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Historia política de Chile

Autor: Ricardo Aguilar Cubillos
Curso:
2/10 (1 opiniýn) |1171 alumnos|Fecha publicaciýn: 20/04/2006
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Capýtulo 2:

 Desde el Ideal Portaliano hasta la Caída del Liberalismo (1830-1891)

Congreso de Plenipotenciarios e Ideal Portaliano

Instalado en Santiago tras la victoria pelucona en 1830, en Ochagavía, y mientras Freire pretendía mantener vivo el ideal pipiolo, los pelucones tomaban el poder e instalaban en el gobierno al Presidente Francisco Ruiztagle Portales, y como Vicepresidente a José Tomás Ovalle Bezanilla. De inmediato se ordena dar de bajo a altos mandos pipiolos como Borgoña, de la Lastra y Las Heras, para afianzar el régimen pelucón que se organizaba. Otra batalla ocurrió cerca de Talca, en Lircay, a mediados de abril de 1830, que terminó por derrotar de manera definitiva a Ramón Freire, quien es exiliado a Tahití tras el triunfo pelucón; pacificando así a las provincias de Concepción, Chiloé y Coquimbo. Se le pidió la renuncia a Ruiztagle, asumiendo José Tomás Ovalle, como Vicepresidente, en el gobierno provisional, quien era un dócil instrumento del peluconismo. Por la caótica situación, nadie quiso apoyar al gobierno y Ovalle designó Ministro universal a Diego Portales y Palazuelos, que en un principio se negaba a abandonar el comercio personal, y dedicarse a la política, pero finalmente aceptó la misión de llevar adelante todos los ministerios del gobierno de Ovalle. Muchos dicen que si Portales no hubiese hecho lo que hizo, Chile estaría en un retraso socio-político y económico de unos cincuenta años. Así se afianzaba el régimen conservador, con las victorias militares de Prieto y diplomáticas de Portales. Se firmó finalmente el Tratado de Cuz-Cuz, dando fin al período pipiolo. Ante la situación médica de Ovalle, éste pidió su reemplazo a una comisión del Congreso. A su muerte, en marzo de 1831, es sucedido provisionalmente por su Vicepresidente Fernando Errázuriz Aldunate, a la espera del Presidente en propiedad electo por el Congreso, don José Joaquín Prieto Vial.

Una vez que Portales asumió como Ministro universal de Ovalle, buscó el equilibrio y la estabilidad del poder, cuando el sistema conservador y autoritario que abarcó entre 1831 y 1861; apoyado en las fuerzas tradicionales de la aristocracia y la iglesia. Reorganizar el ejército fue una de sus principales preocupaciones. A Portales no le gustaba el gobierno, de haber querido, hubiese ganado cualquier elección presidencial, pero sólo buscaba organizar lo mejor posible la administración del país, y para eso no debía llegar a ser Presidente. En la Constitución de 1833 se impregnaban todos sus principios de autoridad y respeto. Él pensaba: "... ni Monarquía Dinástica y Absoluta, ni Democracia Prematura y Desorbitada, sino una República Autoritaria y Educadora, cuyo Régimen Político no podía ser Rígido ni Estático, sino Flexible y Adaptable a las nuevas circunstancias". Pensaba que el gobierno autoritario debía educar y guiar a la ciudadanía por el camino de la virtud y el orden, cuando esta obra estuviese completa, podría venir el gobierno liberal que fuere, lleno de ideales flexibles, pero antes la organización debe ser establecida sobre bases sólidas dirigidas por modelos de virtud y patriotismo, repudiando el personalismo político y el enriquecimiento a través del Estado; es por eso que Portales nunca se definió en política, era un organizador innato.

La Organización de la República

A partir de la victoria aristocrática en Lircay, en la política chilena dominarán durante tres décadas las ideas conservadoras. La desorganización y las reformas de los años anteriores habían dañado considerablemente los intereses del sector social y algunas medidas que habían afectado a la Iglesia hicieron sus más preciadas convicciones. Los conservadores o pelucones como se llamaron en el período anterior, mantenían la firme creencia de que el único medio para asegurar el orden y la tranquilidad nacional era el sistema político autoritario, con un poder ejecutivo fuerte y respetado. Estas ideas de autoridad y respeto las encarnó el líder pelucón, don Diego Portales y Palazuelos, y encontraron cabida en la Carta Fundamental de 1833, que rigió el país hasta 1925. Una verdadera muestra de patriotismo fue Portales, quien odió el caudillismo y el personalismo, además del enriquecimiento a costa del Estado, en lo personal jamás cobró su sueldo, ni como parlamentario ni como ministro, lo donaba al ejército, pues siempre pensó que las autoridades deben servir al país, además el ejército necesitaba cualquier aporte, para poder recuperarse de las guerras de independencia y civiles que había tenido Chile durante años anteriores, y pensaba que era muy necesario dar a Chile un gobierno respetado y autoritario primero para que luego de estar en orden institucional pudiera venir el gobierno liberal que quisiera, pero antes debía sentar muy firmes las bases de la República.

La Constitución Política de 1833

Redactada por los abogados Mariano Egaña Fabres y Manuel José Gandarillas Guzmán; además de la colaboración del intelectual venezolano, Andrés Bello. En esta carta fundamental se consagra la esencia del ideal portaliano, de gobierno fuerte e impersonal, responsable y de autoridad. Fue aprobada en mayo de 1833. Se establecía un régimen unitario. El jefe del poder ejecutivo era el Presidente de la República, elegido cada cinco años, con derecho a una sola reelección inmediata. Este administraba al Estado, con amplias atribuciones. El cargo de Vicepresidente se encargaba al Ministro del Interior. El Congreso Nacional, se dividió en dos cámaras; un Senado de 20 miembros, elegidos nacionalmente hasta 1835, luego por circunscripciones, y duraban en su cargo nueve años. Y la Cámara Baja o de Diputados, con uno cada 20.000 habitantes, y ejercían el cargo cada tres años. Se estableció el día 18 de septiembre como el día del cambio de mando, haciéndolo coincidir con la Fiesta Nacional, que también quedaba consagrada en la carta fundamental. El sufragio era derecho de los ciudadanos varones, mayores de 25 años si fuese soltero, y mayor de 21 de ser casado, además debía tener renta mínima. Definió los límites del país, desde Atacama al Cabo de Hornos. La religión oficial era la católica, excluyendo del ejercicio público a cualquier otro credo, pero se aceptó a los no católicos como disidentes, así pues, poseían desde ahora matrimonio y funerales de disidentes.

La República Conservadora o Autoritaria

Durante este período se mantiene la política polarizada entre pipiolos y pelucones, aunque si bien, la oposición liberal no se configuraba del todo, el triunfo de los conservadores no fue tan fácil como esperaron, pues las luchas comenzaron desde el interior del peluconismo. En 1831, designado Presidente a don José Joaquín Prieto Vial (1831-1841), por el Congreso de Plenipotenciarios, que lo eligió con 207 votos (50%), venciendo al 44,9% de Diego Portales, al 4,3% de Francisco Ruiztagle, y Ambrosio Aldunate (0,5%) y Fernando Errázuriz (0,2%). Durante su gobierno nació el grupo llamado "Filopolita", creado por Joaquín Tocornal en 1835 en oposición al gobierno del cual había sido ministro hasta entonces. Pretendían evitar la reelección de Prieto, intentando llevar a la candidatura pelucona a Manuel Rengifo Cárdenas, quien también era ministro de estado. Sin embargo, el grupo liderado por Gandarillas, Benavente y Tocornal, se encontraría con la oposición de Diego Portales, quien por medio del periódico "El Farol", respondería a los ataques que hacían sus correligionarios en el diario "El Filopolita". Pronto cambiaron de opinión y apoyaron la candidatura de Prieto, quien sería reelegido para el período 1836-1841, aunque ahora obtuvo mejores resultados, logrando un 91,08%, frente a un 7% de José Miguel Infante, el 1,2% de José M. Borgoño y 1 sólo voto para Diego Portales, quien solicitó abiertamente votar por Prieto. Durante este período, el nacionalismo fue fomentado por la primera guerra contra las naciones peruana y boliviana, tras la creación de la Confederación de Andrés de Santa Cruz, para recuperar el territorio del antiguo imperio Inca, donde Portales fue, nuevamente, protagonista, pues su oposición a esta confederación le ocasionó su muerte en al motín de Quillota, este hecho, obligó al gobierno a considerar el Tratado de Paucarpata, firmado por una comisión militar enviada a Lima, que reconocía la autoridad de esta Unión. Así se envió una nueva comitiva armada, que vencería a los ejércitos confederados en 1839.

En 1841, el general vencedor de las campañas contra Perú y Bolivia, don Manuel Bulnes Prieto sería elegido Presidente de la República, logrando 154 votos (93,9%), frente a Francisco Antonio Pinto que obtuvo el 5,4% y Bernardo O´Higgins (0,6%). Reelegido en 1846 por un 100% (161 votos). Inició un proceso de fecundas obras en el plano intelectual y educacional, a diferencia de su predecesor, que procuró fomentar la economía, las obras públicas, y la organización nacional.

Esta suerte de imbatibles se mantendrá, aunque con dificultad, en 1851, cuando el candidato ahora del ya fundado Partido Conservador, Manuel Montt Torres, el primer civil Presidente de la historia de Chile, triunfara con un 81,99% (132 votos) ante el Liberal José María de la Cruz (18,01%), y luego fue reelegido en 1856, con un 99,04% abrumador, dejando en carrera a Francisco Ignacio Ossa y José Miguel Arístegui, ambos con un solo voto. Es en este gobierno, donde los conservadores sufrirán su primer quiebre, lo que fortalecerá al Partido Liberal. La llamada "Cuestión del Sacristán", un asunto netamente religioso-judicial, se tornaría un conflicto político, cuando el ejecutivo decidió no intervenir, incluso tras presiones del Arzobispado, en el caso que observaba la justicia civil, acerca de un recurso de amparo de unos canónigos que fueron suspendidos por la justicia eclesiástica. Esto ocasionó el disgusto de las secciones más creyentes del conservadurismo, lo que obligó al Presidente a buscar apoyo en otros sectores. El ejército no le apoyaba, nunca lo hizo. Así que junto a su Ministro de Interior, Antonio Varas fundó el Partido Nacional, una rama menos conservadora del partido pelucón, iniciando su segundo período con esta nueva coalición. Este quiebre provocó el fin de la república conservadora.

El Avance Liberal y la Oposición a la República Autoritaria

El aumento de la cultura, obra de los decenios de Prieto y de Bulnes, y muy principalmente del propio Montt, como Ministro de éste último, va formando una clase culta que, aun cuando como clase no tiene importancia, produce individualidades destacadas: el liberalismo, que en el decenio anterior es una idea confusa y académica, toma cuerpo y un ideario definido, que se traduce en  exigir mayores libertades y la reforma de la constitución [1].

La tranquilidad y estabilidad alcanzadas, en los decenios conservadores era más apariencia que realidad. De hecho, en 1851 y 1859, dos revoluciones civiles, de carácter netamente político, empañaron dicho progreso institucional. La primera intentaba prevenir que Montt asumiera el mando del gobierno, y la segunda, boicotear su segundo período. Los liberales se consagraron en el "Club de la Reforma", que en 1849 pasó a ser el Partido Liberal. En 1841 Francisco Antonio Pinto era el candidato liberal contra Bulnes, pero el anuncio del matrimonio de su hija Enriqueta Pinto y Manuel Bulnes le hizo desistir de su postulación, dejando el triunfo a su futuro yerno, aún así recibió 9 votos de apoyo, mientras un parlamentario votaba por Bernardo O´Higgins quien se encontraba aun en el exilio en Perú.

Hacia 1850, Francisco Bilbao y Santiago Arcos fundaron la "Sociedad de la Igualdad", que agrupa a la "Sociedad Democrática" de 1846 y a la "Sociedad Caupolicán". Aquí se forma una escuela de propaganda y de educación del proletariado político y social; ideas traídas de Francia, y que fue apoyada por liberales como Eusebio Lillo, José V. Lastarria, Manuel Recabarren y José Zapiola. Defendían el ideal de la soberanía del pueblo como base de la política.

Lentamente los liberales volvieron a agruparse en torno a un líder, el general José María De La Cruz, quien fue vencido electoralmente por Manuel Montt en 1851, habiendo logrado 29 de los 161 votos. Algunos liberales-radicales realizaron ese año revueltas que terminarían con la Guerra Civil, donde reconocían a De La Cruz como Presidente y no a Montt. Sin embargo, el general Bulnes salió en defensa del orden institucional y sofocó los conatos revolucionarios. Nuevamente los liberales cobraron fuerza e influencia en la sociedad, defendiendo las libertades públicas e individuales, querían disminuir el poder del ejecutivo, y limitar la influencia de la Iglesia en los asuntos del Estado.

Bajo la administración Montt, se produce el quiebre del Partido Conservador, hacia 1857, y queda este en la oposición a Montt, mientras el gobierno se queda con el apoyo de los Nacionales o Partido Montt-Varista. Su lema era "la libertad dentro del orden", y esto atrajo a muchos liberales como José Manuel Balmaceda y José Joaquín Pérez. Deseaban llevar una candidatura presidencial de Varas en 1861, pero el partido entró en una coalición para elegir un gobierno de transición, el cual recayó en el primero de los gobiernos liberales, José Joaquín Pérez Mascayano.

Finalmente, en 1859, aparece el Partido Radical, como una rama alejada de la Sociedad de la Igualdad, siendo el primer partido político en chile, con carácter obrero, destinado a la clase proletaria. Su nacimiento fue en Copiapó, gracias a los líderes de la Revolución de 1851 y 1859 en contra del gobierno de Montt; entre ellos destacaron: Manuel Antonio Matta, Pedro León Gallo, Juan Castellón, Angel Custodio, Tomás Gallo, entre otros grandes mineros del norte. Sus ideales se basaban en la defensa de los trabajadores; anticlericalistas, adoptaron los principios de igualdad, democracia y parlamentarismo. Propiciaban la separación de la Iglesia y el Estado, y defendían un Estado Docente, es decir, una educación laica.

Evolución Política Hasta la Caída de Balmaceda: El Liberalismo

Durante todo el siglo XIX, en Europa, el pensamiento liberal tuvo un desarrollo extraordinario. Su rasgo principal era la lucha por la plena libertad del ser humano, basada en el uso de la razón y la fe en el progreso. El ideario liberal chileno tenía como objetivo obtener mayores libertades públicas e individuales, y disminuir el poder ejecutivo, además de limitar la excesiva influencia de la Iglesia Católica sobre el Estado. Pero no sólo intelectuales y políticos manifestaban descontento hacia las autoridades, también lo hicieron grupos sociales subordinados que surgían como críticos del autoritarismo. Desgraciadamente, Chile debió configurar sus límites a través de sangrientas guerras a nivel regional, mientras la diplomacia sólo ganaba en el conflicto con Argentina, mientras con Perú y Bolivia, Chile triunfaba por medio de la sangre y la fuerza, logrando así un poderío militar importante a nivel sudamericano, lo cual hacía más difícil que los gobiernos conservadores, necesitando de una personalidad fuerte y autoritaria para esto, pudieran llevar a cabo amplias reformas liberales en el plano nacional, pero de igual forma se lograron algunas como la ley de matrimonio civil, la ley que seculariza la educación, y la disminución del período presidencial a seis años, sin derecho a reelección inmediata.

El Gobierno Liberal

La fusión liberal-conservadora, formada tras el quiebre del peluconismo en 1857, fue el Eje del gobierno del electo José Joaquín Pérez Mascayano (1861-1871), quien triunfaría con los 216 votos existentes en el Congreso como un presidente de transición. Al cumplir los cinco primeros años, comenzó a tener oposición, y su resultado electoral en 1866 se vería mermado por la candidatura del conservador Manuel Bulnes (6,9%) y el radical Pedro León Gallo (5,07%), sin embargo Pérez logró imponerse con 191 votos, con el 88,02%. Es en este período que llevará a cabo la Guerra contra España (1865), que culminaría con el bombardeo a Valparaíso que no dejaría víctimas humanas; sin embargo, quedaría de manifiesto la voluntad de Chile a no ser sometido nuevamente a yugo cualquiera. Su sucesor, el liberal Federico Errázuriz Zañartu obtendrá solo un 79,3% (226 votos), frente al radical José Tomás Urmeneta (20,35%) y Álvaro Covarrubias (1 voto). Realizó una importante reforma constitucional, reduciendo el período presidencial a cinco años, sin derecho a reelección, de este modo, su gobierno se extendió entre 1871 y 1876; además estableció el sistema de quórum de cámaras, y elaboró la ley de incompatibilidades parlamentarias. Si bien, estableció primero un gobierno de fusión, en 1873 cambió a una Alianza Liberal, conformada por Liberales y Radicales, mientras los conservadores se aliaban a los nacionales en la oposición. Este quiebre de la Fusión se deberá a las "cuestiones teológicas", que comenzaron con la idea de cementerios laicos, e incluso se habló ya de permitir el matrimonio de disidentes. Para la elección de Aníbal Pinto (1876-1881), obtuvo este liberal 293 votos de un total de 307, habiendo solo 14 abstenciones. Ante esta elección se produjo el primer quiebre de los liberales, dando origen al Partido Liberal-Democrático, quienes pretendieron llevar a la candidatura presidencial a Benjamín Vicuña Mackenna, pero finalmente no prosperó dicha opción. Nuevamente Chile verá un conflicto armado con los países vecinos de Perú y Bolivia. Esta vez, en 1879 se inició con las campañas marítimas, que terminaron exitosamente, para luego dar inicio a las campañas terrestres, que llegaron a feliz término para Chile en 1883 tras las Batallas de la Sierra y Lima. En 1881 es elegido Domingo Santa María, otro liberal, que logrará 225 votos, contra 80 abstenciones, obteniendo un 73,7%. Este gobierno tendrá en sus manos la misión de finalizar la guerra y firmar los acuerdos de Paz pertinentes, pero sin duda alguna, el gobierno de Santa María será recordado por las "cuestiones teológicas", que tendrán su explosión durante su administración. Logró por medio de las presiones al Congreso legislar a favor del régimen laico, estableciéndose así el matrimonio civil, el registro civil y la ley de cementerios laicos pertenecientes al Estado y no a la Iglesia. Este sería el primer paso para declarar separados a ambos estamentos que desde la Colonia estaban íntimamente ligados. En 1882 el partido de gobierno tendrá un segundo quiebre, creándose el Partido Liberal Doctrinario, por el problema de las Leyes Laicas. Los sectores más conservadores del liberalismo se alejarán del tronco del Partido. En 1886 la elección presidencial dio 324 votos a José Manuel Balmaceda, contra 6 abstenciones, logrando un 98,18%. Balmaceda vendrá a representar el fin del sistema liberal. Luchó tenazmente por un sistema parlamentario y sería su primera víctima. El Partido Radical sufrirá esta vez una división, fundándose el Partido Democrático, anticlerical y estatista, liderado por Malaquías Concha. Balmaceda, cuyo eje de gobierno fueron los liberal-democráticos, sufrió el revés del parlamentarismo, y fue depuesto por una Guerra Civil liderada por las cúpulas del Congreso Nacional, y la Armada Chilena. Jorge Montt lideró las tropas congresistas, mientras Manuel Baquedano defendía al gobierno. El electo Presidente Claudio Vicuña Guerrero se exiliará del país. Balmaceda se ocultó en la Legación Argentina de Santiago, donde se quitó la vida. Con este hecho, la revolución triunfó, y el parlamentarismo se instaló formalmente en Chile, aunque con algunas características especiales, que hizo llamarle "Parlamentarismo a la Chilena".

La Oposición a los Liberales

A la fusión liberal-conservadora se opuso una alianza ficticia entre nacionales y radicales. Juntos llevaron en 1866 al candidato Pedro León Gallo, quien obtuvo solo 11 votos con un 5,07%, siendo el último de tres candidatos. En 1871 tendrán mejor suerte, con José Tomás Urmeneta, que logrará la segunda mayoría de tres candidatos, con 58 votos (20,35%), pero aún así son vencidos por la fusión. Tras las elecciones parlamentarias de 1873, el gobierno pasará a formarse por Liberales y Radicales en la llamada Alianza Liberal, mientras Nacionales y Conservadores se unen en la oposición. En 1876 el partido Liberal Democrático, una facción de los liberales, intentará llevar a la presidencia a Vicuña Mackenna, pero finalmente no prosperó la candidatura. En 1882, el segundo quiebre liberal formará en la oposición al Partido Liberal Doctrinario, fundado por José Victorino Lastarria, también fueron llamados "liberales sueltos", la causa del quiebre fue el proyecto de Leyes Laicas, que afectaron los sentimientos clericales de algunos liberales como Lastarria.

A estos nuevos partidos se unen los grupos de oposición tradicionales; los conservadores propusieron en 1866 la candidatura de Manuel Bulnes, pero este obtuvo la segunda mayoría con 15 votos (6,9%), en 1871 llevaron a Álvaro Covarrubias, quien obtuvo un solo voto en el Congreso Nacional. Se abstuvieron de candidato contra Aníbal Pinto, y para 1881 habían logrado convencer al general Manuel Baquedano para la candidatura presidencial, pero los conservadores no pudieron agruparse de manera concreta para establecer dicha candidatura, dejando a Santa María sólo en la competencia presidencial. En 1886 no volvió a presentar candidato, aunque estuvieron a pocas negociaciones de lograr la candidatura del ex ministro de Instrucción Pública, Abdón Cifuentes. En las elecciones presidenciales de 1896, decidieron no entregar su apoyo a José Francisco Vergara Echevers, que era llevado por liberales y radicales sueltos, además de los nacionales no conformes con Balmaceda; sin embargo Vergara decidió retirar su candidatura al no poder agrupar todo el apoyo de la oposición. En 1887 fue el Partido Radical la víctima de un quiebre. Un grupo de sus militantes, liderados por Malaquías Concha, molestos por la política ultra anticlerical del tronco central del partido, decidió alejarse y formar el Partido Democrático. Este nuevo partido se sentó en las bases sociales, un partido de extracción obrera, una expresión política de la clase trabajadora. Sus principios fundamentales fue apoyar la participación efectiva del pueblo en las elecciones, descentralizar la administración pública, y el retorno a la convertibilidad del papel moneda. Hacia 1888 los liberales estaban realmente fraccionados. La cúpula central del Partido Liberal, junto a Liberales-Democráticos entraron al gobierno, mientras en oposición se quedaron los liberales doctrinarios, los liberales mocetones y los sueltos, marcando con ello el fin de esta Alianza Liberal, que tras la revolución de 1891 retornará con los Radicales como eje central. Estas luchas internas del gobierno ocasionaron la excusa perfecta para no reconocer la elección presidencial de Vicuña Guerrero, candidato de Balmaceda, pero que no era apoyado por los parlamentarios oficialistas, quienes pretendían elegir a Salvador Sanfuentes, pero los acontecimientos de la Revolución evitaron dicha elección. La Junta de Gobierno liderada por Ramón Barros Luco (Presidente de la Cámara de Diputados) y Waldo Silva (Presidente del Senado), se instaló en Iquique, y en pocos meses lograron llegar a la zona central del país, dirigidas las tropas por Jorge Montt Álvarez. Manuel Baquedano asumió la presidencia provisoria del país, defendiendo Santiago, cuando Balmaceda abandonó el cargo para refugiarse en la Legación Argentina. El 18 de septiembre de 1891, día en que debía entregar el mando al electo Vicuña Guerrero, Balmaceda se suicida, y las tropas de la Armada entran a la capital proclamando el triunfo de la Guerra Civil.

[1] Alberto Edwards, "Historia de los Partidos Políticos", página 49.

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