12.170 cursos gratis
8.767.426 alumnos
Facebook Twitter YouTube
Busca cursos gratis:

Capýtulo 4:

 Diario de los sucesos, escrito por la mujer de un senador

 La mujer de un senador del Sur, Chesnut, lleva el diario de esas jornadas dramáticas:

      Bullicio en toda la casa, ruídos de pasos en los corredores. Todo el mundo parecía correr en una sola dirección. Me puse mi salto de cama y mi chal y salí también para subir a la terraza. Las granadas estallaban. En la oscuridad un hombre dijo: “Derroche de municiones”. Yo sabía que mi marido remaba en una barquita, en alguna parte de esa bahía sombría. Si Anderson se obstinaba, el coronel Chesnut debía dar la orden (...) de abrir fuego. Ciertamente, el tiroteo había comenzado. Era sin duda el fragor regular del cañón. ¿Y quién podía decir cuántos muertos y cuánta destrucción provocaba cada salva? En las terrazas, las mujeres enloquecidas elevaban plegarias, mientras que los hombres proferían imprecaciones. Después, una granada iluminó la escena. Se dice que esta noche las tropas van a intentar el desembarco. Nuestras miradas estaban fijas en un solo punto y; todos se preguntaban por qué Fort Sumter no respondía. (...) Imposible oír algo, el cañón no cesa de tronar. La tensión nerviosa es terrible, estando sola en esta oscura habitación. (...)

      19 de abril. A pesar de todo, ni muertos ni heridos. ¡Cómo estábamos de contentos ayer a la tarde! Reacción normal después de haber temido tanto la matanza que hubiera podido provocar ese terrible cañoneo. Ni una batería alcanzada. Fort Sumter ha sido incendiado. Anderson no ha reducido todavía a silencio ninguno de nuestros cañones. Al menos esto es lo que nos cuentan los edecanes que llevan siempre la espada y el cinturón rojo a guisa de uniforme. Pero el estruendo de los cañones imposibilita toda comida regular. Nadie acude a la mesa. Las idas y venidas de las bandejas de té obstruyen los corredores. Algunos, con el corazón oprimido, quedan extendidos sobre su cama y sufren silenciosamente. La señora Wigfall y; yo nos consolamos tomando el té en mi habitación. Todas esas mujeres tienen una fe que las reconforta. Dios está con nosotros, dicen ellas. De regreso a nuestra casa, la señora Wigfall y yo nos preguntamos por qué: Naturalmente, él detesta a los yanquis, nos dicen. ¿Usted no le hará la injuria de creer lo contrario?

      Ni en las palabras, ni en las miradas podemos nosotros descubrir ningún cambio en la actitud de los criados negros. Lawrence se sienta junto a nuestra puerta, soñoliento, respetuoso y profundamente indiferente. Ellos son todos así. Pero llevan adelante las cosas demasiado lejos. Es para preguntarse si oyen solamente el terrible estruendo que continúa en la bahía, aunque les reviente los oídos noche y día. La gente habla delante de ellos como si fueran sillas o mesas. Ellos no dejan traslucir nada. ¿Son estúpidamente flemáticos o más sabios que nosotros, esperando silenciosos y fuertes el momento oportuno?

Capýtulo siguiente - El Times de Londres
Capýtulo anterior - Batalla de Fort Sumter (2/2)

Nuestras novedades en tu e-mail

Escribe tu e-mail:



MailxMail tratarý tus datos para realizar acciones promocionales (výa email y/o telýfono).
En la polýtica de privacidad conocerýs tu derechos y gestionarýs la baja.

Cursos similares a Guerra de secesión Norteamericana. Documentos del conflicto (2/5)



  • Výdeo
  • Alumnos
  • Valoraciýn
  • Cursos
1. Guerra de secesión Norteamericana. Documentos del conflicto (3/5)
En este curso tendrás facilitados algunos documentos escritos durante la guerra... [15/06/11]
21  
2. Guerra de secesión Norteamericana. Documentos del conflicto (1/5)
En este curso tendrás facilitados algunos documentos, previos a la guerra civil de... [14/06/11]
48  
3. Guerra de secesión Norteamericana. Documentos del conflicto (4/5)
La Guerra de Secesión americana fue un suceso inmensamente significativo para... [15/06/11]
30  

ýQuý es mailxmail.com?|ISSN: 1699-4914|Ayuda
Publicidad|Condiciones legales de mailxmail