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Introducción a la psicología social

Angel Perea Díaz

Autor: Angel Perea Díaz
Curso:
9/10 (1 opiniýn) |18 alumnos|Fecha publicaciýn: 17/02/2012

Capýtulo 1:

 Psicología social. Características

¿Qué clase de animal es el ser humano?, aparentemente para muchos esta pregunta lleva consigo una respuesta más o menos clara, no sé si nos podemos sentir excesivamente cómodos en la idea de que el ser humano sea un animal así que como vemos ya hay una cierta respuesta al hecho de cuál es la naturaleza del ser humano y luego como pretendo desarrollar existe una línea en los seres humanos al igual que la hay en otras especies. Para dar respuesta a esa pregunta nos vamos a ir más atrás a una especia cercana a nosotros como son los mamíferos pero desde un punto de vista cualitativo bastante diferente y lo primero que quiero plantear es que deseo emplazar cual es la característica más significativa, el rasgo más significativo de esta especie.

¿Cuál es la característica que más sobresale de esta especie? –haciendo referencia a una jirafa- se dice que tiene un cuello largo, luego aparece la pregunta de para qué sirve ese cuello largo puede ser de tener un campo de visión más amplio en la sabana, permite una mejor adaptación al medio en la medida en que pueden acceder con mayor facilidad a la comida, pueden detectar los depredadores con mayor facilidad. Podría decirse de alguna manera que es un animal bien diseñado, pero también presenta problemas tener un cuello tan grande como por ejemplo para beber lo cual las coloca en presas fáciles por su posición tan comprometida ante los depredadores. Esa adaptación que habíamos visto entre el animal y su entorno probablemente no sea para tanto y lo que proporciona ventajas por un lado también puede proporcionar desventajas por otro. Es de mencionar que a la jirafa le cuesta mucho mantener un cuello tan largo, podríamos suponer que el cuello de la jirafa cumpla una función diferente a la que pensábamos, aparentemente y como antes hemos mencionado lleva una función adaptativa pero también tiene otros cometidos de los que quizá sea de los cometidos principales ya que usan el cuello para pelear entre los machos. El cuello de las jirafas macho tiene entre un 25 a un 50 por ciento más de espesor que el de las jirafas hembra, el cuello de las jirafas es usado en competiciones intersexuales entre los machos en la época de apareamiento. Resulta que el cuello está más al servicio de la procreación que de la supervivencia del animal. Vamos a quedarnos con esa idea ya que a veces lo que parece no es exactamente lo que es y muchas funciones y muchos órganos físicos como en el caso de las jirafas pueden que estén diseñados para cumplir otra función. Vamos a avanzar un poco en la escala evolutiva para detenernos entre el rasgo más característico de esta especie –entre varios ejemplos: hombre, chimpancé,- se visualiza que es un bípedo porque camina erguido, utiliza el lenguaje, tiene capacidad de raciocinio –los animales pueden pensar pero de una forma diferente- en definitiva hay una serie de elementos que caracteriza bastante a la especie humana.

¿Cuál sería el órgano –al igual que en las jirafas su órgano físico más representativo es su cuello- más representativo en los humanos?, ¿será el pulgar?, ¿será el cerebro? El cerebro humano es algo es algo sorprendente, extraño. Las capacidades anteriormente citadas como el lenguaje, la capacidad de pensar, de raciocinio podemos decir que están estrechamente asociadas al cerebro. Tenemos un cerebro –al igual que el largo cuello de las jirafas- excesivo, muy grande, cuesta mucho mantenerlo. Nos podemos plantear ¿para qué es necesario disponer de un gran cerebro? Pensamos, vemos, sentimos, nuestro cerebro presenta una gran cantidad de funciones cognitivas que los seres humanos somos capaces de hacer. Existe una fuerte identificación del cerebro con nuestra especie.

Es importante en nuestra manera de pensar o de entender la vinculación entre lo que nosotros somos y nuestro cerebro que se puede demostrar sometiéndonos a un dilema, supongamos que tenemos que elegir una cuestión, por ejemplo; toquemos madera y que nadie tenga que verse en una tesitura de dimensiones parecidas, un trasplante de corazón ¿qué preferiríais ser el donante o el receptor? Aquí la respuesta parece obvia, el receptor. Donar un riñón se puede ayudar pero se persiste con vida, en cambio, donar un corazón se sabe que es careciendo de ésta. Ahora bien, imaginemos que fuera posible el trasplante del cerebro, no el intercambio sino el trasplante en este mismo caso ponemos la misma tesitura ¿Qué preferiríais ser el donante o el receptor? Hoy sabemos que donde reside lo que sentimos, lo que pensamos, lo que somos no es el corazón sino el cerebro siguiendo esta definición todo de cada uno de nosotros estaría viviendo en otro cuerpo, probablemente la mayoría elegiría ser donante porque hay una identificación entre lo que nosotros somos y donde reside lo que en realidad somos. Por lo tanto el cerebro se convierte en un elemento vital y muy importante, seguramente no solo somos un cerebro sino que nuestra identidad también tiene que ver con nuestro cuerpo. Pensamos, sentimos, con todo nuestro cuerpo pero lo más significativo es ese órgano clave para entender lo que nosotros somos.

En los ejemplos de donante y receptor en relación al cerebro y al corazón refleja lo que reside de alguien como persona. Lo que uno es, la personalidad, los recuerdos, la memoria, el lenguaje, ¿dónde estaría localizado?, obviamente, está en el cerebro. En el caso de ser receptor de un cerebro sería recibir el cerebro de alguien no sería uno mismo, se dejaría de existir. Sería mejor ser el donante porque se coge el cerebro el cual va a otro sitio, porque se acompaña lo que es en si la persona.

En el caso del corazón sería que no hay nada de la persona exceptuando que sin corazón se dejaría de vivir.

Pero, cada vez que pensamos en el cerebro como en el caso del cuello de las jirafas, que es un órgano perfectamente diseñado, que es un elemento al servicio de la razón, del lenguaje, de la capacidad de pensar, de la capacidad de diseñar máquinas, de construir… nos imaginamos que nuestro cerebro está hecho para la lógica, para el razonamiento, para el cálculo infinitesimal y que además actúa como un perfecto mecanismo de relojería en el que todas las piezas están perfectamente diseñadas. Nada más alejado de la realidad, nuestro cerebro es como un cajón de sastre, un lugar donde a lo largo de toda la historia de la evolución de nuestra especie se han ido evolucionando a medida que los problemas iban surgiendo. No es algo prediseñado sino que tiene también su parte frágil, -sabido por deportistas- es por ejemplo la fragilidad y la inclinación a las fracturas de los miembros inferiores a la hora de hacer una carrera, con el cerebro pasa un tanto de lo mismo. Así podemos ir viendo otros órganos los cuales no son frutos de un diseño preconcebido sino de la necesidad y del azar. Nuestro cerebro no escapa a eso, entonces podemos hablar de una especie de cajón de sastre donde hay almacenados mecanismos que han servido a lo largo de la historia, de miles de años e incluso de algunos millones de años, mecanismos que han ido resolviendo problemas que han resuelto nuestros antepasados.

Nuestro cerebro moderno es idéntico al de por ejemplo de un espacio de unos ciento cincuenta mil años, físicamente no existe ninguna diferencia por lo que seguimos teniendo las mismas herramientas, los mismos instrumentos, los mismos medios y ese cajón de sastre cuesta mucho además de ser muy grande. Tiene consecuencias del gasto, de la cantidad de energía que tenemos que consumir es brutal. Es necesario un alto consumo de proteínas, muchos azúcares entre otros nutrientes. Eso obliga a dedicar muchos recursos a mantener este órgano. Pero también tiene consecuencias negativas como por ejemplo de que nuestra especie tenga serias dificultades para traer niños al mundo porque tener un gran cerebro implica además estar provisto de una gran cabeza y esto es incompatible con un parto fácil ya que va por un canal que es estrecho. Tener un gran cerebro tiene sus problemas, si le dedicamos tanto esfuerzo, tanto tiempo, tanta energía, si además presenta contraindicaciones nos podemos preguntar ¿por qué es tan grande? En otras especies no tienen un cerebro tan grande, para sobrevivir, para alimentarse, para reproducirse pero en cambio en la especie humana sí. La especie humana viene provista de un gran cerebro ¿cuál es la característica que nos ha obligado en nuestra evolución a tener un gran cerebro? Básicamente, lejos de la idea de ser un resolvedor de problemas lógicos, matemáticos, de cálculo infinitesimal sobre todo es un elemento al servicio de la resolución de problemas de naturaleza social. De integraciones y relaciones sociales.

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