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Capítulo 1:

 La Edad Media. La literatura durante los siglos XI y XII

La Edad Media comienza en el siglo V, con la invasión de los bárbaros, y termina en el XV, con la toma de Constantinopla, según unos, o con el descubrimiento de América, según otros. Se trata de un periodo de tiempo muy extenso y abundante en manifestaciones de todo tipo, desde guerras hasta enfermedades que diezmaban la población, pasando por cambios de gobiernos, sociedades y modos de sentir y concebir la vida. Así pues, para comprender el complejo mundo literario medieval que vamos a estudiar, periodo que comienza con las jarchas en el siglo XI y acaba con La Celestina en el XV, es conveniente que tengas en cuenta los siguientes aspectos sociales, políticos, históricos y culturales:      

  • El proceso de formación y diferenciación de las lenguas romances o románicas (en España, la gallega, la valenciana, la catalana y la castellana, y en Europa, la francesa, la italiana o la portuguesa, entre otras).
  • El descubrimiento del sepulcro del apóstol Santiago en Galicia hizo de Compostela un centro de peregrinación cristiana y un símbolo para contrarrestar el poder musulmán; además, el Camino de Santiago, que se creó para hacer posible dicha peregrinación, se convirtió en un vehículo de influencias culturales y literarias.
  • La concepción teocéntrica del mundo, según la cual Dios regía los destinos humanos y el hombre sólo era un instrumento suyo; logrando con ello que lo religioso prevaleciera sobre lo profano.
  • La conservación del latín como lengua de la Iglesia y la cultura ( aunque a partir del siglo XIII cede en gran parte su puesto al castellano).
  • La invasión árabe que dura desde el siglo VIII al XV en que los Reyes Católicos acaban con el último bastión musulmán de Granada. Relacionada con la anterior, se da la Reconquista, periodo de luchas durante el cual los monarcas cristianos recuperan poco a poco los territores ocupados por los árabes.
  • El feudalismo, sistema económico, político y social basado en un contrato según el cual los reyes y los grandes señores concedían tierras y otros bienes a sus vasallos a cambio de que éstos les prestaran servicios y juraran fidelidad.
  • La jerarquización de la sociedad en tres estamentos importantes:  la nobleza, el clero y el pueblo llano (para otros, los que luchan, los que oran y los que laboran). A medida que avanza la Edad Media, irá apareciendo una cuarta clase social que influirá decisivamente en la vida de las otras: la burguesía.
  • Al principio serán los monasterios, centros de estudio y de cultura, de donde irradiará todo tipo de influencias para la creación de obras literarias religiosas, y poco a poco esa influencia emanará de las cortes, cuyo ambiente refinado producirá una literatura profana.Paralelamente, se desarrollará  una literatura popular, en su mayor parte transmitida oralmente por los juglares.
  • El románico y el gótico serán los estilos artísticos (pintura, escultura y arquitectura) que abarcarán la mayor parte de la Edad Media (siglos XI-XIV)

Primera manifestación literaria: las jarchas

Relacionadas con la presencia árabe en España (durante casi ochocientos años los cristianos convivieron sin grandes problemas con musulmanes y judíos), aparecen las jarchas, breves composiciones líricas escritas en mozárabe (lengua que hablaban los cristianos que vivían en los territorios ocupados por los musulmanes). Dichas composiciones se solían añadir al final de otras más extensas y escritas en árabe o hebreo, llamadas moaxajas. Las jarchas, que datan del siglo XI, fueron descubiertas por el filólogo Samuel Stern en 1948, y hasta el presente se han recopilado unas cincuenta. El tema principal es la queja que dirige normalmente una mujer a su madre o a sus hermanas la mayoría de las veces por el abandono o la partida de su amado. Otras veces, las menos, expresan la confesión de felicidad que siente la mujer por el amado. Éste se identifica con la palabra habib o habibi. Este tipo de poesía está relacionado con la Cantiga de amigo de la literatura gallego-portuguesa, uno de cuyos máximos cultivadores es Martín Codax, el cual se distinguió por sus canciones de amor y mar. La recordaremos junto con otras cuando hablemos de la lírica tradicional.

Aquí tienes tres muestras de jarchas acompañadas de su versión castellana moderna:

 

Amanu ya habibi,

al-wahsha me non farás.

Bon, becha ma boquella:

eu sé que no te irás.

(Merced, amigo mío.

No me dejarás sola.

Hermoso, besa mi boquita:

Yo sé que no te irás.)

Garid vos, ¡ay yermaniellas!,

¿cóm’ contenir el mio male?

Sin el habib non vivreyu:

¿ad ob l’irey demandare?

(Decidme, ay hermanitas,

¿cómo contener mi mal?

Sin el amado no viviré yo:

¿adónde iré a buscarlo?)

 

¡Tant’ amari, tant’ amari,

habib, tant’ amari!

Enfermaron uelyos gayos,

ya duelen tan mali.

(Tanto amarte, tanto amarte,

Amado, tanto amarte!

Enfermaron mis ojos alegres,

Ya duelen con tanto mal.)

 

El mester de juglaría

Dos son los mesteres u oficios que se dan en la Edad Media relacionados con la Literatura: el mester de juglaría o de los juglares, que empieza a dar su fruto en el siglo XII, y el mester de clerecía o de los clérigos o gente culta, que se inicia en el siglo XIII con el primer poeta de nombre conocido, Gonzalo de Berceo. Los juglares eran artistas ambulantes que recorrían las poblaciones cantando o recitando hazañas de guerreros a un pueblo inculto, acompañados o no de instrumentos musicales, aunque también realizaban juegos malabares, acrobacias y otras habilidades por el estilo. Luego se establecieron en ciudades populosas o en los castillos de los grandes señores. Los temas de sus canciones o recitados eran preferentemente de carácter heroico, basados en historias que entonces apasionaban a los habitantes de aquella España romance en que las luchas contra los árabes era el pan de cada día. Muchas de esas batallas fueron recogidas en los Cantares de Gesta, que los juglares se encargaron de difundir oralmente.

Los Cantares de Gesta son piezas anónimas escritas en métrica irregular, preferentemente con versos de 14, 16 ó 17 sílabas, divididos en dos hemistiquios y agrupados en series monorrimas y asonantadas. El lenguaje empleado es sencillo, aunque muy realista y expresivo.

El único Cantar de Gesta que ha llegado hasta nosotros casi completo es el Cantar o Poema de Mio Cid. Del Cantar de Roncesvalles se conserva un centenar de versos y Menéndez Pidal ha reconstruido totalmente el Poema de los Infantes de Lara. También nos consta la existencia de otros Cantares que, por su contenido histórico, fueron incluidos, debidamente prosificados, en posteriores crónicas, como la General de Alfonso X el Sabio o la de Veinte Reyes. Los principales Cantares de Gesta perdidos son los siguientes:

El Poema de Bernardo del Carpio, que narra la derrota que este héroe legendario infligió al héroe francés Roldán en Roncesvalles.

La leyenda de don Rodrigo, sobre el último rey godo español que perdió ante los moros la batalla de Guadalete, permitiendo así el principio de la ocupación musulmana.

El Cantar de Sancho II y el cerco de Zamora, que narra las luchas del rey Sancho entabladas con sus hermanos (Alfonso, Elvira, Urraca) para reunificar el reino de su padre Fernando I, y su posterior muerte ante las murallas de Zamora.

El Poema de Fernán González, que cuenta cómo Fernán González se convirtió en el primer conde independiente de Castilla.

Los Cantares de Gesta al final de la Edad Media se fragmentaron en pequeños poemas que recibieron el nombre de Romances

El Poema de Mío Cid

Fue escrito hacia 1140 por autores desconocidos (se cree que debieron de ser dos juglares de las zonas donde tiene lugar la acción del Poema, por la fidelidad geográfica manifestada en la obra). En la Biblioteca Nacional se guarda una copia del Cantar, obra de un tan Per Abat, fechada en 1307. Gracias a Menéndez Pidal, conocemos el Poema de Mío Cid en sus aspectos histórico, lingüístico y literario. Consta de 3.730 versos irregulares (los hay desde 10 a 20 sílabas), con cesura, dos hemistiquios y rima asonante.

El Poema de Mio Cid consta de tres partes:

·        Cantar del destierro: el héroe castellano Rodrigo Díaz de Vivar es desterrado de Castilla por el rey Alfonso VI. Le acompañan caballeros leales. A su paso por Burgos nadie se atreve a alojarlo porque el pueblo ha recibido amenazas severas del rey. En el monasterio de Cardeña se despide de su esposa doña Jimena y de sus hijas Elvira y Sol, a las que deja al cuidado del abad don Sancho. Luego lucha y vence en varias batallas a los moros en su camino hacia Valencia y también al conde de Barcelona.

Cantar de las bodas: tras conquistar Valencia, el Cid envía al Rey a su fiel Alvar Fáñez para donarle parte del botín obtenido tras los combates. Como consecuencia de ello, señor y vasallo se reconcilian. En Valencia se reúne el Cid con su mujer e hijas, y los ambiciosos infantes de Carrión solicitan al Soberano casarse con Elvira y Sol. Alfonso VI accede con reservas, y las bodas se celebran con gran fastuosidad.

·        Cantar de la afrenta de Corpes: los infantes son objeto de burla y tildados de cobardes por parte de algunos caballeros del Campeador tras lo ocurrido con el león que se escapa de su jaula. Entonces los burlados piden a su suegro que les permita irse con sus mujeres a Carrión. En el robledal de Corpes, camino de sus tierras, atan a las mujeres a unos árboles, las azotan y, finalmente las abandonan. Enterado el Cid, exige justicia al Rey y el monarca se la concede en la Corte. Los caballeros del Campeador derrotan a los Infantes en un torneo. Finalmente, Elvira y Sol contraen matrimonio con los príncipes de Aragón y Navarra.

En el Poema de Mio Cid aparece el personaje principal, Rodrigo Díaz de Vivar, como un modelo de esposo, padre, vasallo y estratega militar, cualidades que se ven acompañadas de otras virtudes humanas, como la generosidad, la nobleza, la valentía y la religiosidad.

El estilo del Poema presenta, entre otros, los siguientes rasgos característicos del lenguaje épico y de obras de transmisión oral: empleo de epítetos épicos, como “Campeador”, “el de la luenga barba”, “el bienhadado”…, enumeraciones (abundantísimas), fórmulas del tipo “de muy buen grado”, estilo directo (asistimos constantemente a las palabras de los personajes), diversidad de tiempos verbales con abundancia del presente histórico (“esto le contesta entonces”, “le dice, “le va a besar”, “las vuelve a mirar”…), llamadas al público para atraer su atención, como “ved”, “nunca visteis más llorar”…

El tema del Cid aparece en posteriores producciones literarias: en el Romancero, en el teatro del valenciano  Guillén de Castro (Las mocedades del Cid) o en el poema Castilla, de Manuel Machado; y, fuera de nuestras fronteras, en el francés Corneille (El Cid), por ejemplo.

LECTURAS Y ACTIVIDADES

Te propongo la lectura del pasaje en que el Cid Campeador se despide de su mujer e hijas en San Pedro de Cardeña, camino de su destierro. Recuerda que nadie ha acudido a socorrerle porque el rey lo ha prohibido tajantemente; hasta una niña de nueve años, que abre la puerta de su casa para verle pasar hacia el destierro, le dice que en el mal de las gentes del pueblo él no gana nada pidiendo alojamiento, ya que el Rey ha amenazado a los lugareños hasta con sacarles los ojos. Tras esa emotiva escena, el Cid manda a sus huestes seguir la marcha hasta  Cardeña, donde se hallan alojadas su mujer doña Jimena y sus hijas doña Elvira y doña Sol. Los versos que siguen ( versión de Pedro Salinas) recogen dicha despedida.

Con luces y con candelas los monjes salen al patio.

“Gracias a Dios, Mio Cid, le dijo el abad don Sancho,

puesto que os tengo aquí, por mí seréis hospedado”.

Esto le contesta entonces Mio Cid el bienhadado:

         “Contento, de vos estoy agradecido, don Sancho,                  5

prepararé la comida mía y la de mis vasallos.

Hoy que salgo de esta tierra os daré cincuenta marcos,

si Dios me concede vida os he de dar otro tanto.

No quiero que el monasterio por mí sufra ningún gasto.

Para mi esposa Jimena os entrego aquí cien marcos;            10

a ella, a sus hijas y damas podréis servir este año.

Dos hijas niñas os dejo, tomadlas a vuestro amparo.

A vos os las encomiendo en mi ausencia, abad don Sancho,

en ellas y en mi mujer ponedme todo cuidado.

Si ese dinero se acaba o si os faltare algo,                            15

dadles lo que necesiten, abad, así os lo mando.

Por un marco que gastéis, al convento daré cuatro.”

Así se lo prometió el abad de muy buen grado.

Ved aquí a doña Jimena, con sus hijas va llegando,

a cada una de las niñas la lleva una dama en brazos.      20            

Doña Jimena ante el Cid las dos rodillas ha hincado

Llanto tenía en los ojos, quísole besar las manos.

Le dice: “Gracias os pido, Mio Cid el bienhadado.

     Por calumnias de malsines del reino vais desterrado.

Y acabada la oración y tras la misa escuchar,                  25                    

               Salen todos de la iglesia, ya van a cabalgar.

               El Cid a doña Jimena un abrazo le fue a dar                  

y doña Jimena al Cid la mano le va a besar;

no sabía ella qué hacerse más que llorar y llorar.

A sus dos niñas el Cid mucho las vuelve a mirar.          30                 

“A Dios os entrego, hijas, nos hemos de separar

y sólo Dios sabe cuándo nos volvamos a juntar”.          

Mucho que lloraban todos, nunca visteis más llorar;

como la uña de la carne así apartándose van.

Actividades

a)    Resume brevemente el contenido de los versos.

b) ¿Este fragmento es narrativo, descriptivo o dialógico? Razona tu respuesta y localiza en el texto los versos que recogen cada uno de los tipos de elocución.

c)      ¿Qué rasgos humanos del Cid quedan patentes en este fragmento?

d)      ¿Qué comparación emplea el autor para describir el dolor que la despedida causa en el Cid y los suyos?

e)      Explica la diferencia de género existente entre las jarchas presentadas en la lección y los versos del Poema del Cid.

f)       Prepara una representación teatral del fragmento del Cid modernizando la expresión y recurriendo a aspectos como el decorado y la música de la época. Infórmate en la Red.

g)      Puedes ir más lejos todavía. Imagínate una situación parecida en la época actual (un emigrante está a punto de embarcarse en una patera, un soldado debe acudir a su destino de guerra, un condenado a entrar en prisión…). Descríbela.

h)      Analiza la métrica (versos, rima, cesura, hemistiquios…) de las jarchas de la unidad y los versos del Poema del Cid.


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