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|1537 alumnos|Fecha publicación: 18/08/2009
La suelta indiscriminada de peces alóctonos, influye muy
negativamente en el equilibrio ecológico de las aguas dulces
continentales. La Península Ibérica constituye una unidad biológica
con entidad propia, un área zoogeográfica diferenciada de las
restantes por la composición de especies que la caracteriza. Este
hecho, ampliamente constatado en plantas y animales, es aún más
claro en lo que a peces dulceacuícolas se refiere, en consecuencia
al escaso poder de dispersión de éstos.
Esta baja capacidad de expansión unida al aislamiento geográfico
que los Pirineos y el agua marina suponen, la existencia de
abundantes endemismos ibéricos (especies que únicamente habitan en
la Península Ibérica de manera natural) originados por
diferenciación genética y aislamiento de pequeñas poblaciones.
Otros, como Aphanius iberus y Valencia Hispánica se han convertido
en endemismos al reducirse su área de distribución (se han
encontrado fósiles de sus ancestros en Centroeuropa).
El número de peces continentales que habitan la Península Ibérica
es variable según el autor que se consulte, debido a que algunos
incluyen especies de estuario, más asociadas a aguas salobres que a
las verdaderamente dulces, lo que no es admitido por todos.
Según esta lista, actualmente serían 72 las especies de peces
dulceacuícolas (estrictos o parciales) peninsulares, de las cuales
19 son alóctonas (han sido introducidas por el hombre). De las 53
restantes (todas autóctonas), 19 son endémicas de la península y
otras dos son endémicas de la península y el norte de África. Es
decir, aproximadamente el 40% de las especies piscícolas naturales
de los ríos ibéricos no aparecen en ninguna otra parte del mundo,
lo que da idea de la singularidad de nuestra fauna piscícola. Si no
tuviéramos en cuenta aquellas especies (dulceacuícolas parciales)
que no mantienen poblaciones estables en agua dulce y cuya biología
depende en gran medida del medio marino (Sygnathus abaster,
Dicentrachus labras, D. punctatus y todas las especies de las
familias Mugiliadae, Gobiidae y Pleuronectidae), el porcentaje de
endemismos ascendería al 51% de las especies nativas.
Esta riqueza natural está seriamente amenazada hoy en día.
Contaminación de las aguas, canalizaciones, extracciones excesivas
de agua para riego o consumo urbano e industrial, construcción de
embalses y minicentrales hidroeléctricas, extracción de gravas,
introducción de especies alóctonas, contaminación genética,
furtivismo, sobrepesca, etc, son actuaciones de origen humano que
perjudican enormemente a las poblaciones de peces, llegando en
algunos casos a extinguirlas. Todas ellas tienen importancia y,
dependiendo del caso, hasta las a priori menos lesivas pueden
resultar exterminadoras.
Introducciones históricas
La fecha de las que podrían ser denominadas introducciones
históricas en la península (carpa, carpín y tenca) es tema de
controversias entre los diferentes autores. Para unos, la carpa
(Cyprinus carpio) y el carpín o pez-rojo (Carassius auratus) fueron
introducidos por los romanos, que los utilizaban como elemento
decorativo, en estanques, y quizás también gastronómico. Un segundo
impulso a su expansión lo dio la necesidad de contar con pescado
fresco en los monasterios medievales del interior, lo que
permitiría complementar la dieta de hortalizas con que los clérigos
cumplían el precepto de abstenerse de comer carne de pelo o pluma
durante la Cuaresma. Esta podría ser también la explicación a la
introducción de la tenca (Tinca tinca).Otros autores en cambio,
admiten que la carpa y el carpín fueron introducidos en Europa por
los romanos (siglo I), pero postergan su introducción en la
Península Ibérica al siglo XVII. Sea como fuere, hoy en día estas
tres especies pueden ser encontradas en la práctica totalidad del
territorio peninsular, y su carácter alóctono es generalmente
desconocido por la población.
Introducciones recientes
Sobre 1900 se introdujeron en la península dos salmónidos
procedentes de Norteamérica, la trucha arco-iris (Onchorhynchus
mykiss) y el salvelino (Salvelinus fontinalis), así como un
ciprínido centroeuropeo, el gobio (Gobio gobio). De este último se
cree que se importó con la finalidad de criarlo para servir de
alimento a las truchas en piscifactorías.
Algo más tarde, allá por 1910, se realizaron experimentos de
aclimatación, en las aguas cerradas del lago de Banyoles (Girona),
con varias especies: trucha arco iris, gobio, gardí (Scardinius
erythrophthalmus), brema (Abramis brama), alburno (Alburnus
alburnus), locha de estaque (Misgurnus fossilis), cacho dorado
(Leuciscus idus y Leuciscus souffla). De éstas han establecido
poblaciones las tres primeras especies, desapareciendo al parecer
las restantes.
La introducción del pez-gato (Ictalurus melas), aunque menos
contrastada, también parece datar de principios de siglo, siendo el
lago de Banyoles (en Gerona) el primer lugar donde se
introdujo.
En 1921, y con el fin de combatir las plagas de mosquito
transmisoras del paludismo, la Administración importa de
Norteamérica la gambusia (Gambusia holbrooki), con fatales
consecuencias para dos especies autóctonas en peligro de extinción,
los endémicos fartet (Aphanius iberus) y samaruc (Valencia
hispánica), este último considerado uno de los dos peces del
planeta en mayor peligro de extinción según la UICN*.
En abril de 1949 el Servicio de Pesca Continental, Caza y Parques
Naturales (SPCCPN) trajo 50000 huevos embrionados de lucio (Esox
lucius) desde Francia a la piscifactoría de Aranjuez. En diciembre
liberó 255 adultos del mismo origen al río Tajo. Todo ello previo
informe favorable del ingeniero Velaz de Medrano.
* NOTA: La Unión Internacional para la Conservación de la
Naturaleza y los Recursos Naturales utiliza el nombre corto de
Unión Mundial para la Conservación desde 1990. Es conocida a nivel
mundial como UICN, sigla que corresponde a su nombre completo (IUCN
por sus siglas en inglés). Es un organismo internacional dedicado a
la conservación de los recursos naturales. Fue fundada en octubre
de 1948, en el marco de una conferencia internacional celebrada en
Fontainebleau, Francia. Tiene su sede en Gland, Suiza. La UICN
reúne a 83 estados, 110 agencias gubernamentales, más de 800 ONGs y
alrededor de 10.000 expertos y científicos de 181 países. La misión
de la UICN es la promoción y asistencia a las sociedades en todo el
mundo para que conserven la integridad y biodiversidad de la
naturaleza y aseguren que el uso de los recursos naturales es
equitativo y ecológicamente sostenible. Esta organización lleva un
registro, que publica en una lista, del estado de conservación de
las especies.
El SPCCPN, en 1955, lleva a cabo una suelta piloto de perca
americana o black-bass (Micropterus salmoides), tras ser criada y
estudiada en la piscifactoría de Aranjuez, y también introduce la
trucha de fontana o salvelino (Salvelinus fontinalis) y el
salvelino alpino (Salvelinus alpinus) en Ibones y estanques
pirenaicos y en algunos embalses del centro peninsular. De la
persistencia de esta última especie no se han encontrado pruebas,
por lo que se la supone extinguida.
En 1968 fue introducido por primera vez, en el río Tormes, el hucho
o salmón del Danubio (Hucho hucho), de manos del SPCCPN, con fines
deportivos, para la pesca con caña.
En 1971 el SPCCPN fue sustituido por el ICONA (Instituto para la
Conservación de la Naturaleza). El cambio de entidad administrativa
fue acompañado de un cambio de actitud hacia la Naturaleza. Se
frenó la política que fomentaba la introducción de especies
alóctonas, aunque desde entonces se cultivan y dispersan las
especies exóticas que gozan de mayor aceptación entre el colectivo
de pescadores: carpa, tenca, trucha arco-iris, black-bass y
lucio.
A finales de los años 70 se introdujo, al parecer legalmente, la
lucioperca (Stizostedion lucioperca) en el embalse de Boadella
(Girona), de modo experimental. Posteriormente, en 1990, ha sido
citado en el embalse de Mequinenza y bajo la presa de San Lorenzo
de Montgay (Lleida), probablemente como consecuencia de
introducción ilegal.
En la primavera de 1974 el alemán Roland Lorkowski, nacido en
Colonia en 1953, doctor en biología y especializado en ecosistemas
y peces de agua dulce, tomó por su cuenta y riesgo la decisión de
introducir de forma ilegal 32 alevines de Siluro (Silurus glanis) a
través de la frontera de La Junquera alegando que iban a servir de
cebo vivo para la pesca del lucio. Horas más tarde fueron
liberarlos en la desembocadura del río Segre en el Ebro, cerca de
Mequinenza. Los intentos de justificación de esta introducción,
publicados incluso en alguna revista de pesca ("Caza y
pesca" nº 548), carecen de todo rigor científico.
La mayoría de las restantes introducciones de peces alóctonos,
parecen haber sido llevadas a cabo por particulares
bienintencionados pero ignorantes. Por lo general, se trata de
personas amantes de la Naturaleza, pescadores en muchos casos, que
creen hacer un bien al soltar peces en un río o embalse, sea cual
sea su especie y origen, desconociendo que lo que probablemente
estén haciendo sea provocar un desastre ecológico. Actitudes
similares, han potenciado la expansión del tristemente célebre
cangrejo rojo o de las marismas (Procambarus clarkii), calificado
por los expertos como "ecológicamente indeseable en nuestras
aguas". Fruto de estas introducciones particulares parece ser la
presencia, en aguas peninsulares, de las especies alóctonas que nos
quedan por mencionar.
El gardón o rutilo común (Rutilus), frecuente y abundante en Europa
y buena parte de Asia, ha sido introducido en la Península Ibérica,
aunque en unos pocos lugares (río Llobregat, canal de Urgel,...).
El fúndulo llamado también pez momia o sapillo (Fundulus
heteroclitus) es originario del Este de Norteamérica y actualmente
se le encuentra en el Suroeste de la Península Ibérica. Existe una
cita del siglo pasado, cercana a Sevilla, que posiblemente
corresponda a esta especie. Es posible que llegara hasta la
península como "polizón" en algún barco. La perca europea (Perca
fluviatilis), común en Europa, ha sido introducida en el embalse de
Boadella (Girona), que al perecer es el único enclave ibérico en el
que habita. El pez-sol (Lepomis gibbosus) es otra especie
originaria de Norteamérica que ha sido introducida en la Península
Ibérica, no estando clara la fecha de su introducción. Finalmente,
el chanchito (Cichlasoma facetum) es un cíclido originario de
Sudamérica, muy utilizado en acuarios, que se ha aclimatado a las
aguas del sur peninsular como consecuencia, probablemente, de la
suelta de ejemplares que fueron importados para acuariofilia. La
primera cita peninsular data de principios de los años 40, en
Portugal, pero recientemente se ha comenzado a expandir con gran
fuerza. En la actualidad nuevos peligros como el mejillón cebra del
Mar Caspio y Mar Negro (Dreissena polymorpha), el jacinto de agua o
camalote originario del Amazonas (Eichhornia crassipes), el
cangrejo australiano (Cherax destructor),... se ciernen sobre
nuestras aguas.
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