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|785 alumnos|Fecha publicación: 20/04/2009
Hasta hace poco el concepto de violencia dentro del núcleo familiar era difuso y controvertido, ya que algunos actos que hoy son considerados agresiones, antes eran plenamente aceptados socialmente. Sin embargo, el aumento de la participación de la mujer en la vida social y laboral, junto con las políticas de educación igualitaria, ha permitido que salgan a la luz casos de maltrato físico y psicológico que hasta entonces habían permanecido escondidos en el seno familiar o de la pareja.
El reconocimiento de los distintos géneros de violencia ejercida
contra las mujeres ha facilitado que éstas identifiquen las
situaciones de abuso y conozcan sus derechos.
La Declaración de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre
la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, elaborada el 20 de
diciembre de 1993, define este tipo de agresiones "como todo acto
de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o
pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o
psicológico para las mujeres, inclusive las amenazas de tales
actos, la coacción o privación arbitraria de la libertad, tanto si
se producen en la vida pública como privada".
Es decir, la mujer maltratada es aquélla mayor de edad que se ve
sometida repetidamente a abusos por parte de un varón con el que
mantiene o ha mantenido una relación íntima, bien sea de hecho o de
derecho. Estas agresiones van desde amenazas e insultos verbales
hasta golpes y actos homicidas.
Las campañas de concienciación han permitido conocer que el
maltrato es la mayor causa de lesiones a las mujeres y prevalece
sobre la violación callejera, asaltos o accidentes de coche.
Durante el año 2000 cerca de 23.000 mujeres presentaron denuncias
por los malos tratos recibidos de sus compañeros y más de 42
fallecieron como consecuencia del maltrato recibido de sus
cónyuges. Estas cifras revelan la necesidad de abordar desde un
punto de vista preventivo y educacional este problema de
convivencia que, como evidencian los datos, llega a tener
consecuencias fatales.
Tipos de violencia que sufre la mujer
Abuso físico: Se ejerce mediante la fuerza física en forma de
golpes, empujones, patadas y lesiones provocadas con diversos
objetos o armas. Puede ser cotidiana o cíclica, en la que se
combinan momentos de violencia física con periodos de tranquilidad.
En ocasiones suele terminar en suicidio u homicidio. El maltrato
físico se detecta por la presencia de magulladuras, heridas,
quemaduras, moratones, fracturas, dislocaciones, cortes, pinchazos,
lesiones internas, asfixia o ahogamientos.
Abuso sexual: Este tipo de abuso es difícil de demostrar a menos
que vaya acompañado por lesiones físicas. Se produce cuando la
pareja fuerza a la mujer a mantener relaciones sexuales o le obliga
a realizar conductas sexuales en contra de su voluntad. Los
principales malos tratos sexuales son las violaciones vaginales,
las violaciones anales y las violaciones bucales. También son
frecuentes los tocamientos y las vejaciones, pudiendo llegar hasta
la penetración anal y vaginal con la mano, puño u objetos como
botellas o palos.
Abuso psicológico: Los factores que influyen en el abuso
psicológico son muy variados: emocionales, económicos, sociales,
etc. La mujer se ve dominada por el varón, quien la humilla en la
intimidad y públicamente, limita su libertad de movimiento y la
disposición de los bienes comunes. Resulta complicado detectar este
tipo de abuso, aunque se evidencia a largo plazo en las secuelas
psicológicas. En este caso la violencia se ejerce mediante
insultos, vejaciones, crueldad mental, gritos, desprecio,
intolerancia, humillación en público, castigos o amenazas de
abandono. Conduce sistemáticamente a la depresión y, en ocasiones,
al suicidio.
La gravedad de estos abusos varía en virtud del grado de violencia
ejercida sobre la mujer y normalmente se combinan varios tipos de
abuso, ya que dentro del maltrato físico siempre hay un maltrato
psicológico. Según indica la psicóloga Alejandra Favieres, del
Servicio de Atención a la Mujer en Crisis, de los Servicios
Sociales de la Mancomunidad de los Pinares, en Madrid, el maltrato
psicológico es mucho peor que el maltrato físico. "Evidentemente,
el maltrato físico severo puede dejar secuelas muy graves, como
rotura de bazo o pérdida de audición, pero las secuelas
psicológicas son las que más perduran. Es difícil que la mujer
identifique el maltrato psicológico cuando éste es muy
sutil".
Personas que han muerto a manos de su cónyuge, por sexo. Totales
mensuales. Año 2000
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