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|3497 alumnos|Fecha publicación: 14/07/2006
Este trabajo es considerado como el primer texto de odonotología forense.
El 5 de febrero de 1905, en las oficinas de la delegación alemana de Santiago de Chile, Guillermo Beckert Frambauer, segundo secretario de la delegación, mató a Ezequiel Tapia, portero del edificio, al clavarle un cuchillo en el corazón; además con unas boleadoras le fracturó el frontal y la base del cráneo; con un soplete de joyero le quemó la tibia derecha, la cara, especialmente la boca para no dejar rastro. Beckert había convencido previamente a Tapia de que vistiera un traje y una camisa con gemelos de puños.
Después de cometer el homicidio, Beckert se apoderó de los caudales, empapó con bencina el cadáver y todo lo que había alrededor y les prendió fuego; el desapareció disfrazado cuando la delegación comenzó a arder.
Como Beckert no aparecía por ningún lado, se pensó que el cadáver carbonizado era el suyo.
Esta situación era muy conflictiva ya que, debido a la mala interpretación y al desconocimiento científico, dos naciones podían llegar a enfrentarse por suponer u atentado a la dignidad internacional. Sin embargo, el Dr. Germán Valenzuela Bazterrica rindió un informe preciso verídico en el cual sostuvo que los dientes y la boca del cadáver examinado no eran los de Beckert; esto lo logró comparando dos fichas odontológicas, por un lado, las que le Dr. Juan Denis Lay practicó a Beckert en 1906 y, por el otro, la de Ezequiel Tapia, que encontró en los archivos de los servicios dentales del ejército, la cual coincidía y comprobaba, sin duda alguna que le cadáver carbonizado era el del portero de la delegación y no del canciller Beckert.
La policía logró detener a Beckert cuando se disponía a huir a la Argentina, disfrazado y con pasaporte falso.
Confesado su crimen ante el juez, Beckert fue ejecutado el 5 de julio de 1910.
En marzo de 1919 el Dr. Rodriguez Cao, legista del Instituto de Medicina Legal de Río de Janeiro, encontró en un bosque un cadáver en avanzado estado de descomposición. La víctima presentaba una herida profunda en el cuello y otras en el tórax, así como varias fracturas de cráneo. En la boca había una prótesis que consistía en un puente con dos incisivos, uno central derecho y otro lateral izquierdo. Se publicó en varios diarios diversas fotografías de dicha prótesis y tiempo después, un odontólogo alemán, se presentó en la Jefatura de Policía diciendo reconocer el trabajo protésico publicado. El mismo se lo había realizado al ciudadano de origen alemán Alfredo Sheneck.
Posteriormente, se pudo aclarar que el homicida había sido un socio de la víctima que había desaparecido después de cometer el hecho y tomar la precaución de seccionar la mano derecha del cuerpo ya que le faltaba el pulgar que había sido amputado años atrás.
El aviador Benjamín Matienzo se perdió en la cordillera de los Andes en su intento de sobrevolarla para unir nuestro país con Chile.
Después de algunos años se encontró su cadáver, pero no el avión, por lo que se hicieron numerosas conjeturas; según la más firme, Matienzo no se mató ni se hirió de gravedad en la caída, sino que pudo caminar una gran distancia en busca de socorro hasta que el frío y la inanición lo rindieron. Las nevadas, los deshielos, la putrefacción y la voracidad de los cóndores permitieron la destrucción total del cadáver, solo pudieron identificarse sus restos, con absoluta certeza mediante un puente de oro que tenía en el maxilar, gracias a la comparación entre el cráneo y la ficha dental conservada en los archivos de la aviación.
En 1930, John Hamilton, un gángster norteamericano, fue herido por el FBI al tratar de huir al norte de Chicago; diez días después murió y sus compañeros lo enterraron a poca profundidad a varias millas de se estado; además lo cubrieron con lejía y agua para destruir todas características distintivas.
El FBI encontró el cadáver varios meses después, pero resultaba irreconocible, ya que la lejía había destruido los tejidos blandos, conservándose los huesos y los órganos dentarios, en los que había pequeñas obturaciones de amalgama, que fueron comparadas con el registro dental existente en la penitenciaría del estado de Indiana, en donde Hamilton había estado recluido anteriormente. Esto permitió una identificación positiva..
Charles Sherman Foss fue secuestrado en 1937 y, aunque se pagó un rescate que ascendió a 50.000 dólares, la víctima no fue devuelta.
Tres meses después, el secuestrador John H. Seadlund, fue apresado por el FBI en Los Angeles, California.
El criminal confesó el secuestro y condujo a los agentes al lugar donde mantuvo oculta a la víctima, ahí se descubrió un doble homicidio, el de Sherman y el de Hames Atwood Gray, cómplice del secuestrador.
El odontólogo de Sherman identificó el cuerpo de éste, no obstante la descomposición, al comparar los dientes de los restos hallados con el registro que él poseía de los mismos.
Más recientemente, en 1982, en el desastre aéreo de Málaga, más del 80% de las víctimas del accidente fueron identificadas con ayuda del método odontológico.
El 18 de julio de 1994 una explosión originada intencionalmente, destruyó la sede de la Asociación Mutuales Israelitas Argentinas (AMIA), ubicada en la calle Pasteur de la Ciudad de Buenos Aires, reduciendo a escombros su edificio de 7 pisos y dañando severamente las viviendas circundantes. Este atentado provocó lesiones de diverso grado en numerosas personas presentes en la AMIA o en sus alrededores y generó 85 víctimas fatales.
Del lugar del hecho se rescataron 76 cadáveres, dos personas vivas que fallecieron poco después de su hospitalización y 58 restos corporales.
El empleo del método odontológico de identificación hizo posible, a través de escasos restos como lo eran ambos maxilares, de una víctima fatal cuyo cadáver no fue encontrado.
En otro caso, el hallazgo de un aparato protésico de cromo inferior se confrontó con una radiografía cervical premortem aportada por la familia de la víctima, donde se visualizaban estructuras dentarias. Esto junto con el examen de dactiloscópico de otro resto conformado por parte de una mano, confirmó la muerte de la víctima en la catástrofe.
En todos los cadáveres y fragmentos corporales que contaban con restos dentarios y no resultaron identificados inicialmente por reconocimiento familiar y dactiloscopia, se practicaron entre otras, las técnicas odontológicas de identificación.
En junio de 1997 fueron hallados en Bolivia, en una fosa común, los restos óseos de siete guerrilleros, entre los que se suponía se hallaba el Comandante Ernesto ¨Che¨ Guevara, médico argentino y uno de los líderes de la revolución cubana junto a Fidel Castro, ejecutado en la localidad de la Higuera, por tropas del ejército boliviano en Octubre de 1967.
La identificación de sus restos fue hecha con el método odontológico mediante la comparación de la ficha odontológica premortem que enviaron desde Argentina a los antropólogos y odontólogos cubanos que dirigían las excavaciones, y el estudio de los restos hallados. Una amalgama y la particular disposición de las piezas dentales, desde el punto de vista odontológico, y la presencia de un mega seno frontal, fueron los puntos de coincidencia que determinaron la identificación positiva treinta años después de su muerte.
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