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Capítulo 15:

 La práctica política en la década moderada y el final de la década 1844-54


En una década se suceden catorce gobiernos. Esto nos arroja un resultado medio de un gobierno cada 8 meses y medio. Se dan cinco convocatorias a Cortes Generales, cuando debería haber habido sólo dos.
Y todo esto no conviene olvidarlo, hecho sólo por hombres del Partido Moderado, lo que refleja una fuerte inestabilidad política, y poca disciplina de los partidos políticos de entonces, además de fuertes personalismos, etc...

La práctica política seguida entre 1844-54 no va a favorecer la evolución de la monarquía en sentido parlamentario, sino todo lo contrario; va a llevar a la Corona a un callejón sin salida, a la espera de que cualquier organización fuerte la derrocase, que fue lo que pasó en 1868.

Siguiendo a Marcuello Benedicto, la práctica política se caracteriza por:

1. La Corona se convierte en el auténtico árbitro del cambio político:

La Corona se valía de la facultad de nombrar libremente a los gobiernos. La Constitución le permitía nombrar y cesar, pero la Corona, lo hizo de forma arbitraria.
Teóricamente estamos hablando de un modelo de monarquía constitucional con gobierno parlamentario, caracterizado por la doble confianza: en la Corona, y en el Parlamento.
Doble responsabilidad jurídica y política de Corona y Cortes.

Marcuello dice que ese sistema de la doble confianza, era una fórmula de parlamentarismo negativo.

¿Por qué? Porque la Corona, no tenía en cuenta la posición del Parlamento, simplemente lo relegaba. Y los políticos eran conscientes de ello:

En marzo de 1847 se rumorea que va a caer el Gobierno de Sotomayor, y Martínez de la Rosa, doctrinario moderado decía, que el Gobierno Sotomayor seguía contando con la confianza parlamentaria siempre que contara también con la confianza regia.

Queda claro, que los políticos eran conscientes de que las dos confianzas no eran equilibradas.

Otra forma de Isabel II de hacerse árbitro del proceso político era nombrar presidente del gobierno a gentes que ya sabían que no tenían la mayoría parlamentaria, que eran minorías. Los últimos cuatro presidentes de la Década fueron así: Bravo Murillo, el General Roncali, el General Lensurdi, Sartorius. Todos gobiernos minoritarios, todos de la fracción vilumista.

Pero ¿Cómo pudo la reina mantener ese tipo de gobiernos minoritarios? Evitando siempre la confrontación de ese gobierno con las Cortes ¿Cómo? Suspendiendo las Cortes, algo que era muy socorrido para mantener a estos minoritarios.

No obstante no pudo evitarlo siempre; Bravo Murillo se enfrentó a las Cortes, y la Reina, siempre a favor del Gobierno, disuelve las Cortes.

Se vale también de otra fórmula, esta ya anticonstitucional: resuelve por Real Decreto lo que es materia de Ley, y esto lo hizo con el Gobierno Narváez de 1845.

2. La expansión del poder ejecutivo:

Junto a esto, se produjo también la expansión del poder ejecutivo en dos ámbitos: Legislativo y orden público.

- Ámbito legislativo:

En el ámbito legislativo se hace mediante las delegaciones legislativas, lo que era perfectamente legal. Se trata de dar al Gobierno un voto de confianza. Son delegaciones que podían ser de varios tipos:

* Se podía dar un voto de confianza de las Cortes al Gobierno a ciegas, sin saber para que lo van a utilizar. Y esto lo recibe Mendizábal en 1835, y es así como hace la famosa Desamortización.

* Otro tipo es el que se utilizó en las Leyes de 1845, cuando el Gobierno comunicó a las Cortes lo que quería reformar, anuncian el objetivo de la materia y las Cortes lo admiten.

* El tercer tipo de delegación se dio con los moderados de 1857. Moyano va a hacer así la Ley de Instrucción Pública. El Gobierno le da a las Cortes unas bases, notifica al Parlamento las bases sobre las que va a vertebrar la futura ley que quiere desarrollar.

El resultado final es el mismo: el Gobierno sustituye a las Cortes para hacer la ley.

Esa idea de que el Parlamento no era muy apreciado por los moderados la tenían los progresistas, y Olózaga lo manifestó cuando dijo que la burla que el Partido Moderado tenía del sistema representativo, del Parlamento, había sido uno de los motivos de la Revolución de 1856.

Sin embargo, en aquella Constitución no nata de 1856, los progresistas no corregían esto.
Será en la Constitución de 1869, y por presión de los demócratas, cuando se recojan limitaciones para estas prácticas abusivas de la Corona.

Entonces, el poder ejecutivo reside en las Cortes, y no ya en la dualidad Cortes-Corona.
Ahora el Rey tenía las mismas facultades que antes, pero en el Artículo 34 se especifica que las Cortes tienen el poder legislativo.

En el Artículo 52, se dice que cualquier proyecto de ley debe someterse a las Cortes, y votarse íntegramente artículo por artículo. Es un claro ataque a esta delegación del Parlamento en el Gobierno.

En el Artículo 71 se dice que sólo una vez por legislatura podrá el Rey suspender las Cortes

- Ámbito del orden público:

El primer gran error de los moderados fue interpretar el conflicto social en términos de orden público, y el adscribir el orden público a las autoridades militares.

Durante la Década, el Gobierno recurrió a los estados excepcionales, a la supresión de la Constitución.
Son dos errores que dan como resultado la preponderancia de los militares en el reinado de Isabel II, lo que se va a prolongar en el Sexenio Democrático.

Juan Pro Ruiz ha cuantificado esta preponderancia militar, y dice que de 1833 a 1868 fueron militares 103 ministros, lo que equivale al 40% de todos los ministros del reinado de Isabel II. Militares que proceden de la milicia o de la armada.

Y en el Sexenio Democrático son el 30%. La figura clave de la revolución fue también un militar: Juan Prim.

El porcentaje sube con Alfonso XII a un 31%.

Los militares estaban al frente de los partidos políticos como líderes principales, y van a ser presidentes de gobierno: Narváez, Espartero, O´Donnell.

De los veinticinco años del reinado práctico de Isabel II, más de diecisiete corresponden a gobiernos presididos por un militar.

Tienen influencia también en otros foros, como el Parlamento, el Senado, los cargos de la Administración Central y Territorial. Esos jefes políticos, máximas autoridades en la Administración Territorial, son el agente principal que se relaciona con Madrid. Es el representante del Gobierno Central en la provincia, y son también militares.

Pero hay también militares en las camarillas, y de hecho, por influencia del general Serrano se cambia más de un gobierno. Esto fue denunciado por los contemporáneos, por Jaime Balmes por ejemplo, que prefiere un gobierno de civiles, pero que ve que no hay civiles para garantizar la permanencia del trono.

Otro que los critica es un puritano como Nicomedes Pastor Díaz, que en 1848 decía que querían un ejército militar, pero rechazaban un ejército político, y decía que el país estaba administrado militarmente.

La amenaza más importante al orden público eran los pronunciamientos. Los de los progresistas fueron rechazados por los moderados.
Pero Las Revoluciones de 1848 conmovieron a Europa, y ante el estallido, Narváez pidió a las Cortes una Ley de Poderes Excepcionales.
Esta fue aprobada por las Cortes el 13 de marzo de 1848, y le da cobertura para que pueda suspender las garantías constitucionales, para poder instaurar una dictadura legal.

Con esa Ley de Poderes Excepcionales, Narváez evitó que en España hubiese revoluciones del 48.

Se dice ahora, que las Revoluciones de 1854 en España, son hijas de las de 1848, que aquí fueron retrasadas.

En España en 1848 se levantaron grupos reducidos de partidos progresistas de Izquierda, pero mal organizados, también demócratas republicanos, y carlistas que están en guerra desde 1846.

Pero las fuerzas fueron en general poco numerosas, y mal organizadas. Narváez pudo con esa ley reprimir toda manifestación revolucionaria, auspiciándose en una dictadura legal.

Él suspende las Cortes el 22 de marzo, y las garantías constitucionales, y pasa a gobernar por decretos. Las Cortes van a estar suspendidas hasta finales de año, y cuando se reanudan, se abre el debate en Cortes sobre esta ley aplicada por Narváez.

Narváez con esa represión, con esa autoridad, fortaleció su liderazgo dentro del partido moderado, pero sobre todo aumentó su prestigio en la Europa conservadora.
Le valió para que Prusia, la Santa Sede y Austria, potencias conservadoras del momento, reconociesen a Isabel II como reina de España. Hasta 1848 no lo habían hecho.
Incluso Narváez ayudó al Papa para reponerse tras las olas revolucionarias.

Las Cortes se reabrieron en diciembre, y conocen ya la intervención del Partido Progresista, y de Donoso Cortés, que defiende la dictadura de Narváez.

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