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Homeopatía en el nacimiento

Autor: rosalia v- perez
Curso:  1,75/5 1,75/5 (2 opiniones) |311 alumnos|Fecha publicación: 17/11/2005
Capítulos del curso

Capítulo 4:

 La homeopatía no es nueva

LA HOMEOPATÍA NO ES NUEVA 

            Comenzó a utilizarse hace más de dos siglos. Su práctica fue iniciada en Europa por el  Dr. Samuel Hahnemann y luego se extendió por toda América; esta terapéutica también se utiliza con los niños, conformando la homeopatía pediátrica actual.

            Esta práctica clínica fue enriqueciéndose paulatinamente con hechos nuevos, que sumaron síntomas a las patogenesias iniciales. Estos hechos fueron dividiéndose según la edad del paciente, sumándose a las demás materias y repertorios.

            Es indiscutible que el  buen médico siempre quiere curar y, en ese sentido, la homeopatía aporta toda su potencialidad, en dosis exactas y precisas, a ese instinto nato que tenemos la mayoría de los colegas.

            No obstante,  creo que lo importante es saber interpretar al otro en su capacidad de enfermarse, en como lo hace y, fundamentalmente, cuando llega el momento, en tener suficiente capacidad para acompañar el alma del enfermo, darle PAZ y respetar el fin de una vida.

            La soberbia en el camino de curar no tiene ninguna probabilidad de cabida; el buen médico debe cuidar muchísimo a cada uno de los seres que acuden en su ayuda, para poder recorrer el camino designado de la mejor manera posible, pero debe, también, aprender a respetar el final de ese camino.

            En ese sentido, mucho tenemos que agradecer a la homeopatía, pues cada ser en esta vida hace «su» enfermedad

            Queda librado a la sabiduría adquirida por el  médico homeópata, encontrar «el remedio» adecuado para cada uno de sus pacientes.

            Pero partamos del principio: si pensamos en un estado plenamente ideal, cada bebé debería venir a este mundo como fruto de una pareja enlazada por un amor pasional y una profunda unión espiritual, donde se mezcle el amor con la locura.

            ¿No es claro?.. Pues para ejemplificar mi pensamiento, nada mejor que otro relato anónimo que creo digno de ser difundido.

El juego de las escondidas

            Cuentan que una vez, en algún lugar de la tierra, se reunieron todas las cualidades y sentimientos del hombre. Cuando ya el aburrimiento había bostezado por tercera vez, la locura, siempre tan loca ella, les propuso a los presentes jugar a las escondidas.

            La intriga, obviamente intrigada, levantó una ceja. Y la curiosidad, sin poder contenerse,  preguntó curiosa: ¿A las escondidas?.. ¿Y cómo es eso?..

            Es un juego entretenido, explicó la locura. Yo me tapo la cara y comienzo a contar hasta un millón, mientras ustedes se esconden; cuando yo termine de contar, los empiezo a buscar de a uno y el primero de ustedes que encuentre ocupa mi lugar para continuar el juego.

            El entusiasmo bailó, secundado por la euforia. La alegría dio tantos brincos que terminó por convencer a la duda e, incluso, a la apatía, a quien nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar, la verdad  prefirió no esconderse. ¿Para qué? -dijo- si al final siempre me encuentran.

            La soberbia opinó que se trataba de un juego muy tonto, aunque en el fondo, lo que más le molestaba, era que la idea no hubiera sido de ella. La cobardía, mientras tanto, prefirió no arriesgarse.

            -Uno... dos... tres... comenzó a contar la locura.  La primera en esconderse fue la pereza, que como no podía ser de otra manera, se dejó caer tras la primera piedra que encontró en el camino. La fe subió al cielo. Y la envidia se escondió tras la sombra del triunfo, quien con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto plantado en el lugar.

            La generosidad no lograba esconderse porque todos los sitios que hallaba a su paso le parecían maravillosos para sus amigos, y se los ofrecía: un hermoso lago cristalino, ideal para la belleza; la sombría hendidura de un árbol, perfecta para la timidez; las alas de una mariposa en vuelo, lo mejor para la voluptuosidad; una ráfaga de viento, magnífica para la libertad. Y así fue que terminó por ocultarse en un tenue rayito de sol.

            El egoísmo, en cambio, encontró desde el principio un sitio buenísimo, ventilado, cómodo, pero por supuesto, únicamente para él. La mentira se escondió en el fondo del océano Pacífico... mentira... mentira... en realidad se escondió detrás del arco iris...

            La pasión y el deseo, lo hicieron en el centro de un volcán y el olvido... ¡Oh!... ya se me olvidó donde se escondió.

            Cuando la locura llegó a 999.999, el amor  aún no había encontrado el sitio perfecto para poder esconderse, pues todos estaban ocupados, hasta que divisó un rosal y, enternecido, decidió esconderse entre sus flores. Un millón... contó la locura y comenzó a buscar a sus amigos. 

            La primera en aparecer fue la pereza, apenas a tres  pasos, debajo de la primera piedra; después se escuchó a la fe discutiendo con Dios, en el cielo, y a la pasión y el deseo se los oyó junto al vibrar de un volcán.

            Por su descuido encontró a la envidia y pudo deducir donde estaba escondido el triunfo.

Al egoísmo no tuvo necesidad de buscarlo, él solito salió disparado de su escondite, que resultó ser un nido de avispas.

            De tanto caminar, la locura sintió sed y al acercarse al lago descubrió a la belleza. Con la duda  le resultó más fácil todavía, no se decidía aún donde esconderse.

            Así los fue encontrando a todos: Al talento entre la hierba fresca; a la angustia en una oscura cueva; a la mentira detrás del arco iris, mentira... mentira... si estaba en el fondo del océano. Y hasta al olvido, que ya se había olvidado que estaba jugando a las escondidas.

            Pero el amor no aparecía en ninguna parte... La locura buscó y buscó. Detrás de cada árbol; en los arroyuelos; debajo de todas las piedras, en las cimas de las montañas. Y cuando se daba por vencida, divisó un rosal, tomó una horquilla y comenzó a remover las flores, cuando de pronto... un doloroso grito se escuchó... las espinas habían herido en ambos ojos al amor; la locura  no sabía qué hacer para disculparse,  lloró... rogó... imploró... y hasta prometió ser su lazarillo.

            Fue así que desde entonces,  que por primera vez se jugó a las escondidas en la tierra... el AMOR es ciego y la LOCURA siempre lo acompaña...

            Este relato anónimo, que grafica tan crudamente el comportamiento de los sentimientos y virtudes de los hombres, me hizo pensar en lo maravillosa que se torna nuestra vida cuando esa locura de amor nos inunda y nos hace volar por el cielo, junto a las estrellas.

            Y si en ese preciso momento, embriagados por el éxtasis, los amantes deciden crear un fruto de ese amor de locos, el resultado será un ser inigualable.

            En particular, es mi ferviente deseo que todos podamos disfrutar de ese privilegio que nos dio Dios -yo creo- para gozar del Loco Amor.

            De todas maneras, cuando las cosas no son tan ideales, tan idílicas, también ocurren por algo. Y a raíz de ese «algo», un niño no deseado por quienes lo engendraron, puede convertirse en la fuerza de los futuros días de «otros padres» y en la esperanza de cada hora para ellos: me refiero a una adopción, y lo hago a pesar de que muchas veces la sociedad mira con lástima o discrimina el acto, sobre todo en las mujeres solas.

            En este punto debo aclarar que, afortunadamente, ya se ven también varones solos con hijos; hombres que salen a la calle para pelear la vida asumiendo el difícil arte de ser padre y madre al mismo tiempo.

            Considero, finalmente, que lo más importante de la vida está en el contenido de las cosas, en el corazón de los seres humanos, y siempre es por alguna loca razón que un nuevo ser aparece en nuestras vidas.

            Tal vez, lo difícil, sea encontrar el por qué... ¿o no?.. Ellos son, entonces, los principales destinatarios de este libro, al que dediqué buena parte de mi tiempo libre, del mismo modo que diariamente entrego mi corazón a cada uno de esos pequeños...

*************************

Nota: Párrafos extraídos del libro Nacer con homeopatía de la Dra. Rosalía Villoldo (ISBN 950-98439-0-8 disponible en www.camposdesalud.com.ar/)

Y disfrutar de una vida mas natural con tu familia...

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