UNIDADES
Cervantes
a) El marco espacio-temporal está indicado de
manera indeterminada y ambigua ("En un lugar de la
Mancha...") y con una alusión velada a algo que debió de
ocurrirle al propio Cervantes ("...de cuyo nombre no
quiero acordarme"), tal vez un tiempo de prisión en una aldea
de la Mancha (¿Argamasilla de Alba?)
b) En la primera, nos presenta a un hidalgo con
la lanza en astillero (estropeada o dejada de lado), y escudo
antiguo; añade dos detalles relacionados con sus animales: el
caballo flaco y el galgo para la caza (este segundo elemento saldrá
a relucir más tarde). En la segunda, vemos cómo es físicamente el
hidalgo (tiene cincuenta años, de complexión fuerte, delgado de
cuerpo y de rostro) y conocemos dos costumbres: madrugar y
cazar.
c) Las comidas más habituales eran las
siguientes: más vaca que carnero (en tiempos de Cervantes era la
carne de la vaca menos apreciada que la de carnero), salpicón (una
comida de pobres que consistía en pedacitos de tocino y de vaca
condimentadas con cebolla, sal, vinagre, etc), duelos y
quebrantos (huevos fritos con torreznos), lentejas y algún palomino
de extra los domingos. La comida le reportaba las tres cuartas
partes de su hacienda. En cuanto a la vestimenta, sayo de paño
negro, calzas y pantuflos.
d) Sobre él existían diferencias entre los que
escriben la historia del personaje. Unos decían que era Quijada,
otros Quesada, aunque era más verosímil que se llamara Quejana.
Pero Cervantes añade que lo importante de la historia no es el
nombre del hidalgo sino que lo que se diga de él sea
verdadero.
e) La caza fue sustituida por la lectura de
libros de caballerías. Para hacerse con el mayor número de libros
de este tipo tuvo que vender muchas hanegas de tierra de
sembradura, con lo que su hacienda empezó a ir a pique.
f) Feliciano de Silva, por la claridad de
su prosa, sus complejos argumentos y los pasajes de
requiebros amorosos y cartas de desafíos.
g) No sólo de leer tantos libros de caballerías
de día y de noche perdió el juicio nuestro hidalgo, sino también de
su empeño por desentrañar las razones que explicaban Feliciano de
Silva y otros aurores en sus libros, que ni el mismo Aristóteles,
como dice Cervantes, habría sido capaz de explicar.
h) Ambos se vuelven locos, pero la causa es
diferente. Si Tomás se cree hecho de vidrio es por una causa ajena
a él, mientras que Don Quijote, pierde el juicio por leer libros de
caballerías.
i) Como un dechado de perfecciones tanto fisicas
como morales, pues ni el mundo al aire libre en que viven los
gitanos deslustraron la piel de su cara y de sus manos, ni la forma
desvergonzada de vivir que tienen ellos lograron que Preciosa
perdiera un ápice de su noble ascendencia, cortesía y
honestidad.
Teoría literaria
a) 1. Mito: transformación de Medusa en piedra.
2. Novela histórica: el personaje en primera persona,
describe los resultados de una batalla naval. 3. Cuento popular,
con moraleja. 4. Mito: transformación de Cipariso en ciprés.
Evaluación unidades
Literatura
a) La vida del Cervantes transcurre entre dos
siglos: el XVI, que es plenamente renacentista (ganas de vivir,
influencias italianas en los temas y las formas...), y el XVII,
época del Barroco (desengaño, desilusión, decadencia política,
doctrinas de la Contrarreforma...).
b) Es sabido que Cervantes fue una persona con
mala suerte. Toda su vida fue una lucha contra el fracaso, pese
a haber triunfado con el Quijote. Ahí están sus estancias en
la cárcel (su cautiverio en Argel le marcó para siempre), unas
debidas a su mala gestión y otras a las circunstancias bélicas y a
terceras personas. En cambio, se sintió honrado por alguna
desgracia sufrida, como la de ser herido en Lepanto.
c) Sugerencia. Obras poéticas: El Viaje al
Parnaso (asistencia a una asamblea de poetas presidida por Apolo;
especie de crítica literaria en verso). Epístola a Mateo Vázquez
(tercetos dirigidos al secretario de Felipe II para pedirle que
interceda ante el rey para lograr su rescate y el de los demás
cautivos de Argel). Al túmulo de Felipe II (soneto con estrambote,
elogio de un soldado a la tumba del monarca español en Sevilla).
Obras dramáticas: entremés de El viejo celoso (adaptación de la
novela ejemplar El celoso extremeño: un viejo indiano se casa con
una muchacha joven y, aunque la encierra para que nadie enga acceso
a ella, no puede evitar el adulterio de su esposa con un pícaro).
Las comedias Los baños de Argel (basada en sus recuerdos de cautivo
como Los tratos: un sacristán antisemita consigue con jugarretas
que los hebreros paguen su rescate al Cadí) y Pedro de Urdemalas
(pícaro cínico e ingenioso lucha para salir adelante en la vida sin
lograrlo, aunque al hacerse actor vive en las tablas cuanto deseaba
ser y un horóscopo se lo había predicho.
d) Las Novelas Ejemplares pueden clasificarse
atendiendo a las técnicas y puntos de vista empleados en ellas. Si
la visión es idealista y la vida se presenta bajo un prisma
estilizado y exquisito, encontramos novelas como La gitanilla, El
amante liberal o La ilustre fregona que podrían pertenecer al grupo
con ese punto de vista. Y si, por el contrario, la técnica y la
visión del narrador son realistas y la vida en las novelas se nos
muestra como un reflejo de los vicios y virtudes de sus
protagonistas, formarían otro grupo bien distinto al que
pertenecerían títulos como Rinconete y Cortadillo, El coloquio de
los perros o El licenciado Vidriera.
e) Primera parte: 52 capítulos, dos salidas de
Don Quijote. En la primera, tras haber decidido hacerse caballero
andante y ser armado caballero por un ventero que toma por el señor
de un castillo, vive algunas aventuras (Juan Haldudo, los
comerciantes de Murcia...), un labrador de su aldea lo devuelve
a ella molido a golpes. En la segunda salida, acompañado ya por su
escudero Sancho, vuelve a vivir aventuras dispares (los molinos, el
vizcaíno, los conenados a galeras...) y, tras ser engañado por
el cura y el barbero, que están decidos a devolverle a su casa como
sea, metido en una jaula, regresa a su aldea. Segunda parte: 74
capítulos, tercera y última salida de Don Quijote. Nuevas aventuras
(encuentro con Diego de Miranda, el yelmo de Mambrino, la cueva de
Montesinos, el caballo Clavileño, el gobierno de Sancho de la
ínsula Barataria..., hasta el último combate contra Sansón
Carrasco, que en esta ocasión es el Caballero de la Blanca Luna, en
el cual es vencido y, como había pactado que con su derrota debía
regresar a su casa, así lo hace; allí enferma gravemente y, tras
recobrar el juicio, hace testamento y muere.
f) La novela como género narrativo es el más
complejo e importante de todos. En ella se tratan los posibles
problemas humanos vividos por unos personajes definidos
completamente en todos sus aspectos físicos y psicológicos. La
novela, así definida, puede ser de diversas clases: pastoril (La
Galatea de Cervantes es un buen ejemplo, donde unos pastores hablan
de las cuitas amorosas que les causa la pastora Galatea),
caballeresca (Joanot Martorell escribió una de las mejores novelas
de caballerías más importantes, Tirant lo Blanc), picaresca (con el
Lazarillo empezó y continuó su camino con el Guzmán, aunque entre
el pícaro inocente de la primera, que sólo se mueve por el hambre,y
el pícaro de la segunda, delincuente y desvergonzado, hay mucha
diferencia), social (Dos días de septiembre, de Caballero Bonald),
psicológica (La Regenta, de "Clarín"), etc.
Comentario de texto literario
a) Dentro de la obra de Cervantes, el texto
pertenece a su faceta como novelista, cuando ya el autor está en
plena madurez, pasada ya la fiebre renacentista de La Galatea. El
desengaño barroco está presente en el fragmento que comentamos, que
corresponde al Quijote, primera parte, segunda salida, en la que ya
le acompaña su escudero Sancho Panza y la realidad está sujeta a
constante mudanza, como el mismo caballero afirma al final de esta
conocida aventura de los molinos de viento.
b) Amo y escudero descubren en su camino unos
cuantos molinos de viento que Don Quijote confunde con gigantes, a
los que debe combatir a toda costa para quitarlos del mundo (en
aquella época, recién instaladas estas máquinas en el paisaje de la
Mancha, debían de parecerles a las pobres gentes engendros
extraordinarios y sospechosos). Sin hacer caso a Sancho, que le
recuerda que aquellos no son gigantes sino molinos, Don Quijote
arremete con el primero que encuentra. Pero en ese momento el
viento mueve las aspas con tanta fuerza que, cuando el caballero
las lancea, no puede evitar que una de ellas lo derribe al suelo
junto con su pobre Rocinante. Sancho acude a socorrerle y le
recuerda nuevamente lo de que eran molinos y no gigantes. Entonces
Don Qiuijote reacciona diciendo que el cambio de gigantes en
molinos (nótese que lo hace a la inversa) se debe a otro
encantamiento del mismo sabio que hizo desaparecer el aposento de
los libros.
c) Estos son los dos planos que advertimos en la
presente aventura. Don Quijote transforma la realidad: ve gigantes
en vez de molinos. Sancho ve la realidad real. El primero, en vez
de aspas ve brazos; Sancho sólo ve lo que es, aspas que mueven con
la fuerza del viento la piedra que muele el grano en el interior
del molino. Sólo tras el golpe, Don Quijote invierte su realidad
(la de los gigantes) en lo que cree cosa del sabio Frestón (ha
convertido los gigantes en molinos) para quitarle la gloria de
haber vencido a los gigantes.
d) Cree que las cosas de la guerra, como el caso
presente, están sujetas a constantes transformaciones. Además,
piensa que detrás de todo ello se halla Frestón, el mago que hizo
desaparecer el aposento de sus libros tras volver apaleado de su
primera salida (cuando fueron el cura y el barbero), el cual le ha
convertido los gigantes en molinos para que no saliera victorioso
de la empresa.
e) Los gigantes son enemigos de los caballeros
andantes porque tienen prisioneras a las princesas de sus
pensamientos. Significan los problemas contra los que tienen que
luchar para hacer valer la verdad y la justicia sobre el mundo; de
ahí que deban los caballeros andantes extirparlos de raíz como
malas simientes. En la mente de Cervantes, sin embargo, debía de
estar muy presente lo que significaban las máquinas de moler,
recién instauradas en Castilla, para las gentes sencillas y de poco
seso. Se juntan, pues, dos aspectos en uno: el literario y el de la
vida corriente.
f) Podríamos dividir el texto en tres partes: en
la introducción, que abarcaría desde el principio hasta
"desigual batalla", asistimos al diálogo habido entre
Don Quijote y Sancho sobre si son molinos o gigantes lo que están
viendo, y la decisión del primero de presentarles batalla; en el
desarrollo, que llegaría hasta "muy maltrecho por el
campo", vemos a Don Quijote espolear a su caballo para
iniciar el ataque, al viento mover las aspas al tiempo que el
caballero lanceaba una de ellas y, finalmente, la caída de Don
Quijote a efectos del aspa que, empujada con fuerza, rompió primero
la lanza y luego echó a rodar por tierra al caballo y al caballero;
y el desenlace, hata el final, recoge la llegada de Sancho a donde
estaba su amo maltrecho para ayudarle y el diálogo habido entre los
dos personajes sobre la misma idea del principio, con la excepción
de que Don Quijote achaca su derrota, por un lado, a las
características de las cosas de la guerra, sujetas a mudamza
siempre, y por otro, al sabio Frestón, que ha cambiado los gigantes
en molinos para desprestigiarle de nuevo.
g) El estilo directo se encuentra en los diálogos
que mantienen Don Qujote y Sancho (guiones, signos de interrogación
y exclamación, verbos de habla, pensamiento, etc., dos puntos
después de éstos últimos, parlamentos en tiempo presente, etc). El
estilo indirecto se da cuando se suprimen los dos puntos tras los
verbos de habla y se sustituyen por la conjunción
"que", los guiones también desaparecen y las frases que
corresponderían a los parlamentos de los personajes varían los
tiempos verbales (especialmente, pretéritos imperfectos de
indicativo y subjuntivo, aunque también figuran otros tiempos).
Ejemplos: De Sancho: "Advirtiéndole que eran molinos de
viento, y no gigantes, aquellos que iba a acometer."
"Le dije a vuestra merced que mirase bien lo que hacía, que
no eran sino molinos de viento..." De Don Quijote:
"Pidiéndole que en tal trance le socorriese..."
"Pienso que aquel sabio Frestón (...) ha vuelto estos
gigantes en molinos."
h) Además de figurar palabras y expresiones
propias de los libros de caballerías, como aventuras, fiera y
desigual batalla, desaforados gigantes, dio de espuelas,
encomendándose de todo corazón a su señora Dulcinea, rodela, lanza
en ristre, etc., están los parlamentos de Don Quijote, que imitan
los de los antiguos caballeros andantes: "Non fuyades
(palabras que ya no se usan en tiempos de Cervantes, por "no
huyáis"), cobardes y viles criaturas, que un solo caballero
es el que os acomete" O "Pues aunque mováis más brazos
que el gigante Briareo (era un gigante de cien brazos en los libros
de caballerías), me lo habéis de pagar" También, la alusión
al sabio Frestón (imitación de los encantadores enemigos de los
caballeros andantes; un ejemplo, Arcaláus en el Amadís). O las
expresiones "quitarme la gloria de su vencimiento" y
"han de poder poco sus malas artes contra la bondad de mi
espada."
i) Dentro del lenguaje llano, ajeno a toda
afectación, que caracteriza a Cervantes, se observa cómo adapta la
lengua a los registros de sus personajes: culto y a veces
grandilocuente cuando habla Don Quijote, y coloquial y familiar
cuando lo hace Sancho. Respecto a los recursos propiamente
literarios descubrimos algunos: metáfora: mala simiente (por
"gigantes"); personificación (la bondad de mi espada);
hipérbole (brazos largos de casi dos leguas); comparaciones (los
molinos de viento parecen gigantes; las aspas, brazos); anáfora (ni
oía las voces de su escudero Sancho, ni echaba de ver)...
j) En los pasajes narrativos domina el pretérito
perfecto simple, que es el tiempo propio de la narración en pasado
acabado, y el pretérito imperfecto de indicativo, que indica
simultaneidad del anterior (dio, daba, eran, iba a acometer, oía,
echaba de ver, estaba, iba diciendo, levantóse, comenzaron a
moverse, dijo, arremetió, embistió, volvió, fue rodando, acudió,
llegó, halló, podía... Unos y otros en tercera persona, la más
indicada para el narrador omnisciente que cuenta la historia. En
los diálogos, el tiempo más habitual es el presente en primera
persona, para adecuarse al personaje que habla, aunque también
aparecen otros tiempos propios de la función apelativa que domina
en este tipo de elocución, como el imperativo; también podemos
encontrarnos otros tiempos verbales (el pretérito perfecto simple
cuando el interlocutor se refiere al pasado, por ejemplo): va
guiando, ves, se descubren, pienso, es , suelen tener, mire,
parecen, son, hacen, estás, tienes, ponte, voy a
entrar...
k) Respuesta libre.
l) Respuesta libre.
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