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Matrix y la caverna de Platón. Analogía

Autor: Verónica Fernandez
Curso:
8,50/10 (4 opiniones) |891 alumnos|Fecha publicación: 12/01/2009
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Capítulo 1:

 Platón. El alma y las ideas

Platón escribió al menos 28 obras, la mayoría en forma de diálogo. Intentó idear un cuento irreal que pueda explicar cosas; la Alegoría de la Caverna es un ejemplo para explicar una teoría mucho más compleja, en ella se trata de explicar que existen dos "realidades" (dos mundos).

La Alegoría de la Caverna se trata de imaginar que dentro de una caverna hay presos, que toda su vida estuvieron ahí, que están sentados frente a una pared, donde en ella se proyectan sombras y están atados de tal manera que no pueden ver mas nada que esas sombras. Estas son proyectadas porque detrás de ellos hay una fogata y por al lado de ella pasan personas cargando objetos (como por ejemplo jarrones) y cantando o conversando. El eco que se produce en la caverna del habla y canto de las personas hacen que los presos crean que las sombras son quienes emiten esos sonidos.

Luego se obliga a salir de la caverna a uno de los presos y ¿Qué le sucede cuando sale? Evidentemente en un principio no podría ver nada y los ojos le dolerían, ya que se encandila con la luz del día, no vería más que las cosas en 2 dimensiones (las sombras, reflejos en el agua, etc.) y luego le costaría ver el resto de las cosas, pero finalmente lo consigue, viendo por último el sol propiamente dicho. Después de esto le comenzarán a surgir dudas sobre que son las cosas que ve, por ejemplo el sol.

Y... ¿Qué sucediera si le obligara a volver a la caverna? Seguramente no logre ver nada como quién está a la luz del sol y entra a una habitación con mucho menos luz que donde estaba, quedará totalmente encandilado y en principio no logrará ver nada. Sentiría que lo único que hizo el salir de la caverna fue entorpecerle sus ojos y así no podía ver con claridad las sombras siendo una burla para el resto de los presos. Por lo tanto si se invitara al preso a volver a la caverna si aceptaría, pues es totalmente ignorante y no acepta la realidad que está afuera de la caverna.

Entonces Platón, en la Alegoría de la Caverna, describe su teoría de los "dos mundos" perfectamente bien distinguidos, donde uno es el adentro de la caverna, el cual es el mundo de las sombras, el de las copias imperfectas de la realidad; de lo contrario el afuera de la caverna es el mundo de las cosas reales.

Platón estaba convencido de que el verdadero saber debe referirse a lo que no cambia. El conocimiento que recibimos de los sentidos nos viene de afuera y trata sobre cosas que cambian.

Para Platón, el hombre es un alma que vive accidentalmente en un cuerpo. El alma es superior al cuerpo y lo gobierna. El cuerpo pertenece al mundo material y el alma al mundo ideal. El alma es lo que da vida al cuerpo y es también la facultad que conoce las ideas. Quien nace y quien muere es el cuerpo, no el alma.

Según Platón, aquello que merece el nombre de "ser" son las "Ideas", justamente por su inmutabilidad, por su totalidad. Las ideas son únicas (no hay dos iguales), inmutables, necesarias, perfectas y eternas. Las ideas se hallan ordenadas entre sí jerárquicamente. Él distingue 4 grados de realidad, dos pertenecientes al mundo físico y dos al ideal, a los que corresponden otros tantos niveles de conocimiento. En el nivel superior esta la dialéctica, la ciencia suprema, encargada de comprobar la validez de los principios de las ciencias inferiores. En este nivel de conocimiento la abstracción es total; se prescinde por completo de las imágenes y se considera a las ideas en si mismas. La dialéctica, en la búsqueda de verdades cada vez más universales, es el intento de alcanzar el mundo de las ideas.

La teoría de las idea consiste en aceptar junto al mundo físico, constituido por lo cuerpos materiales, sensibles, particulares, mutables, compuestos, generables y corruptibles, la existencia de un mundo de "Ideas" o "Formas inmateriales", inteligibles, universales, inmutables, indivisibles y eternas. Las "Ideas" son la esencia y la causa de todas las cosas, son aquello que pensamos en los conceptos y que designamos con un nombre. Las ideas existen realmente en un mundo aparte, fuera de las cosas y de la mente humana; son la autentica realidad frente a la aparente realidad sensible.

Entre estos dos mundos, el sensible y el inteligible se establecen vínculos, así las cosas serían copias y las ideas modelos de manera que las ideas comunicarían algo de si mismas a las cosas. Estas cosas serían reales en cuanto imitan o participan de las ideas. En consecuencia, el hombre poseería dos facultades de conocimiento. La primera mediante los sentidos conoce el mundo físico y mediante la razón conoce las ideas.

El conocimiento del mundo inteligible, Platón le llama ciencia. Este es un conocimiento racional y trata sobre lo que es real, universal, necesario, eterno e inmutable, es decir, las ideas. Por otro lado, lo sensible y cambiante, los seres del mundo físico, solo pueden ser objeto de opinión o "doxa", pero jamás de ciencia.

Para Platón nuestra alma, antes de habitar en este cuerpo, estuvo en otro; en el tránsito de un cuerpo anterior al actual el alma pasó por el mundo de las ideas y las contempló; pero al nacer de nuevo las olvida; conocer es pues recordar y los sentidos nos ayudan a recordar las ideas en virtud de la semejanza establecida entre las ideas y las cosas; así cuando el cuerpo está ante una cosa redonda recuerda la idea de circulo que anteriormente contempló.

El verdadero saber versa sobre aquello que permanece siempre igual, sobre las ideas, y no lo logramos por el contacto con el mundo sino que lo descubrimos en nuestra propia alma. El alma preexiste al hombre. Antes de nacer a esta vida, nuestra alma se encontraba fuera del mundo material y en contacto directo con el mundo inmaterial de las ideas. Allí adquirió todo su saber. Al unirse al cuerpo, el alma olvida lo que había aprendido, pero al contemplar las cosas del mundo, hechas a semejanza de las ideas por el Demiurgo (un dios), va recordando lo que ya sabía. Por eso, para Platón, conocer es recordar ("reminiscencia").

La teoría de la reminiscencia presupone la preexistencia del alma pues si conocer es recordar, en algún lugar tuvo que contemplar el alma a lo que ahora recuerda. Si existió antes de estar en este cuerpo, existirá después de abandonarlo ya que habrá un viaje circular de la vida a la muerte y de la muerte a la vida como lo hay entre todos los contrarios. De aquí surge el "innatismo" y el "no innatismo", donde en el primero no se aprende, se recuerda. Antes de nacer ya conozco cosas, es decir, que tengo conocimientos previos al nacimiento, que luego de nacer voy recordando y el segundo es que vengo en blanco y la experiencia imprime en mi los conocimientos, es decir, día a día voy a adquiriendo las cosas que voy aprendiendo.

Dicho esto se puede responder a la pregunta, ¿Cómo conocí el primer conocimiento? Como se puede observar el No innatismo no lo puede explicar, en cambio el Innatismo si puede hacerlo.

Capítulo siguiente - Alegoría de la caverna y Matrix

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