Intenta tratar a los demás como te gustaría que te
trataran
Ésta es una versión positiva de "La Regla de Oro". No te
sorprendas si alguien parece resentirse cuando le dicen que "sea
bueno".Pero es posible que el resentimiento no venga de la idea de
"ser bueno".
Tal vez brota del hecho de que la persona tiene un malentendido de
lo que eso significa. Podríamos meternos en gran cantidad de
opiniones y confusiones conflictivas sobre lo que podría ser
"buena conducta". Tal vez alguien nunca haya entendido por
qué se le dio cierta calificación en "conducta" (incluso
cuando el maestro sí lo haya entendido). Es posible que incluso se
le haya dado información falsa al respecto o que él la haya
asumido: "A los niños se les debe ver pero no escuchar",
"ser bueno es estar inactivo".
Sin embargo, existe una forma de aclarar todo a nuestra completa
satisfacción. En todas las épocas, y en la mayoría de los lugares,
la humanidad ha respetado y reverenciado ciertos valores llamados
virtudes(12). Se han atribuido a los sabios, a
los hombres sagrados, a los santos y a los dioses.
Han marcado la diferencia entre una persona bárbara y una persona
culta; han marcado la diferencia entre el caos y una sociedad
decente. No se necesita en absoluto un mandato del cielo ni la
búsqueda tediosa en los gruesos tomos de los filósofos para
descubrir lo que es "bueno"; puede ocurrir una revelación personal
en este tema. Casi cualquier persona podrá encontrar la
respuesta.
Si pensáramos cómo nos gustaría que otros nos trataran,
descubriríamos las virtudes humanas. Sólo busca la manera en que te
gustaría que otros te trataran. Es posible que, ante todo, quieras
que te traten con justicia: no te gustaría que los demás mintieran
sobre ti ni que te condenaran con falsedad o dureza, ¿de
acuerdo?
- Querrías que tus amigos y compañeros fueran leales: no te
gustaría que te traicionaran.
- Querrías que te trataran a la manera de un buen
deportista(13), que no te embaucaran ni te
hicieran trampa.
- Querrías que las personas fueran imparciales al tratar contigo.
Querrías que fueran honestas contigo y que no te engañaran.
¿Correcto?
Tal vez quieras que se te trate con bondad y no con crueldad. Es
posible que quieras que las personas tomen en consideración tus
derechos y sentimientos. Cuando te sintieras deprimido, tal vez te
gustaría que otros te compadecieran. Tal vez desearías que otros
mostraran control de sí mismos en lugar de que te maldijeran,
¿cierto? Si tuvieras algún defecto o imperfección, si cometieras un
error, es probable que quisieras que los demás fueran tolerantes,
no críticos. Tal vez prefieras que las personas sean capaces de
perdonar, en lugar de concentrarse en la censura y el castigo.
¿Correcto?
Tal vez querrías que las personas fueran benévolas contigo, no
malas ni mezquinas. Es posible que desees que otros crean en ti,
que no duden de ti siempre. Es probable que prefieras que se te
respete, y no que se te insulte. Es posible que quieras que otros
sean amables contigo y que también te traten con dignidad.
¿Verdad?
Tal vez quieras que la gente te admire. Cuando has hecho algo
por ellas, es posible que quieras que las personas te aprecien.
¿Correcto? Es probable que quieras que sean amigables contigo. De
algunos podrías querer amor. Y, sobre todo, no querrías que estas
personas sólo aparentaran estos sentimientos; querrías que sus
actitudes fueran completamente reales y que actuaran con
integridad. Tal vez podrías pensar en otras virtudes. Tienes los
preceptos que contiene este libro y habrás elaborado un resumen de
lo que llamamos las virtudes.
No se requiere de una gran imaginación para reconocer que si los
demás nos trataran de este modo regularmente, nuestra vida estaría
en un nivel placentero. Y es dudoso que alguien acumulara mucho
rencor hacia quienes le trataran de esta manera. Existe un
fenómeno(14) interesante en las relaciones
humanas. Cuando una persona le grita a otra, ésta siente el impulso
de responder gritando. Casi siempre se nos trata de manera muy
parecida a como tratamos a los demás: de hecho, ponemos el ejemplo
de cómo se nos debería tratar. A es malo con B, por lo tanto B es
malo con A; A es amistoso con B, por lo tanto B es amistoso con
A.
Estoy seguro de que has visto esto en acción continuamente. Jorge
odia a todas las mujeres, por consiguiente, las mujeres tienden a
odiar a Jorge. Carlos es rudo con todos, así que los demás tienden
a actuar con rudeza hacia él, y si no se atreven a hacerlo
abiertamente, es posible que en privado abriguen un impulso de
actuar con mucha rudeza hacia Carlos, si alguna vez tuvieran la
oportunidad.
En el mundo irreal de la ficción y las películas, se ven villanos
corteses con pandillas muy eficientes, y héroes solitarios en
realidad son unos patanes(15). La vida real no es
así: por lo general, los verdaderos villanos son personas muy
rudas, y sus secuaces lo son aún más: Napoleón y Hitler fueron
traicionados a diestra y siniestra por su propia gente. Los
verdaderos héroes son la gente más discreta al hablar que hayas
conocido y son muy corteses con sus amigos.
Cuando tenemos la suerte de conocer y hablar con personas que han
llegado a la cima en sus profesiones, nos impresiona la observación
que a menudo se hace de que son probablemente las personas más
gentiles que jamás hayas conocido. Es una de las razones de que
estén en la cima: casi todas ellas intentan tratar bien a los
demás, y quienes están cerca de ellas responden intentando
tratarlas bien e incluso perdonando los pocos errores que puedan
cometer.
Muy bien, podemos encontrar por nosotros mismos las virtudes
humanas al reconocer cómo nos gustaría que se nos tratara. Y
supongo que estarás de acuerdo en que basándonos en eso podríamos
resolver cualquier confusión respecto a lo que es en realidad la
"buena conducta". Esta dista mucho de ser inactiva, de
sentarse quieto con las manos en el regazo y no decir nada; "ser
bueno" puede ser una actividad muy viva y poderosa.
Se encuentra muy poca alegría en la solemnidad melancólica y
restringida. Cuando algunas personas de épocas pasadas dieron a
entender que la práctica de la virtud exigía una vida severa y
deprimente, parecían dar a entender que todo placer brotaba de la
maldad; nada podía estar más lejos de los hechos.
¡La alegría y el placer no surgen de la inmoralidad! ¡Al contrario!
La alegría y el placer surgen sólo en los corazones honestos: las
personas inmorales llevan vidas muy trágicas, llenas de sufrimiento
y de dolor. Las virtudes humanas nada tienen que ver con la
melancolía; son la cara brillante de la vida misma. ¿Qué crees que
pasaría si intentáramos tratar a los que nos rodean con justicia,
lealtad,a la manera de un buen deportista, con imparcialidad,
honestidad, bondad, consideración, compasión, control de uno mismo,
tolerancia, perdón, benevolencia, fe, respeto, amabilidad,
dignidad, admiración, amistad, amor y lo hiciéramos con
integridad?
Tal vez se requiera tiempo, pero, ¿no crees que muchos otros
empezarían a intentar tratarnos de la misma manera? Incluso dando
margen a errores ocasionales (la noticia que nos sorprende casi
haciéndonos perder los estribos, el ladrón al que tenemos que
golpear en la cabeza, el imbécil que conduce con lentitud en el
carril de alta velocidad cuando se nos hace tarde para llegar al
trabajo) debiera ser claro que nos elevaríamos a un nuevo plano en
las relaciones humanas. Nuestro potencial de supervivencia
aumentaría de forma
considerable. Y seguramente, la vida sería más feliz.
Podemos influir en la conducta de quienes nos rodean. Si no lo
estamos haciendo ya, podemos hacer que sea mucho más fácil con sólo
escoger una virtud al día y especializarnos en ella durante ese
día. Al hacerlo así, al final se tendrán todas. Además del
beneficio personal, podríamos ayudar aunque sea un poco a empezar
una nueva era en las relaciones humanas. El guijarro que se arroja
en un estanque, puede producir ondas que llegan hasta la orilla más
lejana. El camino a la felicidad se hace mucho más brillante al
aplicar el precepto: "Intenta tratar a los demás como te gustaría
que te trataran".
(12) Virtudes: Las cualidades ideales en la buena
conducta humana.
(13) A la manera de un buen deportista:
Que sigue correctamente la reglas del juego.
(14) Fenómeno: Un hecho o evento
observable.
(15) Patán: Una persona de modales rudos,
torpes y sin refinamiento.
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