en su vida. También era el único paciente que había obtenido resul­tados notablemente peores en el EWI después del curso. No requirió de hospitalización.

Otros dos pacientes, uno que había sufrido una depresión psicótica y otro una depresión involutiva, manifestaron una intensificación en la depresión después del curso, quizá en contraste con la forma en la que se habían sentido durante el entrenamiento. Su sensación de animación a lo largo del curso constituía un contraste marcado con su estado depresivo, y la experiencia resultó parecida al hecho de quitarle un dolor de cabeza a una persona que lo había padecido toda su vida. Si el dolor se volvía a presentar se hacía más notable. Sin embargo, estos pacientes sí obtuvieron mejores resultados en el EWI después del curso, y lograron hacer uso del entrenamiento. El paciente depresivo involutivo pudo usar la programación de Control Mental esa misma semana y funcionar con menos an­siedad en su trabajo; y la persona con la historia de depresión psicótica logró hablar de ciertas cosas que había sido incapaz de enfrentar previamente en las sesiones de terapia.

Otros veintiséis pacientes deprimidos, incluyendo tipos involutivos, psicóticos, esquizoafectivos y maniacodepresivos, se mostraron mucho menos deprimidos después del curso y no ma­nifestaron efectos dañinos.

Una mujer informó que había experimentado una sensa­ción repentina de tristeza durante una de las relajaciones. Un hombre, que no estaba incluido en los 75, abandonó el curso después del segundo día porque había percibido escenas retros­pectivas de experiencias desagradables sufridas en Vietnam. No se pensó que su condición fuera peor que la que había tenido al empezar, pero no regresó para someterse a una evaluación posterior. (La relajación pone a las personas en contacto con los sentimientos. Por lo general se generan sentimientos de afecto y amor, en virtud de que el estado de ánimo del grupo es alegre y el enfoque es positivo. Pero en ocasiones poco fre­cuentes las personas evocan tristeza y recuerdos infelices).

Otro paciente más (que no formaba parte del grupo severa­mente alterado) tenía miedo de las cosas que se harían en el último día del curso, y después de tener una pesadilla, no asis­tió al último día.

Un hombre paranoico esquizofrénico, de treinta años de edad, manifestó una gran vivacidad, que se acercaba a propor­ciones ciclotímicas, después del curso. Puso en práctica diversas técnicas de Control Mental para determinar qué era lo que iba a hacer con el resto de su vida, y dedicó muchas horas a verifi­car las posibilidades de los sueños programados. Esto se consi­deró como un aumento en las defensas compulsivas. No obs­tante, como resultado del incremento en su actividad, se sintió capacitado para regresar a la escuela para obtener un Doctora­do en Filosofía. También logró analizar un sistema alucinato­rio que había experimentado años atrás, cuando pensó que había sido enviado telepáticamente en una misión para asesinar a alguien. Si no hubiera tomado el curso, es posible que esto jamás hubiera surgido y nunca se hubiera resuelto.

En comparación con los efectos negativos relativamente es­casos y secundarios del curso, se requeriría de un libro completo para describir los efectos y resultados positivos. El descubri­miento más consistente fue uno que no habíamos estado buscando y que no esperábamos. En casi todos los casos se produjo un incremento en la percepción de la realidad. De los 58 indi­viduos que tomaron el EWI, uno empeoró en forma apreciable, 21 permanecieron aproximadamente igual, y 36 manifestaron un aumento impresionante en la percepción de la realidad. De los 21 que permanecieron aproximadamente igual, 15 obtuvie­ron resultados en una dirección saludable.

Los resultados promedio de las primeras 20 mujeres que tomaron el curso se enviaron al doctor El-Meligi, coautor del cuestionario EWI, Él elogió los cambios extraordinarios que tu­vieron lugar después del entrenamiento de Control Mental Sil­va y dijo que en algunas categorías los resultados obtenidos antes y después del curso eran semejantes a los de una persona durante un viaje desagradable de LSD y después de este (véanse las gráficas A y B). En cada una de las once categorías se pro­dujo una mejoría consistente. Los resultados individuales fue­ron más impresionantes (gráficas E, F y G). Los resultados mixtos del 50 por ciento de los hombres y mujeres que mejo­raron en mayor grado aparecen indicados en las gráficas C y D. Se considera que ninguna psicoterapia convencional podría pro­ducir tantos cambios en una semana; de hecho, podría haber requerido de meses o años de terapia.

Los resultados de una mujer paranoica involutiva cambiaron tanto con el curso de una semana como habían cambiado en otra ocasión con once tratamientos de electrochoques y doce semanas de hospitalización. Después del curso de una semana de duración, logró abordar por sí misma un autobús por pri­mera vez en cuatro años.

Otra mujer, que era esquizofrénica paranoica y agudamente alucinatoria, conservó algunos de sus pensamientos alucinatorios después del curso, pero logró ponerse a nivel de Control Mental en repetidas ocasiones para analizar estos pensamientos y en cada ocasión llegó a una ideación clara y racional.

Otra mujer, con una aguda reacción esquizofrénica se mos­tró excesivamente alterada para resolver el EWI. Se le dio la oportunidad de elegir: tratamiento de choques o Control Men­tal. Al final del curso se produjo una mejoría clínica, y no solo logró resolver el EWI, sino que obtuvo resultados bastante buenos en él.

Otra mujer más, una hipocondríaca con una historia de veinte operaciones, estaba a punto de someterse a otra. Mientras los especialistas en medicina interna estaban examinando to­davía su corazón y sus riñones, ella utilizó una técnica de Con­trol Mental para programar un sueño que le diagnosticó una obstrucción intestinal en la confluencia ileocecal. Descubrió por el mismo sueño que ella misma había producido la obs­trucción, la manera en la que lo había hecho y la razón por la que lo había hecho. Las técnicas de Control Mental la capa­citaron para aliviar la obstrucción en una forma repentina e inexplicable una hora después de que el diagnóstico fue con­firmado en el hospital quirúrgico. La ubicación exacta de esta obstrucción fue confirmada con los registros de operaciones previas.

Otra mujer excesivamente distraída, de veintiún años de edad tenía tendencias suicidas muy peligrosas y se encontraba en las etapas iniciales de una psicosis aguda. La paciente nos había asegurado que no había nada que pudiéramos hacer para ayudarla, y que era muy probable que ella sencillamente se matara. La enviamos al curso de Control Mental bajo una vigi­lancia esmerada. Para nuestra sorpresa, se volvió notablemente calmada, más racional, sus procesos de pensamiento ya no iban en todas las direcciones a la vez, y era menos pesimista. Una hospitalización y elevadas dosis de medicamentos no podrían haberla calmado hasta ese grado. Ella repitió el curso dos sema­nas después y volvió a mejorar. Había cambiado para bien en una forma extraordinaria.

Otro individuo más, alucinatorio en exceso, quien pensaba que podía encoger a la gente, tomó el curso mientras estaba hospitalizado, y regresaba cada día al hospital. Aunque siguió pensando que podía encoger a la gente, se había calmado en forma notable, manifestó una mejoría en el afecto, otras partes del sistema alucinatorio empezaron a desaparecer, y ya no pa­saba horas rumiando sobre el significado de parábolas simples. Tomó el curso durante su sexta semana de hospitalización, y los cambios fueron más notables que a lo largo de las cinco semanas previas. (Ver gráfica E).

 Una mujer paranoica involutiva volvió a ser una persona normal después del curso. Varios individuos más adquirieron un mejor entendimiento de sus enfermedades como resultado de ciertas porciones del curso.

Desde el punto de vista clínico, el grupo severamente alte­rado en conjunto manifestó un cambio impresionante. Solamente uno de sus miembros se alteró más. Todos los demás se bene­ficiaron hasta cierto grado con el entrenamiento. Se produjo un incremento en la energía emocional después del curso y una mejoría en el afecto. Muchas personas con afecto apagado manifestaron entusiasmo por primera vez. Tenían una pers­pectiva más positiva de su futuro, y algunos adquirieron un mejor entendimiento de sus procesos psicóticos. Incluso algunos que conservaron el efecto alucinatorio lograron evaluar su ideacíón en el "nivel de Control Mental" y llegar a la lucidez y la comprensión.

Se produjo una mayor relajación y una disminución de la ansiedad. Los pacientes aprendieron a depender de sus propios recursos internos para comprender, enfrentar y resolver pro­blemas, y el ser capaces de hacerlo les proporcionó una mayor confianza en sí mismos.

Algunos de los pacientes que habían padecido psicosis des­cubrieron que su enfermedad había intensificado su habilidad para funcionar en un estado alterado de la conciencia, y esto añadió un entendimiento de su prolongada enfermedad y dio significado a su vida.

Los pacientes neuróticos (114 de ellos) no manifestaron efec­tos negativos desde el punto de vista clínico. Seis de ellos toma­ron el EWI. Sus resultados mejoraron, pero no tanto como los del grupo severamente alterado, en virtud de que sus primeros resultados ya se encontraban muy cerca del extremo saludable de la escala. Invariablemente, los pacientes neuróticos parecie­ron beneficiarse con el entrenamiento de CMS. Aquellos que continuaron la práctica de las técnicas después del entrenamien­to lograron alterar su vida en gran medida, e incluso los que no practicaban las técnicas con constancia pudieron utilizarlas en momentos de crisis personales: cuando tenían que enfrentar tensiones o se veían obligados a tomar decisiones de importan­cia. Para todos pareció constituir una experiencia de expansión mental, una revelación de que podían usar su mente de nuevas maneras. El entusiasmo del grupo se intensificó hacia el final del curso, y la mayor parte de las personas experimentó un nivel emocional más elevado y más positivo.

En general, tanto el grupo neurótico como el grupo psicótico mejoraron después del curso, como se demostró en un examen psicológico y según se determinó en forma clínica. Solamente uno de los 189 pacientes empeoró en forma apreciable.

II

Los datos de cualquier investigación se deben evaluar a la luz de todas las condiciones presentes, las pruebas y criterios utilizados, y el cuidado con el que se lleva al cabo el estudio. Por consiguiente, trataremos de señalar todos los factores de los que estamos conscientes y que pudieron haber influido en el resultado.

Desde el punto de vista de la investigación, nosotros que­ríamos saber cuál era el efecto que el entrenamiento tenía sobre los individuos alterados. Como médicos, deseábamos que todos nuestros pacientes se aliviaran. Esto indudablemente tuvo al­guna relación con el resultado, ya que ellos seguramente lo percibieron. Nosotros tenemos la creencia de que nuestro opti­mismo influyó de alguna manera; esto constituye una parte integrante de nuestro esfuerzo terapéutico cotidiano.

Al principio, con algunos de los pacientes psicopáticos espe­ramos hasta que estuvieran bien estabilizados antes de enviarlos al curso, pero con el tiempo los pacientes fueron enviados en estados agudos.

Se pensaba que el test EWI era un indicador sensible de la percepción de la realidad, y nosotros descubrimos que los resul­tados correspondían a los descubrimientos clínicos. El doctor El-Meligi confirmó que nuestras observaciones clínicas eran com­patibles con los cambios reflejados por las escalas del EWI. El único paciente que se volvió más alterado en forma apreciable fue el único cuyos tests empeoraron en forma notable. Los indi­viduos cuyos tests mejoraron en forma extraordinaria también manifestaron consistentemente una notable mejoría clínica.

Los autores del EWI creen que el test se puede repetir y se puede aplicar una y otra vez. Inicialmente, nosotros no aplica­mos el test para ver si alguno de los cambios observados se rela­cionaba con algún factor de repetición. Tratamos de aplicar el test la semana anterior al entrenamiento y la semana siguiente, pero esto no siempre se pudo llevar al cabo. Más recientemente, en siete casos el test se aplicó dos veces la semana anterior y una vez la semana siguiente, para determinar si existe algún factor por la repetición. La proporción de respuestas "equivocadas" en los tres tests fue de 100:92:65. En consecuencia, la diferencia entre los dos primeros tests fue nominal en comparación con el cambio producido después del entrenamiento de CMS.

El hecho de que había un gran número de respuestas espe­radas después del entrenamiento, pero no necesariamente antes de él, que obtendrían puntos negativos, equilibra cualquier factor de repetición. Por ejemplo, dos de las preguntas fueron: "¿Puede usted leer la mente de las personas?" y "¿Ha tenido alguna experiencia religiosa recientemente?" Una respuesta afir­mativa a cualquiera de las dos preguntas anteriores obtiene un punto negativo.

El curso enseña a las personas a funcionar psíquicamente, la mayor parte de las personas se convence de que experimenta la PES; y para algunos la experiencia es casi religiosa. En conse­cuencia, esperaríamos un desempeño más deficiente después del curso, en lugar de un desempeño superior.

Para resumir la fiabilidad del EWI, un factor de repetición era nominal y quedaba equilibrado por otro factor que ocasio­naba un empeoramiento en los resultados. Se pensaba que el test era sensible y confiable, y los resultados correspondieron a la evaluación clínica así como a la manera de sentir de los pacientes desde el punto de vista subjetivo.

Para los fines del estudio decidimos que cualquier persona que se alterara dentro de un lapso de tres semanas después del curso sería considerado como una pérdida, existieran o no otros factores que hubieran contribuido a la enfermedad.

Al observar a cualquier grupo de 75 pacientes seriamente alterados a lo largo de un periodo de tres semanas, podríamos esperar que uno o más resultara más alterado. Esto podría suce­der incluso si se encuentran en tratamiento y no se les somete a una experiencia regresiva. El hecho de que todos los pacien­tes se encontraron en tratamiento cuando se realizó el estudio, y de que en ciertos momentos se les proporcionaran instruccio­nes y se les diera confianza, indiscutiblemente constituyó un apoyo y quizá evitó las enfermedades. Pero tenemos la creencia de que esta terapia de apoyo no logró explicar por sí misma los extraordinarios cambios positivos que tuvieron lugar.

III

Nuestra experiencia nos dice que la enfermedad psicótica aguda tiene su origen en los primeros años de la vida, cuando existe una relación patológica madre-hijo en los primeros dos años de vida, y esta relación con frecuencia se ve reforzada por un trauma subsecuente. Esta predisposición requiere de un fac­tor precipitante en la situación que vive la persona más ade­lante, y este factor hace que sufra una regresión y que vuelva a experimentar los sentimientos y la realidad del pasado dis­tante. Por lo general el factor precipitante es un rechazo severo o la separación de una persona importante. La causa proviene de los primeros años. El factor precipitante es actual. Además de esto es posible que contribuyan mecanismos adicionales tales como drogas alucinógenas, contacto con la familia original, y otros procesos que fomentan la regresión. En consecuencia establecemos una diferencia entre /) origen o predisposición, 2) factor precipitante, y 3) mecanismos que contribuyen. La psi­cosis se puede comparar con la mayor parte de los procesos naturales que tienen un origen, un mecanismo activador y me­canismos que contribuyen.

Todos los psicopáticos que hemos atendido se enfermaron como resultado de un rechazo, una separación, la amenaza de una pérdida (real o imaginaria), una disminución en la aten­ción, etcétera, que hizo surgir un temor inconsciente a ser abandonados. En varios cientos de pacientes de psicosis tra­tados a lo largo de los últimos diez años, los autores no pue­den recordar a ninguno que no experimentara un grado relativo de pérdida o separación, aunque solamente fuera implícito. El enfermo catatónico de veintinueve años de edad que em­peoró durante el estudio, por ejemplo, tenía conflictos con su madre, quien, pensaba él, desaprobaría sus salidas con chicas. Esto sirvió como causa precipitante y activó la regresión a la primera edad, cuando él percibía la desaprobación como aban­dono y muerte inminentes.

Si el curso de Control Mental Silva produjera psicosis en un individuo, estaría actuando como mecanismo contribuyente, cosa que tendría que estar combinada con una causa precipi­tante en una persona vulnerable. No podemos recordar el haber visto algún paciente cuyo proceso psicótico se hubiera producido tan solo por un mecanismo contribuyente. Aunque no ponemos en duda el que esto sea posible, debe de ser relati­vamente raro.

IV

¿Qué es Control Mental Silva?

Control Mental Silva es un curso que consiste de treinta horas de conferencia y diez horas de ejercicios mentales. Los ejercicios mentales no se limitan a enseñar a las personas a rela­jar la mente y el cuerpo, como lo hacen otros medios tales como la retroalimentación biológica y la Meditación Trascendental, sino que va un paso más allá. Enseña a las personas la manera de funcionar  mentalmente cuando se encuentran en un estado relajado.

El curso completo consiste de técnicas para usar la mente de maneras benéficas. Después de haber experimentado esto nosotros mismos y de haber visto en persona el uso que otras personas hacen de ello, no tenemos la menor duda acerca de la capacidad superior de la mente para funcionar cuando la per­sona está usando técnicas específicas en un estado relajado alerta. Es similar al estado que Sigmund Freud describió en su estudio relativo a la acción de escuchar; se parece al estado al que entraba Brahms para crear sus composiciones, o al esta­do que describió Tomás Edison para concebir nuevas ideas.

El curso enseña un método rápido y sencillo para entrar a este nivel de relajación en cualquier momento. Los estudian­tes practican la visualización, la imaginación, y el pensamiento a este nivel de conciencia, hasta que aprenden a funcionar en él mentalmente. Llegan a comprender el uso consciente de una gama más amplia de actividades cerebrales. Obtienen una gama expandida de la conciencia. En lugar de limitarse a sueños ociosos cuando están relajados, son capaces de utilizar su mente con efectividad en ese nivel. En lugar de estar medio dormidos, pueden tener conciencia y capacidad para usar la mente también en ese nivel. En lugar de limitarse a soñar por la noche, pueden usar el estado del sueño para resolver problemas y encontrar res­puestas que la mente es incapaz de dar en otro momento.

Cuando las personas aprenden a funcionar mentalmente en los niveles más profundos de relajación mental y corporal se acentúa la creatividad. La memoria mejora, y las personas están más capacitadas para resolver sus problemas. Desde el estado relajado, pueden dirigir la mente para que haga lo que ellos deseen, y en consecuencia se facilita el control de hábitos tales como el de fumar.

La práctica prolongada en el nivel relajado también tiene un efecto sobre los procesos del pensamiento en la vida coti­diana, v. g., las personas tienen acceso a su "nivel" sin estar en él, como un músico que ya no necesita concentrarse en la músi­ca para saber cuándo se toca una nota equivocada.

La mente posee grandes capacidades, pero en su nivel nor­mal de funcionamiento recibe el bombardeo constante de diver­sos estímulos a la vez: pensamientos, deseos, necesidades, ruidos, luces, presiones, conflictos, tensiones de todas clases; y no cuen­ta con la libertad para dirigir más del diez por ciento de su atención a una sola cosa. En el nivel relajado sí la tiene. Pero por lo común las personas se encuentran en este nivel sola­mente cuando se están quedando dormidas, y no han practi­cado la posibilidad de usar ese nivel. Lo más frecuente es que ni siquiera sepan que existe y que se puede usar.

Una vez que una persona experimenta los resultados obte­nidos de este nivel de conciencia, jamás trata de tomar decisio­nes importantes o de resolver problemas sin usarlo.

Lo más importante en el curso es que enseña a la persona a usar este nivel de la mente. Además de enseñar a las personas a pensar mientras se encuentran en el estado de relajación, el curso imparte técnicas especiales para el control de los hábitos, la resolución de problemas, la realización de objetivos, la memo­rización, el cuidado de la salud, el control del dolor, el control del dormir y de los sueños, etcétera.

Control Mental no es hipnosis; se acerca con más proximi­dad a la autohipnosis. Las personas aprenden a recibir una atención más plena de la mente, quizá debido a que esta ya no recibe el bombardeo de una cantidad excesiva de estímulos, cuando está relajada. Con esta atención más plena, las personas están capacitadas para dirigir a la mente para que haga lo que ellas desean que realice.

Otra parte importante del curso consiste en aprender a re­petirse a sí mismo frases benéficas mientras se está en este nivel de relajación mente-cuerpo. Se piensa que esto tiene un poderoso efecto. El pensamiento positivo siempre resulta valioso, pero el pensamiento positivo en el estado relajado resulta inmensa­mente más valioso.

La última parte del curso trata sobre la parapsicología; casi todas las personas hablan de tener experiencias de PES durante el curso. Esto es hasta tal punto común que Control Mental garantiza un reembolso completo si los estudiantes no sienten que han experimentado la clarividencia el último día.

¿Por qué ayuda Control Mental al paciente que padece una enfermedad mental?

Al iniciar el estudio dejamos de especular sobre la razón por la cual Control Mental podría dañar al paciente que padece una enfermedad mental y volvimos nuestra atención al motivo por el cual lo ayudaba.

No conocemos todas las respuestas, pero pensamos que nos encontramos en una posición más adecuada para especular que aquellos que no han evaluado cuidadosamente a los pacientes antes y después del entrenamiento.

La movilización de la energía puede constituir un factor importante. En "Análisis Terminable e Interminable", Freud dijo que la eficacia de una terapia del futuro puede depender primordialmente de la movilización de energía. Las personas tienen despliegues intensos de energía al final del curso.

/La actitud positiva y el optimismo que se generan en el curso deben de tener un efecto benéfico sobre el paciente. Acaso el decirse a sí mismo frases benéficas mientras se está en el estado relajado sí programe con eficacia la mente de una manera que va más allá del simple pensamiento positivo.

La relajación disminuye la ansiedad y por consiguiente reduce la sintomatología. Una persona no puede estar en un estado relajado de mente y cuerpo y estar excesivamente preocu­pado o en conflictos al mismo tiempo. Se piensa que el funcio­namiento en ese nivel produce el mismo efecto prolongado de la relajación a lo largo del día, como se observa en Medita­ción Trascendental.

El estado de ánimo del grupo de Control Mental es entu­siasta, y las personas experimentan sentimientos más intensos de afecto y amor cuando se encuentran en el nivel relajado. Quizá la energía afectiva juegue un papel importante. Las per­sonas enamoradas por lo general no se molestan por cosas que en otras circunstancias podrían disgustarles.

Como las personas que se encuentran en el estado relajado no tienen tantos conflictos, las antiguas defensas de distanciamiento emocional no son tan necesarias. En consecuencia mejora el efecto. Están más en contacto con sus sentimientos y con la realidad.

Han abarcado una gama más amplia de la actividad cere­bral para probar la realidad. La percepción mejora en el nivel relajado de la mente y el cuerpo, y se incrementa la capacidad para pensar y juzgar con claridad.

Las técnicas especiales ayudan a los pacientes a resolver algu­nos de sus propios problemas, y también pueden programarse de tal manera que la relajación y el bienestar se prolongue a lo largo del día.

El ser capaces de confiar más en sus propios recursos internos les brinda una mayor seguridad. Los terapeutas confían en las respuestas que reciben en el estado alterado, y esto intensifica la confianza de los pacientes.

Se encuentra presente un fenómeno de grupo. El. sentimiento emocional favorable del grupo es contagioso y se trasmite in­cluso a los más alterados.

La parte parapsicológica del curso ayudó a algunos de los pacientes alterados en una manera inesperada. Muchos de ellos, que alcanzaron los planos externos de la mente informaron sobre frecuentes experiencias paranormales que la psicoterapia no explicó. No fue sino hasta que llegaron a la parte parapsi­cológica del curso que lograron comprender. Dentro de los pro­gramas reconocidos de la psicoterapia intensiva se tiene uno que consiste en convertir en consciente aquello que es incons­ciente.

La expansión de la gama de la conciencia y la exploración de los aspectos parapsicológicos de la mente lograron el mismo propósito. Los pacientes se sintieron aliviados al descubrir este aspecto de sus procesos mentales y se dieron cuenta de que era real y aceptable.

Como la enfermedad emocional los ayudó a experimentar fenómenos paranormales, esto añadió significado a su prolon­gada enfermedad y también a su vida.

El terapeuta aprendió a aplicar las técnicas de Control Mental a la psicoterapia, con la cual ayudó todavía más a los pacientes.

Capítulo siguiente - Resumen y conclusiones
Capítulo anterior - Apéndice I

Nuestras novedades en tu e-mail

Escribe tu e-mail:



MailxMail tratará tus datos para realizar acciones promocionales (vía email y/o teléfono).
En la política de privacidad conocerás tu derechos y gestionarás la baja.

Cursos similares a El método Silva de control mental



  • Vídeo
  • Alumnos
  • Valoración
  • Cursos
1. Ciencia del control mental
Ciencia del control mental , manejo de las emociones y la paparición de las ondas... [22/04/09]
5.259  
2. Poder mental
Controlar la mente es muy importante para mejorar la calidad de vida en muchos... [19/10/05]
45.761  
3. Gimnasia mental
La Gimnasia Mental, con sus diversas técnicas, nos permite ejercitar nuestra mente... [18/09/06]
12.780  

¿Qué es mailxmail.com?|ISSN: 1699-4914|Ayuda
Publicidad|Condiciones legales de mailxmail