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Capítulo 2:

 La literatura medieval de los siglos XIII y XIV

 

Con la llegada del siglo XIII se crea la prosa castellana en manos del monarca Alfonso X el Sabio, y nuestra Literatura pasa a ser escrita. También en este siglo nace el mester de clerecía u oficio de clérigos con Gonzalo de Berceo. Durante el siglo XIV se darán a conocer dos de nuestros mejores escritores: uno en prosa, creador del cuento, Don Juan Manuel, y otro en verso, continuador del mester de Clerecía y artista del lenguaje, Juan Ruiz, Arcipreste de Hita.

Alfonso X y el nacimiento de la prosa medieval.

El rey de Castilla, Alfonso X el Sabio (1221-1284), cuya vida política se resume en sus aspiraciones fracasadas al trono imperial de Alemania y las rebeliones de su hijo Sancho IV, consiguió con su vida intelectual convertir el castellano en el principal medio cultural, haciendo que el latín perdiera su anterior preponderancia. Además supo rodearse de un equipo de sabios procedentes de todas partes del mundo que, entre otras labores, le tradujeron colecciones de cuentos indios, como el Calila e Dimna o el Sendebar, llamado también Libro de los engaños de las mujeres, fuentes, entre otras de El Conde Lucanor, obra del infante don Juan Manuel. Y colaboraron con él en la composición de libros de historia, como la CrónicaGeneral o la Generale Grande Estoria, muy importantes porque recogen también tradiciones y leyendas que muchas veces son reconstrucciones de algunas Gestas perdidas. Asimismo confeccionaron obras jurídicas, como las Partidas, cuya aparición hizo que el derecho germánico fuera sustituido por el derecho romano, fortaleciendo así la autoridad del rey. Y científicas (Libros de el saber de Astronomía) y de entretenimiento (Libros de ajedrez, dados et tablas). El rey sabio se distinguió también por ser un gran poeta lírico, como demostró en las Cantigas de Santa María, escritas en galaico-portugués, lengua y vehículo de la poesía lírica, y que recogen milagros realizados por la Virgen en las personas de sus devotos, asunto que repetirá Berceo en sus Milagros de Nuestra Señora.

El mester de clerecía.

Los clérigos, siguiendo el rastro de los juglares, se incorporaron a la literatura para difundir entre el pueblo, aún inculto e iletrado, el saber que contenían los códices monacales, casi todos ellos escritos en latín. Y lo hacen imitando a los juglares en el modo de dirigirse al público para llamar su atención (“Amigos e vasallos de Dios omnipotent, / si vos me eschuchásedes por vuestro cosiment, / querríavos contar un buen aveniment…”) o en el de solicitar el premio a su intervención (“bien valdrá, commo creo, un vaso de bon vino).

Las características principales del mester de clerecía son las siguientes:

·        Falta de originalidad debido al seguimiento que muestran del códice latino en el que se basan.

·        Fidelidadal texto que traducen y que citan constantemente para dar mayor garantía a sus palabras (“non escrivimos sinon lo que leemos”).

·        Intención pedagógica que significaba el difundir los conocimientos vedados a los incultos e iletrados.

·        Temas religiosos (vidas de santos, leyendas marianas), y culturales (relatos novelescos de origen clásico).

A diferencia de los juglares, los cultivadores del mester de clerecía emplean una versificación regular, la llamada cuaderna vía (estrofa de cuatro versos alejandrinos con cesura entre dos hemistiquios de siete sílabas cada uno y con una sola rima consonante para los cuatro). El nombre de la estrofa procede del Libro de Aleixandre (“fablar curso rimado por la cuaderna vía”, dice uno de sus versos).

Las dos obras más importantes del mester de clerecía son: Milagros  de Nuestra Señora, de Berceo (siglo XIII), y el Libro de Buen Amor, del Arcipreste de Hita (siglo XIV), si bien en este último se incluyen otras estrofas, además de las cuadernas vías, como los zéjeles.

Gonzalo de Berceo (1180-1246) es el primer poeta castellano de nombre conocido, el cual tomó el apellido de la localidad riojana donde nació.  Se educó en el monasterio de San Millán de Suso y estuvo vinculado con los monasterios de San Millán de la Cogolla y Santo Domingo de Silos. Se ordenó de diácono y de sacerdote. Hacia 1235 comenzó a escribir, tarea que no abandonaría hasta su muerte.

Podemos clasificar su obra de la siguiente manera:

  • Vidas de santos: Vida de Santo Domingo de Silos, Vida de San Millán y Vida de Santa Oria.
  • Obras relacionadas con  la Virgen :  Milagros de Nuestra Señora, Loores de Nuestra Señora y Planto que fizo Nuestra señora el día de la Pasión de su Fijo.
  • Otros temas: Martirio de San Lorenzo, Sacrificio de la Misa y Los signos que aparecerán antes del Juicio.

Pero en Berceo lo más interesante, poéticamente hablando, son los Milagros de Nuestra señora, 25 casos de vidas pecadoras de devotos de la Virgen, a quienes la Gloriosa salva con su infinita bondad en momentos muy delicados. Los Milagros se inscriben en el marco de la literatura mariana que en esos momentos abunda en Europa. Era fácil entonces rastrear por todas partes relatos piadosos escritos en latín, que fueron traducidos a varias lenguas, sobre todo, al francés. Se cree que nuestro poeta se basó en los Miracles, de Gautier de Coincy para redactar 24 milagros de los 25 de que consta su obra. Aunque Berceo sabe darles un sello personal inconfundible. Los Milagros aparecen precedidos de una Introducción, una especie de alegoría que representa al hombre como un romero camino de su salvación. El mérito de Berceo consiste en haberlos hecho accesibles al pueblo por medio de un lenguaje ingenuo y realista, dotado a veces de una gran fuerza dramática. Esto, unido a su humanidad candorosa y su fervor religioso humano y sencillo, convierten al poeta en una figura admirada por toda la literatura posterior.

Entre los milagros destacan los siguientes: La casulla de San Ildefonso (la Virgen le entrega al santo una casulla como premio y que, en cambio, asfixia a uno de sus sucesores), El milagro de Teófilo (este vicario del obispo pacta con el diablo, herido en su orgullo por no habérsele entregado la plaza de su antecesor, que había muerto; pero recuperado el puesto y arrepentido de su pecado, hace que la Virgen rescate la cédula donde había renegado de sus creencias), El ladrón  devoto (un malhechor es condenado a la horca por sus crímenes, pero la Virgen impide que muera ahorcado poniendo su mano entre la cuerda y el cuello del bandido devoto), La iglesia robada (el único que es cosecha personal, cuenta cómo un clérigo que se dispone a robar en un templo castellano no consigue impedir que su mano quede pegada a la toca de Nuestra Señora y así lo pueda prender la justicia). Otros igualmente conocidos son La imagen respetada, El niño judío o El clérigo ignorante. En todos ellos descubrimos los mismos rasgos de ingenuidad y realismo, y así vemos  a la Virgen hablar como una mujer que tiene sentimientos humanos (enfados, celos…), a los diablos jugar al balón con las almas de los hombres o a los obispos hacer caso de habladurías de terceras personas.

LECTURAS Y ACTIVIDADES

Te propongo la lectura de la primera mitad del Milagro IX, titulado El clérigo ignorante, historia que relata la destitución de un clérigo por su obispo, tras oír la acusación de que sólo sabe cantar la misa de la Virgen. Apenado por su situación, el clérigo acude en busca de ayuda a su Señora, la cual, tras escucharle, se aparece al obispo visiblemente molesta, le reprende duramente por su fea acción y le obliga a restituir al sacerdote a su iglesia; una vez recuperado su puesto, el clérigo continúa cantando su peculiar misa a la Virgen como siempre ha hecho.

Ante el obispo vino el cura pecador;

enía por el miedo perdido su color;

No podía, de vergüenza, mirar a su señor;             15

Nunca sudó el mezquino tan amargo sudor.

El obispo le dijo: “Pater, di la verdad,

       Si es tal como me dicen tu enorme necedad.”

       El buen el hombre le dijo: “Señor, por caridad,

            Si dijese que no, diría falsedad.”                               20

       El obispo le dijo: “Ya que no tienes ciencia

       De decir otras misas, ni sentido o potencia,

       Te prohíbo que celebres y te doy la sentencia:

       Por el medio que puedas busca tu subsistencia”.

       Salió el cura a la calle triste y desamparado;        25

       Tenía gran vergüenza y daño muy marcado;

       Volvióse a la Gloriosa lloroso y aquejado,

       Que le diese consejo, pues estaba aterrado.

       Esta Madre preciosa que nunca le faltó

       A quien de corazón a sus plantas cayó,                  30                    

       El ruego de su clérigo en seguida escuchó,

       Y sin tardanza alguna al punto socorrió.”

Actividades

a)      ¿Cómo se describe al clérigo? ¿Cuál es su defecto?

b)      ¿En qué detalles observas la fuerza dramática del texto?

c)      Lee el fragmento del Comentario de texto literario  de la Evaluación de esta unidad y narra el final de la historia completa.

d)      Analiza la métrica del fragmento presente (versos, rima, cesura, esquema estrófico…)

e )  Relaciona el lenguaje empleado con el público al que va dirigido el texto.

a)      Averigua el título de tres Milagros no citados en la unidad y redacta brevemente su contenido.

Imagina una situación parecida en la época actual (puede ser una despedida del trabajo u otra similar) y conviértela en un breve relato con pasajes descriptivos, narrativos y dialógicos similares al del Milagro estudiado.

Juan Ruiz,  Arcipreste de Hita (1283?-1350?)

Los datos que nos han llegado de este autor proceden la mayoría de su obra. Sabemos que nació en Alcalá de Henares, fue Arcipreste de Hita (Guadalajara) y padeció prisión por orden del arzobispo de Toledo Gil de Albornoz.

Su obra recibe el nombre de Libro de Buen Amor, que contiene, como dice Menéndez Pelayo, toda la sociedad española del siglo XIV. Se trata de casi dos mil versos distribuidos en los siguientes apartados:

  • Narrativos: aventuras, la mayor parte amorosas, que narra el propio Arcipreste de manera autobiográfica; andanzas también amorosas habidas entre don Melón y doña Endrina y mediadas por la vieja Trotaconventos ( personaje antecedente de la Celestina); fábulas o apólogos de fuentes clásicas(ejemplo, la disputa entre los griegos y los romanos); o la batalla entablada entre don Carnal y doña Cuaresma), etc.
  • Líricos: loores a la Virgen, de la que el Arcipreste se cree juglar; canciones populares de estudiantes, de ciegos; cantigas de serrana, en las que un caballero pide a una de estas moradoras de la sierra que le ayude a pasar algún puerto serrano y, de paso, la corteja; pero la moza no atiende a sus requiebros amorosos y le obliga a seguir su paso ( la cantiga de serrana es una versión ruda de la delicada serranilla, género cultivado por el Marqués de Santillana un siglo después).
  • Didáctico-morales: reflexiones de tipo ético y moral sobre la muerte (a raíz de la de Trotaconventos); moralejas que acompañan a los apólogos del libro; comentarios críticos sobre aspectos diversos: la vida de los clérigos, el poder del dinero, el amor de la mujer pequeña; reflexiones irónicasacerca del loco amor del mundo y sus engaños, etc.

El Arcipreste es, ante todo, un moralista, pese a lo desenvuelto de su lenguaje. Así, él mismo nos dice en el prólogo que compone su libro para convencer a las gentes de la poca consistencia que posee el amor terrenal. He aquí sus palabras: “Donde yo de mi poquilla ciencia y mucha rudeza, entiendo cuántos bienes hacen perder al alma o al cuerpo en los muchos males que les apareja el loco amor del pecado del mundo, escogiendo y amando con buena voluntad salvación y gloria del paraíso para mi alma, hice esta chica escritura en memoria de bien y compuse este nuevo libro en que son escritas algunas maneras y maestrías y sutilezas engañosas del loco amor del mundo, que usan algunos para pecar.”

Estilo

El Arcipreste en el Libro de Buen Amor se vale de un lenguaje fuerte, directo, variado y colorista. Es bien sabido que, además de ser una persona con una cultura sólida y extensa, se muestra en ocasiones como un autor popular. Por eso unas veces se expresa como un poeta exquisito, y sigue empleando la estrofa propia del mester de clerecía, esto es, la cuaderna vía, y otras, dado su espíritu alegre y campechano, su expresión recuerda la de un juglar, y, como tal, utiliza variedad de ritmos y expresiones populares y coloquiales para acercarse a todas las gentes, sea la que fuere su condición social y cultural. Y así, al lado de la citada cuaderna vía, emplea otras estrofas más flexibles y nuevas que muestran el rumbo hacia escuelas poéticas posteriores, como el zéjel.

El Libro de Buen Amor contiene variedad de temas, desde reflexiones morales sobre la maldad del dinero o del amor sensual, hasta lamentos funerarios, parábolas sobre el Carnaval y la Cuaresma, fábulas o Cantares de todo tipo: de estudiantes, de serranas, de ciegos… Pero también se incluyen en el libro canciones de alabanza a la Virgen y otras composiciones de carácter positivo, como los elogios. Entre ellos destaca el Elogio de la mujer pequeña; en este delicioso pasaje se ensalzan las virtudes y los rasgos físicos de la mujer chica, comparándola con los de algunos objetos valiosos, exquisitas especias y ciertos vegetales y animales, que poseen todos caracteres positivos referidos al color, el olor, el brillo, belleza, etc.

LECTURA Y ACTIVIDADES

Lee con detenimiento dicho pasaje y ñuego contesta las actividades que te propongo a continuación.


Quier abreviar, señores, esta predicación

porque siempre gusté de pequeño sermón

y de mujer pequeña y de breve razón:

pues lo poco y bien dicho queda en el corazón.

 

Del que mucho habla, ríen; quien mucho ríe es loco;     5

tiene la mujer chica  gran amor y no poco.

Yo di grandes por chicas sin el menor sofoco,

mas dar chicas por altas es trueque que no evoco.

De que ensalce a las chicas el Amor me hizo ruego,

que diga sus noblezas; las quiero decir luego.                10

Loaré las chiquitas, y lo tendréis por juego.

¡Son frías como nieve y arden más que el fuego.

Son frías por defuera; en el amor ardientes;

en la cama solaz, placenteras, rientes;

en la casa hacendosas, cuerdas y complacientes;             15

mucho más hallaréis en cuanto paréis mientes.

En pequeño diamante yace gran resplandor,

en muy poquito azúcar yace mucho dulzor,

en la mujer pequeña yace muy grande amor,

pocas palabras bastan al buen entendedor.                       20

Es muy pequeño el grano de la buena pimienta,

pero más que la nuez reconforta y calienta:

así, en mujer pequeña, cuando en amor consienta

         no hay placer en el mundo que en ella no se sienta.

          Como en la rosa chica está mucho color,                        25                     

como en un poco de oro gran precio y gran valor,

como en poco bálsamo yace muy buen olor,

así, en la mujer chica, yace muy gran amor.

Como el rubí pequeño tiene mucha bondad,

Color, virtud y precio, nobleza y claridad,                    30

Así la mujer chica tiene mucha beldad,

Hermosura y donaire, amor y lealtad.

Bien chica es la calandria y chico el ruiseñor,

pero cantan más dulce que otra ave mayor;                    

la mujer cuando chica por eso no es peor,                   35

con amor es más dulce que azúcar y que flor.

…………………………………………………..

Para mujer pequeña no hay comparación:

terrenal paraíso y gran consolación,

alegría y solaz, placer y bendición;                                

vale más en la prueba que en la presentación.            40

Siempre quise a la chica más que a grande o mayor;

¡nunca fue mala cosa del mal ser huidor!;

del mal tomar lo menos, dice el entendedor;

por ello, entre mujeres, ¡la menor es mejor!

Actividades

a)      Resume las cualidades de la mujer pequeña.

b)      ¿Quién le pidió al Arcipreste que ensalzara a las mujeres pequeñas y dijera sus cualidades?

c)      ¿Con qué otros elementos se compara? ¿Qué rasgo destaca el autor de cada uno de ellos?

d)      ¿Cabe deducir alguna moraleja del texto?

e)      Localiza los refranes presentes en los versos?

f)       Escribe cuatro ejemplos de símil o comparación, citando en cada caso los dos términos, el real y el imaginario.

Cita expresiones y rasgos propios del mester de juglaría presentes en el texto.

El infante don Juan Manuel y la prosa literaria.

Nieto de Fernando III el Santo y sobrino de Alfonso X el Sabio, el infante don Juan Manuel (1282-1348) fue ya adelantado de Murcia a los doce años. Peleó desde muy joven contra los árabes, a quienes venció en Vera. Su vida se vio siempre envuelta por las intrigas de la Corte y tuvo que ejercer importantes cargos políticos que le granjearon enemistades, sobre todo, durante los reinados de Fernando IV, cuya minoría de edad dirigió, y Alfonso XI, del que fue tutor. No guardó fidelidad a nadie y disfrutó de una gran independencia. En claro contraste con esta faceta política, don Juan Manuel supo llevar con  fortuna y honestidad la carrera de las letras. Al final de su vida se retiró al monasterio de Peñafiel y allí se rodeó de libros y de prácticas religiosas hasta su muerte.

Sus ideas estéticas son muy personales: en primer lugar, cree que el escritor debe procurar que su expresión se produzca con las menos palabras posibles, con tal que no resulte confusa; en segundo lugar, se preocupa de legar a la posteridad un texto corregido por su propia mano, de manera que nadie lo juzgue por textos que no sean suyos.

Creador de la prosa literaria, la obra de don Juan Manuel puede dividirse en dos grandes apartados:

  • En el primero podemos situar, entre otros, el Libro de la caza, obra interesante para conocer las intenciones políticas de su autor, o el Libro de los consejos o castigos que hizo Don Juan para su hijo, que es una especie de guía de conducta y educación.
  • En el segundo, de mayor interés literario,incluimos el Libro de los Estados, cuyo asunto es la leyenda de Buda tratada desde el punto de vista cristiano, el Libro del caballero y el escudero, obra dividida en dos secciones, una novelesca y otra doctrinal, de las cuales la más importante es la segunda porque es algo así como una enciclopedia que posee todos los conocimientos de la época; sin embargo, el mejor de todos es el Libro de Patronio o el Conde Lucanor, que cuaja el triunfo de su estilo narrativo, reuniendo en una sola obra sus ideas religiosas, políticas, sociales y literarias.

 

El Conde Lucanor, acabado en 1335 y cumbre de la prosa literaria del siglo XIV, inicia el género narrativo en Europa ya que se adelanta al Decamerón de Boccaccio en 14 años. Se compone de 50 cuentos que poseen la misma estructura: el conde Lucanor pide consejo a su ayo Patronio sobre cómo solucionar algunos problemas que se le presentan en la vida cotidiana, y éste intenta resolverlos mediante narraciones que aparecen seguidas de una especie de moraleja.


Los cuentos son muy variados y de orígenes diversos: de tradición esópica cuyos protagonistas son animales: Lo que sucedió a una zorra que se tendió en la calle y se hizo la muerta; de tradición oriental, con personajes humanos: Lo que sucedió a un hombre que por pobreza y falta de otra cosa comía altramuces, tema en que se basa Calderón para escribir la famosa décima que empieza “Cuentan de un sabio que un día…”, o Lo que sucedió a una mujer llamada doña Truhana, asunto en el que se inspiró Samaniego para escribir la fábula La lechera; de tradición ascética o religiosa: Lo que sucedió al que se hizo amigo y vasallo del demonio, que coincide con un apólogo de su coetáneo Juan Ruiz. También hay cuentos basados en temas españoles (Lo que sucedió a un rey de Córdoba llamado Alhaquen), la amistad (Lo que sucedió a un deán de santiago con don Illán, el mago de Toledo, uno de los más celebrados de toda la colección) o el carácter fuerte de la mujer (Lo que sucedió a un mozo que casó con una muchacha de muy mal carácter,  fuente de La fierecilla domada, de Shakespeare), entre otros.

En todos ellos muestra don Juan Manuel un claro interés por lograr una prosa sobria, concisa y sencilla. Frente al Arcipreste, las notas irónicas que aparecen en los cuentos del Infante son siempre finas y cuidadosas, y si en el Libro de Buen Amor hallamos multitud de páginas donde se ha buscado la risa abierta y desconsiderada, en El Conde Lucanor el humor siempre busca una elegante e inteligente sonrisa. Concluyendo, don Juan Manuel es el primer prosista castellano con estilo propio.

LECTURAS Y ACTIVIDADES


Te propongo la lectura delCuentoVII, Lo que sucedió a una mujer llamada doña Truhana. Como sabes, el tema de este cuento se puede rastrear en literaturas anteriores a la nuestra. Las culturas orientales solían valerse de parábolas para adoctrinar a sus gentes. El asunto de la persona que sueña con bienes que aún no tiene y que actúa como si ya los tuviese se trasladó a otras culturas de occidente. En España es sabido que Alfonso X el Sabio mandó traducir el Calila e Dimna, una colección de apólogos cuyos protagonistas eran lo mismo personas que animales ( de hecho, el nombre del libro procede de los nombres de dos lobos), en la que existe el relato del monje que rompe el jarro de miel que hay sobre su cabeza tras soñar con los beneficios que podía obtener del preciado líquido. Pues bien, dicho cuento es el antecedente del que vas a leer.

“Otra vez habló el Conde Lucanor con Patronio, su consejero, del siguiente modo:

--Patronio, un hombre me ha aconsejado que haga una cosa, y aún me ha dicho cómo podría hacerla, y os aseguro que es tan ventajosa que, si Dios quisiera que saliera como él lo dijo, me convendría mucho, pues los beneficios se encadenan unos con otros de tal manera que al fin son muy grandes.

Entonces refirió a Patronio en qué consistía. Cuando hubo terminado, respondió Patronio:

--Señor Conde Lucanor, siempre oí decir que era prudente atenerse a la realidad y no a lo que imaginamos, pues muchas veces sucede a los que confían en su imaginación lo mismo que sucedió a doña Truhana.

El Conde le preguntó qué le había sucedido.

--Señor Conde—dijo Patronio--, hubo una vez una mujer llamada doña Truhana, más pobre que rica, que un día iba al mercado llevando sobre su cabeza una olla de miel. Yendo por el camino empezó a pensar que vendería aquella olla de miel y que compraría con el dinero una partida de huevos, de los cuales nacerían gallinas, y luego, con el dinero en que vendería las gallinas compraría ovejas, y así fue comprando con las ganancias hasta que se vio más rica que ninguna de sus vecinas.

Luego pensó que con aquella riqueza que pensaba tener casaría a sus hijos e hijas e iría acompañada por la calle de yernos y nueras, oyendo a las gentes celebrar su buena ventura, que la había traído a tanta prosperidad desde la pobreza en que antes vivía.

Pensando en esto se empezó a reír con la alegría que le bullía en el cuerpo, y, al reírse, se dio con la mano un golpe en la frente, con lo que cayó la olla en tierra y se partió en pedazos. Cuando vio la olla rota, empezó a lamentarse como si hubiera perdido lo que pensaba haber logrado si no se rompiera. De modo que, por poner su confianza en lo que imaginaba, no logró nada de lo que quería.

Vos, señor Conde Lucanor, si queréis que las cosas que os dicen y las que pensáis sean un día realidad, fijaos bien en que sean posibles y no fantásticas, dudosas y vanas, y si queréis intentar algo guardaos muy bien de aventurar nada que estiméis por la incierta esperanza de un galardón de que no estéis seguro.

Al Conde agradó mucho lo que dijo Patronio, hízolo así y le salió muy bien.

Y como don Juan gustó de este ejemplo, lo mandó poner en este libro y escribió estos versos:

                    En las cosas ciertas confiad

                    Y las fantásticas evitad.”

Actividades

        a)    Resume el contenido del texto.

b)      Distribuye los párrafos del cuento en los apartados de la estructura común a todos ellos.

c)      ¿En cuál de esos párrafos se encuentra el aspecto didáctico-moral del cuento? Redáctalo de otro modo.

d)      Explica la diferencia que existe entre los diversos personajes que aparecen en el texto.

e)      Averigua el contenido de los dos primeros cuentos del Conde Lucanor que se citan en la unidad y cuenta brevemente de qué tratan.

f)       En grupos preparad la dramatización del cuento, sin olvidaros del narrador que introduzca la acción.

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