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Capítulo 2:

 Composición sociológica de las Cortes constituyentes de 1854-56


Ningún eclesiástico, poca nobleza (nada de la rancia); sí algunos nuevos títulos: los de los militares, ennoblecidos por Isabel II.

Según el Clamor Público (periódico afín a los progresistas) predominan según este orden: los propietarios, los hombres de leyes y abogados, los jefes militares, funcionarios del Estado, profesionales liberales, médicos, comerciantes.... Son Cortes que se caracterizan sobre todo por la nula presencia de la antigua nobleza y el clero.

En cambio son Cortes que representan a la burguesía de entonces. Era una asamblea con sólida formación cultural (la mitad de los diputados tienen formación universitaria)
Una asamblea con muchos estrenos en la Cámara parlamentaria; hombre casi sin experiencia, que luego van a tener una vida parlamentaria prolongadísima.

Es un Gobierno de bastante edad: 57 años de media; mucho más que los moderados del primer Gobierno Narváez de 1844: 45 años de media.

Estas Cortes desarrollan una importante obra legislativa clasificada en dos apartados:

1. Redefinición del sistema político. Una nueva versión del Estado Liberal que van a dar los progresistas con la Constitución de 1856 como gran apoyo.

2. Leyes económicas que fomenten el desarrollo material del país (que según Canovas, son el camino para formar España)

- Ley de Desamortización General (reconocida por Madoz)

- Ley de Colonias Agrícolas (nov de 1855); creación en Aranjuez de una escuela central de agricultura para formar ingenieros, peritos y capataces.

- Ley General de Ferrocarriles.

Y dos leyes que crean el sistema financiero en España según Nicolás Sánchez Albornoz:

- Leyes de sociedades crediticias y de sociedades bancarias:

Se crean las nuevas compañías de créditos financieros que atraen capital extranjero volcadas en la construcción del ferrocarril.

Otras muy importantes no les dio tiempo a aprobarlas:

- Sobre asociaciones obreras: primer esbozo de legislación social.

- Proyecto de ley sobre instrucción pública.

- Sanidad. Proyecto de ley sobre sanidad pública.

1. Constitución de 1856 y leyes que redefinen el modelo político.

Sobre la Teoría de la Monarquía. A iniciativa de los puritanos (Marqués del Duero) y los progresistas (Cortina) se discutió en las Cortes la revalidación del trono constitucional de Isabel II, tal como se había plasmado en el Manifiesto de Manzanares. La aprobación fue muy mayoritaria (noviembre de 1854):

- 208 diputados a favor del trono y de la reina Isabel II.
- 20 ó 21 en contra (los diputados demócratas)

Lo importante es que por primera vez se discutía en el parlamento sobre la forma de gobierno, sobre la monarquía. Incluso se habló de república. Pero los republicanos de entonces fueron posibilistas y entendieron que no era el momento (salvo los 20 ó 21 demócratas). Pero el cambio de mentalidad ya se había introducido.

La prensa republicana La Soberanía Nacional, periódico del partido demócrata, dice que desde la votación de noviembre de 1854, la monarquía ya no era indiscutible. Era la voluntad nacional - la soberanía - a través de sus representantes la que había decidido aceptar el sistema monárquico, pero esa voluntad podría cambiar, y por tanto el sistema también.

La Constitución de 1856. Nunca fue aplicada, pero fue la más progresista del reinado de Isabel II. A esta Constitución habría que añadir una serie de leyes que venían a redefinir en versión progresista el modelo ya existente de monarquía constitucional con gobierno parlamentario:

- Ley electoral (mayo de 1856). Volvía al espíritu de 1837, extendiendo el sufragio a todas las clases medias - con el único requisito de 200 reales de contribución directa. También tienen derecho a voto aquellos que hayan pasado por un centro de estudios. Es la idea de la capacidad. Esta ley electoral nunca llegó a aplicarse
- Ley de Ayuntamientos, apenas aplicada.
- Ley de la Milicia Nacional, ídem.
Es decir, entre la Constitución de 1856 y estas leyes complementarias, se restauraban los tres aspectos que para los moderados "amenazaban el orden", y que habían eliminado de la Constitución de 1837, a saber: La soberanía nacional, la milicia nacional, y los ayuntamientos (la elección de los ayuntamientos al completo por el cuerpo electoral).

Principales aspectos de la Constitución de 1856:

- Declaración de la soberanía nacional, incluida en el Art. 1, y no en el preámbulo.

- Bicameralismo, algo que no cambia.

- Libertad de expresión. Las restricciones del RD de Bravo Murillo (1851), y de Lersundi se eliminan: prohibición de secuestrar impresos y jurados para los delitos de imprenta. Supone la vuelta a la Ley de Imprenta de 1837.

- Unidad de fueros. Es una amenaza clara al sistema foral todavía vigente en las provincias vascongadas y Navarra.

- Defensa de la meritocracia en la Administración. Es el modelo defendido por todos los liberales, pero ahora se añade que no será necesario ser noble para empleos públicos.

- Orden público. En casos excepcionales, para proteger la seguridad del Estado, podrá haber suspensión de las garantías constitucionales. Pero se reglamentará mediante una ley de orden público aprobada a tal efecto. En ningún caso podrá exiliarse o deportarse a ningún español, como había hecho Narváez en 1848 con las Leyes de poderes excepcionales (que Donoso Cortés había denunciado en 1847 en las Cortes, por el exilio de progresistas); como había hecho el Conde de San Luis con los senadores opositores, separándoles de Madrid (enero de 1854); o Pacheco, separando de Madrid a Serrano, que era senador.

- Se abolió la pena de muerte por delitos políticos. Era como la Constitución francesa de la II República de 1848, aunque no siguieron este modelo en lo referente al derecho a la educación y al trabajo.

- No-confesionalidad de la Nación, además de tolerancia religiosa. No hay libertad de cultos hasta 1869, pero es un paso importante. Este artículo fue muy discutido en las Cortes, y hubo posturas extremas, desde la confesionalidad absoluta hasta la libertad total de cultos. Finalmente la no-confesionalidad fue aprobada por 200 votos contra 52 (de los demócratas, que querían la libertad de culto, pero también de Nocedal, ya cercano al carlismo, y de Cánovas y la unión liberal).

(Ver texto No. 5): Intervención de Sagasta en las Cortes Constituyentes. Él está a favor de la libertad de cultos, pero entiende que no se dan las circunstancias y tiene miedo a una involución en este tema. Por ello, en una actitud de lo que se denominó transacción, recomienda ir poco a poco para alcanzar el objetivo. Es la esencia del posibilismo político.

- El Senado. Fue muy diferente al de 1845. Pero también fue diferente del de 1837. No interviene la Corona ni en la elección (1837) ni en la selección de candidatos (1845). En el resto es similar a 1837, con la limitación del número de senadores, el patrimonio importante necesario para ser senador, y la duración limitada, renovándose por cuartas partes en orden de antigüedad, cada vez que haya elección de diputados a Cortes.

- Autonomía de las Cortes. Vuelve la idea de reunión automática de las Cortes, con independencia del Rey, que se había eliminado en 1845. Asimismo, la suspensión de las Cortes no podrá ser por más de 30 días. Los constituyentes progresistas tuvieron mucho más respeto al parlamento que los moderados.

- Restricciones al Rey. Además de las recogidas en 1845, se añade la obligación de tener autorización por ley para casarse.

- El poder judicial. Vuelve a denominarse así, y no "administración de la justicia" como en 1845. También se establece el juicio por jurados.
En RD de 1855 se crean los Juzgados de Paz, desproveyendo a los alcaldes de los pueblos de la atribución judicial, que desde 1812 tenían en el sistema liberal. En 1870 se aprobó la ley más importante sobre temas judiciales del S. XIX: la Ley Orgánica del Poder Judicial. Convirtió los Juzgados de Paz en Juzgados Municipales, y así quedarán hasta hoy en día.

- Administración territorial. También aquí retornan al espíritu de 1837, pero ya han tenido la experiencia de las Leyes de Administración Territorial de 1845 (de los moderados) y eso se aprecia. La Ley Municipal seguirá el modelo progresista: uniforme y jerárquico como el de los moderados, pero más descentralizado (devolvía a los ayuntamientos la importancia política) y más representativo (todos los miembros del ayuntamiento los elige el cuerpo electoral).

- Milicia Nacional. Es una institución típicamente progresista. Hubo posturas en contra, incluso dentro del progresismo, ya que en 1855 no veían la necesidad.

En 1854 la milicia nacional reapareció espontáneamente en la revolución, llegando a ser una fuerza importante, de unos 450.000 milicianos (casi 30.000 en Madrid). El Ministro de la Guerra, O'Donnell. Éste decía que la milicia nacional estaba bien equipada militarmente. En realidad era el gobierno quien armaba a los milicianos, que O'Donnell calculaba que serían unos 200.000 en 1855 (el ejército regular no llegaba a los 100.000). Por lo tanto, esta agrupación civil armada era muy importante.

Sobre el desarrollo de la milicia nacional. Surgen en 1812 en Cádiz, para defender el sistema liberal contra los absolutistas, como "baluarte de la libertad". Al inicio, eran gentes de clases medias burguesas, pero en 1854 la guerra carlista ya hace mucho que ha terminado, y Sagasta y otros progresistas discuten en 1855 sobre la necesidad de buscar otra finalidad a la milicia nacional.

Para 1854 la milicia se ha democratizado: hay clases populares (jornaleros, artesanos) y demócratas. Estas gentes no son liberales, sino grupos de presión contra los liberales (Ya no luchan contra el absolutismo, porque carece de sentido). Precisamente ante este cambio de rumbo de la milicia Sagasta defendió, en un gran discurso, que la milicia nacional debía obedecer las órdenes del gobierno, y que debía estar formada sólo por clases medias, para evitar "la más horrible de las dictaduras", que no es la de la espada, sino la de "500.000 bayonetas". Cada institución tenía su función, y la milicia también.

En junio de 1856 se aprobó la Ley de Milicia Nacional, aunque un mes después cayó el gobierno progresista.
Mediante esta ley, la Milicia Nacional quedaba configurada como la institución de civiles armados dependientes del Ejecutivo. Se convierte en una institución centralista, que se nutre sólo de gentes de las clases medias y altas: propietarios, profesionales liberales. Es una institución obligatoria para estas gentes, a las que se les da una misión en la Milicia Nacional: la defensa del modelo de monarquía constitucional con gobierno parlamentario, y del orden social burgués.

Es una ley aprobada por todos los miembros del partido moderado y progresista, pero rechazada por los escasos diputados demócratas que defendían una milicia nacional distinta: una institución voluntaria, no obligada, dependiente sólo de las autoridades locales, y no del Gobierno central, abierta a todas las clases sociales; una Milicia Nacional democratizada, que defendiese las libertades individuales de las gentes.

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