Los cardiodesfibriladores implantables (CDI) son dispositivos cuya función principal es el tratamiento mediante choques eléctricos, de determinadas arritmias cardíacas.
El cardiodesfibrilador vigila permanentemente el ritmo de su corazón y cuando detecta una arritmia que por sus características pueda ser riesgosa para su vida envía un choque eléctrico que permitirá reestablecer el ritmo normal del corazón.
Los choques eléctricos que el CDI envía a su corazón pueden ser de alta o de baja energía dependiendo del tipo de arritmia que deba tratar. El CDI tiene la posibilidad de repetir los tratamientos si la arritmia no cede.
Este dispositivo presenta también la capacidad de marcapasear al corazón cuando es necesario (cuando la frecuencia cardíaca es menor que la deseada).
El tamaño del CDI es similar al de un marcapasos y habitualmente se coloca con una incisión debajo de la clavícula izquierda o derecha con anestesia local. Este dispositivo está unido al corazón a través del catéter electrodo (uno o dos) que permite que la energía llegue al ventrículo derecho.
El paciente portador de un CDI puede sentir palpitaciones, mareos o angor previo a sentir el choque. Si el tratamiento es un choque de baja energía el paciente no sentirá nada, pero si el choque es con la máxima energía el paciente lo percibirá de diferentes maneras dependiendo de la sensibilidad individual. Es importante que el paciente sepa esto y permanezca cómodo y relajado después del choque hasta sentirse seguro y reestablecido, también deberán conocer esto los familiares y acompañarlo hasta que el choque pase. El paciente debe conversar con su cardiólogo de cabecera sobre qué conductas tomar en cada caso.
Como todo aparato electrónico el CDI puede sufrir interferencias que son las mismas que para los marcapasos.
Los pacientes con CDI podrán conducir vehículos si previamente han sido evaluados por su cardiólogo; el riesgo no depende de portar el CDI sino de la arritmia por la cual fue implantado.
En la Argentina no existen leyes sobre la obligatoriedad de identificar los autos que son manejados por personas con CDI.
Después de implantado el CDI la finalidad es retomar paulatinamente todas sus actividades cotidianas, evitando en el primer mes los movimientos bruscos del brazo ipsilateral con la cirugía.
Una vez que las incisiones del implante han cicatrizado se puede reanudar la vida sexual. Es poco frecuente que suceda, pero el CDI puede descargarse durante la actividad sexual por el aumento de la frecuencia cardíaca. Esto físicamente no afectará a su pareja que percibirá el choque como una contracción muscular. Este tipo de comportamiento del CDI puede ser corregido con reprogramación por el cardiólogo. Otras veces la descarga del CDI durante la actividad sexual corresponderá a arritmias y será el cardiólogo el que evaluará la situación y tomará las medidas necesarias para corregirlo.
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