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Capítulo 3:

 Baño general en personas dependientes

Lo ideal es que sea casi diario, pero nunca se debe descuidar una o dos veces en semana. Por lo general es preferible el baño a la ducha, siendo lo mejor que en un buen y amplio baño general, con elementos de seguridad para agarrase al entrar y salir, hay una ducha telefónica, con agua caliente y fría graduable.

La piel de los niños y ancianos puede ser más delgada, atrófica, quebradiza, con alteraciones en la sibilidad y mala regulación térmica general es delicada frente a un agua demasiado caliente o fría, o un baño demasiado prolongado.

Se debe utilizar agua natural, a temperatura templada, según el clima local, evitándose los gel de baño y otras adicciones de detergentes productos con pretensiones desodorantes o perfumantes.

Los objetivos del baño son la limpieza cutánea, lucha contra malos olores por secreciones, transpiraciones, sudor, etc. Combatir la sequedad tuánea, prevenir las infecciones dérmicas y tratar de conservar la belleza fisiológica de la piel.

Los jabones comunes muy alcalinos, o algunos medicinales ácidos, no se deben emplear a no ser que nos lo indique el médico. Los más adecuados para el baño suelen ser los jabone de pH neutro de lanolina.

Siempre al enjabonar, tener cuidado de no irritar mucosas más sensible como perianal, genitales, ojos, boca, etc., por lo que en estas regiones el enjuague debe ser inmediato y rápido. Es necesario tener cuidado con productos que pueden hacer la bañera deslizante, o el abandono en ella de pastillas de jabón u otros objetivos que pueden producir resbalones y accidentes.

El cuarto de baño, y la entrada y salida en él, son el sitio y momento de fáciles accidentes en las personas dependientes, no solo mareos o lipotimias, si no traumatismos con fracturas de consecuencias desagradables. De ahí la importancia de una buena vigilancia y ayuda al dependiente en el mismo, pero siempre de un modo prudente para no herir su pudor, haciendo que aquél no se sienta demasiado asistido y promoviendo la autonomía personal en todo momento.

Es preferible charlar con él mientras se baña de otros temas quitando importancia a la suciedad que pudiera tener, o haciendo como que no se ve, suprimiéndola, ganada así su afecto y confianza, que reñirle por su desaseo exigirle en plan autoritario, a lo que no está acostumbrado o francamente no puede.

Después del baño el secado debe ser meticuloso, completo y correcto, sobre todo a nivel de los pliegues cutáneos.

Los pies deben ser motivo de especial cuidado.

Siempre al final de todo secado se hará una inspección de la piel a nivel de axilas, pliegues submamarios, plantas de los pies, surcos interglúteos, espacios interdigitales, pliegues inguinales, zona perianal, escrotal y genital, en general, con habilidad y delicadeza, para no herir el lógico pudor de la persona.

En la habitación de baño se evitarán las corrientes al entrar y salir durante el aseo. No son recomendables estufas de gas o butano, peligrosas, por su facilidad de motivar accidentes.

El suelo del cuarto de baño, y el de la propia bañera no deben ser deslizantes, evitándose las alfombrar motivo de resbalones.

Cuantos más elementos de apoyo o “agarre” haya en el cuarto de baño y entorno a la bañera mejor.

El hecho de que la persona se halle en cama no debe hacer descuidar su aseo diario, por ningún pretexto ni aún en coma. Se hará entonces por zonas, con esponjas, utilizando toallas amplias y hules o plásticos protectores para no humedecer las ropas de la cama.

Las manos

Serán motivo de múltiples lavados al día, que deben vigilarse para que la persona dependiente adquiera el hábito de su lavado antes de las comidas, y después de toda defecación o micción.

Su secado lo suelen realizar mejor con toallas individuales, que con los modernos aparatos mecánicos secadores por aire caliente.

Las uñas de las manos y pies deben cortarse después del baño, al menos cada diez o quince días, como máximo, vigilándose las mismas periódicamente.

Cuidados de los pies

Los pies de las personas dependientes presentan problemas a menudo debido a alteraciones circulatorias, deformidades óseas, diabetes, etc., por lo que ha de prestárseles especial atención:

-         Lavar con agua y jabón.

-         Secar cuidadosamente, sobre todo entre los dedos.

-         Hidratar con cremas o aceites. Aplicar vaselina en talones y durezas.

Cuidado de pies

Capítulo anterior - Aseo de cabeza y cara

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