12.176 cursos gratis
8.741.783 alumnos
Facebook Twitter YouTube
Busca cursos gratis:

Fundamentos teóricos de la gestión de personal

Autor: Sonia Sescovich
Curso:
9,08/10 (12 opiniones) |5940 alumnos|Fecha publicación: 11/11/2009
Envía un mensaje al autor

Capítulo 9:

 Factores psico-sociales que condicionan el comportamiento laboral (4/8)

D. El proceso de aprendizaje

El proceso de aprendizaje es, en esencia, el que permite y determina la relación entre la persona y el medio. A través de ese proceso, la persona conoce ese medio, lo interpreta y en consecuencia desarrolla conductas para actuar en él.

Obviamente, han existido y existen muchas teorías que tienen como objetivo explicar este proceso. Pero, en general, podemos decir que  la historia de esas teorías ha estado marcada por dos grandes concepciones teóricas: la conductista y la cognitivista (o constructivista). El debate entre estas corrientes tiene su origen en un debate aún más fundamental que apunta al objeto mismo de la psicología.   Desde sus inicios, los teóricos de la psicología científica se dividieron en dos posiciones esenciales: la primera planteaba que el objeto de la psicología como ciencia es la conciencia subjetiva del sujeto, su vida mental y emocional; para los segundos, en cambio, el objeto central de la psicología es el comportamiento observable de las personas. Las teorías cognitivistas del aprendizaje tienen sus raíces en la primera de las concepciones señaladas; entre sus representantes más significativos encontramos a Lewin y Keller quienes desarrollaron importantes aportes a lo que se denominó psicología de la forma o gestalt. La segunda daría origen a las teorías conductistas del aprendizaje las cuales dominaron durante mucho tiempo el escenario de la psicología, especialmente en USA y la URSS; nos referimos a Pavlov y Skinner, entre otros.

La Teoría Conductista

La primera expresión de esta teoría lo encontramos en Pavlov y lo que se denomina el condicionamiento clásico. El proceso de aprendizaje es concebido como una secuencia que parte de una asociación innata entre un estímulo y una respuesta no condicionada; esta asociación, si se  la relaciona de manera repetida a un estímulo "neutro", es decir, que no es capaz por sí mismo de generar una respuesta, termina reforzándose y el estímulo neutro termina produciendo por sí solo la respuesta.

De esta manera se constituiría el proceso de aprendizaje: este se produciría toda vez  que una determinada respuesta puede, luego de un proceso de condicionamiento en relación a un nuevo estímulo,  serproducida por un estímulo distinto al que la producía originalmente.

Un buen ejemplo de esta concepción lo encontramos en las explicaciones que se dan en relación a los éxitos o fracasos que se obtienen en el proceso de aprendizaje de un adulto. Para los conductistas, ese fracaso -o éxito- está asociado a todos los estímulos que caracterizaron la escolaridad de la persona. Si esos estímulos fueron negativos, al vivir nuevamente un proceso de aprendizaje, el adulto tendería a dar las mismas respuestas de fracaso. Una actitud negativa respecto de todo lo que podría recordarle, cercana o lejanamente, el contexto escolar, en consecuencia, desencadenaría una actitud negativa frente a cada proceso de aprendizaje que el adulto inicie.

Skinner enriqueció más tarde esta concepción del conductivismo al introducir la noción de condicionamiento "operante". El ser humano puede producir -según este autor- respuestas accidentales, espontáneas, que no están asociadas a ningún estímulo. Sobre la base de esta intuición, Skinner elabora su conocida teoría del condicionamiento "operante", que puede ser esquematizada como sigue: el aprendizaje se construye a partir de la emisión espontánea de una respuesta, o "respuesta operante", es decir, una respuesta que no está asociada a ningún estímulo anterior. A partir de esa respuesta operante, se puede desencadenar,  ya sea un refuerzo negativo o un refuerzo positivo. Si este es positivo, el sujeto puede "aprender" la respuesta. Si es negativo, en cambio, el sujeto puede eliminar la respuesta de su repertorio de conductas posibles. 

De esta manera, si bien se mantiene el esquema básico del conductivismo: estímulo-respuesta, Skinner lo enriquece al introducir la variable del refuerzo, ya sea positivo o negativo. La respuesta a un estímulo, por sí sola, no produciría aprendizaje; para que éste se produzca tendría que operar el esquema estímulo-respuesta-refuerzo.

A partir de esta concepción, por ejemplo, los formadores diseñan estrategias que apuntan a "modelar" las conductas de los alumnos a través de este juego, en cierta medida mecánico, de refuerzos positivos o negativos.

Veamos algunos denominadores comunes que presentan las teorías conductistas.

1.-        El comportamiento humano para los conductistas, es siempre el resultado de una cadena de conexiones. Es el conocido esquema estímulo-respuesta, emblema de todo enfoque conductista.

2.-        El objeto del aprendizaje es esencialmente -sino exclusivamente- la conducta.  Aprender es modificar conductas.

3.-        El aprendizaje, como proceso, es concebido como un mecanismo a través del cual se establece una conexión nueva entre un estímulo y una respuesta; ya sea que una conducta ya dada sea producida por un nuevo estímulo o que una nueva conducta sea adoptada o abandonada por la asociación con algún nuevo refuerzo positivo o negativo.

4.-        El aprendizaje es concebido como un proceso lineal o sumativo donde lo fundamental son los estímulos; la actividad mental o la reacción emocional, como factores de aprendizaje, no tienen interés para los conductistas; no se preocupan de la forma en que esos factores mentales puedan interferir en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

La Teoría  Cognitivista

Este enfoque encuentra su fundamentación empírica en los trabajos que han realizado los psicólogos gestálticos en torno al fenómeno de las percepciones.

El concepto básico en que se fundamentan estas teorías es el reconocimiento  de que, frente a cualquier estímulo, los sujetos ejercen una actividad mental real y que dicha actividad mental, a su vez, ejerce influencia sobre el estímulo.

Ello explica cómo distintos individuos producen respuestas diferentes frente al mismo estímulo. Esta actividad mental es esencialmente una actividad que se relaciona con la información: su tratamiento,  selección y organización. La información es estructurada de manera tal que adquiere "sentido" para el sujeto.

En otras palabras, lo que se sostiene es que la actividad cognitiva del sujeto actuó como mediador en la relación entre el estímulo y la respuesta. De allí viene el conocido esquema "estímulo-sujeto-respuesta"  (S-O-R) que resulta esencial para los cognitivistas. 

En este paradigma, la conducta humana es considerada como resultante de la interacción entre el sujeto y su entorno. El sujeto no está "virgen" cuando aborda el estímulo. Lo aborda con una serie de predisposiciones (de carácter afectivo, socio-cognitivo, etc.) En función de sus propias predisposiciones el sujeto va a tratar, seleccionar y organizar - aquí y ahora - la información que el medio le está ofreciendo. Según el tratamiento que el sujeto le de a la información, va a producir una cierta respuesta a ese estímulo. 

Cuando se habla de aprendizaje en una perspectiva cognitivista, interesan las modificaciones que se producen a nivel de las estructuras y de la actividad cognitiva del sujeto en interacción con su medio. El postulado fundamental es que todo aprendizaje en el plano conductual va acompañado necesariamente de modificaciones cognitivas al interior de la estructura psicológica del sujeto que conoce. 

El aprendizaje como proceso es visto, esencialmente, como el mecanismo a través del cual las estructuras cognitivas del sujeto se transforman en el transcurso de sus interacciones con su medio.

El postulado fundamental en esta concepción es, entonces, que el sujeto no enfrenta jamás una situación de aprendizaje como una "tabla rasa". Lo enfrenta en función de su propia historia, de su biografía. Las investigaciones de los últimos años entregan evidencia suficiente como para pensar que el paradigma cognitivista ha hecho grandes aportes a la comprensión del proceso de enseñanza-aprendizaje.

Los aportes de F. Varela y H. Maturana

Estos dos biólogos chilenos investigaron, durante largos años, el funcionamiento celular, y en forma especial, el funcionamiento de las células a nivel cerebral. Como resultado de esas investigaciones enriquecieron  notablemente el conocimiento respecto de cómo opera el proceso de aprendizaje, partiendo desde su propio fundamento biológico. Introdujeron el concepto de “observador” para identificar al sujeto que intenta conocer y describir su relación con el “objeto” conocido.   Entre las conclusiones más relevantes, respecto del tema que nos ocupa,  podemos citar las siguientes:

En primer lugar, hay aprendizaje sólo cuando hay un cambio en la estructura interna -psicológica y biológica- del que conoce.

El medio externo no obliga el carácter ni la naturaleza de ese cambio, sólo lo gatilla bajo la forma de perturbaciones. Lo que sucede al interior dependerá de su propia estructura. Ellos aplican un concepto que es muy sugerente: la estructura obliga.

En segundo lugar, existe el fenómeno del conocimiento porque existe el lenguaje; pero el lenguaje no es un elemento pasivo: es un generador de realidades; y precisamente de las realidades que el ser humano intenta conocer.

O sea, el observador -quien conoce- participa activamente en el fenómeno conocido y a medida que lo conoce también lo va cambiando.

En tercer lugar, la dificultad central del conocimiento humano es reconocer esa naturaleza circular: no es posible explicar el universo de conocimientos desde una perspectiva "objetiva",  porque, al conocerlo, el observador lo va transformando, como señalamos antes. Es decir, el conocimiento se valida por sí mismo recurriendo al consenso entre los observadores que lo crean, y no por la realidad "objetiva" que los observadores intentan explicar.

En otras palabras, no existe una sola realidad, no existe La Realidad a cuyo conocimiento los seres humanos puedan aspirar: existen tantas realidades como observadores hay. Lo  que afecta, lógicamente, el concepto de verdad.

Lo que impide el caos en el ámbito del conocimiento es la capacidad de los observadores para ponerse de acuerdo, para generar consensos en relación a las explicaciones científicas.

Por último, la creación de consensos sobre la forma en que operan o transcurren nuestros procesos de aprendizaje sobre la realidad social es la única alternativa racional que nos va quedando para disminuir las tensiones generadas por la lucha entre las mil afirmaciones acerca de un mismo fenómeno y que se expresan en "mi verdad es LA VERDAD" y revertir el proceso de franca desintegración social de las sociedades modernas.

En conclusión, desde las primeras teorías conductistas que intentan explicar la forma en que se produce el proceso de aprendizaje en las personas, hasta los aportes más modernos de la biología, la tendencia ha sido la de incorporar una serie de variables que nos llevan a entender que el conocimiento no es un mero reflejo de la realidad sino que está indisolublemente ligado a los factores psicológicos del sujeto que elabora dicho conocimiento. Por lo tanto, la pretensión de verdades absolutas en el conocimiento científico es algo irrealizable. Por la importancia que esto tiene en la determinación del comportamiento de las personas vamos a intentar profundizar esa relación que es propia del proceso de aprendizaje,  que apunta a su propia naturaleza y que nos permitirá entender mejor cómo se produce.

Representaciones mentales y realidad

Hasta aquí hemos visto el proceso a través del cual aprendemos la realidad como un proceso que se basa, en lo esencial, en la construcción de representaciones mentales o modelos o mapas de la realidad. En aproximaciones sucesivas, el individuo se va acercando progresivamente al conocimiento más acabado de una realidad, en la medida que la ciencia y su metodología le va permitiendo descubrir nuevos elementos de esa realidad y así enriquecer su conocimiento. Ahora, si llega o no a aprehender la verdadera realidad es motivo de enormes polémicas que han atravesado todo el desarrollo de la teoría del conocimiento. No es nuestro objetivo deslizarnos en ese campo de la filosofía. Sin embargo, la distancia que hay entre la realidad y las representaciones que las personas nos hacemos de ella sí es un problema que preocupa a quienes intentan desentrañar cómo se produce el aprendizaje y qué puede afectarlo.

Es el momento para preguntarse cómo se da la relación entre representación de la realidad y realidad. Dejemos en claro, eso sí, que cuando hablamos de realidad  estamos haciendo una simplificación porque estamos separando sujeto y realidad. En la vida, eso no funciona así, como vimos al introducir la teoría de Varela y Maturana. Vamos a citar una frase que nos ayudará a poner un poco más de claridad en este tema que no es fácil de entender.

"La paradoja más extensiva a la condición humana... es que los mismos procesos que nos habilitan para manipular símbolos, es decir, para crear modelos o representaciones de la realidad, y que nos permiten sobrevivir, crecer, cambiar y disfrutar, nos permiten también mantener un modelo empobrecido del mundo. De modo que los mismos proceso que nos permiten realizar las más extraordinarias y peculiares actividades humanas son las que bloquean nuestro crecimiento al cometer el error de confundir el modelo con la realidad". Bandler y Grinder.

Para tratar de desentrañar esta paradoja resulta útil abordar desde otro ángulo la discusión acerca de cómo construimos los mapas de la realidad; hay quienes distinguen tres operaciones en el proceso: generalización, eliminación y distorsión.

Todos tenemos una idea de qué es lo que llamamos generalización: si comemos mal nos enfermamos; para vivir hay que trabajar; para aprender hay que estudiar; la representación  de mi auto, me permite relacionarme con todos los autos; etc. La verdad es que no podríamos vivir sin las generalizaciones; imaginémonos lo que sería sacar una nueva conclusión cada vez que abordamos una cosa o situación nueva. Una buena parte de las generalizaciones que manejamos son producto de nuestra propia experiencia. Pero muchas otras no las hicimos nosotros mismos: crecimos escuchándolas y hoy forman parte de nuestros propios mapas de la realidad.

Pero la realidad supera cualquier representación que yo pueda hacerme de ella, o, dicho de otra manera, las representaciones no reproducen una realidad tal cual ella es. Al construir sus representaciones, el sujeto no sólo hace generalizaciones, también elimina una parte de la realidad, condensa, reduce; y eso lo hace manteniendo sólo los elementos de la realidad que a él le parecen relevantes. Es decir la persona, necesariamente, hace una opción. Y al eliminar, al optar por mantener ciertos elementos y no otros, también se aleja de la realidad, como cuando se aleja al generalizar. En este proceso de eliminación de elementos de la realidad se pone en juego, una vez más, la integralidad de la persona. Al hacer mi representación de la realidad -decíamos- yo guardo lo que a mí me parece relevante y elimino lo que me parece irrelevante. Y el criterio de relevancia es subjetivo, es producto de la historia personal donde se conjugan mis razones, mis emociones, y mi proceso de socialización.

Ambas, generalizaciones y eliminaciones, son procesos que, en definitiva, configuran una determinada representación o mapa de la realidad. Y a ellos debemos agregar la distorsión. Esta última es un proceso mediante el cual el sujeto cambia lo que es la realidad en un momento dado. Cuando uno hace ejercicios de imaginación o cuando uno intenta prever algo que sucederá en el futuro, está distorsionando la realidad objetiva de hoy. La distorsión no es necesariamente negativa: puede ser el origen de cambios muy positivos.

Si sumamos las tres operaciones: generalizar, eliminar y distorsionar, podemos tener una vaga idea de la distancia que se genera entre las representaciones de la realidad y la realidad misma. Este elemento siempre estará presente en los procesos de aprendizaje y es vital tenerlos en consideración.

Es importante, a esta altura del análisis recordar el rol que juega el lenguaje en todo el proceso de aprendizaje. El lenguaje es el vehículo a través del cual se produce todo el proceso que hemos descrito. De allí su función primordial en la definición de lo que somos en esencia.  Con el desarrollo del lóbulo frontal -asiento del lenguaje- el ser humano no sólo logró la comunicación interpersonal; también ganó la posibilidad de elaborar las construcciones mentales o representaciones del mundo real. Los mapas cognitivos de los que hablábamos. Y con ello ganó, por supuesto, la capacidad de reflexionar, la inteligencia para comprender y la creatividad para reinventar la realidad. Sin embargo, este logro puede encerrar su propia trampa en la medida en que los seres humanos tenemos la tendencia a quedarnos empantanados en nuestras propias representaciones, que son visiones parciales de una realidad. El lenguaje actúa a través de la elaboración de categorías y ello necesariamente fracciona, parcializa una realidad que es compleja.

Un elemento que es importante considerar respecto de la distancia entre representaciones y realidad es la consecuencia que todo ello tiene para el comportamiento concreto de las personas. Recordemos lo que decía Thomas en lo que él mismo denominó su “teorema”: "Cuando los Hombres definen las situaciones como reales, son reales en sus consecuencias". Este es un punto central en el tema que nos ocupa.

Lo esencial en todo este proceso de aprendizaje es que, finalmente, inducirá conductas. Y esas conductas producirán consecuencias. De manera tal que una representación, sea cual sea la distancia que existe entre ella y la realidad, cambiará la realidad de origen por el solo hecho de que  generará conductas que afectan dicha realidad.

Nuestras novedades en tu e-mail

Escribe tu e-mail:



MailxMail tratará tus datos para realizar acciones promocionales (vía email y/o teléfono).
En la política de privacidad conocerás tu derechos y gestionarás la baja.

Cursos similares a Fundamentos teóricos de la gestión de personal



  • Vídeo
  • Alumnos
  • Valoración
  • Cursos
1. Mejora la gestión de Recursos Humanos
Lo más importante que tiene una empresa está formado por las personas que trabajan... [27/09/07]
10.999  
2. Implementar gestión de cambio empresarial. Consejos
En la actualidad todas las organizaciones deben ser edificadoras de oportunidades... [13/02/12]
12  
3. Desarrollo de la gestión de talento humano en la empresa
De acuerdo a la situación actual del mercado, se ha podido establecer que el... [13/02/12]
9  

¿Qué es mailxmail.com?|ISSN: 1699-4914|Ayuda
Publicidad|Condiciones legales de mailxmail